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Los números de 2010

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Lugares de interés en 2010

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1

” A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María” abril, 2010

2

………NTRA.SRA. DEL CARMEN. ROTA CADIZ abril, 2010
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3

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA julio, 2010

4

SALVE MARINERA LETRA Y MUSICA julio, 2010

5

Los marineros y su devoción a la Virgen del Carmen julio, 2010
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Podríamos decir que María es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios.

HEMOS HABLADO DEL AMOR DE DIOS, Y COMO NO HABLAR DEL AMOR DE ESA MADRE PERFECTA, CON ESE AMOR CON QUE AMABA A SU NIÑO, A ESE HOMBRE QUE PASO POR ESTE MUNDO HACIENDO EL BIEN…. SI CREEMOS EN EL AMOR DE DIOS, COMO NO CREER EN EL AMOR DE MARIA, Y AUNQUE MIL PROBLEMAS NOS AFLIJAN, COMO NOS VAMOS A SENTIR MAL CON EL AMOR DE ESTA MADRE, INIGUALABLE, CON EL AMOR DE ESTA MADRE ELEGIDA…… MARIA SANTISIMA TAMBIEN ES AMOR…

Podríamos decir que María es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios.
“Tú sola, Virgen María, le curas a Dios de todas las heridas que le hacemos los hombres. Por ti sola valió la pena la redención, aunque, afortunadamente, hay otras y otros que se han tomado en serio la redención”.

Este amor tuyo que, por un lado, sube hasta Dios y, por lo tanto, tiene toda la gratitud de una creatura, toda la profundidad de una madre, toda la pureza de una virgen; por otro lado, se dirige a nosotros, hacia la tierra, hacia tus hijos.

Cómo me impresionó leer aquellas palabras de San Alfonso María de Ligorio: “Si juntáramos el amor de todos los hijos a sus madres, el de todas las madres a sus hijos, el de todas las mujeres a sus maridos, el de los santos y los ángeles a sus protegidos: todo ese amor no igualaría al amor que María tiene a una sola de nuestras almas”. Creo en el amor de esta bendita mujer, de esta bendita madre, y posiblemente estas palabras de San Alfonso se quedaron cortas.
Yo me pregunto: si uno de veras cree en este amor que le tiene María Santísima como madre ¿podría sentirse desgraciado? ¿Podría sentirse desesperado? ¿Podria vivir una vida sin alegría, sin fuerza, sin motivación? ¿Podria alguna vez, en su apostolado, llegar a decir “no puedo, basta, es mucho para mi”? ¿Podría algún día decir: “renuncio al sacerdocio y lo dejo”? Si Cristo, por nosotros, dio su sangre, su vida, ¿qué no dará la Santísima Virgen por salvarnos? Ella ha muerto crucificada, espiritualmente, por nosotros. A Cristo le atravesaron manos y pies por nosotros; a ella una espada le atravesó el alma, por nosotros. Si Él dijo: “He ahí a tus hijos” ¿cómo obedece la Santísima Virgen a Dios? Entonces, cuánto nos tiene que amar. Y si somos los predilectos de su Hijo: “vosotros sois mis amigos”, somos también los predilectos de Ella.

El amor de María llena nuestro corazón, debe llenarlo. El amor de una esposa no es el único que puede llenar el corazón de un hombre. El amor de María Santísima es muchísimo más fuerte, rico, tierno, confortante, que el de todas las esposas de la tierra, que el de todos los esposos. El amor de mi madre celestial llena, totalmente, mi corazón. Una mirada, una sonrisa de María Santísima, me ofrecen más que todo lo que pueden darme todos los seres de esta tierra.
¿Cuál debe ser mi respuesta a tan grande y tierno amor?

Como Juan Pablo II debemos decir cada uno de nosotros, también, “totus tuus”: todo tuyo y para siempre. Aquella expresión que el Papa nos decía: “Luchando como María y muy juntos a María”, que le repitan siempre: “totus tuus”.

¿Por qué no llevarme a todas partes a la Santísima Virgen? En el pensamiento, en el corazón, y también, en una imagen, en un cuadro: su presencia es benéfica. Yo tengo en mi cuarto una imagen de la Santísima Virgen. Con mucha frecuencia la miro, con mucha frecuencia le hablo y, también, la escucho. Siento su presencia y su amor a través de esa imagen, sintiéndola que me protege, que me cuida. Y vos mi hermano sientes el amor de Maria?

¿Inmaculada María entre mujeres maculadas?

La Iglesia Católica celebra hoy el dogma de la “Concepción Inmaculada” (no virginal) de María. Este “dogma”, definido por el Papa Pío IX el año 1854, surgió en el contexto de una antropología hoy parcialmente superada, pero expresa y transmite una intensa experiencia de fe. Es un dogma católico “reciente”, que aún no ha sido plenamente explicado, ni acogido entre las iglesias, pues los ortodoxos aceptan su fondo, pero no su forma, y los protestantes se sienten molestos por el tipo de formulación de la Iglesia Católica. Es un dogma que se ha vuelto “sospechoso” para muchos católicos, de forma que debe ser bien explicado, si quiere aceptarse. Éstas son algunas de sus dificultades:

1) Son muchos los que piensan que María es Inmaculada porque no nació de unas relaciones sexuales, y eso es no cierto. El dogma no dice que naciera de modo virginal, sino que nació de la unión humana de un padre y de una madre (Joaquín y Ana, según un apócrifo llamado Protoevangelio de Santiago), que fueron representantes y portadores de la gracia de Dios. Si esos muchos no lo entienden bien, es que quizá no lo hemos explicado bien.

2) Son también bastantes los que piensan que María es Inmaculada porque no tuvo relaciones sexuales, y eso no es cierto. Si María tuvo o no tuvo relaciones sexuales con José es otro tema, en el que no voy a entrar este día. Pero el dogma no dice que María sea Inmaculada por ser Virgen (de un modo simbólico o físico), sino por algo muy distinto: Por su fidelidad al amor de Dios y de los hombres, tal como se expresó en Jesús.

3) Algunos piensan que María es Inmaculada porque nunca tuvo vacilaciones, dudas y conflictos; y eso no es cierto. El Nuevo Testamento deja claro que ella recorrió un fuerte camino de fe, y que incluso, en un momento dado, no creyó en su hijo Jesús, llegando a pensar que estaba loco (Mc 3, 20-21, 31-35). No fue Inmaculada por no tener problemas, sino por tenerlos y mantenerse en ellos con fidelidad, recorriendo un camino fiel de humanidad, que le llevó a la Iglesia.

4) Los más críticos piensan que María ha sido elevada, y puesta en un altar, como mujer “no carnal”, no sexuada, no problemática, mujer irreal de cielo. Así fue elevada, mientras se “rebajaba” mejor a las mujeres concretar. Promoveatur ut amoveatur, se dice en latín: fue promovida, alzada, de un modo ideal… para abajar mejor a las mujeres concretas, en la sociedad y en la Iglesia. Así la pusieron los eclesiásticos varones, en la peana de un altar, para mantener a las restantes mujeres sometidas. Posiblemente no es así, pero son muchísimos los que así lo ven, y habrá que darles algún tipo de respuesta y de enseñanza.

5) En esa línea se ha llegado a pensar que la Iglesia ha puesto a María Inmaculada por encima de la historia, dándole una Palabra celeste, para así no tener que dar la palabra concreta a las mujeres o, mejor dicho, para no permitir que ellas tengan la palabra, en la organización de la Iglesia y en su celebración. Por eso hay algunos que dicen que sería mejor celebrar menos la Inmaculada del cielo y potenciar mejor la vida y las posibilidades de las mujeres de la historia.

Sea como fuere, es claro que los católicos no pueden celebrar este día, ni bendecir a la Inmaculada del Cielo, sin ofrecen palabra de Bendición, de limpieza, de acogida y libertad, a las mujeres concretas de la tierra. Miles, millones de mujeres parecen llevar todavía (y quizá hoy más que nunca) una “maldición”: La maldición de haber nacido mujeres en un mundo machista, sexista, patriarcalista, en un mundo donde ellas ocupan el escalón más bajo.

Por eso, mientras haya mujeres “maculadas” (es decir, heridas y manchadas, sin acceso a la plena dignidad, objeto de trata de blancas) por la prepotencia de los varones no se podrá celebrar plenamente a la Inmaculada. Mientras ésta sea fiesta dictada por varones (¡ellos han dicho lo que tiene que ser la mujer Inmaculada!), será una fiesta al menos sospechosa. Mientras ser “inmaculadas” sea “privilegio” de mujeres “separadas” y no don y privilegio para varones y mujeres, no se puede celebrar bien esta fiesta.

Muchos queremos que la fiesta de la Inmaculada no sea sólo signo de mujeres, como si eso fuera cosa de mujeres (¡ellas limpias, puras, sometidas y de cielo, mientras los varones dominamos la tierra, como administradores eclesiásticos y civiles!)….Queremos que ésta sea fiesta de in-maculadas y de in-maculados, la fiesta de la ternura y la limpieza, del amor más fuerte y de la más grandes libertad, para varones y mujeres, pues no hay varón ni mujer, sino que todos somos uno en Cristo.

Entonces podremos decir que ella, María, la Inmaculada, es bendita entre todas las mujeres y varones, no por encima de ellos, sin con todos ellos, porque ha creído en la vida, como sigue diciendo Lc 1, porque tiene en sus manos la “palabra de la vida”, que es palabra de varones y mujeres, en camino de limpieza, de pureza, desde dentro de la misma complejidad de la vida, por por encima de ella.

Y a partir de aquí quiero ofrecer dos apéndices. Uno sobre el doma en sí. Otro como comentario al evangelio de este día.

Apéndice 1. El dogma

Durante siglos se ha pensado que el pecado de la humanidad se expresaba de forma privilegiada en el placer sexual y en los procesos de la concepción. Pues bien, en contra de eso, Pío IX definió en 1854:

«La doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser creída…» (Denzinger-Hünermann 2803).

Este dogma nos introduce en el lugar de las disputas sobre el origen pecaminoso del ser humano, en un contexto donde la misma concepción aparecía vinculada a un tipo de ‘suciedad’ básicamente sexual, para transformar de raíz esos presupuestos.

Este es un dogma sobre la concepción, es decir, sobre el surgimiento humano de María. Se trata, por principio, de una concepción normal, dentro de la historia israelita (y universal). A partir del Proto-evangelio de Santiago, la tradición litúrgica cristiana ha dado un nombre a los padres de María: Ana y Joaquín. Ellos se unieron un día al modo acostumbrado y concibieron a una hija, a la que llamaron María.

Pues bien, en contra de las tendencias normales de una piedad y teología anteriores, que habían estado obsesionadas por el pecado del origen (engendramiento) humana, el Papa afirmó que la concepción de María (realizada, de un modo sexual y personal, por la unión de varón y mujer) estuvo libre de todo pecado o, mejor dicho, fue un acto de purísima gracia. Al decir eso, la iglesia realizó una opción antropológica de grandes consecuencias, que aún no ha sido suficientemente valorada, superando una visión negativa del surgimiento humano, que se solía unir con el pecado.

Este dogma tiene un carácter pro-sexual: la cohabitación fecunda de Joaquín y Ana queda integrada en la providencia de Dios, es un gesto de gracia. La misma carne, espacio y momento de encuentro humano del que surge un niño (María) aparece así como ‘santa’, es decir, como revelación de Dios. Este dogma tiene un carácter genético y natal: el origen del hombre, con todo lo que implica de fecundación y cuidado de la vida que se gesta, viene a presentarse como revelación de Dios. En este contexto, la santidad está vinculada a la misma vinculación genética de los padres (a su amor total) y, de un modo especial, al surgimiento personal del niño (en este caso de la niña) que nace por cuidado y presencia especial de Dios.

Este «dogma» es inclusivo, no excluyente: lo que se dice de María puede y debe afirmarse de cualquier vida que nace. Toda historia humana es sagrada, presencia de Dios (es inmaculada, por utilizar el lenguaje del dogma), pero no por algún tipo de racionalidad abstracta, sino «en atención de los méritos de Cristo». Cada vida que nace es, según eso, una revelación del misterio mesiánico, abierto a la promesa de la Vida que es Dios.

Este dogma es anti-helenista, pues va contra aquellos que, en línea de espiritualismo o gnosis, suponen que «el mayor pecado del hombre es haber nacido» (Calderón de la Barca) en un mundo dominado por la culpa, condenado a muerte. Este dogma ha sido y sigue siendo causa de gran consuelo para muchísimos cristianos, que asumen como propio este misterio del origen de María: lo que en ella ha sucedido no se puede interpretar de una manera aislada, como simple excepción, sino que es garantía del valor más hondo de la fecundidad humana, en clave familiar, social, cultural. Desde ese fondo, sólo podemos hablar de Inmaculada Concepción si hablamos de Inmaculado nacimiento e Inmaculada educación, pues ambas cosas van incluidas en el surgimiento personal humano.

María es Inmaculada de manera receptiva, acogiendo la vida y cariño, la presencia y palabra que le ofrece los padres, y es Inmaculada de manera activa, respondiendo de forma personal al don de la vida que le ofrecen otros. De esta forma, la Inmaculada Concepción es signo de providencia histórica de Dios, que se expresa a través de los padres de María, a quienes la tradición ha concebido como plenitud de la historia israelita, y como signo de providencia personal de María, que a lo largo de su vida ha respondido a la gracia de su nacimiento.

Éste es un dogma que se abre al conjunto de la historia humana, especialmente a la israelita, situándola a la luz de la gracia de Dios, en un sentido carnal, muy concreto. La santidad de Dios no se revela en un pensamiento o idea separada de la vida, sino en el mismo origen carnal de la vida. De manera sorprendente, este argumento encaja, desde una perspectiva confesional y religiosa, con los mejores argumentos de uno de los libros antropológicos más significativos de los últimos años. Cf. J. HABERMAS, El futuro de la naturaleza humana, Paidós, Barcelona 2002, 52, 81-82, que asume los argumentos básicos de H. ARENDT, La condiciòn humana, Paidós, Barcelona 1993, sobre el carácter genético y natal del hombre.

Apéndice 2. Comentario al evangelio del Día : Lc 1, 26- 38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:– Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: — No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:
— ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó: — El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:
— Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel. Palabra del Señor

Iniciativa de Dios, respuesta humana. Presentación del texto

La incitativa parte de Dios, pero es evidente que su acción (la palabra de llamada del ángel que le dice: ¡concebirás…!) responde al deseo más profundo de María y lo explicita y desarrolla hasta su límite más hondo. Este es un Dios que se dirige al corazón y cuerpo, al alma y vida entera de esta virgen nazarena, haciendo que ella exprese todo su ser al responderle.Por su parte, María responde a Dios con plena libertad, como mujer que ama, como madre que desea un hijo, como hermana que se pone al servicio del conjunto de la humanidad. Ella es distinta de Dios (sólo en cuanto diferentes pueden dialogar y amarse) y sin embargo sus deseos se vinculan y coinciden: cada uno quiere al otro, los dos buscan al Hijo.

De esa forma, la paternidad de Dios se expresa a través de la libre respuesta de María y la maternidad de María culmina allí donde expresa y traduce en forma humana el misterio eterno de Dios Padre. Así lo ha mostrado en belleza insuperable el texto de la Anunciación (Lc 1, 26-38), que presentamos de una forma esquemática, poniendo en boca de Dios las palabras de su ángel (Gabriel significa poder de Dios) y destacando sus rasgos principales:

– Introducción (Lc 1, 28-29). Dios saluda (¡Ave, alégrate!) y María se extraña y turba porque ese saludo rompe los esquemas normales de palabra y cortesía de este mundo. Suele ser el inferior el que comienza presentando sus respetos; aquí es Dios, ser Supremo, quien se inclina ante María y le ofrece su presencia.

– Promesa y objeción (Lc 1, 29-34). Dios le tranquiliza (¡no temas!), prometiéndole precisamente aquello que María, como buena israelita y madre, había deseado más que nada sobre el mundo: ¡concebirás, tendrás un hijo, será grande, y Dios mismo le dará el trono de David su padre! Su hijo cumplirá la esperanza de Israel, el sueño y deseo de la humanidad entera. Pero María se atreve a objetar al mismo Dios: ¡no conozco varón! De tal forma se coloca en manos de Dios y purifica su deseo que, queriéndolo todo (al mismo Dios), parece que no quiere nada (ni el encuentro normal con un varón).

– Espíritu de Dios y voluntad de María (1, 35-38). Dios acepta piadoso y reverente el argumento de su amiga. Ella le ha dicho que no quiere encerrarse simplemente en la línea de generaciones de la historia, como una mujer más en la espiral de deseos y conocimiento de varones. Dios lo acepta y responde a María diciéndole que ponga su vida a la luz del más hondo deseo divino: ¡vendrá el Espíritu Santo sobre ti…! . Al escuchar esa propuesta, ella responde reverente y admirada: ¡hágase en mí según tu palabra!.

Dios y ser humano se vinculan en María. La gracia original

Voluntad de Dios (Espíritu Santo) y voluntad de María (fiat) se han unido para siempre. Ellos ya no son como dos barcos separados, cada uno por su rumbo, Dios por uno, humanidad por otro, sin jamás juntar sus velas ni encontrarse. Ahora comparten un camino. Por vez primera en los inmensos siglos de la historia han unido sus deseos Dios y los humanos:

– Dios quiere como Padre que su Hijo nazca en la historia de los hombres; para eso necesita y busca la colaboración libre de María.

– María quiere que su más honda fecundidad de mujer, persona y madre, esté al servicio de la manifestación salvadora de Dios.
Se han juntado así dos voluntades, dos deseos fuertes, las dos palabras más intensas de Dios y de la historia. Así han colaborado: Dios que todo puede necesita que María le escuche, que confíe y responda con toda su persona (cuerpo y alma) para que se encarne su Hijo en los humanos; María necesita que Dios mismo se revele, que actúe a través de ella (con ella) para realizar de esa manera su más hondo deseo de mujer y de persona.

En ese contexto, recordamos que el pecado original es la expresión del deseo de hombre que se escinde voluntariamente de Dios (de las fuentes de la vida) y que se encierra en un circulo de falso endiosamiento que termina siendo fuente de ruptura con el mundo, en angustia que conduce hacia la muerte. Pues bien, ahora se abre en plenitud, en el camino de la historia, aquello que pudiéramos llamar la gracia original: Dios y el ser humano han dialogado en libertad, se han unido los dos en un mismo deseo, poniendo cada uno lo más hondo de su vida en manos del otro.

– Dios como Padre ha confiado a María lo más grande, el propio ser eterno: le ha entregado su tesoro más hondo y perfecto, la riqueza y gracia de su vida, el Hijo eterno.
– Por su parte, María ha puesto en manos de Dios lo que ella es (como mujer, persona) y lo que puede engendrar (su mismo hijo).

María Inmaculada, desde el centro de su vida

En este trueque o intercambio (que la liturgia suele presentar como admirable comercio) Dios se expresa plenamente como divino (Padre) sobre el mundo y María viene a realizarse en plenitud como persona humana en gracia. Por eso confesamos, con el dogma católico, que ella es Inmaculada. Quizá podamos decir que se va haciendo Inmaculada al dialogar con Dios en plenitud, sin egoísmo. Allí donde un frágil ser humano (una mujer y no una diosa, una persona de la tierra y no una especie de monstruosa potencia sobrehumana) puede escuchar a Dios en libertad y dialogar con él en transparencia surge el gran milagro: nace el ser humano desde Dios, el mismo Hijo divino puede ya existir en nuestra tierra.

Sólo en este diálogo de amor fecundo, podemos y debemos afirmar que María es Inmaculada. Ciertamente, Dios mismo le ha querido guiar desde el momento de su origen humano (Concepción); pero ella debe asumir y recrear en libertad su origen, para así ratificarlo y realizarse como persona que acoge el deseo de Dios y le responde con su más hondo deseo.
No quiere Dios el vacío de María, no busca su silencio, ni se impone en ella como cuerpo. Dios la quiere en persona: desea su colaboración; por eso le habla y espera su respuesta. Esta es una escena (Lc 1, 26-38) que pudiera llamarse diálogo del consentimiento: María ha respondido a Dios en gesto de confianza sin fisuras; ha confiado en él, le ha dado su palabra de mujer, persona y madre. Ella y Dios se han vinculado al Hijo común de Dios y de la misma historia humana (de María).
Éste es el misterio, éste el enigma: que Dios puede querer, con su propio ser divino e infinito, lo que quiere una mujer; y que una Mujer pueda desear en cuerpo y alma (en carne y sangre, en espíritu y en gracia) aquello que Dios quiere. Ciertamente son distintos, deben serlo; cada uno se mantiene en su nivel, uno es el Padre eterno; otra es María, la mujer concreta de la historia humana; pero ambos se han unido para compartir una misma aventura de amor y de gracia, la historia divino/humana del Hijo eterno y Cristo de los hombres.

Dogma de Dios, dogma de María, dogma de la Iglesia

Por eso, el dogma de la Inmaculada tiene, por lo menos, tres aspectos:

– Es un dogma teologal: expresa la certeza de que Dios ha querido comunicarse de manera transparente con los hombres; ha buscado y encontrado en María un interlocutor capaz de escucharle y responderle, compartiendo su mismo deseo de vida (de Hijo).

– Es un dogma de María: expresa el hecho misterioso de que ella ha sido transparente al deseo de Dios, dialogando con él en libertad y pudiendo hacerse madre de su mismo Hijo divino.

– Es un dogma eclesial: María no dialoga con Dios para sí misma (por deleite privado o sólo interno), sino en nombre de todos los humanos (como representante de la historia) y para bien del mundo entero. Rompe así la cadena de mentiras de Adán, el egoísmo y violencia de una humanidad que ha visto en un competidor impositivo o envidioso.

Por eso decimos que María es Inmaculada por nosotros, para nuestro propio bien y salvación: a fin de que podamos superar nuestro egoísmo y dejar de cautivarnos (de luchar, de dominarnos) unos a los otros. Así muestra (con su propia apertura a lo divino) que es posible vivir en libertad, dialogando con los otros, al servicio de la comunión y vida expresada en Jesucristo. No estamos condenados a luchar y esclavizarnos, en violencia siempre repetida y aumentada; no estamos obligados, por seguridad personal y supervivencia grupal, a responder con lucha a la lucha de los otros. El signo de María Inmaculada es expresión de gratuidad y diálogo: podemos dialogar con Dios y confiar así los unos en los otros.

Esta es la insignia de María Inmaculada: ella es apertura creadora de amor. Frente a un mundo que sólo se despliega en gestos de miedo y violencia, frente a una humanidad que se defiende sometiendo (esclavizando) a los débiles, María viene a presentarse como signo de diálogo: ha confiado en Dios, pone su vida al servicio del Mesías, es decir, de la libertad y confianza entre los hombres.

María es Inmaculada en el proceso de su vida

María realiza este servicio siendo (haciéndose) madre: su misma persona se hace manantial de vida para los demás. Conforme a unos ejemplos que están condicionados por formas miedosas y algo regresivas de entender la sexualidad, se ha dicho a veces que María es Inmaculada porque ha sido un huerto cerrado, fuente bien guardada donde sólo Dios puede venir a deleitarse o beber agua. Esa es una imagen pobre de lo que supone su misterio, como estamos mostrando:

– Es Inmaculada por su diálogo con Dios: porque ha sabido escucharle desde el fondo de su vida y responderle. Sólo así, al ponerse plenamente en manos del Padre, compartiendo su mismo deseo de Hijo (o salvación), ella aparece como madre del Cristo sobre el mundo.

– Es Inmaculada porque dialoga con los hombres, porque ha puesto su vida al servicio de un mesías universal, haciéndose amiga y hermana (madre) de todos. Ella es, por tanto, un huerto que se abre para que otros puedan encontrarse y encontrar a Dios en sus praderas; ella es fuente de agua que se expande y llega en Cristo al mar de los humanos.
Ciertamente, sólo Cristo es salvación de Dios ya realizada, nueva humanidad fraterna. Pero el surgimiento de Cristo hubiera sido imposible sin la ofrenda gratuita, redentora, de María. Ha necesitado el Padre Dios una persona que pueda realizar sobre la tierra la tarea de ser madre humana de su Hijo: acogerle en libertad (sin ser violada), educarle en gratuidad (sin imposiciones, represiones, miedos), para que ese Hijo pueda crecer y desplegarse luego como Cristo, es decir, como liberador de todos los humanos.

Una Inmaculada bien cerrada en su pureza egoísta, en medio de este basurero de humanidad, una mujer que se aísla y sólo vive para sí (centrada en un Dios de rica intimidad), mientras el mundo sigue padeciendo, no sería lo que el dogma católico confiesa al llamarla Inmaculada, es decir, amiga de Dios, haciéndose amiga de los hombres. Al servicio de todos ha expresado su vida; para libertad y redención de todos es persona.

Por eso la llamamos la Inmaculada Concepción: porque es transparente desde Dios y ante los hombres desde el mismo momento en que sus padres, en gesto concreto y santo de unión marital la engendraron; de esa forma ratifica en su origen el valor personalizante de la unión sexual de la que nacen los humanos, en contra del sentido que a veces se ha dado a la palabra Concepción. Ella es Inmaculada desde su principio y condición carnal. De dos seres humanos bien concretos, que según la tradición se llaman Joaquín y Ana, ha nacido María, comenzando a ser Inmaculada desde entonces (cf. Protoevangelio de Santiago).

Pero María no es Inmaculada sólo (y sobre todo) en su concepción sino en su vida entera, tal como se expresa y condensa en el relato de su encuentro con Dios (Lc 1, 26-38): vence al pecado, se hace Inmaculada, en actitud constante de diálogo con Dios y de apertura (entrega) al servicio de los hombres, por medio de Cristo, su hijo, que es mesías. No ha reservado nada para sí, todo lo ha puesto en manos de Dios, para despliegue y libertad de los humanos. Por eso decimos que es Inmaculada.

SAN SIMÓN STOCK, EL MENSAJERO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

SAN SIMÓN STOCK, EL MENSAJERO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Hoy también recordamos a San Simón Stock, un monje inglés que vio a Nuestra Señora bajo la advocación de Reina del Monte Carmelo y recibió de manos de Ella el Escapulario carmelita. San Simón Stock es, con San Elías profeta, uno de los enviados de María Santísima en la orden carmelita.

San Simón Stock con el escapulario carmelita

BIOGRAFÍA
Nació en Inglaterra. Desde mediados del siglo XIV las fuentes le aplican el sobrenombre “Stock”, con el cual relacionan el singular género de vida que habría observado antes de entrar en el Carmelo. Dice así la redacción larga del Santoral: “Antes de la llegada de los carmelitas a Inglaterra los esperó con espíritu profético, llevando vida solitaria en el tronco de un árbol: de ahí el nombre de Simón Stock con que es llamado”. Esta sobria noticia supone todo un poema de ascetismo, que los biógrafos posteriores intentaron poner de relieve con piadosas amplificaciones.
Pero hay un documento que nos invita más bien a contar a San Simón entre los cruzados y peregrinos que por aquellos tiempos tomaron el hábito en el mismo Carmelo, atraídos por la vida de oración que llevaban los solitarios del santo monte, “como abejas del Señor en las colmenas de sus celdas fabricando miel de dulzura espiritual”, según hermosa frase de Jaime de Vitry († 1240). En efecto, el dominico Gerardo de Fracheto, contemporáneo de nuestro Santo, después de contar una aparición del Beato Jordano de Sajonia a un religioso carmelita, acaecida en 1237, nota: “Esto lo contaron a nuestros religiosos el mismo que tuvo la visión y el prior de la misma Orden, el hermano Simón, varón pío y veraz”. Con esta noticia concordaría el Viridarium de Juan Grossi, que extiende el generalato de San Simón del 1200 al 1250. Por ahora no estamos en grado ni de escoger entre las dos versiones ni de concordarlas razonablemente.
Con el agravarse de la situación de los cristianos en Palestina después de la tregua pactada por Federico II con el sultán de Egipto (1229), los ermitaños carmelitas se encontraron frente al urgente dilema de, o bien exponerse a la extinción en una tierra que iba quedando a merced de los mahometanos, o bien probar la aventura de un traslado a Europa. Algunos, los más “perfectos” (dice Grossi), tenían miedo a tal aventura por el peligro que encerraba de una alteración del propio espíritu; pero graves razones aducidas hicieron prevalecer la opinión contraria, que fue reforzada con una aparición de la Santísima Virgen (Guillermo de Sanvico). Así en 1238 empezó con carácter sistemático la emigración de numerosos carmelitas a los diversos países de Europa.
A Inglaterra se dirigieron dos expediciones, patrocinadas, respectivamente, por los barones Guillermo Vescy y Ricardo Grey y presididas por los venerables religiosos Radulfo Fresburri, e Ivo el Bretón, dando como primer resultado el establecimiento de dos conventos eremíticos, el primero en Hulne, cerca de Alnwic, y el segundo en Aylesford, en el condado de Kent. Esto sucedía entre 1241 y 1242. Fue entonces (según la primera versión antes mencionada) cuando Simón Stock, aureolado ya con la fama de eximia santidad, “dejó la vida solitaria y entró con gran devoción en la Orden de los carmelitas, que desde hacía mucho tiempo esperaba ilustrado por divina inspiración”.
Ahora iba a ofrecerse a nuestro Santo un campo muy vasto en donde manifestar los dones recibidos de Dios. En 1245 se celebraba, precisamente en Aylesford, un Capítulo general, el primero reunido en Europa, y en él Simón Stock era llamado “milagrosamente” al oficio de prior general, oficio que sólo entonces adquiría pleno sentido, pues antes el prior del monte Carmelo era la suprema autoridad.
La Orden sufría en toda su gravedad las consecuencias del traslado a Europa. En el nuevo ambiente no encontraba la amorosa acogida que seguramente habían esperado y que tan necesaria era para empezar a echar raíces. Por otra parte, la experiencia demostraba que no era fácil conservar el tenor de vida contemplado en la Regla de San Alberto y con ardiente amor abrazado por los venerables moradores del Carmelo. Simón Stock afrontó heroicamente ambas dificultades. Respecto a la primera, se esforzó por acrecentar la estima hacia la Orden con repetidos recursos al Papa Inocencio IV y también a los próceres seculares. De hecho desde 1247,a 1252 consiguió del Papa Inocencio IV tres preciosas cartas de recomendación que debieron contribuir no poco a la consolidación de la Orden, y en diciembre de 1252 otra del rey de Inglaterra Enrique III. En orden a la segunda dificultad impetró del mismo Inocencio IV una audaz reforma de la Regla que permitiera vivir a los carmelitas en las ciudades y participar en el servicio de las almas. Pero esta reforma suscitó en el seno de la Orden un hondo descontento que venía a agravar todavía más la situación tan comprometida por la hostilidad exterior. De este descontento tenemos la prueba en una amarga requisitoria que compuso el sucesor de nuestro Santo, Nicolás el Francés, y en las frecuentes deserciones de religiosos, que buscaban en otras Ordenes mayor garantía de salvación. En este momento histórico tuvo lugar el episodio culminante de la vida de San Simón Stock, la visión del santo escapulario, testificada por el antiguo Santoral y parcialmente corroborada por la Crónica de Guillermo de Sanvico. La relación más antigua está concebida en estos términos:
“San Simón… suplicaba constantemente a la gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden de los carmelitas, pues goza en grado singular del titulo de la misma Virgen, diciendo con toda devoción: Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda y singular; oh Madre dulce, de varón no conocida, a los carmelitas da privilegios, estrella del mar. Se le apareció la bienaventurada Virgen, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: “Este será el privilegio para ti y para todos los carmelitas, que quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará”.
Tal fue la gran promesa, que originariamente era una exhortación a la perseverancia dirigida a los descorazonados carmelitas, pero pronto fue acogida en toda la Iglesia como una de las manifestaciones supremas de la maternidad universal de María.
Lo restante de la vida de San Simón se confunde con la historia de la Orden del Carmen, historia de fundaciones y de gracias pontificias, índice de la casi definitiva consolidación en Europa, la grande obra que Dios le reservara.
Después de veinte años de buen gobierno (según un códice de Bamberga muy autorizado), por tanto, en 1265, murió en el convento de Burdeos el día 16 de mayo (o de marzo según algunos códices).
La fama de santidad que le había acompañado en vida se acrecentó después de la muerte. En los documentos su nombre nunca aparece sin el dictado de santo, y repetidamente se recuerda el don de hacer milagros. Su culto desde antiguo fue muy ferviente en Burdeos, donde se veneraban y se veneran aún sus reliquias. Una circunstancia providencial impidió que fuesen profanadas en tiempo de la Revolución Francesa. Su veneranda cabeza fue solemnemente trasladada el año 1951 al convento de Aylesford, recientemente recuperado, y allí es hoy meta de frecuentes peregrinaciones.
Autor: BARTOLOMÉ M. XIBERTA, O. C. D.
SAN SIMÓN STOCK Y LA VIRGEN DEL CARMEN
Nuestra Señora del Carmen (imagen venerada en la catedral de Cádiz, España)
En la madrugada del 16 de Julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se apareció a San Simón Stock, superior general de la Orden, al que le entregó sus hábitos y el Escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. La Santísima Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, promesa que ha sido respaldada por los Pontífices. La iconografía principal de la Virgen la muestra portando dicho escapulario.
Publicado por Jorge de la Compasión


HISTORIA DE LA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA, por Radio Estrella del Mar

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA

Según tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe crisitana ; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nuve, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII , con los Cruzados, aprobando su regla Innocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.

San Simón Stock

El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y peuden esperar de la Sma. Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.

En este día pidamos acrecentamiento de devoción a María Santísima que tan espléndida es con sus devotos; pues promete a los que llevaren puesto su santo escapulario la eterna salvación y el alivio y abreviación de las penas del Purgatorio.

Vayamos a María, quien nos llama con su voz dulcísima de Madre.

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN Y EL MONTE CARMELO

El Carmelo era sin duda, el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV, por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo y que de alguna forma tuvieron al mismo Elías como patrón situándose en el valle llamado Wadi-es-Siah.

A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial.

Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.

LA ORDEN CARMELITA

Aquellos primeros monjes instalados en el valle del Wadi-es-Siah del Monte Carmelo, convivieron bajo una primera regla que obtuvo en 1226 la aprobación del patriarca de Jerusalén, que se llamaba Alberto, y del Papa Honorio III. La regla subrayaba vigorosamente el carácter de soledad y de huída del mundo del modelo de vida monástica: los monjes debían vivir en celdas separadas, bajo obediencia, castidad y pobreza, en silencio, oración, ayuno … Un planteamiento que se ha mantenido en los rasgos fundamentales de la espiritualidad de la orden.

En el mismo siglo XIII muchos monjes huyeron a Chipre, Sicilia, Francia e Inglaterra a causa de los crecientes peligros de la invasión musulmana, mientras otros, intentaban sobrevivir en Tierra Santa.

Sin embargo, muy pronto, se formó una corriente en Inglaterra y en otras partes de Occidente que deseaba adaptar la orden a la realidad occidental, siguiendo el modelo de otras congregaciones religiosas como los franciscanos y los dominicos. De esta forma, se pretendía que los carmelitas pudieran abrir conventos en las ciudades y realizar trabajos pastorales.

En 1247 el Papa Inocencio IV aprobó este cambio de estilo de vida, aunque se abstenían de comer carne y continuaban guardando silencio, llevando un estilo de pobreza y sobretodo, una gran devoción a la Virgen María. Este amor mariano les valió a los carmelitas el aprecio de todos los pueblos donde estaban instalados y el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica en 1286 por el Papa Honorio IV.

En el mismo siglo XIII, uno de los monjes carmelitas, San Simón Stock, recibe de manos de la mismísima Virgen María el escapulario, el símbolo de dicha congregación. Es a partir de entonces cuando nace la imagen de la advocación de Nuestra Señora del Carmen: el Niño y la Madre aguantando el escapulario, la figura típica de dicha devoción mariana.

En los años 1434-1435, la regla sufrió una serie de cambios que fueron aprobados por el Papa Eugenio IV y que no gustaron a ciertos sectores de la orden. Para ellos, la nueva regla suavizaba la observancia más antigua y forzó a que en el siglo XV, Juan Sorteh (1451-1471) empezara a movilizar un nuevo movimiento que llevaría en 1593 a la ruptura de la orden carmelitana en dos bandos.

Los principales miembros de esta reforma en España fueron Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591), dos de los más grandes ejemplos de la mística cristiana. Para constituir su regla, se apoyaron básicamente en la que ya fuera aprobada en 1247 sin incluir las posteriores atenuaciones de 1434-1435. A esta nueva congregación se la llamó Orden de los Carmelitas Descalzos, mientras que los anteriores, fueron conocidos por la Orden de los Carmelitas Calzados o de la Antigua Observancia.

Desde siempre, los hermanos carmelitas, “calzados o sin calzar” han estado al servicio de la sociedad desde los más diversos servicios caritativos, pastorales y misioneros junto a su dimensión espiritual y contemplativa. Visten hábito marrón con el escapulario y capucha y, en ocasiones solemnes, capa y capucha de color blanco.

Según el libro “La Vida Religiosa de la A a la Z” de George Schwaiger publicado por Editorial San Pablo en 1998, la situación en 1996 era la siguiente: los Carmelitas Calzados tenían 361 conventos en todo el mundo con 2.197 miembros, 1434 de ellos sacerdotes, mientras que los Carmelitas Descalzos poseían 525 conventos con 3.809 miembros, 2.422 de los cuales eran sacerdotes.

LAS MONJAS

No podemos olvidar aquí la rama femenina: las carmelitas. La orden nació en los siglos XIII y XIV, pero no se organizaron como comunidad hasta el 1450 cuando fundaron en Florencia (Italia) el Monasterio de Santa María de los Ángeles. Santa Teresa de Jesús impulsó en España una reforma en la congregación para llevar a cabo una vida de clausura estricta y de oración profunda.

El 7 de febrero de 1562, la santa obtuvo autorización para la erección del Monasterio de San José de Ávila, que se abrió el 24 de agosto de 1562. En él, se siguió la observancia de la regla que ella consideraba “primitiva” y que fue aprobada por Inocencio IV en 1247. En la obra “Camino”, escrita por Santa Teresa de Jesús, se destaca la forma de vivir de estas monjas:
“Deben ser capaces de vivir en soledad y estar abiertas a la intimidad con Cristo, buscando en la oración y en la mortificación”, como participación activa en su pasión redentora”.

Santa Teresa fundó 16 monasterios: Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Salamanca y Alba de Tormes de entre otros. A parte de San Juan de la Cruz, el Padre Gracián fue junto a Santa Teresa los impulsores de esta reforma femenina conocida también bajo el nombre de “carmelitas descalzas”. El espíritu de Santa Teresa fue difundido fuera de España y se abrieron muchos conventos en diferentes países de Europa. De entre muchas monjas que formaron parte de las carmelitas descalzas cabe señalar a Santa Teresa del Niño Jesús, también conocida como Teresa de Lisieux (1873-1897) y a Santa Edith Stein (1891-1942).

En 1996, existían 64 conventos con 823 monjas de la antigua observancia de la orden (carmelitas calzadas), mientras que la fundada por Santa Teresa (carmelitas descalzas) contaba con 877 conventos y 12.278 monjas.

Otras congregaciones: hay un gran repertorio en todo el mundo de grupos religiosos que siguen el espíritu carmelitano que realizan diferentes servicios en los pueblos donde residen, casi todo ellos dedicados a la educación, a los enfermos y a los marginados. Todas estas órdenes fueron fundadas por monjas, sacerdotes o religiosos.

Aquí están: Carmelitas de la Caridad (conocidas también como “las Vedrunas” porqué las fundó Santa Joaquina de Vedruna), Carmelitas Misioneras Teresianas, Carmelitas Terciarios Misioneros, Carmelitas de San José, Carmelitas Teresas de San José, Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús.

EL ESCUDO CARMELITA

El Escudo Carmelitano es un emblema verdaderamente bello por su sencillez, celebre por su antigüedad y sagrado significado. Esta compuesto de fondo blanco en la parte superior y marrón la inferior, representa el vestido que la Stma. Virgen llevo en vida y el habito de los carmelitas.
Así mismo la parte inferior marrón indica el Monte Carmelo donde vivió la Stma. Virgen durante su vida mortal, la Cruz fue agregada por San Juan de la Cruz en la época de la reforma, representado a Nuestro Señor Jesucristo. En el centro de color marrón (Monte Carmelo), se encuentra una estrella plateada, que representa a la Stma. Virgen María. El fondo blanco de la parte superior significa que el profeta Elias contemplo a la Stma. Virgen María en una nubecilla blanca, en el mismo fondo se posan dos estrellas, doradas las cuales representan a dos grandes profetas N.N.P.P. Elias y Elíseo.

En la parte superior del escudo se encuentran doce estrellas las cuales significan la corona de la Stma. Virgen María, simbolizan los doce grandes favores y gracias que concedió a su orden y de manera especial, los doce privilegios y gracias singulares con el que el Señor ensalzo a María.
De la corona que se encuentra en la parte superior del Escudo sale un brazo que sujeta una espada, se le atribuye al Santo Patriarca Elias, termina en un punta en llama de fuego con esta dio muerte a los falsos profetas de Baal en el Torrente de Gison, por la honra de Nuestro Señor Dios Padre.

A la vuelta de la espada hay una inscripción en latín que dice: ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCITUUM, me abrazo, me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.

PROMESAS DE LA VIRGEN DEL CARMEN

A los que viven y mueren llevando el Santo Escapulario. El Santo Escapulario es el gran don que María, omnipotente ante su Hijo Dios, toda corazón para con sus hijos, los hombres tesorera de todas las gracias, nos trajo del cielo, haciéndonos en él las más preciosas promesas que pudiéramos desear. Muy bien ha sido llamado el SACRAMENTO DE MARIA.

“La creencia general del mundo católico, dice el sabio jesuita P. Clarke, la promulgación de la Iglesia doncente, la aceptación de la iglesia discente, o sea, los fieles, nada falta de lo que puede probar el origen sobrenatural del Escapulario”.

“Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento”. A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas:

Primera promesa: Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareciósele circundada de ángeles la Stma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometióle que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas: “El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno”.

Segunda promesa: Estando orando el Papa Juan XXIII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: “Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario”.

Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte Sumos Pontifices. Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso.

El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el Sgte. Decreto:
“Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus intececiones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano”.

CONDICIONES PARA GANAR ESTOS PRIVILEGIOS

Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.

Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.

Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmunitarla por otros rezos.

FUENTE: Radio Estrella del Mar

 

Meditemos esta oración para disfrutar más el Rosario.

Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
Para meditar las palabras del Salve Regina
Te saludamos con sonrisas, flores, y canciones. Oh María, la mujer más digna del amor.
Para meditar las palabras del Salve Regina
Para meditar las palabras del Salve Regina

Meditemos esta oración para disfrutar más el Rosario.

Dios te salve

Te saludamos con sonrisas, flores, y canciones
Oh María, la mujer más digna del amor.
Desde niño me enseñaron esta oración mis padres
queriendo que yo te amara y venerara
como ellos lo hacían.
Y desde entonces sigo rezando y cantando
esta bella plegaria todos los sábados
y a la hora del rosario cotidiano.
Dios te salve, maravilla de mujer y de Madre,
lirio hermoso de los valles y praderas.
Pensando en Ti me vuelvo poeta
me dan ganas de cantar.
Mis versos son para Ti,
mis canciones te las canto a Ti.

Reina y Madre de misericordia

Lo que más necesitamos es misericordia,
porque somos infinitamente miserables.
Tu amor inmenso hacia tus hijos se convierte
en océano de bondad, de misericordia, y de piedad.
Te agradecemos tu amor, tu virtud excelsa,
veneramos tu grandeza incomparable
pero sobre todo agradecemos
la misericordia de tu rostro y de tu corazón.
Tienes ojos y corazón hechos de bondad.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…

Vida nuestra

Nos animas a vivir,
Haces feliz nuestra vida,
Nos otorgas calidad de vida,
porque contigo vale la pena vivir.
No vamos solos por la vida.
¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?
Tú lo dijiste. Y cumples las promesas.

Dulzura

Suavidad, serenidad, paz.
Contigo estamos al abrigo de tormentas y huracanes.
Tu corazón es refugio montañero,
es brisa de primavera, es cantar de pajarillos,
es cristalina fuente,
dulzura de la vida, de mi vida.

Y esperanza nuestra

Todo lo espero de Dios por medio de Ti,
porque Dios te ama muchísimo
y Tú me amas muchísimo.
Contigo no cabe la desesperanza y la tristeza.
En las orillas de tu manso río
crecen los pastos y las flores en toda estación.
Tú eres una eterna primavera,
rosal florido, perfumado, digno de contemplarse.
De Ti lo espero todo y más de lo que esperan
todos los niños de sus mamás.
Espero que me lleves al cielo.
Espero que me hagas feliz.
Espero contemplarte en el cielo
en un éxtasis de amor.
Eres hermosísima paloma blanca
que vuelas en mi jardín.
Alegras mis días y mis noches.
Me haces sonreír y mirar hacia delante
con ilusión y entusiasmo.
La vida sin Ti no tendría sabor ni sentido.
Pero contigo sí quiero vivir.
Quiero contemplarte en el lirio del campo,
en la rosa perfumada, en el blanco clavel,
en todas las flores de las praderas,
en las estrellas de la noche.

Dios te salve

Te saludamos, te cantamos,
te llevamos mañanitas, Oh dulce madre.
Dios te salve.

A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva

Fuimos hijos de Eva para desgracia nuestra.
Pero somos hijos tuyos para completa felicidad.
Si triste y dura fue la herencia de nuestra madre Eva,
inmensamente rica es la herencia
que nos viene de Ti.
El destierro se dulcifica
porque Tú nos acompañas cada día.
Así nuestro desierto florece y se vuelve llevadero.
¡Qué dura sería la vida sin tu dulce compañía!
¡Qué cardos, qué espinas no produciría!
Pero entre los cardos y espinas tu mano amorosa
ha plantado muy bellas rosas.

A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas

Siempre nos quedas Tú.
En medio de los peligros eres refugio,
pararrayos contra la justa ira de Dios.
En medio de las lágrimas, eres consuelo.
Tus hijos pueden sufrir, por ser ley todos,
pero nunca desesperan.
Saben mirar a través de las lágrimas
tu rostro materno que les llena de esperanza.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra…

El nombre de abogada significa defensora.
Tú nos defiendes del maligno,
del que atacó a nuestra madre Eva en el Paraíso,
y la hirió pasándonos la herida.
Tú nos libras de peligros y tentaciones
que nos pudieran hacer perecer.
Contigo llevamos la frente alta por la vida,
hasta el destino final que es el cielo.
Desde allí intercede ante tu Hijo
por cada uno de tus hijos,
por mí también.

Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos

Sí, tus ojos…
Yo quiero asomarme a tus ojos, contemplarlos,
porque sólo de mirarlos me curo de mis tristezas,
su alegría se me contagia,
su pureza infinita se me participa.
Tus ojos, Madre Virgen, son océano
de gracia y de pureza.
Por eso necesito mirarlos, contemplarlos,
para que la bienaventuranza de los puros de corazón
me toque a mí también.
Nos miras con amor y misericordia.
Necesitamos de ambas realidades a morir.
porque somos débiles y miserables en abundancia.
Misericordia es lo que suplicamos.
Suplicamos a la misericordiosa Virgen.
Suplicamos a la más amorosa Madre.
A través de tus ojos aspiramos esa misericordia
y ese amor.
Es lo mejor que nos puedes regalar.
Eres misericordia y eres amor,
dos realidades que heredaste de Dios,
para regalarlas a tus hijos.

Y, después e este destierro…

Destierro, porque la patria no está aquí.
Porque la tierra, que es en sí hermosa,
se nos vuelve inhóspita y agraz, al pensar en el cielo.
Destierro, porque aquí te tenemos y tenemos a Dios,
pero todavía no es del todo y para siempre.
Podemos perderte, podemos perder a Dios,
¡Oh terrible posibilidad!
En el cielo Tú serás nuestra y nosotros tuyos
del todo y por toda la eternidad.
¡Qué inmensa beatitud!

Muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre

Lo más grande que Tú tienes es Jesús.
Muéstranoslo, queremos verlo, conocerlo,
amarlo entrañablemente.
Desde que fuiste Madre de Jesús,
nunca podrás separarte de Él, es tu hijo.
Pero lo mismo que a Él, nos has engendrado
a cada uno de nosotros.
Somos por eso sus hermanos y tus hijos.
Ser hijo no siempre es bien valorado por éste
pero ser madre es muy bien conocido por ella.
Yo no conozco bien lo que significa ser tu hijo,
pero Tú sí sabes lo que significa ser mi madre.
Jesús es el hermano mayor y especial.
Debemos asemejarnos a Él.
danos la gracia de conocerlo como Tú lo conoces:
Un Dios amor que nos quiere
hasta la muerte de cruz,
que nos dio a su Madre, a Ti, para cada uno.
Déjanos ver su rostro, déjanos conocer su corazón,
concédenos amarlo con todas nuestras fuerzas.

Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María

Clemente, piadosa y dulce:
la trilogía de la misericordia encarnada en Ti.
Permítenos beber en tu fuente
el agua dulce de tu piedad.
Estamos tan necesitados de clemencia,
dulzura y piedad.
Pero tu fuente rebosa de esa agua pura.
Virgen María dulce: Eres el rosal sin espinas,
belleza de rosas perfumadas:
corremos al olor de tus perfumes.
Virgen María clemente: De Dios lo aprendiste,
Oh Madre del hijo pródigo.
Si algo sabes hacer con excelencia,
es el arte de la misericordia con tus hijos pecadores.
Necesitamos tanto tu capacidad de compasión,
porque somos pecadores maltratados por Satanás.
Virgen María piadosa:
Te compadeces del pecador,
de sus heridas purulentas, no queriendo ver su culpa.
Respondes con piedad y misericordia
a la negra ingratitud, como tu Hijo.
Misericordia del Hijo, misericordia de su Madre.
Gracias por ser dechados de piedad para nosotros,
que, si algo necesitamos, es misericordia y piedad.

 

Vamos a meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos mas el Rosario

Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
Para meditar las palabras del Ave María
Dios te salve, Bendita. Y bendícenos a nosotros. Dios te salve, María, llena eres de gracia.
Para meditar las palabras del Ave María
Para meditar las palabras del Ave María

Vamos a meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos mas el Rosario

Dios te salve

Te saludo con todo mi amor
y con toda la alegría de mi corazón.´
Dios te salve, Bendita.
Y bendícenos a nosotros,
los hijos de la Bendita entre todas las mujeres.
Todos tus hijos del mundo,
en las ciudades populosas, en los valles y montañas de los cinco continentes
te saludan a diario cuando rezan el avemaría.
Yo me uno a ese coro de hijos amantes y felices,
Oh Madre bendita.
Sí, bendita mil veces, bendita para siempre.
Dios te salve…

María

Me encanta pronunciar tu nombre porque es el tuyo: María, Virgen María, Santa María de Guadalupe.
Tu nombre ha poblado de bellas iglesias
las ciudades y las montañas.
Lo pronuncian con grandísimo amor y ternura
los jóvenes, los adultos y los niños,
Tu nombre lo llevan con orgullo santo
millones de mujeres del mundo cristiano.
Porque te aman y porque quieren parecerse a Ti.
Necesitamos de verdad en nuestro mundo
muchas Marías que tengan un corazón
parecido al tuyo.
María bendita, míranos con tus ojos de cristal,
con tus ojos purísimos de paloma,
y llénanos de tu perfumada presencia,
de tu ternura inmensa, de tu fe y de tu amor.
Dios te salve, María…

Llena eres de gracia

Cántaro que rebosa de la gracia, de la vida de Dios,
de su amor inefable, de su santidad.
Más santa y pura que todos los santos,
más que los querubines y serafines.
Por eso la belleza de tu alma y de tu rostro
son el encanto de tu Dios.
Y el encanto de nosotros también.
Nos colma de tanta alegría
saber que nuestra madre es tan santa,
tan bella, tan pura y tan sencilla.
Así te saludó el ángel: Llena de gracia,
impresionado de tu alma.
Dios te salve, María, llena eres de gracia…

El Señor es contigo

Esta frase de la Biblia
siempre va después del “No tengas miedo”.
Desde que naciste Dios ha estado contigo,
porque te cuidó como a su perla preciosa,
a su rosa exquisita.
Él te preparó desde muy niña con sus manos santas
para que fueras después su Madre santa.
Todo el amor infinito de Dios
cuidando una flor llamada María.
Estuvo contigo en tus años de infancia
cuidando a la niña más bella,
más santa, más querida.
Te cuidó en la adolescencia preparando tu alma
y tu cuerpo bendito y santísimo para la maternidad.
El Señor está contigo: Te lo dijo un arcángel
y él sabía lo que decía.
Contigo estuvo en los años de tu embarazo,
dentro de tu seno, haciéndose un niño
por amor a nosotros.
Toda tu vida terrena estuvo contigo.
Y Tú estuviste con Él.
Fuiste madre, nueva Eva, corredentora.
Estuvo contigo en la cruz, muriendo junto a Ti.
También estuviste Tú con Él,
hasta que murió en el patíbulo
y pasó de los brazos muertos de la cruz
a los brazos vivos y amorosos de su madre.
Estuvo contigo en los años de tu soledad,
santificando a su madre amadísima,
para que llegara al cielo resplandeciente como el sol y blanca como la luna.
Contigo está y estará por toda la eternidad en el cielo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo….

Bendita Tú eres entre todas las mujeres

¿Qué es Eva comparada contigo?
¿Qué son las mujeres de la tierra junto a Ti?
Tú eres la imagen perfecta, única
de la mujer que quiso crear.
Por eso, las mujeres, si no se llaman Marías,
al menos deben serlo, parecerse a Ti
que eres el modelo preciosísimo
de la mujer cristiana.
Querer llamarse como Tú es una buena elección.
Pero parecerse a Ti debe ser su ideal.
Modelo de niña y mujer,
adorable modelo de madre y esposa.
Porque Tú pasaste por todas las etapas
del crecimiento de la mujer,
enseñando cómo se puede ser una gran mujer,
una mujer santa, un apóstol de Jesús,
y, además, una mujer feliz…
Con muy poco presupuesto, en una casita humilde,
pero donde estaba Dios,
y donde Dios está nada hace falta.
La pobre casita de María rebosaba de amor,
de santidad y de felicidad.
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres…

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

Bendita la flor, bendito también el fruto.
Jesús, el amado del Padre
ha nacido de Ti como la rosa del rosal.
La rosa pertenece al rosal.
Jesús te pertenece, es tuyo, hijo tuyo,
fruto de tus purísimas entrañas.
Y Tú eres de Jesús, toda de Jesús,
pues Él, además de ser hijo tuyo,
es tu Dios omnipotente,
del que te consideras su esclava.
Jesús y Tú sois, además, de nosotros.
Jesús, porque Tú nos lo diste,
en un gesto de amor único y lleno de misericordia…
Y Tú nos perteneces porque Él te convirtió en Madre,
en Madre nuestra.
Entre las palabras que siempre meditas
en tu corazón, están éstas:
“Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre”.
Para nosotros esta sola frase constituye
todo un evangelio, una buena nueva.
Si Jesús es nuestro, si María es nuestra,
¿qué dificultad nos podrá derrotar?
¡Qué poco felices nos atrevemos a ser
cuando nos han dado la llave de la felicidad,
de la felicidad completa y eterna!
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo,
Bendita Tú eres entre todas las mujeres
Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María

Si María es tu nombre,
santa, santísima es tu sobrenombre,
La cualidad que siempre va con tu nombre.
Por eso tu nombre nos produce inmensa alegría
y al mismo tiempo gran respeto.
Santa María, dulce María, eres bellísimo jardín
donde crecen las flores más bellas.
Espiga dorada pletórica de fruto,
mística rosa, perfumada y más pura
que todas las rosas del mundo.
Santa María, dulce Madre, Virgen pura,
Reina bellísima y sencilla campesina
de la entrañable campiña de Nazaret.

Madre de Dios

Te amamos como Madre nuestra
y te veneramos como madre de Dios,
grandeza incomparable que te ennoblece
y nos llena de orgullo santo,
porque nuestra madre es también madre de Dios.
Para tan alto privilegio se requería
una Madre virgen
una virgen santa
una mártir del alma
una criatura llena de gracia
y una humildísima esclava del Señor,
que supiera decir: Hágase en Mí según tu palabra.
¿Cómo pudiste poseer al mismo tiempo
la máxima grandeza
y la más fina y profunda humildad?
Dios te consideró digna madre suya.
Aceptó ser Hijo de tus entrañas.
Te hizo grande el que todo lo puede
y tú te hiciste pequeña como una esclava
al completo servicio de tu Señor.
Madre y esclava del Señor.
Como Madre de Dios
me infundes un respeto inmenso.
Como esclava del Señor una ternura infinita.

Ruega por nosotros, pecadores

Somos tus hijos pecadores
Somos hijos pródigos que hemos recorrido
los senderos del pecado y del hastío.
Fuimos hijos de una madre pecadora,
antes de ser aceptados por una Madre Inmaculada.
Ruega a tu Hijo omnipotente,
Tú que eres la omnipotencia suplicante.
Ruega siempre para que no nos engañe más
el padre de la mentira.
Dile a Jesús que no tenemos vino,
que se nos ha terminado la alegría y el amor.
Pide para nosotros el milagro de la resurrección
cuando caemos muertos de cansancio y de dolor.
El que dijo ser la resurrección y la vida es hijo tuyo.
El que dijo ser la Verdad y la Vida, te llama Madre.
Entonces, suplícale que nos otorgue
la resurrección y la vida.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores…

Ahora…

El día de hoy,
El día de las oportunidades de santificarnos
o de pecar.
Hoy, el día al que le basta su afán.
El único día que tenemos en las manos.
Que lo llenemos de amor y de bondad.
Ahora líbranos de caer en la tentación.
Hoy que sepamos amar a nuestros prójimos,
Hoy que no endurezcamos el corazón,
Hoy que oigamos la voz del Espíritu Santo.
Ahora, en este presente que se transforma
constantemente en futuro.
Hoy, que el día de hoy amemos, nos santifiquemos,
Seamos instrumentos de la paz de Jesús.
Hoy, en esta pequeña vida que es el día presente.

Y en la hora de nuestra muerte. Amén.

En ese momento en el que se juega
nuestra salvación eterna.
Ese último día que sepamos decir
un último “Te amo en este mundo”
para repetirlo en la otra vida por siempre.
Ruega por los que en ese momento
no están preparados,
para que si no vivieron en gracia,
mueran en gracia de Dios
y no vayan al eterno dolor.
Ruega por los niños cuyo primer día de vida
coincide con el de su terrible muerte.
Así como lograste que el buen ladrón
se arrepintiera el día de su muerte,
consigue esa misma gracia a los pecadores
más rudos, a los que no aceptan a tu Hijo.
Une a la misericordia de Dios, tu bondad maternal
para salvarles de las garras de Satanás,
de la eterna condenación.
Ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.

 

Enséñanos, María a aceptar sin preguntar

Enséñanos, María a aceptar sin preguntar
Meditaciones del Rosario. Quinto Misterio de Gozo. Jesús perdido y hallado en el templo.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net

¡Qué prueba tan dolorosa! Prepárate, Madre, para la hora del Calvario. Ahí lo perdiste por tres días terribles; pero lo recuperaste entero. Allí te lo matarán a mordiscos todos los pecados de los hombres, como rabiosos lobos. Al final, cuando pudiste recoger lo que quedaba de tu Hijo; era un muerto y un cadáver destruido desde la cabeza a los pies; la cabeza rota por las hondas espinas; la cara desfigurada por las bofetadas; el pecho y la espalada aradas por los latigazos; las manos y pies horadados por los clavos: el corazón partido por una lanza.

Perdido y hallado. Perdido y no encontrado en el callejón lóbrego de la muerte. Perdido y hallado vivo. Perdido y hallado muerto, destinado solo para el sepulcro. Y ahí terminó la muerte; en un sepulcro pétreo que impedirá acercarse a los restos del amado hijo,

Prepararnos a las separaciones. Vivir un cierto tiempo es separarse de algunas personas. Vivir un trecho más es separarse de más seres. Durar más tiempo es separarse uno de los que me sobreviven. Cada separación es un desgarrón. Uno muere al final desgarrado y desgarrando a alguien más.

¿Por qué me buscabais? La pregunta que toca la herida abierta, haciéndola sangrar. María sangraba por aquella herida de su corazón. El doloroso por qué de María quedó acallado con el misterioso por qué del Hijo. María sabía que aquel hijo sería cada vez menos de Ella y más del Padre y de todos. María aceptó del desgarrón del hijo que se va de la casa, por ley de la vida, en este caso por ley divina. Pero aceptó sangrando.

María conservaba todas estas cosas en su corazón.
Su corazón sangraba. Con oración y obediencia la curaba pero al mismo tiempo la abría,, porque esa herida nunca se cerró. Y de pronto un día, en el Calvario se abrió completamente y sangró a torrentes. Sólo en el cielo se ha cerrado del todo aquella herida, María ya no pregunta más; ha recibido todas las respuestas y una corona eterna por no haber preguntado indiscretamente sobre los misterios que le rodeaban.

Enséñanos, María a aceptar sin preguntar, hasta que Dios quiera ofrecernos su respuesta. Al final, todos diremos que Dios tuvo la razón, para que nuestra fe fuera meritoria.

Festividad de Nuestra Señora del Rosario

Festividad de Nuestra Señora del Rosario

Padre Juan José Palomino del Álamo

Lucas 1, 26-38 “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”

Para entender esta Fiesta en honor de María, tenemos que remontarnos a un 7 de octubre de
1571. Los turcos (el Imperio Otomano) era ya dueño del Oriente, pero querían también tragarse
el Occidente entero. Para ello, preparan una gran flota y dan la batalla en Lepanto a las fuerzas
del Rey cristiano Felipe II, que actúan al mando de Don Juan de Austria. Y los turcos son
derrotados estrepisomente por el ejército cristiano.

Para obtener esta victoria, todo el pueblo
cristiano, en unión con el Papa San Pío V, rezaba el Rosario, invocando la protección de María
contra los infieles. San Pío V, en agradecimiento a María, instituye esta Fiesta de Nuestra Señora
del Rosario, que hoy celebramos. Tendremos, desde luego, que ver todo esto en un contexto
histórico concreto, diferente a como hoy pensamos, pues no podemos aceptar que nuestro Dios
(que es Padre de todos) ayudase a los cristianos para que mataran a los árabes..

Lo que sí nos ofrece esta Fiesta es una hermosa ocasión para hablar de María.

.El Evangelio de hoy nos relata la escena de la Anunciación:
– Ante el saludo del ángel llamando a María al gozo permanente (“alégrate”) y llena de gracia
(amada y favorecida) y anunciándole su elección como Madre del Salvador, María,
impresionada, pero sin miedo, y con una entereza y entrega inimaginables, acepta la misión y
se declara esclava del Señor, y también esclava nuestra, de todos, y se compromete a cumplir
siempre en su vida la voluntad del Padre.

Bellísimas las palabras del Obispo Casaldáliga en su poema NIÑA DEL SÍ…:

“Todo estaba pendiente de su boca. / Como si Dios tuviera que esperar un permiso.

Tu palabra sería la segunda palabra / y ella recrearía el mundo estropeado.

Tú pondrías en marcha otra vez la ternura. / …Niña del SÍ preñada con el Verbo,

sin la más leve sombra del NO, toda en el Día. / Dios encontraba en ti la respuesta cabal a su pregunta.

/ Tú lo hacías dichoso desde el tiempo.

Cuando más cerca de la luz vivías, / más cerca en la noche de la Fe topabas, a oscuras, con la Luz.

Porque has dicho SÍ, / Dios empieza otra vez, con tu permiso, Niña del SÍ, María.”

Y el Himno de Laudes nos dice el por qué seguir hoy rezando esta plegaria mariana:

“Rezar el Santo Rosario / no sólo es hacer memoria

del gozo, el dolor, la gloria, / de Nazaret al Calvario.

Es el fiel itinerario / de una realidad vivida
y quedará entretenida / siguiendo al Cristo gozoso,
crucificado y glorioso, / en el Rosario, la vida.”

Permitidme que no apague la llama de amor de mi corazón agradecido, porque el 7 de octubre de
1933 VINE A LA VIDA. ¡Bendito sea Dios, autor de la vida! ¡Benditos sean mis padres, Domingo y
Dionisia, porque me la transmitieron y, por amor, se entregaron a mis hermanos y a mí los
pocos años, que pudimos disfrutarlos, dada su temprana muerte! ¡BENDITOS SEAN!

Fuente: avmradio.org

 

 


Las 15 promesas que la virgen Santísima hizo a santo Domingo de Guzmán a favor de los devotos del Santo Rosario:

Las 15 promesas que la virgen Santísima hizo a santo Domingo de Guzmán a favor de los devotos del Santo Rosario: 

 

 

1. El que me sirva constantemente, recitando mi Rosario, recibirá una gracia especial. 

2. A cuantos recen devotamente el Rosario, les prometo mi singular protección y grandes favores.

3. El Rosario será un arma potentísima contra el infierno, destruirá los vicios, disipara el pecado y abatirá la herejía.

4. El Rosario hará florecer la virtud y la santidad, atraerá sobre las almas copiosas misericordias de Dios, retraerá el corazón de los hombres del vano amor del mundo, para llevarlo al amor de Dios y encenderlo en el deseo de las cosas eternas. Oh cuantas almas se santificarán por esta devotion!

5. El que a Mi se encomienda por medio del Rosario, no perecerá.

6. Todo el que rece devotamente el Santo Rosario, con la consideración de losSagrados misterios, no será oprimido de la desgracia sino que se convertirá si es pecador, se conservara en gracia si es justo y se hará digno de la vida eterna.

7. Los verdaderos devotos de mi Rosario, no morirán sin sacramentos.

8. Quiero que los que recen mi Rosario, tengan en vida y en la hora de la muerte la plenitud de las gracias, y sean admitidos a participar de los meritos de los bienaventurados del Paraíso.

9. A los devotos de mi Rosario yo los librare del purgatorio el mismo día de su muerte.

10. Los verdaderos hijos de mi Rosario gozaran gran gloria en el cielo.

11. Todo lo que pidas por mi Rosario lo alcanzaras.

12. Los que propagan mi Rosario serán socorridos por Mí en toda necesidad.

13. He obtenido de mi Divino Hijo que los miembros de la Cofradía del Rosario puedan obtener por hermanos a toda la corte celestial, en vida y después de la muerte.

14. Los que rezan mi Rosario son mis hijos y hermanos de Jesucristo, mi Hijo Unigénito.

15. La devoción a mi Rosario es una señal de predestinación.

 

Octubre: Mes del Rosario

Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net
Octubre: Mes del Rosario
La Iglesia ha dedicado un mes, el de Octubre, para honrar a María con el rezo del Santo Rosario
Octubre: Mes del Rosario
Octubre: Mes del Rosario

Origen e historia de esta devoción:

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra “rosario” significa “corona de rosas”.

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la Virgen”.

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.

El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

La fuerza del Rosario
A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Las Letanías
El Rosario no es una oración litúrgica, sino sólo un ejercicio piadoso. Las Letanías forman una parte oficial de la liturgia en cuanto que las invocaciones reciben permiso de la Santa Sede. Se cree que su origen fue, probablemente, antes del siglo XII.

La forma actual en la que las rezamos se adoptó en el santuario mariano de Loreto, en Italia y por eso se llama Letanía lauretana. En 1587, el Papa Sixto V la aprobó para que la rezaran todos los cristianos. Todos los cristianos hemos recurrido a la Virgen en momentos de alegría llamándola “Causa de nuestra alegría”, en momentos de dolor diciéndole “Consoladora de los afligidos”, etc.
Podemos rezar las Letanías con devoción, con amor filial, con gozo de tener una Madre con tantos títulos y perfecciones, recibidos de Dios por su Maternidad divina y por su absoluta fidelidad. Al rezarlas, tendremos la dicha de alabar a María, de invocar su protección y de ser ayudados siempre ya que la Virgen no nos deja desamparados.

Cómo rezar el Rosario
Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar, persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría. Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios.
Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se termina con las Letanías.

Los Misterios
Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS
VIRTUD (sugerida)
1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de Dios.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS
VIRTUD (sugerida)
1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas. Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS
VIRTUD (sugerida)
1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1.

 

Nuestra Señora del Rosario Advocación mariana, 7 de octubre Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid

Fiesta

Martirologio Romano: Memoria de la santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquélla que estuvo especialmente unida a la encarnación, pasión y resurrección del Hijo de Dios.

Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció en 1208 a Santo Domingo de Guzmán en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos, le enseñó a rezarlo y le dijo que lo predicara entre los hombres; además, le ofreció diferentes promesas referentes al rosario. El santo se lo enseñó a los soldados liderados por su amigo Simón IV de Montfort antes de la Batalla de Muret, cuya victoria se atribuyó a la Virgen. Por ello, Montfort erigió la primera capilla dedicada a la imagen. 

En el siglo XV su devoción había decaído, por lo que nuevamente la imagen se apareció al beato Alano de la Rupe, le pidió que la reviviera, que recogiera en un libro todos los milagros llevados a cabo por el rosario y le recordó las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo.

El rezo del Santo Rosario es una de las devociones más firmemente arraigada en el pueblo cristiano. Popularizó y extendió esta devoción el papa san Pío V en el día aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla de Lepanto (1571), victoria atribuída a la Madre de Dios, invocada por la oración del Rosario. Más hoy la Iglesia no nos invita tanto a rememorar un suceso lejano cuanto a descubrir la importancia de María dentro del misterio de la salvación y a saludarla como Madre de Dios, repitiendo sin cesar: Ave María. La celebración de este día es una invitación a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

http://www.rotayelrosario.es/Actualidad%20Hermandad/index.htm

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Liturgia a la Virgen del Carmen

I Vísperas

Himno
Flor Carméli,
Vitis florígera,
Que vivamos contigo ahora y siempre

Azucena que brotas
Inmaculada
y te yergues señera
entre las zarzas;
devuelve, Virgen,
nuestra frágil arcilla
a su alto origen.

Ponnos, nueva Judit,
para la lucha
tu santo Escapulario
como armadura;
con tu vestido
cantaremos victoria
del enemigo.

Bajo noches oscuras
navega el alma,
enciende tú los rayos
de la esperanza,
y sé lucero
que lleve nuestra nave,
seguro al puerto.

Señora, desde siempre
los carmelitas
nos tenemos por hijos
de tu familia,
y confiamos
que un día nos acojas
en tu regazo.

María, puerta y llave
del paraíso,
queremos desatarnos
y estar con Cristo;
si tú nos abres,
reinaremos allí
con tu Hijo, ¡Madre!

Salmodia
Ant. 1 Tiene María la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarón.

Salmo 112

Alabad, sievos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
Ahora y por siempre:
De la salida del sol hasta su ocaso,
Alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Ant. Tiene María la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarón.

Ant. 2 ¡Tu eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el orgullo de nuestra raza!

Salmo 147

Glorifica al Señor, Jerusalén
alabad a tu Dios Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

El envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el cielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así
ni les dio a conocer sus mandatos.

Ant. ¡Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el orgullo de nuestra raza!

Ant. 3 Tus hijos, Virgen María, serán tu gozo, porque Dios los bendecirá y los reunirá en tu nombre

Cántico Ef 1, 3, 10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor

El nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y la
tierra.

Ant. Tus hijos, Virgen María, serán tu gozo, porque Dios los bendecirá y los reunirá en tu nombre

LECTURA BREVE Ap 11, 19ª; 12, 1

Se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de el se vio el Arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.

RESPONSORIO BREVE

R. Tu eres admirable,* Santa María del Carmelo. Tú eres.
V. Tú eres la llena de gracia. * Santa Maria del Carmelo. Gloria al Padre. Tú eres admirable.

Ant. Magnif. Santa Madre de Dios, gloria del Monte Carmelo, reviste de tus virtudes a la familia que tú has escogido, y defiéndela de todo peligro.

Preces

Bendigamos a Dios, nuestro Padre, que nos concede hoy la alegría de celebrar la
solemnidad de la virgen del Carmen, y digámosle:

Que interceda por nosotros la Madre del Carmelo

Tú, que anunciaste a nuestros padres el misterio de, María, la Hija de Sión, heredera de las promesas
___ Concede a tu Iglesia reflejar en el mundo la imagen de María, para que sea sacramento de salvación.

Tú, que ha suscitado en tu Iglesia nuestra humilde familia del Carmelo, ennobleciéndola con la advocación especial de María
___ Otorga a los Carmelitas la gracia de servir a la virgen y de vivir con ella en obsequio de Cristo.

Tú, que has encomendado al amor maternal de María a todos los hermanos de Cristo, tu Hijo,
___ Has que cuantos se han consagrado a ella ardan en el celo de la salvación de los hombres.

Tú, que has acrecentado con numerosos hijos que viven de su espíritu en la vida religiosa y dan testimonio en medio del mundo,
___ Concede a los Carmelitas vivir con María unidos en la oración, siendo unos en corazón y en alma.

Tú, que has prometido la corona de la gloria a los que perseveran en tu amor hasta el fin,
___ Otorga a nuestros hermanos difuntos que sirvieron con fidelidad a Cristo y a María, la gracia de contemplarte cuanto antes en el cielo.

Padre nuestro…

Oración

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María, Madre y reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina

O bien:

Señor Dios nuestro, que has honrado a la orden del Carmelo con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de tu Hijo; concede a cuantos hoy celebramos su solemnidad que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina.

Invitatorio

Ant. Aclamemos al Señor, recordando los beneficios de la Virgen María, Madre del Carmelo.
Oficio de lectura
Himno

Virgen alta, en los arcos del Céfiro estrellada,
Dilatando tus haces al fondo del estuario,
el escollo y la noche presos en tu mirada
y abierto entre tus brazos el santo Escapulario.

Te vio Elías furtivas salir de entre las ondas
y te adoró en la huella que sin ruidos subía.
te vio crecer en rama de tempestad y en frondas
y frutos milagrosos de tenue lejanía.

¡OH Reina de los mares! ¡OH del valle caído
lucero y esperanza contra el batir del viento!
Ábrenos donde sube sin fin nuestro gemido.
Rómpenos los cristales del alto firmamentos.

Nos hiere el infinito con su potente lanza,
en el mar derramamos lágrimas y cantares.
No nos dejes, ¡OH tú!, por quien la luz se alcanza,
Y guíanos al puerto, ¡OH Reina de los mares!

SALMODIA

Ant. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre
De manos inocentes y puro de corazón.

Salmo 23

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocente
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de la salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
¡Portones!, alzad los dintéleles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es el Rey de la gloria?
___ El Señor, héroe valeroso;
El Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dintéleles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es el Rey de la gloria?
___ El Señor, Dios de los ejércitos:
Él es el Rey de la gloria.

Ant. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre
De manos inocentes y puro de corazón.

Ant. 2 Los traeré a mi monte santo; los alegraré en mi casa de oración.

Salmo 45

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos, aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en al mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que acudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra a la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila,
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se revelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
Las maravillas que hace en la tierra:
pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Ant. Los traeré a mi monte santo; los alegraré en mi casa de oración.

Ant. 3 ¡Qué pregón tan glorioso para ti, María, ciudad de Dios! El Señor te ha cimentado sobre el monte santo.

Salmo 86

El la ha cimentado sobre le monte santo:
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti, cuidad de Dios!
« Contaré a Egipto y Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí ».

Se dirá de Sión: « Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado ».

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
« Este ha nacido allí »,
Y cantarán mientras danzan:
« Todas mis fuentes están en ti «

Ant. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, María, ciudad de Dios! El Señor te ha cimentado sobre el monte santo.

V. Os conduje a la tierra del Carmelo
R. Para que comieseis sus mejores frutos.

PRIMERA LECTURA
Del Libro primero de los Reyes 18, 36 – 39, 41 – 45ª

Oró Elías en la cima del Carmelo y las nubes enviaron Su lluvia

Llegada la hora de la ofenda, el profeta Elías
Se acercó y oró:
___ ¡Señor Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel y yo tu siervo, y que he hecho esto por orden tuya. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa esta gente que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón.
Entonces el Señor envió un rayo que abrazó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja.

Al verlo, cayeron todos sobre su rostro exclamando:
___ ¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!

Elías dijo a Ajab:
___ Vete a comer y beber, que ya se oye el ruido de la lluvia.
Ajab fue a comer y beber, mientras Elías subía a la cima del Carmelo; allí se encorvó asía la tierra, con el rostro en las rodillas, y ordenó a su criado:
___ Sube a otear el mar.
El criado subió, miró y dijo:
___ No se ve nada.
Elías ordenó:
___ Vuelve otra vez.
El criado volvió siete veces, y a la séptima dijo:
___ Sube del mar una nubecilla como la palma de una mano.
Entonces Elías le mandó:
___ Vete a decirle a Ajab que se enganche y se vaya, no le coja la lluvia.
En un instante se oscureció el cielo con nubes empujadas por el viento y empezó a diluviar.

RESPONSORIO SAL 64, 10. 11. 13

R. Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida.* bendices sus brotes.
V. Rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan d alegría. * bendices sus brotes.

SEGUNDA LECTURA

De la carta de Pío XII, del 11 de febrero de 1950, con ocasión del centenario del Escapulario del Carmen.
(AAS 42 [1950], 390 – 391)

El Escapulario, símbolo de las virtudes cristianas

Nadie ignora, ciertamente, de cuánta eficacia sea para avivar la fe católica y reformar las costumbres, el amor a la Santísima Virgen, Madre de Dios, ejercitado principalmente mediante aquellas manifestaciones de devoción, que contribuyen en modo particular a iluminar las mentes con celestial doctrina y a excitar las voluntades a la práctica de la vida cristiana. Entre éstas debe colocarse, ante todo, la devoción del Escapulario de los carmelitas, que, por su misma sencillez al alcance de todos y por los abundantes frutos de santificación que aporta, se halla extensamente divulgada entre los fieles cristianos.
No se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición por la Santísima Virgen; se trata, en otras palabras, del más importante entra todos los negocios y del modo de llevarlo a cabo con seguridad. Es, ciertamente, el santo Escapulario una como librea mariana, prenda y señal de protección de la Madre de Dios; más no piensen los que visten esta librea que podrán conseguir la salvación eterna abandonándose a la pereza y desidia espiritual, ya que el Apóstol nos advierte: Trabajad por vuestra salvación con respeto y sinceridad.
Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad; vean en la forma sencilla de su hechedura un compendio de modestia y candor; vean, sobre todo, en esta librea que visten día y noche, significada con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino; reconozcan, por fin, en ella su consagración al Corazón santísimo de la Virgen inmaculada.

RESPONSORIO Is 61, 10; Ap 16, 15b

R. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios.* Porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo.
V. Dichoso el que esté en vela y conserve puestos sus vestidos. * Porque me ha visto.

O bien:

De las enseñanzas de Pablo VI

(Alocución del 10 mayo de 1967; alocución del 22 de junio de 1967; AAS 59 [1967], 514-515,779)

¡Dichosa tú, que has creído!

La bienaventurada Virgen María estuvo, a buen seguro, iluminada interiormente con un carisma extraordinario de luz, según lo exigía, por una parte, su inocencia, y su misión, por otra. El Evangelio deja transparentar su lúcido conocimiento de las cosas divinas y la intuición profética que inundaban su alma privilegiada. Con todo, nuestra Señora tuvo la fe, virtud ésta que no supone un conocimiento directo, fruto de la evidencia, sino más bien la aceptación de la verdad por motivo de la palabra reveladora de Dios. «La Santísima Virgen —afirma el Concilio Vaticano II —avanzó en la peregrinación de la trabajosa y meritoria, cuando nos trasmite el singular elogio de Isabel, en el que se nos descubre estupendamente la psicología y la virtud de Maria: ¡Dichosa tú, que has creído!

Esta virtud fundamental de nuestra Señora se halla atestiguada en cada una de las páginas evangélicas que consignan lo que María fue, lo que dijo, lo que hizo. Un testimonio tan significativo nos lleva irresistiblemente a la escuela de su ejemplo, para tratar de descubrir en las actitudes personales de la incomparable figura de María frente al misterio de Cristo, en ella realizado, las disposiciones de ánimo características de los hombre deseosos de vivir religiosamente conforme al plan divino de nuestra salvación. Estas actitudes vitales son la escucha, la búsqueda, la acogida, el sacrificio; la reflexión, la espera, la indagación; la posesión interior de sí mismo, la seguridad serena e independiente a la hora de juzgar y obrar; en fin, la oración y la comunión. Todas y cada una de esas actitudes eran como congénitas al alma de María, un alma privilegiadamente llena de gracia y rebosante del Espíritu Santo, pero al estar empapadas de fe nos resultan cercanas, y no sólo admirables, sino imitables.

Vuestro camino es el estrecho, riguroso y arduo de la vida ascética; un camino tan comprometido en la busca específica del sublime arte de la oración y del trato íntimo de amistad con Dios, que os acredita de hecho como rastreadores de la única plenitud, de la única paz, del único amor en la unión del alma con Dios.

Que la Virgen Santísima os afiance en vuestra vocación carmelita. Que ella os conserve al gusto por las cosas espirituales, que ella os alcance los carismas de las santas y difíciles escaladas hacia el conocimiento de lo divino y hacia las inefables experiencias de sus noches oscuras y de sus días luminosos. Que ella meta en vuestra alma aspiraciones de santidad y de testimonio escatológico del reino de los cielos. Que ella os haga ejemplares y fraternos en la Iglesia de Dios. Que ella, por último, os introduzca algún día en la posesión de Cristo, a quien habéis consagrado vuestra vida desde ahora, y en el goce de su gloria.

RSPONSORIO Cf. St 1,21b; Lc 11, 28b; 2,19

R. Acepta la palabra de Dios, que es capaz de salvaros. *Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

V. María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. * Dichosos.

O bien:

De las Instrucciones místicas del padre Miguel de San Agustín

(Lib. I, tr. I, cap. 18; ed. Antuerpi, 1671, 31 – 32)

Por María de Jesús

No puedo menos de recomendar a todos encarecidamente una entrañable devoción, un amor filial y un tierno efecto a María, la Madre amable, como medio de singular eficacia para vivir como buen cristiano; y ello, porque saludándola, como la saludamos, con los títulos de Madre de gracia y Madre de misericordia __ gracia y misericordia que son de todo punto indispensables para llevar una vida piadosa __, ¿A quién podríamos recurrir con más derecho, en busca de la gracia y la misericordia que a la Madre de la gracia, que a la madre de la misericordia? Así, pues, me atrevo a hacer mías las palabras del Apóstol: Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia en el tiempo oportuno.

Ahora bien, para poder acercarnos confiadamente a la que es el trono y madre de la misericordia, debemos primero granjearnos su amor. Por eso todos cuantos se glorían de llamarse esclavos, hijos o hermanos de maría, han de esmerarse en armonizar su vida con las exigencias de tal título, procurando parecerse a Patrona tan santa, a madre tan amable y a Hermana tan compasiva en alguno de sus rasgos espirituales mediante la imitación de sus perfecciones y la asimilación de sus buenas cualidades. Tú __no importa quien__, que amas a María como a madre, imita su humildad, castidad, pobreza y obediencia; copia de tan soberano modelo el amor de Dios y del prójimo, así como las demás virtudes.

Si quieres tributar a nuestra Señora obligado y puntual homenaje y manifestarle tu amor, sigue este consejo: después de haber ofrecido a diario tu persona, todas tus cosas y mundo entero a la Santísima Trinidad por las intenciones de Cristo y en unión de sus méritos, acostúmbrate luego a ofrendar especialmente a ese tu madre tan amable cuanto eres y cuanto tienes, y al igual que todo lo haces por la palabra del Señor, hazlo también por la palabra de María y en su nombre.

Pon tu persona entera en manos de María. Acércate a ella como a la maestra más sabia, como a la virgen más prudente. En una palabra, pórtate con ella como corresponde a un hijo que precie, y comprobarás por experiencia que es ella la Madre del amor puro y de la esperanza santa, que te colmará de toda gracia de camino y de verdad y te alumbrará con toda esperanza de vida y de virtud. La Virgen nunca se cansará de alcanzarte las gracias necesarias para que perseveres en la auténtica piedad. Más aún, ella te servirá de fuente de aguas vivas. Ni tendrá a menos, en el trance de la muerte, decir que es tu hermana, o mejor, tu madre, para que te vaya bien y vivas en gracia a ella. De este modo, llevando una vida de devoción y servicio a nuestra Señor, merecerás también expiar en su amor con una muerte confiada, serena y piadosa, para ser llevado venturosamente en sus brazos maternales al puerto de la salvación; que al devoto de María le irá bien en la hora suprema.

RESPONSORIO Cf. Sal 33, 12; Is 2,3b; Si 24, 30.24 – 25ª

R. Venid, hijos, escuchadme; venid, subamos al monte del Señor. * El que me escucha no fracasará.

V. Yo soy la madre del amor puro y de la esperanza santa. En mí está toda la gracia de camino y de verdad. * El que me escucha.

Oficio de Vigilia

Ant. Llévanos, María, hasta la cima del Carmelo, que es Cristo, vida del cielo.

Cántico I Is 2, 2 – 3

Al final de los días estará firme
El monte de la casa del Señor,
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.

Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.
Dirán: Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:

él nos instruirá en sus caminos,
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén la palabra del Señor.

Cántico I I Is 61, 10__62,3

Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos, ante todos los pueblos.

Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia
y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes, tu gloria;
te pondrían un nombre nuevo
pronunciado por la boca del Señor.

Será corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.

Cántico III Is 62, 4 – 7

Ya no te llamarán « Abandonada»;
ni a tu tierra, « Devastada »;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra, «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.

Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa
la encontrará tu Dios contigo.

Sobre tus murallas, Jerusalén,
he colocado centinelas;
ni de día ni de noche
nunca callan;
los que se lo recordáis al Señor
no os deis descanso.

No le deis descanso,
hasta que la establezca,
hasta que la haga de Jerusalén
la admiración de la tierra.

Ant. Llévanos, María, hasta la cima del Carmelo, que es Cristo, vida del cielo.

EVANGELIO Lc 1, 39 – 56

En aquellos días, María se puso en camino y fue a prisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
___ ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tu, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
María dijo:
___ Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitará todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras
grandes por mí; su nombre es santo.
Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo;
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacío.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Himno Te Deum
Oración como en Laudes.

Laudes

El barco del Carmelo reza y canta,
al hacerse a la mar del nuevo día,
y en su mástil por vela se levanta
el santo Escapulario de María.

Corre, sopo de lana bien tejido.
Vete al ancho camino de las gentes.
Ilumina la noche del olvido
y recoge el cansancio de las frentes.

Toca el pecho de acero de los barcos.
Cruza el recto camino de las balas.
Sube al negro confín y abre los arcos
de la gracias divina con tus alas.

Estamos en la ruta; la esperanza
tiñéndonos los ojos va delante,
el corazón cantando lo que alcanza,
y la noche ha perdido su semblante…

SALMODIA

Ant. 1 Llévanos contigo, Virgen Inmaculada; correremos tras el olor de tus perfumes.

Salmo 62, 2-9

OH Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agotada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con jubilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Ant. Llévanos contigo, Virgen Inmaculada; correremos tras el olor de tus perfumes.

Ant. 2 Alégrate, María, llena e gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.

Cántico Dn 3, 57-88. 56

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y día, bendecid al Señor;

bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Al fin de este cántico no se dice
Gloria al Padre

Ant. Alégrate, María, llena e gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.

Ant. 3 Dichosa eres, Virgen María; engendraste al que te Creó, y permanecerás virgen para siempre.

Salmo 149

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en al asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danza,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en la mano:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Ant. Dichosa eres, Virgen María; engendraste al que te Creó, y permanecerás virgen para siempre.

LECTURA BREVE Is 35, 1-2

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios.

RESPONSORIO BREVE

R. Bajo tu protección nos acogemos, * Santa Madre de Dios. Bajo tu protección.
V. No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades. * Santa Madre de Dios. Gloria al Padre. Bajo tu protección.

Ant. Bend. Jesús dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

PRECES

Proclamemos agradecidamente la gloria de Cristo, nuestro Salvador, primogénito de
muchos hermanos, que nos ha dado a María por Madre, y digamos con gozo:

Por el don de María, tu Madre, te alabamos, Señor.

Cristo Redentor, que preparaste a la Virgen Inmaculada, para ser tu mansión,
___ guárdanos en tu servicio pobres de espíritu y limpios de corazón como María.

Palabra única del Padre, hablada en eterno silencio y acogida amorosamente en el seno de la Virgen,
___ concede a todos los carmelitas que, fieles en la imitación de su Madre, sepan escuchar y proclamar tu palabra.

Cristo, Maestro bueno, que nos has dado en María el modelo de todas las virtudes,
___ haz que reproduzcamos la verdadera imagen de nuestra Madre, imitando su caridad.

Jesús, que desde la cruz confiaste a tu Madre al discípulos Juan para que la recibiera en su casa,
___ otórganos una vida de intimidad con María, para llegar, con su ayuda, a la inefable experiencia de tu amor.

Cristo, Esposo de la Iglesia, que derramaste tu Espíritu Santo sobre los Apóstoles que perseveraban unidos en la oración con María, tu Madre,
___ concede al Carmelo permanecer unido en la oración, para que se renueve continuamente con la fuerza del Espíritu.

Padre nuestro…

Oración

Te suplicamos, Señor, que nos asistas con su intercesión poderosa la Santísima Virgen Madre y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina.

O bien:

Señor Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de tu Hijo; concede a cuantos hoy celebramos su solemnidad que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina.

Hora intermedia

Tercia

Himno

Tu poder multiplica
la eficacia del hombre,
y crece cada día entre sus manos
la obra de tus manos.

Nos señalaste un trozo de la viña
y nos dijiste: ___Venid a la viña.

Nos mostraste una mesa vacía
y nos dijiste: ___Llenadla de pan.

Nos presentaste un campo de batalla
y nos dijiste: ___Construid la paz.

Nos sacaste al desierto con alba
y nos dijiste: ___Levantad la ciudad.

Pusiste una herramienta en nuestras manos
y nos dijiste: ___Es tiempo de crear.

Escucha, a la mañana, el rumor del trabajo
con que el hombre se afana en tu heredad.

Glorifica al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Por los siglos. Amen.

SALMODIA

Ant. Eres Madre admirable sobre toda ponderación. OH María, y mereces el eterno recuerdo de tus hijos.

(Ant. 1 Llamé y me respondió.)

Salmo 119

En mi aflicción llamé al Señor,
y él me respondió.
Líbrame Señor, de los labios mentirosos,
de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandarte Dios,
lengua traidora?
Flechas de arquero, afiladas
con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,
acampado en Cadar!
Demasiado llevo viviendo
con los que odian la paz;
cuando yo digo: « Paz »,
ellos dicen: « Guerra ».

Ant. Eres Madre admirable sobre toda ponderación. OH María, y mereces el eterno recuerdo de tus hijos.

(Ant. 1 Llamé y me respondió.)

(Ant. 2 El Señor guarde tus entradas y salidas.)

Salmo 120

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
el auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
Él guarda tu alma;
El Señor guarda tus entradas y salidas,
Ahora y por siempre.

(Ant. El Señor guarde tus entradas y salidas.)

(Ant. 3 Me he alegrado por lo que me dijeron.)

Salmo 121

Qué alegría cuando me dijeron:
« Vamos a la casa del Señor ».
Ya están pisando nuestros pies
Tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desea la paz a Jerusalén:
« Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros
voy a decir: « La paz contigo ».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

(Ant. Me he alegrado por lo que me dijeron.)

LECTURA BREVE Pr 8, 32-34

Hijos míos, escuchadme: Dichosos los que siguen mis caminos; escuchad la instrucción, no rechacéis la sabiduría. Dichoso el hombre que me escucha, velando en mi portal cada día, guardando las jambas de mi puerta.

V. Quien me alcanza, alcanza la vida.
R. Y goza el favor del Señor.

B) Sexta

Himno

Te está cantando el martillo
y rueda en tu honor la rueda.
Puede que la luz no pueda
librar del humo su brillo.
¡Que sudoroso y sencillo
te pones al mediodía,
Dios de esta dura porfía
de estar sin pausa creando,
y verte necesitando
del hombre más cada día!

Quien diga que dios ha muerto
que salga a luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto
ni en la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está ___sin mortaja___
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde.

SALMODIA

Ant. Alegraos de las misericordias de María, y no tendréis que avergonzaros de su alabanza.

(Ant. 1 Tú, que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.)

Salmo 122

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor Dios nuestro,
esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia;
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
de sarcasmo de los satisfecho,
del desprecio de los orgullosos.

Ant. Alegraos de las misericordias de María, y no tendréis que avergonzaros de su alabanza.

(Ant. 1 Tú, que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.)

(Ant. 2 Nuestro auxilio es el nombre del Señor.)

Salmo 123

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
__que lo diga Israel__;
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombre,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habría arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó
en presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

(Ant. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.)

(Ant. 3 El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.)

Salmo 124

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

(Ant. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.)

LECTURA BREVE Si 24, 15-16

En Sión me estableció; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.

V. Mi nombre es más dulce que la miel.
R. Y mi herencia mejor que los panales.

C) Nona

Himno

Fuerza tenaz, firmeza de las cosas,
inmóvil en ti mismo;
origen de la luz del mundo
y norma de su giro,

Concédenos tu luz en una tarde
sin muerte ni castigo,
la luz que se prolonga tras la muerte
y dura por los siglos. Amen.

SALMODIA

Ant. Con lo que ganan sus manos planta un huerto, sus hijos se levantan para felicitarla.

(Ant. 1 El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.)

Salmo 125

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión
nos parecía soñar:
La boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
« El Señor ha estado grande con ellos ».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes de Nagueb.
Los que sembraban con lágrimas,
Cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando
trayendo sus gavillas.

Ant. Con lo que ganan sus manos planta un huerto, sus hijos se levantan para felicitarla.

(Ant. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.)

(Ant. 2 El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.)

Salmo 126

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios los da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en manos de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba,
aunque quedara derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

(Ant. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.)

(Ant. 3 Dichoso el que teme al Señor.)

Salmo 127

¡Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de su trabajo,
serás dichoso, te irá bien;
tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,
al rededor de tu mesa:
ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel!

(Ant. Dichoso el que teme al Señor.)

LECTURA BREVE Si 24, 23-25

Como vid hermosa retoñé: mis flores y frutos son bellos y abundantes. Yo soy la madre del amor puro, del temor, del conocimiento y de la esperanza santa. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad, en mí toda esperanza de la vida y de la virtud.

V. Mira desde le cielo, fíjate, ven a visitar la viña.
R. Que tu diestra plantó.

II Vísperas

Himno

OH Madre de la luz, Señora de los mares, Estrella a quien invoca nuestro esfuerzo rendido, puebla tú nuestros ojos de luces y cantares, acalla nuestro grito en tu amor redimido.

Lluvia dulce y fecunda de nubes de promesa transfigurando savias y trigos de sequía, mantén entre tus manos nuestra esperanza ilesa y enjuga nuestro llanto, Vid en flor, OH María.

Privilegia a tus hijos con tu limpia mirada, y alcancen nuestros ojos tu distancia de vuelo. Estrella de los mares, lumbre intacta, empapada de llanto y sal amargos. ¡Señora del Carmelo!
« Blanca Flor del Carmelo »

SALMODIA

Ant. 1 Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Salmo 121

Qué alegría cuando me dijeron:
« Vamos a la casa del Señor ».
Ya están pisando nuestros pies
Tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desea la paz a Jerusalén:
« Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros
voy a decir: « La paz contigo ».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Ant. Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Ant. 2 María escuchaba la palabra de Dios y la conservaba, meditándola en su corazón.

Salmo 126

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios los da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en manos de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba,
aunque quedara derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Ant. María escuchaba la palabra de Dios y la conservaba, meditándola en su corazón.

Ant. 3 Los Apóstoles perseveraban unidos en la oración con María, la Madre de Jesús.

Cántico Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

El nos ha destinado en al persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de sus gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Ant. Los Apóstoles perseveraban unidos en la oración con María, la Madre de Jesús.

LECTURA BREVE Ga 4, 4-6

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: « ¡Abba! » (Padre).

RESPONSORIO BREVE

R. Desbordo de gozo con el Señor, * Y me alegro con mi Dios. Desbordo de gozo.
V. Porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo. * Y me alegro. Gloria al Padre. Desbordo de gozo.

Ant. Magnif. Hoy la Virgen María nos fue entregada como Madre. Hoy nos dio la prueba de su entrañable compasión. Hoy el Carmelo, iluminado con la esplendorosa fiesta de la Virgen soberana, rebosa de alegría.

O bien:

Hoy celebramos la fiesta de María, Madre hermosa del Carmelo. Hoy los hijos de su amor cantamos sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante su pueblo como signo de esperanza segura de consuelo. Aleluya.

PRECES.

Al celebrar la fiesta de la Virgen María, nuestra Señora, invoquemos a Cristo,
diciéndole confiadamente:

Por la intercesión de la Madre del Carmelo, escúchanos Señor

Tu, que proclamaste: « Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos »,
___ haz que, imitando a María, la primera entre los pobres de Yahvé, merezcamos tenerte a ti por nuestra única riqueza.

Tu, que aseguraste: « Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios »,
___ concédenos, a ejemplo de la Virgen Inmaculada, amar la pureza del corazón para llegar a la contemplación divina.

Tu, que dijiste: « Dichosos los que crean sin haber visto »,
___ haz que nosotros, peregrinos en la noche oscura de la fe, caminemos de la mano de María, la dichosa porque creyó.

Tu, que exhortaste: « Es preciso orar sin desanimarse »,
___ enséñanos a orar con María y a meditar, como ella, tu palabra, para anunciarla a nuestros hermanos.

Tu, que dijiste: « Quiero que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy »,
___ concede a todos los fieles que se han entregado al servicio amoroso de María, tu Madre, el gozo de contemplarte eternamente en el cielo.

Padre nuestro…

Oración

Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María, Madre y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina.

O bien:

Señor Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la bienaventurada y siempre virgen María, Madre de tu Hijo; concede a cuantos hoy celebramos su solemnidad, que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina.

Chiclana y Conil se quedan sin ver a la Virgen por mar

Chiclana vivió ayer una jornada festiva del Carmen un tanto atípica. Los rumores de fiasco llegaban bien temprano al poblado marinero de Sancti Petri y se confirmaban pasadas las dos de la tarde, cuando los responsables de la Hermandad del Carmen Atunera hacían pública su decisión de no salir a la mar. Horas antes, Capitanía Marítima había denegado el permiso para la realización del tradicional desfile náutico de la virgen, por no contarse con seguro de responsabilidad de todas las embarcaciones que participarían en él. Según explicaron algunos representantes, «es imposible pagar un seguro para todos los barcos que se mueven un día como éste». Al final, y aunque se barajaron varias opciones, la virgen no desfiló al son de las olas.

Sin la posibilidad de contemplar a la virgen de El Carmen en las aguas de la localidad, la atención se centró en tierra. La virgen llegó minutos antes de la una del mediodía a Sancti Petri procedente de la Capilla de El Pino. Allí, rodeada de cientos de fieles y devotos, compartió espacio con la barra y el buen ambiente.

La fiesta tuvo su continuidad en el casco urbano, y a las 20 horas la procesión de la Virgen del Carmen que tiene su sede en la parroquia de San Sebastián hacía que muchos mataran el gusanillo religioso hasta pasada la medianoche.

Para hoy quedará la celebración de una misa en la capilla de El Pino, en la que marineros y gente del mar darán las gracias a su patrona por la protección que les brinda. Por su parte, otra de las localidades con mayor tradición pesquera de la provincia, Conil, también se quedó ayer, en parte, huérfana de actos festivos. Uno de los principales eventos que tienen lugar desde hace años en la Festividad de la Virgen del Carmen, el desfile procesional de la imagen de la patrona de los marineros por aguas de esta población, se suspendió por decisión de la Hermandad que lleva su nombre.

Sin Niño Jesús

El motivo principal fue el excesivo coste económico que esta celebración tiene para estos cofrades, que, además, han pasado un «año muy difícil» , después de que la imagen del Niño Jesús que acompañaba habitualmente a la Virgen fuese sustraído de la parroquia del Espíritu Santo donde se exhibe, hace unos meses. Este robo, unido a las mayores exigencias en cuanto al papeleo y la tramitación de seguros que ha impuesto este año Capitanía Marítima a la hora de realizar las procesiones marineras, hicieron que los conileños se tuvieran que conformar con volcar toda su pasión y fervor del 16 de julio, día de El Carmen, en los actos festivos en tierra.

Durante la mañana la imagen de la patrona de los marineros fue exhibida en el muelle de la localidad. Ya por la tarde, al cierre de esta edición, estaba prevista la salida del cortejo religioso, que debía desfilar por las principales calles del centro urbano hasta primera hora de la madrugada.

LA VOZDIGITAL.ES

Solicitud de oraciones a la Virgen del Carmen | EL SITIO WEB OFICIAL DE LOS CARMELITAS

Solicitud de oraciones a la Virgen del Carmen | EL SITIO WEB OFICIAL DE LOS CARMELITAS.

María Santísima: Venerada y no adorada.

María Santísima: Venerada y no adorada
Autor: Mons. Eusebio Ramos Morales

Al hablar de culto mariano, inmediatamente hay que ubicarlo y distinguirlo dentro del culto cristiano. María, Madre de Jesús, Hijo de Dios, también es madre nuestra en el orden de la gracia. Ella colaboró fielmente en la obra de la salvación y fue dada por el propio Salvador como Madre de sus discípulos. Desde el inicio, la Iglesia reconoció esa vinculación de María a la persona divina de Jesucristo y a su obra salvífica (LG 58). Por eso, el pueblo creyente, le rinde un culto especial de veneración, distinto al culto de adoración que sólo se da a Dios:

… desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen María con el título de ‘Madre de Dios’, bajo su protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades… Este culto…aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente” (LG 56); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cf SC 10#) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, síntesis de todo el Evangelio’ ( MC 42), NC 971.

Por eso, que quede claro, los católicos no adoramos a María: la veneramos por ser Madre del Redentor, (Madre de Dios) y madre nuestra, figura y modelo de la Iglesia. Ella es la Virgen fiel, que escuchó la Palabra, la acogió en su corazón y en su vientre, convirtiéndose en Madre del Mesías por obra del Espíritu Santo. Así acompañó a su Hijo desde el nacimiento hasta la cruz. Al llegar el momento de la cruz, cuando llega la hora del nacimiento de un nuevo pueblo y una nueva alianza en la sangre inocente del Cordero degollado, Ella colabora desde la fe con todo su amor. También después de la pasión y muerte, permanece firme al lado de los discípulos implorando al Espíritu Santo.

Los verdaderos discípulos la reconocen como Madre en toda la historia de la Iglesia y le rinden un culto especial de veneración. Esto es imitación, contemplación, honor, respeto, entrega, comunión, consagración, gozo y oración, pero teniendo siempre presente que en María todo se refiere a Jesús, que Ella no le suplanta ni le sustituye como único y eterno Mediador:

La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres… brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia” (LG 60”). “Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor” (NC 970).

Por tanto, querido Pueblo de Dios, Jesús, nuestro Salvador, nació de María Virgen, y desde la Cruz, nos donó también a su propia Madre como madre nuestra. Esta maternidad espiritual nos acompaña en la Iglesia. Este pueblo es mariano y ha experimentado este amor de María en diversas advocaciones y de diversas formas. Ahora, cuando buscamos convertirnos y ser de verdad discípulos misioneros, fijémonos en María y, como Ella, respondamos a la Palabra y a los signos de los tiempos con el “sí” más radical de nuestro corazón. Ella nos muestra el verdadero camino del discipulado misionero.

VIRGEN DEL CARMEN 2009

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Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen

San Luis Grignon de Monfort

Para todos los que amamos a María, San Luis Grignon de Monfort es una lectura obligada

Escrito varios siglos atrás, su “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” tiene la frescura del texto nuevo.  El supo resumir y compendiar el misterio de la Madre de Dios, respecto de la obra de la Redención, colocándola en el sitial que le corresponde respecto de la Santisima Trinidad. En tiempos en que alguna gente se siente confundida respecto de la relación que nuestra alma debe tener con María, el libro de San Luis es como una brisa que nos refresca y fortalece en nuestro amor Mariano.
Había nacido en Bretaña en el pueblo de Monfort en 1673, sus padres se llamaban Juan Bautista Grignon y Juana Robert de la Biceule. Nuestro santo se educó con los Jesuitas de Rennes. Recibidas las sagradas órdenes en 1700, se lo nombró capellán del hospital de Poitiers. Pronto se destacó por su espíritu reformador, al iniciar con el personal femenino un movimiento que había de resultar más tarde la Compañía de la divina Sabiduría.  Como sucede generalmente con los reformadores, fue duramente criticado y combatido; tuvo que renunciar al cargo de capellán y el obispo le prohibió predicar en la diócesis. Luis María marchó entonces a pie a Roma y allí Clemente XI lo recibió cariñosamente y lo nombró misionero apostólico. Retornó a Bretaña y misionó en su tierra natal. Predicó con fortuna, empeñándose en la reforma de las costumbres. Una de sus devociones favoritas era el rezo del rosario y con tal fin fundó varias cofradías. Esta devoción lo indujo a tomar el hábito de la tercera orden de santo Domingo, por lo que es llamado apóstol del Rosario. Fundó una congregación de misioneros que llamó Compañía de María, la cual sólo en 1836 fue aprobada por Gregorio XVI. Los miembros de este instituto están hoy casi en todos los lugares del mundo. Escribió varias obras muy difundidas, especialmente la titulada Verdadera devoción a la Santísima Virgen. Luis María Grignon de Monfort murió en 1716.

San Luis sufrió en vida la incomprensión de muchos sacerdotes, pero El supo perseverar y legarnos esta amorosa obra. Su vida y su obra son una lección para nosotros: debemos saber defender a la Virgen, y enfrentar las cruces que el Señor nos ponga en el camino, para Gloria de Dios.

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Tratado de la Verdadera

Devoción a la Santísima Virgen

Por San Luis María Grignion de Montfort

INTRODUCCIÓN

María en el designio de Dios

1. Por medio de la Santísima Virgen vino Jesucristo al mundo y por medio de Ella debe también reinar en el mundo.

MARIA ES UN MISTERIO:

a.    a causa de su humildad.

2. La vida de María fue oculta. Por ello, el Espíritu Santo y la Iglesia la llaman alma mater. Madre oculta y escondida. Su humildad fue tan grande que no hubo para Ella anhelo más firme y constante que el de ocultarse a sí misma y a todas las creaturas, para ser conocida solamente de Dios.

3.   Ella pidió pobreza y humildad. Y Dios, escuchándola, tuvo a bien ocultarla en su concepción, nacimiento, vida, misterios, resurrección y asunción, a casi todos los hombres. Sus propios padres no la conocían. Y los ángeles se preguntaban con frecuencia uno a otros ¿Quién es ésta?. Porque el Altísimo se la ocultaba. O, si algo les manifestaba de Ella, era infinitamente más lo que les encubría.

b.    por disposición divina.

4.    Dios Padre a pesar de haberle comunicado su poder, consintió en que no hiciera ningún milagro al menos portentoso durante su vida.

Dios Hijo a pesar de haberle comunicado su sabiduría consintió en que Ella casi no hablara.

Dios Espíritu Santo a pesar de ser Ella su fiel Esposa consintió en que los Apóstoles y Evangelistas hablaran de Ella muy poco y sólo cuanto era necesario para dar a conocer a Jesucristo.

c.     por su grandeza excepcional.

5.    María es la excelente obra maestra del Altísimo.

Quien se ha reservado a sí mismo el conocimiento y posesión de Ella.

María es la Madre admirable del Hijo. Quien tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para fomentar su humildad, llamándola mujer, como si se tratara de una extraña, aunque en su corazón la apreciaba y amaba más que a todos los ángeles y hombres.

María es la fuente sellada, en la que sólo puede entrar el Espíritu Santo, cuya Esposa fiel es Ella.

María es el santuario y tabernáculo de la Santísima Trinidad, donde Dios mora más magnífica y maravillosamente que en ningún otro lugar del universo sin exceptuar los querubines y serafines: a ninguna creatura, por pura que sea, se le permite entrar allí sin privilegio especial.

6.     Digo con los santos, que la excelsa María es el paraíso terrestre del nuevo Adán, quien se encarnó en él por obra del Espíritu Santo para realizar allí maravillas incomprensibles. Ella es el sublime y divino mundo de Dios, lleno de bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, quien ocultó allí, como en su seno, a su Unigénito y con El todo lo más excelente y precioso.

¡Oh qué portentos y misterios ha ocultado Dios en esta admirable creatura, como Ella misma se ve obligada a confesarlo no obstante su profunda humildad ¡El Poderoso ha hecho obras grandes por mí! El mundo los desconoce porque es incapaz e indigno de conocerlo.

7.     Los santos han dicho cosas admirables de esta ciudad Santa de Dios. Y, según ellos mismo testifican, nunca han estado tan elocuentes ni se han sentido tan felices como al hablar de Ella. Todos a una proclaman que:

· la altura de sus méritos, elevados por Ella hasta el trono de la Divinidad, es inaccesible;

· la grandeza de su poder, que se extiende hasta sobre el mismo dios, es incomprensible.

· Y, en fin, la profundidad de su humildad y de todas sus virtudes y gracias es un abismo insondable.

· ¡Oh altura incomprensible! ¡Oh anchura inefable! ¡Oh grandeza sin medida! ¡Oh abismo impenetrable!

8.    Todos los días, del uno al otro confín de la tierra, en lo más alto del cielo y en lo más profundo de los abismos, todo pregona y exalta a la admirable María. Los nueve coros angélicos, los hombres de todo sexo, edad y condición, religión, buenos y malos, y hasta los mismo demonios, de grado o por fuerza, se ven obligados por la evidencia de la verdad a proclamarla bienaventurada.

Todos los ángeles en el cielo dice San Buenaventura le repiten continuamente: “¡Santa, santa, santa María! ¡Virgen y Madre de Dios!” y le ofrecen todos los días millones y millones de veces la salutación angélica: “Dios te salve, María…”, prosternándose ante Ella y suplicándole que, por favor, los honre con alguno de sus mandatos. “San Miguel llega a decir San Agustín aún siendo el príncipe de toda la milicia celestial, es el más celoso en rendirle y hacer que otros le rindan toda clase de honores, esperando siempre sus órdenes para volar en socorro de alguno de sus servidores”.

9.     Toda la tierra está llena de su gloria, particularmente entre los cristianos que la han escogido por tutela y patrona de varias naciones, provincias, diócesis y ciudades. ¡Cuántas catedrales no se hallan consagradas a Dios bajo su advocación! ¡No hay iglesia sin un altar en su honor, ni comarca ni religión donde no se dé culto a alguna de sus imágenes milagrosas, donde se cura toda suerte de enfermedades y se obtiene toda clase de bienes! ¡Cuántas cofradías y congregaciones en su honor! ¡Cuántos institutos religiosos colocados bajo su nombre y protección! ¡Cuántos congregantes en las asociaciones piadosas, cuántos religiosos en todas las Ordenes! ¡Todos publican sus alabanzas y proclaman sus misericordias!

No hay siquiera un pequeñuelo que, al balbucir el Avemaría, no la alabe. Ni apenas un pecador que, aunque obstinado, no conserve alguna chispa de confianza en Ella. Ni siquiera un solo demonio en el infierno que, temiéndola, no la respete.

MARÍA NO ES SUFICIENTEMENTE CONOCIDA

10. Es, por tanto, justo y necesario repetir con los santos: DE MARIA NUNQUAM SATIS. María no ha sido aún alabada, ensalzada, honrada y servida como se debe. Merece aún mejores alabanzas, respeto, amor y servicio.

11. Debemos decir también con el Espíritu Santo: “Toda la gloria de la Hija del rey está en su interior”. Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a porfía, fuera nada en comparación con la que recibe interiormente de su Creador y que es desconocida a creaturas insignificantes, incapaces de penetrar el secreto de los secretos del Rey.

12.     Debemos también exclamar con el Apóstol: “El ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar…” las bellezas, grandezas y excelencias de María, milagro de los milagros de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. “Si quieres comprender a la Madre dice un santo trata de comprender al Hijo. Pues Ella es digna Madre de Dios”

¡Enmudezca aquí toda lengua!

HAY QUE CONOCER MEJOR A MARIA.

13.      El corazón me ha dictado cuanto acabo de escribir con alegría particular para demostrar que la excelsa María ha permanecido hasta ahora desconocida y que ésta es una de las razones de que Jesucristo no sea todavía conocido como debe serlo. De suerte que si el conocimiento y reinado de Jesucristo han de dilatarse en el mundo como ciertamente sucederá esto acontecerá como consecuencia necesaria del conocimiento y reinado de la Santísima. Virgen, quien lo trajo al mundo la primera vez y lo hará resplandecer, la segunda.

PRIMERA PARTE

María en la historia de la salvación

Necesidad del Culto a María.

14.    Confieso con toda la iglesia que siendo María una simple creatura salida de las manos del Altísimo, comparada con tan infinita Majestad es menos que un átomo, o, mejor, es nada, porque sólo El es EL QUE ES. Por consiguiente, este gran señor siempre independiente y suficiente a Sí mismo, no tiene ni ha tenido absoluta necesidad de la Santísima. Virgen para realizar su voluntad y manifestar su gloria. Le basta querer para hacerlo todo.

15.    Afirmo, sin embargo, que dadas las cosas como son habiendo querido Dios comenzar y acabar sus mayores obras por medio de la Santísima. Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará jamás de proceder: es Dios y no cambia ni en sus sentimientos ni en su manera de obrar.

CAPITULO I

María en el misterio de Cristo

a.    En la Encarnación

16.   Dios Padre entregó su Unigénito al mundo solamente por medio de María. Por más suspiros que hayan exhalado los patriarcas, por más ruegos que hayan elevado los profetas y santos de la antigua ley durante 4,000 años a fin de obtener dicho tesoro, solamente María lo ha merecido y ha hallado gracia delante de Dios por la fuerza de su plegaria y la elevación de sus virtudes. El mundo era indigno dice San Agustín de recibir al Hijo de Dios inmediatamente de manos al Padre.

Quien lo entregó a María para que el mundo lo recibiera por medio de Ella.

Dios Hijo se hizo hombre para nuestra salvación, pero en María y por María.

Dios Espíritu Santo formó a Jesucristo en María, pero después de haberle pedido consentimiento por medio de los primeros ministros de su corte.

b.    En los misterio de la Redención.

17.   Dios Padre comunicó a María su fecundidad, en cuanto una pura creatura era capaz de recibirla para que pudiera engendrar a su Hijo y a todos los miembros de su Cuerpo Místico.

18.   Dios Hijo descendió al seno virginal de María como nuevo Adán a su paraíso terrestre, para complacerse y realizar allí secretamente maravillas de gracia.

· Este Dios hombre encontró su libertad en dejarse aprisionar en su seno.

· Manifestó su poder dejándose llevar por esta jovencita;

· Cifró su gloria y la de su Padre en ocultar sus resplandores a todas las creaturas de la tierra, para no revelarlos sino a María.

· Glorificó su propia independencia y majestad, sometiéndose a esta Virgen amable en la concepción, nacimiento, presentación en el templo, vida oculta de treinta años, hasta la muerte, a la que Ella debía asistir, para ofrecer con Ella un solo sacrifico y ser inmolado por su consentimiento al Padre eterno, como en otro tiempo Isaac por la obediencia de Abraham a la voluntad de Dios.

Ella le amamantó, alimentó, cuidó, educó y sacrificó por nosotros.

¡Oh admirable e incomprensible dependencia de un Dios! Para mostrarnos su precio y gloria infinita, el Espíritu Santo no pudo pasarla en silencio en el Evangelio, a pesar de habernos ocultado casi todas las cosas admirables que la Sabiduría encarnada realizó durante su vida oculta. Jesucristo dio mayor gloria a Dios, su Padre, por su sumisión a María durante treinta años que la que le hubiera dado convirtiendo al mundo entero con los milagros más portentosos. ¡Oh! ¡Cuán altamente glorificamos a Dios, cuando para agradarle nos sometemos a María, a ejemplo de Jesucristo, nuestro único modelo!

19.    Si examinamos de cerca el resto de la vida de Jesucristo, veremos que ha querido inaugurar sus milagros por medio de María.

Por la palabra de Ella santificó a San Juan en el seno de Santa Isabel, su madre, habló María, y Juan quedó santificado. Este fue su primero y mayor milagro en el orden de la gracia.

Ante la humilde plegaria de María, convirtió el agua en vino en las bodas de Caná. Era su primer milagro en el orden de la naturaleza. Comenzó y continuó sus milagros por medio de María y por medio de Ella los continuará hasta el fin de los siglos.

20.    Dios Espíritu Santo, que es estéril en Dios es decir, no produce otra persona divina en la Divinidad se hizo fecundo por María, su Esposa. Con Ella, en Ella y de Ella produjo su obra maestra, que es un Dios hecho hombre, y produce todos los días hasta el fin del mundo a los predestinados y miembros de esta Cabeza adorable.

Por ello, cuanto más encuentra a María, su querida e indisoluble Esposa, en una alma, tanto más poderoso y dinámico se muestra para producir a Jesucristo en esa alma y a ésta en Jesucristo.

21.    No quiero decir con esto que la Santísima. Virgen dé al Espíritu Santo la fecundidad, como si El no la tuviese, ya que siendo El Dios, posee la fecundidad o capacidad de producir tanto como el Padre y el Hijo, aunque no la reduce al acto al no producirá otra persona divina. Quiero decir solamente que el Espíritu Santo, por intermedio de la Santísima. Virgen de quien ha tenido a bien servirse, aunque absolutamente no necesita de Ella reduce al acto su propia fecundidad, produciendo en Ella y por Ella a Jesucristo y a sus miembros. ¡Misterio de la gracia desconocido aún por los más sabios y espirituales entre los cristianos!

CAPITULO II

María en el misterio de la Iglesia

22.   El proceder que las tres divinas personas de la Santísima. Trinidad han adoptado en la Encarnación y primera venida de Jesucristo,

· lo prosiguen todos los días de manera invisible en la santa iglesia

· y lo mantendrán hasta el fin de los siglos en la segunda venida de Jesucristo.

A.    Misión de María en el pueblo de Dios.

a.     Colaboradora de Dios.

23.   Dios Padre creó un depósito de todas las aguas y lo llamó mar.

Creó un depósito de todas las gracias y lo llamó María.

El Dios omnipotente posee un tesoro o almacén riquísimo en el que ha encerrado lo más hermoso, refulgente, raro y precioso que tiene, incluido su propio Hijo. Este inmenso tesoro es María, a quien los santos llaman el tesoro del Señor, de cuya plenitud se enriquecen los hombres.

24.   Dios Hijo comunicó a su Madre cuanto adquirió mediante su vida y muerte, sus méritos infinitos y virtudes admirables, y la constituyó tesorera de todo cuanto el Padre le dio en herencia. Por medio de Ella aplica sus méritos a sus miembros, les comunica virtudes y les distribuye sus gracias. María constituye su canal misterioso, su acueducto, por el cual hace pasar suave y abundantemente sus misericordias.

25.   Dios Espíritu Santo comunicó a su fiel Esposa, María, sus dones inefables y la escogió por dispensadora de cuanto posee. De manera que Ella distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere todos sus dones y gracias. Y no se concede a los hombres ningún don celestial que no pase por sus manos virginales. Porque tal es la voluntad de Dios que quiere que todo lo tengamos por María. Y porque así será enriquecida, ensalzada y honrada por el Altísimo la que durante su vida se empobreció, humilló y ocultó hasta el fondo de la nada por su humildad. Estos son los sentimientos de la iglesia y de los Santos Padres.

26.   Si yo hablara a ciertos sabios actuales, probaría cuanto afirmo sin más, con textos de la Sagrada Escritura y de los Santos Padres, citando al efecto sus pasajes latinos, y con otras sólidas razones, que se pueden ver largamente expuestas por el R. P. Poiré en u Triple Corona de la Santísima Virgen. Pero estoy hablando de modo especial a los humildes y sencillos. Que son personas de buena voluntad, tienen una fe más robusta que la generalidad de los sabios y creen con mayor sencillez y mérito. Por ello me contento con declararles sencillamente la verdad, sin detenerme a citarle los pasajes latinos, que no entiende. Aunque no renuncio a citar algunos, pero sin esforzarme por buscarlos. Prosigamos.

b.     Influjo maternal de María

27.   La gracia perfecciona a la naturaleza, y la gloria, a la gracia. Es cierto, por tanto, que el Señor es todavía en el cielo Hijo de María como lo fue en la tierra y, por consiguiente, conserva para con Ella la sumisión y obediencia del mejor de todos los hijos para con la mejor de todas las madres. No veamos, sin embargo, en esta dependencia ningún desdoro o imperfección en Jesucristo. María es infinitamente inferior a su Hijo, que es Dios. Y por ello, no le manda como haría una mare a su hijo de aquí abajo, que es inferior a ella. María, toda trasformada en Dios por la gracia y la gloria, que transforma en El a todos los santos no le pide, quiere ni hace nada que sea contrario a la eterna e inmutable voluntad de Dios.

Por tanto, cuando leemos en San Bernardo, San Buenaventura, San Bernardino y otros, que en el cielo y en la tierra todo inclusive el mismo Dios está sometido a la Santísima Virgen, quieren decir que la autoridad que Dios le confirió es tan grande que parece como si tuviera el mismo poder de Dios y que sus plegarias y súplicas son tan poderosas ante Dios que valen como mandatos ante la divina Majestad. La cual no desoye jamás las súplicas de su querida Madre, porque son siempre humildes y conformes a la voluntad divina.

Si Moisés, con la fuerza de su plegaria, contuvo la cólera divina contra los Israelitas en forma tan eficaz que el Señor altísimo e infinitamente misericordioso, no pudiendo resistirle, le pidió que le dejase encolerizarse y castigar a ese pueblo rebelde, ¿qué debemos pensar con mayor razón de los ruegos de la humilde María, la digna Madre de Dios, que son más poderosos delante del Señor, que las súplicas e intercesiones de todos los ángeles y santos del cielo y de la tierra?

28.    María impera en el cielo sobre los ángeles y bienaventurados. En recompensa a su profunda humildad, Dios le ha dado el poder y la misión de llenar de santos los tronos vacíos, de donde por orgullo cayeron los ángeles apóstatas. Tal es la voluntad del Altísimo que exalta siempre a los humildes: que el cielo, la tierra y los abismos se sometan, de grado o por fuerza, a las órdenes de la humilde María, a quien ha constituido Soberana del cielo y de la tierra, capitana de sus ejércitos, tesorera de sus riquezas, dispensadora del género humano, mediadora de los hombres, exterminadora de los enemigos de Dios y fiel compañera de su grandeza y de sus triunfos.

c.   Señal de fe auténtica

29.   Dios Padre quiere formarse hijos por medio de María hasta la consumación del mundo y le dice: Pon tu tienda en Jacob, es decir, fija tu morada y residencia en mis hijos y predestinados, simbolizados por Jacob, y no en los hijos del demonio, los réprobos, simbolizados por Esaú.

30.   Así como en la generación natural y corporal concurren el padre y la madre, también en la generación sobrenatural y espiritual hay un Padre, que es Dios, y una Madre, que es María.

Todos los verdaderos hijos de Dios y predestinados tienen a Dios por Padre y a María por Madre. Y quien no tenga a María por Madre, tampoco tiene a Dios por Padre. Por esto los réprobos como los herejes, cismáticos, etc., que odian o miran con desprecio o indiferencia a la Santísima Virgen no tienen a Dios por Padre aunque se jacten de ello porque no tienen a María por Madre. Que si la tuviesen por tal, la amarían y honrarían, como el buen hijo ama y honra naturalmente a la madre que le dio la vida.

La señal más infalible y segura para distinguir a un hereje, a un hombre de perversa doctrina, a un réprobo de un predestinado, es que el hereje y el réprobo no tienen sino desprecio o indiferencia para con la Santísima Virgen, cuyo culto y amor procuran disminuir con sus palabras y ejemplos, abierta u ocultamente y, a veces, con pretextos aparentemente válidos.

¡Ay! Dios Padre no ha dicho a María que establezca en ellos su morada porque son los Esaús.

d.    María, Madre de la Iglesia.

31.    Dios Hijo quiere formarse por medio de María, y por decirlo así, encarnarse todos los días en los miembros de su Cuerpo Místico y le dice: Entra en la heredad de Israel.

Como si dijera: Dios, mi Padre, me ha dado en herencia todas las naciones de la tierra, todos los hombres buenos y malos, predestinados y réprobos: regiré a los primeros con cetro de oro, a los segundos justo vengador, de todos seré juez. Tú, en cambio, querida Madre Mía, tendrás por heredad y obsesión solamente a los predestinados, simbolizados por Israel: como buena madre suya, tú los darás a luz, los alimentarás y harás crecer y, como su soberana, los guiarás, gobernarás y defenderás.

32.    “Uno por todos han nacido en ella”, dice el Espíritu Santo. Según la explicación de algunos Padres, un primer hombre nacido de María es el Hombre-Dios, Jesucristo, el segundo es un hombre-hombre, hijo de Dios y de María por adopción.

Ahora bien, si Jesucristo, Cabeza de la humanidad, ha nacido de Ella, los predestinados, que son los miembros de esta Cabeza, deben también, por consecuencia necesaria, nacer de Ella. Ninguna madre da a luz la cabeza sin los miembros ni los miembros sin la cabeza: de lo contrario, aquello sería un monstruo de la naturaleza. Del mismo modo, en el orden de la gracia, la Cabeza y los miembros nacen de la misma madre. Y si un miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, un predestinado, naciese de una Madre que no sea María la que engendró a la Cabeza, no sería predestinado ni miembro de Jesucristo, sino un monstruo en el orden de la gracia.

33.    Más aún, Jesucristo es hoy, como siempre, fruto de María. El cielo y la tierra se lo repiten millares de veces cada día: “Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. Es indudable, por tanto, que Jesucristo es tan verdaderamente fruto y obra de María para cada hombre en particular que lo posee, como para todo el mundo en general. De modo que si algún fiel tiene a Jesucristo formado en su corazón, puede decir con osadía: “Gracias mil a María: lo que poseo es obra y fruto suyo y sin Ella no lo tendría!” Y se pueden aplicar a María, con mayor razón que San Pablo se las aplicaba a sí mismo, estas palabras: “¡Hijitos míos!, de nuevo sufro los dolores del alumbramiento hasta que Cristo se forme en ustedes”. Todos los días doy a luz a los hijos de Dios, hasta que se conformen a Jesucristo, mi Hijo, en madurez perfecta.

San Agustín, excediéndose a sí mismo y a cuanto acabo de decir, afirma que todos los predestinados para conformarse a la imagen del Hijo de Dios están ocultos, mientras viven en este mundo, en el seno de la Santísima Virgen, donde esta Madre bondadosa los protege, alimenta, mantiene y hace crecer hasta que los da a luz para la gloria después de la muerte, que es, a decir verdad, el día de su nacimiento, como llama la iglesia a la muerte de los justos.

¡Oh misterio de gracia, desconocido de los réprobos y poco conocido de los predestinados!

e.      María, figura de la iglesia.

34.    Dios Espíritu Santo quiere formarse elegidos en Ella y por Ella y le dice: “En el pueblo glorioso echa raíces”. Echa, querida Esposa mía, las raíces de todas tus virtudes en mis elegidos, para que crezcan de virtud en virtud y de gracia en gracia. Me agradé tanto en ti, mientras vivías sobre la tierra practicando las más sublimes virtudes, que aún ahora deseo hallarte en la tierra sin que dejes de estar en el cielo. Reprodúcete, para ello, en mis elegidos, para que crezcan de virtud en virtud y de gracia en gracia. Me agradé tanto en ti, mientras vivías sobre la tierra practicando las más sublimes virtudes, que aún ahora deseo hallarte en la tierra sin que dejes de estar en el cielo. Reprodúcete, para ello, en mis elegidos. Tenga yo el placer de ver en ellos las raíces de tu fe invencible, de tu humildad profunda, de tu mortificación universal, de tu oración sublime, de tu caridad ardiente, de tu esperanza firme y de todas sus virtudes. Tú eres, como siempre, mi Esposa fiel, pura y fecunda. Tu fe me procure fieles, tu pureza me dé vírgenes; tu fecundidad, elegidos y templos.

35.     Cuando María ha echado raíces en un alma, realiza allí las maravillas de la gracia que sólo Ella puede realizar, porque Ella sola es Virgen fecunda, que no tuvo ni tendrá jamás semejante en pureza y fecundidad.

María ha colaborado con el Espíritu Santo a la obra de los siglos, es decir, la Encarnación del Verbo. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el fin del mundo, están reservadas a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar en unión del Espíritu Santo, las cosas singulares y extraordinarias.

36.      Cuando el Espíritu Santo, su Esposo, la encuentra en un alma, vuela y entra en esa alma en plenitud y se le comunica tanto más abundantemente cuanto más sitio hace el alma a su Esposa.

Una de las razones principales de que el Espíritu Santo no realice maravillas portentosas en las almas, es que no encuentra en ellas una unión suficientemente estrecha con su fiel e indisoluble Esposa.

Digo “fiel e indisoluble Esposa”, porque desde que este Amor sustancial del Padre y del Hijo, se desposó con María para producir a Jesucristo, Cabeza de los elegidos, y a Jesucristo en los elegidos, jamás la ha repudiado, porque Ella se ha mantenido siempre fiel y fecunda.

B.     Consecuencias.

a.     María es Reina de los corazones

37.   De lo que acabo de decir se sigue evidentemente:

En primer lugar, que María ha recibido de Dios un gran dominio sobre las almas de los elegidos. Efectivamente, no podía fijar en ellos su morada, como el Padre le ha ordenado, ni formarlos, alimentarlos, darlos a luz para la eternidad como madre suya, poseerlos como propiedad personal, formarlos en Jesucristo y a Jesucristo en ello, echar en sus corazones las raíces de sus virtudes y ser la compañera indisoluble del Espíritu Santo para todas las obras de la gracia… No puede, repito, realizar todo esto, si no tiene derecho ni dominio sobre sus almas por gracia singular del Altísimo, que, habiéndole dado poder sobre su Hijo único y natural, se lo ha comunicado también sobre sus hijos adoptivos, no sólo en cuanto al cuerpo lo que sería poca cosa sino también en cuanto al alma.

38.     María es la Reina del cielo y de la tierra, por gracia, como Cristo es su Rey por naturaleza y por conquista. Ahora bien, así como el reino de Jesucristo consiste principalmente en el corazón o interior del hombre, según estas palabras: “El reino de Dios está en medio de ustedes”, del mismo modo, el reino de la Virgen María está principalmente en el interior del hombre, es decir, en su alma. Ella es glorificada sobre todo en las almas juntamente con su Hijo más que en todas las creaturas visibles, de modo que podemos llamarla con los Santos: Reina de los corazones.

b.            María es necesaria a los hombres.

* para la salvación.

39.  Segunda conclusión. Dado que la Santísima Virgen fue necesaria a Dios, con necesidad llamada hipotética, es decir, proveniente de la voluntad divina, debemos concluir que es mucho más necesaria a los hombres para alcanzar la salvación. La devoción a la Santísima Virgen no debe, pues, confundirse con las devociones a los demás santos, como si no fuese más necesaria que ellas y sólo de superogación.

40.  El doctor y piadoso Suárez, S. J., el sabio y devoto Justo Lipsio, doctor de Lovaina y muchos otros, han demostrado con pruebas irrefutables tomadas de los Padres como San Agustín, San Efrén, diácono de Edesa, San Cirilo de Jerusalén, San Germán de Constantinopla, San Juan Damasceno, San Alselmo, San Bernardo, San Bernardino, Santo Tomás y San Buenaventura que la devoción a la Santísima Virgen es necesaria para la salvación y que, así como es señal infalible de reprobación según lo han reconocido el mismo Ecolampadio y otros herejes el no tener estima y amor a la Santísima Virgen, del mismo modo es signo infalible de predestinación el entregarse a Ella y serle entera y verdaderamente devoto.

41.    Las palabras y figuras del Antiguo y del Nuevo Testamento lo demuestran. El sentir y ejemplo de los santos lo confirman. La razón y la experiencia lo enseñan y demuestran. El demonio mismo y sus secuaces, impelidos por la fuerza de la verdad, se han visto obligados a confesarlo muchas veces, a pesar suyo.

De todos los pasajes de los Santos Padres y Doctores de los cuales he elaborado una extensa colección para probar esta verdad presento solamente uno para no ser prolijo: “Ser devoto tuyo, oh María, dice San Juan Damasceno es un arma de salvación que Dios ofrece a los que quiere salvar”.

42.     Podría referir aquí varias historias que comprueban esto. Entre otras:

a. La que se cuenta en las crónicas de San Francisco: cuando vio en éxtasis una larga escalera que llegaba hasta el cielo y en cuya cima estaba la Santísima Virgen. Se le indicó que para llegar al cielo era necesario subir por dicha escalera.

b. La que se refiere en las crónicas de Santo Domingo. Cerca de Carcasona, donde el Santo predicaba el Rosario, quincemil demonios que se habían apoderado de un desgraciado hereje, se vieron forzados a confesar, con gran confusión suya, por mandato de la Santísima Virgen, muchas, grandes y consoladoras verdades referentes a la devoción a María, con tal fuerza y claridad que, por poco devoto que seas de la Santísima Virgen, no podrás leer esta auténtica historia y el panegírico que el demonio, a pesar suyo, hizo de esta devoción, sin derramar lágrimas de alegría.

* para una perfección particular

43.    Si honrar a María Santísima, es necesario a todos los hombres para alcanzar su salvación, lo es mucho más a los que son llamados a un perfección particular. Creo personalmente que nadie puede llegar a un íntima unión con el Señor y a una fidelidad perfecta al Espíritu Santo, sin una unión muy estrecha con la Santísima Virgen y una verdadera dependencia de su socorro.

44.    Sólo María halló gracia delante de Dios, sin auxilio de ninguna creatura. Sólo por Ella han hallado gracia ante Dios cuantos después de Ella la han hallado y sólo por Ella la encontrarán cuantos la hallarán en el futuro.

Ya estaba llena de gracia cuando la saludó el arcángel San Gabriel.

María quedó sobreabundantemente llena de gracia, cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra inefable. Y siguió creciendo de día en día y de momento en momento en esta doble plenitud de tal manera que llegó a un grado inmenso e incomprensible.

Por ello, el Altísimo le ha constituido tesorera única de sus tesoros y única dispensadora de sus gracias para que embellezca, levante y enriquezca a quien Ella quiera; introduzca, a pesar de todos los obstáculos, por la angosta senda de la vida a quien Ella quiera; y dé el trono, el cetro y la corona regia a quien Ella quiera-Jesús es siempre y en todas partes el fruto y el Hijo de María y María es en todas partes el verdadero árbol que lleva el fruto de vida y la verdadera Madre que lo produce.

45.    Sólo a María ha entregado Dios las llaves que dan entrada a la intimidad del amor divino y el poder de dar entrada a los demás por los caminos más sublimes y secretos de la perfección.

Sólo María permite la entrada en el paraíso terrestre a los pobres hijos de la Eva infiel para pasearse allí agradablemente con Dios, esconderse de sus enemigos con seguridad, alimentarse deliciosamente sin temer ya a la muerte del fruto de los árboles de la vida y de la ciencia del bien y del mal, y beber a boca llena las aguas celestiales de la hermosa fuente que allí mana en abundancia. Mejor dicho, siendo Ella misma este paraíso terrestre o esta tierra virgen y bendita de la que fueron arrojados Adán y Eva pecadores, permite entrar solamente a aquellos a quienes le place para hacerlos llegar a la santidad.

46.   De siglo en siglo, pero de modo especial hacia el fin del mundo, todos los “ricos del pueblo suplicarán tu rostro”. San Bernardo comenta así estas palabras del Espíritu Santo: los mayores santos, las personas más ricas en gracia y virtud son los más asiduos en rogar a la Santísima Virgen y contemplarla siempre como el modelo perfecto a imitar y la ayuda eficaz que les debe socorrer.

47.    He dicho que esto acontecerá especialmente hacia el fin del mundo y muy pronto porque el Altísimo y su Santísima Madre han de formar grandes santos que superarán en santidad a la mayoría de los otros santos cuanto los cedros del Líbano exceden a los arbustos. Así fue revelado a un alma santa, cuya vida escribió de Renty.

48.     Estos grandes santos, llenos de gracia y dinamismo, serán escogidos por Dios para oponerse a sus enemigos, que bramarán por todas partes. Tendrán una excepcional devoción a la Santísima Virgen, quien les esclarecerá con su luz, les alimentará con su leche, les sostendrá con su brazo y les protegerá, de suerte que combatirán con una mano y construirán con la otra. Con una mano combatirán, derribarán, aplastarán a los herejes con sus herejías, a los cismáticos con sus cismas, a los idólatras con sus idolatrías y a los pecadores con sus impiedades. Con la otra edificarán el templo del verdadero Salomón y la mística ciudad de Dios, es decir, la Santísima Virgen, llamada precisamente por los Padres, Templo de Salomón y Ciudad de Dios.

Con sus palabras y ejemplos atraerán a todos a la verdadera devoción a María. Esto les granjeará muchos enemigos, pero también muchas victorias y gloria para Dios solo. Así lo reveló Dios a Vicente Ferrer, gran apóstol de su siglo, como lo consignó claramente en uno de sus escritos.

Es lo que parece haber predicho el Espíritu Santo con las palabras del salmista:

“…Y sepan que Dios domina en Jacob,

hasta los confines de la tierra.

Regresan a la tarde,

aullan como perros,

rondan por la ciudad

en busca de comida…”

Esta ciudad a la que acudirán los hombres al fin del mundo para convertirse y saciar su hambre de justicia es la Santísima Virgen a quien el Espíritu Santo llama “morada y ciudadela de Dios”.

CAPITULO III

María en los últimos  tiempos de la Iglesia

a.  María y los últimos tiempos.

49.   La salvación del mundo comenzó por medio de María y por medio de Ella debe consumarse María casi no se manifestó en la primera venida de Jesucristo, a fin de que los hombres poco instruidos e iluminados aún cerca de la persona de su Hijo, no se alejaran de la verdad aficionándose demasiado fuerte e imperfectamente a la Madre, como habría ocurrido seguramente, si Ella hubiera sido conocida, a causa de los admirables encantos que el Altísimo le había concedido aún en su exterior. Tan cierto es esto que San Dionisio Areopagita escribe que cuando la vio, la hubiera tomado por una divinidad, a causa de sus secretos encantos e incomparable belleza, si la fe en la que se hallaba bien cimentado no le hubiera enseñado lo contrario.

Pero, en la segunda venida de Jesucristo, María tiene que ser conocida y puesta de manifiesto por el Espíritu Santo, a fin de que por Ella Jesucristo sea conocido, amado y servido. Pues ya no valen los motivos que movieron al Espíritu Santo a ocultar a su Esposa durante su vida y manifestarla sólo parcialmente aun después de la predicación del Evangelio.

50.   Dios quiere, pues, revelar y manifestar a María, la obra maestra de sus manos, en estos últimos tiempos.

a . porque Ella se ocultó en este mundo y se colocó más baja que el polvo por su profunda humildad, habiendo alcanzado de Dios, de los Apóstoles y Evangelistas que no la dieran a conocer.

b.  porque Ella es la obra maestra de las manos de Dios, tanto en el orden de la gracia como en el de la gloria y El quiere ser glorificado y alabado en la tierra por los hombres.

c. porque Ella es la aurora que precede y anuncia al Sol de Justicia, Jesucristo, y por lo mismo, debe ser conocida y manifestada, si queremos que Jesucristo lo sea.

d.  porque Ella es el camino por donde vino Jesucristo a nosotros la primera vez y lo será también cuando venga la segunda, aunque de modo diferente.

e.  porque Ella es el medio seguro y el camino directo e inmaculado para ir a Jesucristo y hallarlo perfectamente. Por ella deben resplandecer en santidad. Quien halla a María, halla la vida, es decir, a Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Ahora bien, no se puede hallar a María sino se la busca, ni buscarla si no se la conoce, pues no se busca ni desea lo que no se conoce. Es, por tanto, necesario que María sea mejor conocida que nunca, para mayor conocimiento y gloria de la Santísima Trinidad.

f.  porque María debe resplandecer más que nunca en los últimos tiempos en misericordia, poder y gracia:

· en misericordia, para recoger y acoger amorosamente a los pobres pecadores y a los extraviados que se convertirán y volverán a la Iglesia católica;

· en poder, contra los enemigos de Dios, los idólatras, cismáticos, mahometanos, judíos e impíos endurecidos que se rebelarán terriblemente para seducir y hacer caer, con promesas y amenazas, a cuantos se les opongan,

· en gracia, finalmente, para animar y sostener a los valientes soldados y fieles servidores de Jesucristo, que combatirán por los intereses del Señor,

g.  por último, porque María debe ser terrible al diablo y a sus secuaces “como un ejército en orden de batalla” sobre todo en estos últimos tiempos, porque el diablo sabiendo que le queda poco tiempo y menos que nunca para perder a las gentes, redoblará cada día sus esfuerzos y ataques. De hecho, suscitará a en breve crueles persecuciones y tenderá terribles emboscadas a los fieles servidores y verdaderos hijos de María, a quienes le cuesta vencer mucho más que a los demás.

b.  María y la lucha final.

51.   A estas últimas y crueles persecuciones de Satanás, que aumentarán de día en día hasta que llegue el anticristo, debe referirse sobre todo aquella primera y célebre predicación y maldición lanzada por Dios contra la serpiente en el paraíso terrestre. Nos parece oportuno explicarla aquí, para la gloria de la Santísima Virgen, salvación de sus hijos y confusión de los demonios:

“Haré que haya enemistad entre ti y la mujer,

entre tu descendencia y la suya,

ésta te pisará la cabeza

mientras tú te abalanzarás sobre tu talón”.

52.  Dios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable enemistad, que durará y se intensificará hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer. De suerte que el enemigo más terrible que Dios ha suscitado como Satanás es María, su Santísima Madre. Ya desde el paraíso terrenal aunque María sólo estaba entonces en la mente divina le inspiró tanto odio contra ese maldito enemigo de Dios, le dio tanta sagacidad para descubrir la malicia de esa antigua serpiente y tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgulloso impío, que el diablo la teme no sólo más que a todos los ángeles y hombres, sino en cierto modo más que al mismo Dios.

No ya porque la ira, odio y poder divinos no sean infinitamente mayores que los de la Santísima Virgen, cuyas perfecciones son limitadas, sino:

a.  porque Satanás, que es tan orgulloso sufre infinitamente más al verse vencido y castigado por una sencilla y humilde esclava de Dios y la humildad de la Virgen lo humilla más que el poder divino;

b.  porque Dios ha concedido a María un poder tan grande contra los demonios que como a pesar suyo se han visto muchas veces obligados a confesarlo por boca de los posesos tienen más miedo a un solo suspiro de María a favor de una persona, que a las oraciones de todos los santos y a una sola amenaza suya contra ellos más que a todos los demás tormentos.

53.  Lo que Lucifer perdió por orgullo, lo ganó María con la humildad. Lo que Eva condenó y perdió por desobediencia, lo salvó María con la obediencia. Eva, al obedecer a la serpiente, se hizo causa de perdición para sí y para todos sus hijos, entregándolos a Satanás; María, al permanecer perfectamente fiel a Dios, se convirtió en causa de salvación para sí y para todos sus hijos y servidores, consagrándolos al Señor.

54.  Dios nos puso solamente una enemistad, sino enemistades, y no sólo entre María y Lucifer, sino también entre la descendencia de la Virgen y la del demonio. Es decir: Dios puso enemistades, antipatías y los odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima. Virgen y los hijos y esclavos del diablo: no pueden amarse ni entenderse unos a otros.

Los hijos de Belial, los esclavos de Satanás, los amigos de este mundo de pecado ¡todo viene a ser lo mismo! han perseguido siempre y perseguirán más que nunca de hoy en adelante a quienes pertenezcan a la Santísima Virgen, como en otro tiempo Caín y Esaú figuras de los réprobos persiguieron a sus hermanos Abel y Jacob figuras de los predestinados.

Pero la humilde María triunfará siempre sobre aquel orgulloso y con victoria tan completa que llegará a aplastarle la cabeza, donde reside su orgullo. ¡María descubrirá siempre su malicia de serpiente, manifestará sus tramas infernales, desvanecerá sus planes diabólicos y defenderá hasta el fin a sus servidores de aquellas garras mortíferas!

El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en los últimos tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a su calcañar, o sea, a sus humildes servidores y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia, grandes y elevados en santidad delante de Dios, superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo.

c.  María y los apóstoles de los últimos tiempos

55.  Si, Dios quiere que su Madre Santísima, sea ahora más conocida, amada y honrada que nunca. Lo que sucederá sin duda, si los predestinados, con la gracia y luz del Espíritu Santo, entran y penetran en la práctica interior y perfecta de la devoción que voy a manifestarles en seguida.

Entonces verán, en cuanto lo permita la fe, a esta hermosa estrella del mar y, guiados por Ella, llegará a puerto seguro, a pesar de las tempestades y de los piratas.

Entonces conocerán las grandezas de esta Soberana y se consagrarán enteramente a su servicio como súbditos y esclavos de amor.

Entonces saborearán sus dulzuras y bondades maternales y la amarán tiernamente como sus hijos predilectos.

Entonces experimentarán las misericordias en que Ella reboza y la necesidad en que están de su socorro, recurrirán en todo a Ella, como a su querida Abogada y Medianera ante Jesucristo.

Entonces sabrán que María es el medio más seguro, fácil, corto y perfecto para llegar hasta Jesucristo y se consagrarán a Ella en cuerpo y alma sin reserva alguna, para pertenecer del mismo modo a Jesucristo.

56.  Pero, ¿qué serán estos servidores, esclavos e hijos de María? Serán fuego encendido, ministros del Señor, que prenderán por todas partes el fuego del amor divino.

Serán flechas agudas en la mano poderosa de María para atravesar a sus enemigos: como saetas en mano de un valiente.

Serán hijos de Levi, bien purificados por el fuego de grandes tribulaciones y muy unidos a Dios. Llevarán en el corazón el fuego del amor, el incienso de la oración en el espíritu y en el cuerpo la mirra de la mortificación.

Serán en todas partes el buen olor de Jesucristo para los pobres y sencillos; pero para los grandes, los ricos y mundanos orgullosos serán olor de muerte.

57.  Serán nubes tronales y volantes, en el espacio, al menor soplo del Espíritu Santo. Sin apegarse a nada ni asustarse, ni inquietarse por nada, derramarán la lluvia de la palabra de Dios y de la vida eterna, tronarán contra el pecado, lanzarán rayos contra el mundo del pecado, descargarán golpes contra el demonio y sus secuaces y con la espada de dos filos de la palabra de Dios traspasarán a todos aquellos a quienes sean enviados de parte del Altísimo.

58.  Serán los apóstoles auténticos de los últimos tiempos. A quienes el Señor de los ejército dará la palabra y la fuerza necesarias para realizar maravillas y ganar gloriosos despojos sobre sus enemigos.

Dormirán sin oro ni plata y lo que más cuenta sin preocupaciones en medio de los demás sacerdotes, eclesiásticos y clérigos. Tendrán sin embargo, las alas plateadas de la paloma, para volar con la pura intención de la gloria de Dios y de la salvación de los hombres adonde los llame el Espíritu Santo. Y no dejarán en pos de sí en los lugares en donde prediquen sino el oro de la caridad, que es el cumplimiento de toda ley.

59.  Por último, sabemos que serán verdaderos discípulos de Jesucristo. Caminando sobre las huellas de su pobreza, humildad, desprecio de lo mundano y caridad evangélica, enseñarán la senda estrecha de Dios en la pura verdad, conforme al Evangelio y no a los códigos mundanos, sin inquietarse por nada ni hacer acepción de personas, sin dar oídos ni escuchar ni temer a ningún mortal por poderoso que sea.

Llevarán en la boca la espada de dos filos de la palabra de Dios, sobre sus hombros el estandarte ensangrentado de la cruz, en la mano derecha el crucifijo, el Rosario en la izquierda, los sagrados nombres de Jesús y María en el corazón y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo.

Tales serán los grandes hombres que vendrán y a quienes María formará por orden del Altísimo para extender su imperio sobre el de los impíos, idólatras y mahometanos. Pero, ¿cuándo y cómo sucederá esto?… ¡Sólo Dios lo sabe! A nosotros toca callar, orar, suspirar y esperar:

“Yo esperaba con ansia”.
SEGUNDA PARTE

El culto a María en la Iglesia

CAPITULO I

a. Fundamentos teológicos del culto a María

60. Acabo de exponer brevemente que el culto a la Santísima Virgen nos es necesario. Es preciso decir ahora en qué consiste. Lo haré, Dios mediante, después de clarificar algunas verdades fundamentales que iluminarán la grande y sólida devoción que quiero dar a conocer a Jesucristo, fin último del culto a la Santísima Virgen

Primera verdad.

61. El fin último de toda devoción debe ser Jesucristo, Salvador del mundo, verdadero Dios y verdadero hombre. De lo contrario, tendríamos una devoción falsa y engañosa. Jesucristo es el Alfa y la Omega, el principio y fin de todas las cosas. La meta de nuestro misterio escribe San Pablo “es que todos juntos nos encontremos unidos en la misma fe… y con eso se logrará el hombre perfecto que, en la madurez de su desarrollo, es la plenitud de Cristo”. Efectivamente, sólo en Cristo “permanece toda la plenitud de Dios, en forma corporal” y todas las demás plenitudes de gracia, virtud y perfección. Sólo en Cristo hemos sido beneficiados “con toda clase de bendiciones espirituales”.

Porque El es

el único Maestro que debe enseñarnos,

el único Señor de quien debemos depender,

la única Cabeza a la que debemos estar unidos,

el único Modelo a quien debemos conformarnos,

el único Médico que debe curarnos,

el único Pastor que debe apacentarnos,

el único Camino que debe conducirnos,

la única Verdad que debemos creer,

la única Vida que debe vivificarnos y

el único Todo que en todo debe bastarnos.

“No se ha dado a los hombres sobre la tierra otro Nombre por el cual podamos ser salvados”, sino el de Jesús.

Dios no nos ha dado otro fundamento de salvación, perfección y gloria, que Jesucristo. Todo edificio que no esté construido sobre la roca firme, se apoya en arena movediza y tarde o temprano caerá infaliblemente.

Quien no esté unido a Cristo como el sarmiento a la vid, caerá, se secará y lo arrojará al fuego. Sí en cambio; permanecemos en Jesucristo y Jesucristo en nosotros, se acabó para nosotros la condenación, ni los ángeles del cielo, ni los hombres de la tierra, ni los demonios del infierno, ni creatura alguna podrá hacernos daño, porque nadie podrá separarnos de la caridad de Dios que está en Cristo Jesús.

Por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo lo podemos todo:

·         tribular al Padre en unidad del Espíritu Santo todo honor y gloria,

·         hacernos perfectos y ser olor de vida eterna para nuestro prójimo.

62. Por tanto, si establecemos la sólida devoción a la Santísima Virgen es sólo para establecer más perfectamente la de Jesucristo y ofrecer un medio fácil y seguro para encontrar al Señor. Si la devoción a la Santísima Virgen apartarse de Jesucristo, habría que rechazarla como ilusión diabólica. Pero como ya he demostrado y volveré a demostrarlo más adelante sucede todo lo contrario. Esta devoción no es necesaria para hallar perfectamente a Jesucristo, amarlo con ternura y servirlo con fidelidad.

63. Me dirijo a Ti, por un momento, mi amabilísimo Jesús, para quejarme amorosamente ante tu divina Majestad, de que la mayor parte de los cristianos, aún los más instruidos, ignoran la estrechísima unión que te liga a tu Madre Santísima. Tú, Señor, estás siempre con María y María está siempre contigo: de lo contrario dejaría de ser lo que es; María está de tal manera trasformada en Ti por la gracia, que Ella ya no vive ni es nada: Tú, Jesús mío, vives y reinas en Ella más perfectamente que en todos los ángeles y santos.

¡Ah! Si te conociera la gloria y amor que recibes en esta creatura admirable, ¡Se tendrían hacia Ti y hacia Ella sentimientos muy diferentes de los que aho9ra se tienen! Ella se halla tan íntimamente unida a Ti que sería más fácil o separar la luz del sol, el calor del fuego, más aún, sería más fácil separar de Ti a todos los ángeles y santos que a la excelsa María: porque Ella te ama más ardientemente y te glorifica con mayor perfección que todas las demás creaturas juntas.

64. ¿No será, pues, extraño y lamentable, amable Maestro mío, el ver la ignorancia y oscuridad de todos los hombres respecto a tu santísima Madre? No hablo de tantos idólatras y paganos: no conociéndote a Ti, tampoco a Ella la conocen. Tampoco hablo de los herejes y cismáticos: separados de Ti y de tu Iglesia, no se preocupan de ser devotos de tu Madre. Hablo, si, de los católicos y aún de los doctores entre los católicos: ellos hacen profesión de enseñar a otros la verdad, pero no te conocen ni a Ti ni a tu Madre sino de manera especulativa, árida, estéril e indiferente. Estos caballeros hablan sólo rara vez de tu Sama. Madre y del culto que se debe. Tienen miedo, según dicen, a que se deslice algún abuso y se te haga injuria al honrarla a Ella demasiado. Si ven u oyen a algún devoto de María hablar con frecuencia de la devoción hacia esta Madre amantísima, con acento filial, eficaz y persuasivo, como de un medio sólido y sin ilusiones, de un camino corto y sin peligros, de una senda inmaculada y sin imperfección y de un secreto maravilloso para encontrarte y amarte debidamente, gritan en seguida contra él, esgrimiendo mil argumentos falsos, para probarle que no hay que hablar tanto de la Virgen, que hay grandes abusos en esta devoción y que es preciso dedicarse a destruirlos, que es mejor hablar de Ti en vez de llevar a las gentes a la devoción a la Santísima Virgen a quien ya aman lo suficiente.

Si alguna vez se les oye hablar de la devoción a tu Santísima Madre, no es, sin embargo, para defenderla o inculcarla, sino para destruir sus posibles abusos. Mientras carecen de piedad y devoción tierna para contigo, porque no la tienen para con María. Consideran el Rosario, el escapulario, la corona (cinco misterios) como devociones propias de mujercillas e ignorantes, que poco importan para la salvación. De suerte que, si encuentran al algún devoto de Santa María que reza el Rosario o practica alguna devoción en su honor, procuran cambiarle el espíritu y el corazón y le aconsejan que, en lugar del Rosario, rece los siete salmos penitenciales y, en vez de la devoción a la Santísima Virgen, le exhortan a la devoción a Jesucristo.

¡Jesús mío amabilísimo! ¿Tienen éstos tu espíritu? ¿Te agrada su conducta? ¿Te agrada quien, por temor a desagradarte, no se esfuerza por honrar a tu Madre? ¿Es la devoción a tu Santísima Madre obstáculo a la tuya? ¿Se arroga Ella para sí el honor que se le tributa? ¿Es, por ventura, una extraña, que nada tiene que ver contigo? ¿Quién la agrada a Ella, te desagrada a Ti? Consagrarse a Ella y amarla ¿será separarse o alejarse de Ti?

65. ¡Maestro amabilísimo! Sin embargo, si cuanto acabo de decir fuera verdad, la mayoría de los sabios justo castigo de su soberbia no se alejaría n más que ahora de la devoción a tu Santísima Madre ni mostrarían para con Ella mayor indiferencia de la que ostentan.¡Guárdame, Señor! ¡Guárdame de sus sentimientos y de su conducta! Dame participar en los sentimientos de gratitud, estima, respeto y amor que tienes para con tu Santísima Madre, a fin de que pueda amarte y glorificarte tanto más perfectamente, cuando más te limite y siga de cerca.

66. Y, como si no hubiera dicho nada acerca de tu Santísima Madre conédeme la gracia de alabarla dignamente, a pesar de todos sus enemigos que lo son tuyos y gritarles a voz en cuello con todos los santos: “No espere alcanzar misericordia de Dios quien ofenda a su Madre bendita”.

67. Para alcanzar tu misericordia una verdadera devoción hacia tu Santísima Madre y difundir esta devoción por toda la tierra, concédeme amarte ardientemente y acepta para ello la súplica inflamada que te dirijo con San Agustín y tus verdaderos amigos:

“Tú eres, oh Cristo,

mi Padre santo, mi Dios misericordioso,

mi rey poderoso, mi buen pastor,

mi único maestro, mi mejor ayuda,

mi amado hermosísimo, mi pan vivo,

mi sacerdote por la eternidad,

mi guía hacia la patria,

mi luz verdadera, mi dulzura santa,

mi camino recto, mi Sabiduría preclara,

mi humilde simplicidad, mi concordia pacífica,

mi protección total, mi rica heredad,

mi salvación eterna….

¡Cristo Jesús, Señor amabilísimo!

¿Por qué habré deseado durante la vida

algo fuera de Ti, mi Jesús y mi Dios?

¿Dónde me hallaba cuando no pensaba en Ti?

Anhelos todos de mi corazón,

inflámense y desbórdense desde ahora

hacia el Señor Jesús;

corran, que mucho se han retrasado,

apresúrense hacia la meta,

busquen a quien buscan.

¡Oh Jesús! ¡Anatema quien no te ame!

¡Reboce de amargura quien no te quiera!

¡Dulce Jesús,

que todo buen corazón dispuesto a la alabanza,

te ame,

se deleite en Ti,

se admire ante Ti!

¡Dios de mi corazón!

¡Herencia mía, Cristo Jesús!

¡Desfallezca el latir de mi corazón!

vive, Señor, en mí;

enciéndase en mi pecho

la viva llama de tu amor,

acrézcase en incendio;

arda siempre en el altar de mi corazón,

queme en mis entrañas,

incendie lo íntimo de mi alma,

y que en el día de mi muerte

comparezca yo consumado en tu presencia.

Amén”.

He querido transcribir esta maravillosa plegaria de San Agustín, para que repitiéndola todos los días pidas el amor de Jesucristo, ese amor que estamos buscando por medio de la excelsa María.

b. Pertenecemos a Cristo y a María.

Segunda verdad.

68. De lo que Jesucristo es para nosotros debemos concluir con el Apóstol que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino que somos totalmente suyos, como sus miembros y esclavos, comprados con el precio infinito de toda su sangre.

Efectivamente, antes del Bautismo pertenecíamos al demonio como esclavos suyos. El Bautismo nos ha convertido en verdaderos esclavos de Jesucristo, que no debemos ya vivir ni morir sino a fin de fructificar para este Dios-Hombre, glorificarlo en nuestro cuerpo y hacerlo reinar en nuestra alma, porque somos su conquista, su pueblo adquirido y su propia herencia.

Por la misma razón, el Espíritu Santo nos compara a:

1º árboles plantados junto a la corriente de las aguas de la gracia, en el campo de la iglesia, que deben dar fruto en tiempo oportuno.

2º los sarmientos de una vid, cuya cepa es Cristo, y que deben producir sabrosas uvas.

3º un rebaño, cuyo pastor es Jesucristo y que deben multiplicarse y producir leche.4º Por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo lo podemos todo: una tierra fértil, cuyo agricultor es Dios, y en la cual se multiplica la semilla y produce el 30, el 60, el ciento por uno.

Por otra parte, Jesucristo maldijo a la higuera infructuosa y condenó al siervo inútil que no hizo fructificar su talento.

Todo esto nos demuestra que Jesucristo quiere recoger algún fruto de nuestras pobres personas, a saber, nuestras buenas obras, porque éstas le pertenecen exclusivamente: “Hemos sido creados para las buenas obras en Cristo Jesús”. Estas palabras del Espíritu Santo demuestran que Jesucristo es el único principio y debe ser también el único fin de nuestras buenas obras y que debemos servirle, no sólo como asalariados sino como esclavos de amor.

Me explico:

69. Hay en este mundo dos modos de pertenecer a otro y depender de su autoridad: el simple servicio y la esclavitud. De donde proceden los apelativos de criado y esclavo.

Por el servicio común, entre los cristianos, uno se compromete a servir a otro durante cierto tiempo y por determinado salario o retribución.

Por la esclavitud, en cambio, uno depende de otro enteramente, por toda la vida y debe servir al amo sin pretender salario ni recompensa alguna, como si él fuera uno de sus animales sobre los que tiene derecho de vida y muerte.

70. Hay tres clases de esclavitud: natural, forzada y voluntaria.

Todas las creaturas son esclavas de Dios del primer modo: “Del Señor es la tierra y cuanto la llena”.

Del segundo, lo son los demonios y condenados.

Del tercero, los justos y los santos.

La esclavitud voluntaria es la más perfecta y la más gloriosa para Dios, que escruta el corazón, nos lo pide para sí y se llama Dios del corazón o de la voluntad amorosa. Efectivamente, por esta esclavitud, optas por Dios y su servicio por encima de todo lo demás, aunque no estuvieras obligado a ello por naturaleza.

71. Hay una diferencia total entre criado y esclavo.

1º el criado no entrega a su patrón todo lo que es, todo lo que posee ni todo lo que puede adquirir por sí mismo o por otros; el esclavo se entrega totalmente a su amo, con todo lo que posee y puede adquirir, sin excepción alguna:

2º el criado exige retribución por los servicios que presta a su patrón; el esclavo, por el contrario, no puede exigir nada, por más asiduidad, habilidad y energía que ponga en el trabajo;

3º el criado puede abandonar a su patrón cuando quiera o al menos, cuando expire el plazo del contrato; mientras que el esclavo no tiene derecho a abandonar a su amo cuando quiera;

4º el patrón no tiene sobre el criado derecho ninguno de vida o muerte, de modo que si lo matase como a uno de sus animales de carga, cometería un homicidio; el amo, en cambio, conforme a la ley tiene sobre su esclavo derecho de vida y muerte, de modo que puede venderlo a quien quiera o matarlo perdóname la comparación como haría con su propio caballo;

5º por último, el criado está al servicio del patrón sólo temporalmente; el esclavo, lo está para siempre.72. Nada hay entre los hombres que te haga pertenecer más a otro que la esclavitud. Nada hay tampoco entre los cristianos que nos haga pertenecer más completamente a Jesucristo y a su Santísima Madre que la esclavitud aceptada voluntariamente a ejemplo de Jesucristo, que por nuestro amor tomó forma de esclavo y de la Santísima Virgen que se proclamó servidora y esclava del Señor. El apóstol se honra en llamarse servidor de Jesucristo. Los cristianos son llamados repetidas veces en la Sagrada. Escritura servidores de Cristo. Palabra que como hace notar acertadamente un escritor insigne equivalía antes a esclavo, porque entonces no se conocían servidores como los criados de ahora, dado que los señores sólo eran servidos por esclavos o libertos.

Para afirmar abiertamente que somos esclavos de Jesucristo, el Catecismo del Concilio de Trento se sirve de un término que no deja lugar a dudas, llamándolos mancipia Christi: esclavos de Cristo.

73. Afirmo que debemos pertenecer a Jesucristo y servirle, no sólo como mercenarios, sino como esclavos de amor, que por efecto de un intenso amor se entregan y consagran a su servicio en calidad de esclavos por el único honor de pertenecerle.

Antes del Bautismo éramos esclavos del diablo. El Bautismo nos transformó en esclavos de Jesucristo. Es necesario, pues, que los cristianos sean esclavos del diablo o de Jesucristo.

74. Lo que digo en términos absolutos de Jesucristo, lo digo proporcionalmente de la Santísima Virgen. Habiéndola escogido Jesucristo por compañera inseparable de su vida, muerte, gloria y poder en el cielo y en la tierra, le otorgó gratuitamente respecto a su Majestad todos los derechos y privilegios que El posee por naturaleza.

“Todo lo que conviene a Dios por naturaleza conviene a María por gracia” dicen los santos. De suerte que, según ellos, teniendo los dos el mismo querer y poder, tienen también los mismos súbditos, servidores y esclavos.

75. Podemos, pues conforme al parecer de los santos y de muchos varones insignes llamarnos y hacernos esclavos de amor de la Santísima Virgen, a fin de serlo más perfectamente de Jesucristo. La Virgen Santísima es el medio del cual debemos servirnos para ir a El. Pues María no es como las demás creaturas, que, si nos apegamos a ellas, pueden separarnos de Dios en lugar de acercarnos a El. La inclinación más fuerte de María es la de unirnos a Jesucristo, su Hijo; y la más viva inclinación del Hijo es que vayamos a El por medio de su Santísima Madre. Obrar así es honrarlo y agradarle, como sería honrar y agradar a un rey el hacerse esclavos de la reina para ser mejores súbditos y esclavos del soberano. Por esto, los santos Padres y entre ellos San Buenaventura , dice que la Santísima Virgen es el camino para llegar al Señor.

76. Más aún, si como he dicho la Santísima Virgen es la Reina y Soberana del cielo y de la tierra, ¿por qué no ha de tener tantos súbditos y esclavos como creaturas hay? Y, ¿no será razonable que, entre tantos esclavos por fuerza, los haya también de amor, que escojan libremente a María como a su Soberana? Pues ¡qué! Han de tener los hombres y los demonios sus esclavos voluntarios y ¿no los ha de tener María? Y ¡qué! Un rey se siente honrado de que la reina, su consorte, tenga esclavos sobre los cuales pueda ejercer derechos de vida y muerte en efecto, el honor y poder del uno son el honor y poder de la otra y el Señor, como el mejor de los hijos, ¿no se sentirá feliz de que María, su Madre Santísima, con quien ha compartido todo su poder, tenga también sus esclavos? ¿Tendrá El menos respeto y amor para con su Madre, que Asuero para con Esther y Salomón para con Betsabé? ¿Quién osará decirlo o siquiera pensarlo?

77. Pero, ¿a dónde me lleva la pluma? ¿Por qué detenerme a probar lo que es evidente? Si alguno no quiere que nos llamemos esclavos de la Santísima Virgen ¿qué más da? ¡Hacerte y llamarte esclavo de Jesucristo es hacerte y proclamarte esclavo de la Santísima Virgen! Porque Jesucristo es el fruto gloria de María.

Todo esto se realiza de modo perfecto con la devoción de que vamos a hablar.

c) Debemos revestirnos del hombre nuevo, Jesucristo.

Tercera verdad

78. Nuestras mejores acciones quedan de ordinario manchadas e infectadas a causa de las malas inclinaciones que hay en nosotros. Cuando se vierte agua limpia y clara en una vasija que huele mal o vino en una garrafa maleada por otro vino, el agua clara y el buen vino se dañan y toman fácilmente el mal olor.

Del mismo modo, cuando Dios vierte en nuestra alma, infectada por el pecado original y actual, sus gracias y rocíos celestiales o el vino delicioso de su amor, sus bienes se deteriora y echan a perder ordinariamente a causa de la levadura de malas inclinaciones que el pecado ha dejado en nosotros. Y nuestras acciones, aún las inspiradas por las virtudes más sublimes, se resisten de ello.

Es por tanto, de suma importancia para alcanzar la perfección que sólo se adquiere por la unión con Jesucristo liberarnos de lo malo que hay en nosotros. De lo contrario, el Señor, que es infinitamente santo y detesta hasta el menor mancha en el alma, nos rechazará de su presencia y no se unirá a nosotros.

79. Para liberarnos o vaciarnos de nosotros mismos debemos:

1° conocer bien, con la luz del Espíritu Santo, nuestras malas inclinaciones, nuestra incapacidad para todo bien concerniente a la salvación, nuestra continúa inconstancia, nuestra indignidad para toda gracia y nuestra iniquidad en todo lugar. El pecado de nuestro primer padre nos perjudicó a todos casi totalmente, nos dejó agriados, engreídos e infectados, como la levadura agria, levanta e infecta toda masa en que se la pone.

Nuestros pecados actuales, mortales o veniales, aunque estén perdonados, han acrecentado la concupiscencia, debilidad, inconstancia y corrupción naturales y dejado huellas de maldad en nosotros.

Nuestros cuerpos se hallan tan corrompidos, que el Espíritu Santo los llama cuerpos de pecado, concebidos en pecado, alimentados en el pecado y capaces de todo pecado. Cuerpos sujetos a mil enfermedades, que de día en día se corrompen y no engendran sino corrupción.

Nuestra alma, unida al cuerpo, se ha hecho tan carnal, que la Biblia la llama carne. Tenemos por herencia el orgullo y la ceguera y la inconstancia en el alma, la concupiscencia, las pasiones rebeldes y las enfermedades en el cuerpo. Somos, por naturaleza, más soberbios que los pavos reales, más apegados a la tierra que los sapos, más viles que los cabros, más envidiosos que las serpientes, más glotones que los cerdos, más coléricos que los tigres, más perezosos que las tortugas, más débiles que las cañas y más inconstantes que las veletas.

En el fondo no tenemos sino la nada y el pecado y sólo merecemos la ira divina y la condenación eterna.

80. Siendo esto así, ¿porqué maravillarnos de que el Señor haya dicho que quien quiera seguirle debe renunciarse a sí mismo y odiar su propia alma? ¿Y que el que ama su alma la perderá y quien la odia la salvará? Esta infinita Sabiduría que no da prescripciones sin motivo no nos ordena el odio a nosotros mismos, sino porque somos extremadamente dignos de odio: nada tan digno de amor como Dios, nada tan digno de odio como nosotros mismos.

81. 2° morir todos los días a nuestro egoísmo, es decir, renunciar a las operaciones de las potencias del alma y de los sentidos, ver como si no viéramos, oír como si no oyéramos, servirnos de las cosas de este mundo como si no nos sirviéramos de ellas. Es lo que San Pablo llama “morir cada día” “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo y no produce fruto”… Si no morimos a nosotros mismos y si nuestras devociones no nos llevan a esta muerte necesaria y fecunda, no produciremos fruto que valga la pena y nuestras devociones serán inútiles; todas nuestras obras de virtud quedarán manchadas por el egoísmo y la voluntad propia; Dios rechazará los mayores sacrificios y las mejores acciones que ejecutemos; a la hora de la muerte nos encontraremos con las manos vacías de virtudes y méritos y no tendremos sin una chispa de ese amor puro que sólo se comunica a quienes han muerto a si mismos y cuya vida está escondida con Cristo en Dios.

82. 3° escoger entre las devociones a la Santísima Virgen la que nos lleve más perfectamente a dicha muerte al egoísmo por la mejor y más santificadora. Porque no hay que creer que es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni el camino más fácil y lo que practica la mayoría es lo más eficaz para la salvación. Así como hay secretos naturales para hacer en poco tiempo, pocos gastos y gran facilidad ciertas operaciones naturales, también hay secretos en el orden de la gracia para realizar en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales, liberarte del egoísmo, llenarte de Dios y hacerte perfecto.

La práctica que quiero descubrirte es uno de esos secretos de la gracia, ignorando por gran número de cristianos, conocido de pocos, devotos, practicado y saboreado por un número aún menor. Expongamos la cuarta verdad como consecuencia de la tercera antes de descubrir dicha práctica.

d. La acción maternal de María facilita el encuentro personal con Cristo.

Cuarta verdad.

83. Es más perfecto, porque es más humilde, no acercarnos a Dios por nosotros mismo, sin acudir a un mediador. Estando tan corrompida nuestra naturaleza como acabo de demostrar, si nos apoyamos en nuestros propios esfuerzos, habilidad y preparación para llegar hasta Dios y agradarle, ciertamente nuestras obras de justificación quedarán manchadas o pesarán muy poco delante de Dios para comprometerlo a unirse a nosotros y escucharnos.

Porque no sin razón nos ha dado Dios mediadores ante si mismo. Vio nuestra indignidad e incapacidad, se apiadó de nosotros y para darnos acceso a sus misericordias nos proveyó de poderosos mediadores ante su grandeza. Por tanto, despreocuparte de tales mediadores y acercarte directamente a la santidad divina sin recomendación alguna, es faltar a la humildad y respeto debido a un Dios tan excelso y santo, hacer menos caso de este Rey de reyes del que harías de un soberano o príncipe de la tierra, a quien no te acercarías sin un amigo que hable por ti.

84. Jesucristo es nuestro abogado y mediador de Redención ante el Padre. Por El debemos orar junto con la Iglesia triunfante y militante. Por El tenemos acceso ante la Majestad divina y, sólo apoyados en El revestidos de sus méritos, debemos presentarnos ante Dios, así como el humilde Jacob compareció ante su padre Isaac para recibir la bendición, cubierto con pieles de cabrito.

85. Pero, ¿no necesitamos acaso un mediador ante el mismo Mediador? ¿Bastará nuestra pureza a unirnos a El directamente y por nosotros mismos? ¿no es El acaso Dios igual en todo a su Padre y, por consiguiente, el Santo de los santos, tan digno de respeto como su Padre? Si, por amor infinito, se hizo nuestro fiador y mediador ante el Padre, para aplacarlo y pagarle nuestra deuda ¿será esto razón para que tengamos menos respeto y temor para con su majestad y santidad?

Digamos, pues, abiertamente con San Bernardo que necesitamos un mediador ante el Mediador mismo y que la excelsa María es la más capaz de cumplir este oficio caritativo. Por Ella vino Jesucristo a nosotros y por ella debemos nosotros ir a El.

Si tememos ir directamente a Jesucristo-Dios, a causa de su infinita grandeza y de nuestra pequeñez o pecados, imploremos con filial osadía la ayuda e intercesión de María, nuestra Madre.

Ella es tierna y bondadosa.

En Ella no hay nada austero o terrible, ni excesivamente sublime o deslumbrante. Al verla, vemos propia naturaleza.

No es el sol que con la viveza de sus rayos podría deslumbrarnos a causa de nuestra debilidad. Es hermosa y apacible como la luna, que recibe la luz del sol para acomodarla a la debilidad de nuestra vista.

María es tan caritativa que no rechaza a ninguno de los que imploran su intercesión, por más pecador que sea, pues como dicen los santos jamás se ha oído decir que alguien haya acudido confiada y perseverantemente a ella y haya sido rechazado.

Ella es tan poderosa que sus peticiones jamás han sido desoídas. Bástale presentarse ante su Hijo con alguna súplica, para que El la acepte y reciba y se deje vencer amorosamente por las entrañas, suspiros y súplicas de su Madre queridísima.

86. Esta doctrina sacada de los escritos de San Bernardo y San Buenaventura. Según ellos, para llegar a Dios tenemos que subir tres escalones:

·         el primero, más cercano y adaptado a nuestra posibilidades, es María,

·         el segundo, es Jesucristo y· el tercero es Dios Padre.

Para llegar a Jesucristo hay que ir a María nuestra Mediadora de intercesión. Para llegar hasta el Padre hay que ir al Hijo, que es nuestro Mediador de Redención.

Este es precisamente el orden que se observa en la forma de devoción de la que hablaré más adelante.

e) Llevamos el tesoro de la gracia en vasos de arcilla.

Quinta verdad.

87. Es muy difícil, dada nuestra pequeñez y fragilidad, conservar las gracias y tesoros de Dios, porque

1° llevamos este tesoro, más valioso que el cielo y la tierra, en vasos de barro, en un cuerpo corruptible, en un alma débil e inconstante que por nada se turba y abate.88. 2° los demonios, ladrones muy astutos, quieren sorprendernos de improviso para robarnos. Espían día y noche el momento favorable para ello. Nos rodean incesantemente para devorarnos y arrebatarnos en un momento por un solo pecado todas las gracias y méritos logrados en muchos años. Su malicia, su pericia, su astucia y número deben hacernos temer infinitamente esta desgracia. Ya que personas más llenas de gracias, más ricas en virtudes, más experimentadas y elevadas en santidad que nosotros, han sido sorprendidas, robadas y saqueadas lastimosamente. ¡Ah! ¡Cuántos cedros del Líbano y estrellas del firmamento cayeron miserablemente y perdieron en poco tiempo su elevación y claridad!

Y, ¿cuál es la causa? No fue la falta de gracia. Que Dios a nadie la niega. Sino ¡falta de humildad!

Se creyeron más fuertes y poderosos de lo que eran. Se consideraron capaces de conservar sus tesoros. Se fiaron de sí mismos y se apoyaron en sus propias fuerzas. Creyeron bastante segura su casa y suficientemente fuertes sus cofres para guardar el precioso tesoro y, por este apoyo imperceptible en sí mismo aunque les parecía que se apoyaban solamente en la gracia de Dios el Señor, que es la justicia misma, permitió que fueran saqueados abandonados a sí mismos.

¡Ay! Si hubieran conocido la devoción admirable que a continuación voy a exponer, habrían confiado su tesoro a una Virgen fiel y poderosa y Ella se lo habría guardado como si fuera propio y hasta se habría comprometido a ello en justicia.

89. 3° Es difícil perseverar en gracia, a causa de la espantosa corrupción del mundo. Corrupción tal que se hace prácticamente imposible que los corazones no se manchen, si no con su lodo, al menos, con su polvo. Hasta el punto de que es una especie de milagro el que una persona se conserve en medio de este torrente impetuoso, sin ser arrastrada por él; en medio de este mar tempestuoso, sin anegarse o ser saqueada por los piratas y corsarios; en medio de esta atmósfera viciada, sin contagiarse.

Solo la Virgen fiel, contra quien nada pudo la serpiente, hace este milagro a favor de aquellos que la sirven mejor que pueden.

CAPITULO II

Deformaciones del culto a María

90. Presupuestas las cinco verdades anteriores, es preciso, ahora más que nunca, hacer una buena elección de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. En efecto, hoy más que nunca, nos encontramos con falsas devociones que fácilmente podrían tomarse por verdaderas. El demonio, como falso acuñador de moneda y ladrón astuto y experimentado, ha engañado y hecho caer ya a muchas almas por medio de falsas devociones a la Santísima Virgen y cada día utiliza su experiencia diabólica para engañar a muchas otras, entreteniéndolas y adormeciéndolas en el pecado, so pretexto de algunas oraciones mal recitadas y de algunas prácticas exteriores inspiradas por él.

Como un falsificador de moneda no falsifica ordinariamente sino el oro y la plata y muy rara vez los otros metales, porque no valen la pena, así el espíritu maligno no falsifica las otras devociones tanto como las de Jesús y María la devoción a la Sagrada. Comunión y la devoción a la Virgen porque son entre las devociones, lo que el oro y la plata entre los metales.

91. Es, por ello, importantísimo:

1° conocer las falsas devociones para evitarlas y las verdaderas para abrazarlas,

2° conocer cuál es, entre las diferentes formas de devoción verdadera a la Santísima Virgen, la más perfecta, la más agradable María, la más gloriosa para el Señor y la más eficaz para nuestra santificación, a fin de optar por ella.

92. Hay, a mi parecer, siete clases de falsos devotos y falsas devociones a la Santísima Virgen, a saber:

1° los devotos críticos;

2° los devotos escrupulosos;

3° los devotos exteriores;

4° los devotos presuntuosos;

5° los devotos inconstantes;

6° los devotos hipócritas;

7° los devotos interesados.

a. Los devotos críticos

93. Los devotos críticos son, por lo común, sabios orgullosos, engreídos y pagados de sí mismos, que en el fondo tienen alguna devoción a la Santísima Virgen, pero critican casi todas las formas de piedad con las que las gentes sencillas honran ingenua y santamente a esta buena Madre, sólo porque no se acomodan a sus fantasías. Ponen en duda todos los milagros e historias referidas por autores fidedignos o extraídas de las crónicas de las Ordenes religiosas, que atestiguan la misericordia y poder de la Santísima Virgen. Se irritan al ver a las gentes sencillas y humildes arrodilladas para rogar a Dios ante un altar o imagen de María o en la esquina de una calle… Llegan hasta a acusarlas de idolatría, como si adorarán la madera o la piedra. En cuanto a ellos así dicen no gustan de tales devociones exteriores ¡ni son tan cándidos para creer a tantos cuentos e historietas como corren acerca de la Santísima Virgen! Si se les recuerdan las admirables alabanzas que los Santos Padres tributan a María, responden que hablaban como oradores, en forma hiperbólica, o dan una falsa explicación de sus palabras. Esta clase de falsos devotos y gente orgullosa y mundana es mucho de temer: hace un daño incalculable a la devoción a la Santísima Virgen, alejado de Ella definitivamente a los pueblos so pretexto de desterrar abusos.

b. Los devotos escrupulosos.

94. Los devotos escrupulosos son personas que temen deshonrar al Hijo al honrar a la Madre, rebajar al Uno al honrar a la Otra. No pueden tolerar que se tributen a la Santísima Virgen las justísimas alabanzas que le prodigaron los Santos Padres. Toleran penosamente que haya más personas arrodilladas ante un altar de María que delante del Santísimo Sacramento, ¡como si esto fuera contrario a aquello o si los que oran a la Santísima Virgen, no orasen a Jesucristo por medio de Ella! No quieren que se hable con tanta frecuencia de la Madre de Dios ni que los fieles acudan a Ella tantas veces.

Oigamos algunas de sus expresiones más frecuentes: “¿De qué sirven tantos Rosarios? ¿Tantas congregaciones y devociones exteriores a la Santísima Virgen? ¡Cuánta ignorancia hay en tales prácticas! ¡Esto es poner en ridículo nuestra religión! ¡Hábleme más bien de los devotos de Jesucristo! Y, al pronunciar frecuentemente este nombre, lo digo entre paréntesis, no se descubren. Hay que recurrir solamente a Jesucristo. El es nuestro único mediador. Hay que predicar a Jesucristo: ¡esto es lo sólido!”

Y lo que dicen es verdad en cierto sentido. Pero, la aplicación que hacen de ello para combatir la devoción a la Santísima Virgen es muy peligrosa, es un lazo sutil del espíritu maligno, so pretexto de un bien mayor. Porque ¡nunca se honra tanto a Jesucristo como cuando se honra a la Santísima Virgen! Efectivamente, si se la honra, es para honrar más perfectamente a Jesucristo y si vamos a Ella, es para encontrar el camino que nos lleve a la meta, que es Jesucristo.

95. La iglesia, con el Espíritu Santo, bendice primero a la Santísima Virgen y después a Jesucristo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús”. Y esto, no porque la Virgen María sea mayor que Jesucristo o igual a El lo cual sería intolerable herejía sino porque para bendecir más perfectamente a Jesucristo hay que bendecir primero a María. Digamos, pues, con todos los verdaderos devotos de la Santísima Virgen y contra sus falsos devotos escrupulosos. “María, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.

c. Los devotos exteriores.

96. Los devotos exteriores son personas que cifran toda su devoción a María en prácticas externas. Solo gustan de lo exterior de esta devoción, porque carecen de espíritu interior. Rezan muchos Rosarios, pero atropelladamente. Participan en muchas Misas, pero sin atención. Se inscriben en todas las cofradías marianas, pero sin enmendar su vida, sin vencer sus pasiones, ni imitar las virtudes de la Santísima Virgen. Sólo gustan de lo sensible de la devoción, no buscan lo sólido. De suerte que si no experimentan algo sensible en sus prácticas piadosas, creen que no hacen nada, se desalientan y lo abandonan todo o lo hacen por rutina.

El mundo está lleno de esta clase de devotos exteriores. No hay gente que más critique a las personas de oración, que se empeñan en lo interior como lo esencial, aunque sin menospreciar la modestia exterior, que acompaña siempre a la devoción verdadera.

d. Los devotos presuntuosos

97. Los devotos presuntuosos son pecadores aletargados en sus pasiones o amigos de lo mundano.

Bajo el hermoso nombre de cristianos y devotos de la Santísima Virgen, esconden el orgullo, la avaricia, la lujuria, la embriaguez, el perjurio, la maledicencia o la injusticia, etc.; duermen en sus costumbres perversas, sin hacerse mucha violencia para corregirse, confiados en que son devotos de la Santísima Virgen; se prometen a sí mismos que Dios les perdonará, que no morirán sin confesión ni se condenarán, porque rezan el Rosario, ayunan los sábados, pertenecen a la cofradía del Santo Rosario, a la del escapulario y otras congregaciones, llevan el hábito o la cadenilla de la Santísima Virgen, etc.

Cuando se les dice que su devoción no es sino ilusión diabólica y perniciosa presunción, capaz de llevarlos a la ruina, se resisten a creerlo. Responden que dios es bondad y misericordia; que no nos ha creado para perdición; que no hay hombre que no peque, que basta un buen “¡Señor, pequé!” a la hora de la muerte. Y añaden que son devotos de la Santísima Virgen; que llevan el escapulario, que todos los días rezan puntualmente siete Padrenuestros y Avemarías en su honor y, algunas veces, el Rosario o el Oficio de Nuestra Señora, que ayunan, etc.

Para confirmar sus palabras y cegarse aún más, alegan algunos hechos verdaderos o falsos poco importa que han oído o leído, en los que se asegura que personas muertas en pecado mortal y sin confesión, gracias a que durante su vida hablan rezado algunas oraciones o ejercitado algunas prácticas de devoción en honor de la Virgen resucitaron para confesarse o su alma permaneció milagrosamente en el cuerpo hasta que lograron confesarse o, a la hora de la muerte, obtuvieron del Señor, por la misericordia de María, el perdón y la salvación. ¡Ellos esperan correr la misma suerte!

98. Nada, en el cristianismo, es tan perjudicial a las gentes como esta presunción diabólica. Porque, ¿Cómo puede alguien decir con verdad que ama y honra a la Santísima Virgen, mientras con sus pecados hiere, traspasa, crucifica y ultraja despiadadamente a Jesucristo, su Hijo? Si María se obligara a salvar por su misericordia a esta clase de personas, ¡Autorizaría el pecado y ayudaría a crucificar a su Hijo! Y esto, ¿quién osaría siquiera pensarlo?

99. Protesto que abusar así de la devoción a la Santísima Virgen devoción que después de la que se tiene al Señor en el Santísimo Sacramento es la más santa y sólida de todas constituye un horrible sacrilegio, el mayor y menos digno de perdón después de la comunión sacrílega. Confieso que, para ser verdadero devoto de la Santísima Virgen, no es absolutamente necesario que seas tan santo, que llegues a evitar todo pecado aunque esto sería lo más deseable. Pero es preciso, al menos (¡nota bien lo que digo!):

1º mantenerse sinceramente resuelto a evitar, por lo menos, todo pecado mortal, que ultraja tanto a la Madre como al Hijo;

2º violentarse para evitar el pecado;

3º inscribirse en las cofradías, rezar los cinco o quince misterios del Rosario u otras oraciones, ayunar los sábados, etc.

100. Todas estas buenas obras son maravillosamente útiles para lograr la conversión de los pecadores por endurecidos que estén. Y si tú, lector, fueras uno de ellos, aunque ya tuvieras un pie en el abismo… te las aconsejo, a condición de que las realices con la única intención de alcanzar de Dios por intercesión de la Santísima Virgen la gracia de la contrición y perdón de tus pecados y vencer tus hábitos malos y no para permanecer tranquilamente en estado de pecado, no obstante los remordimientos de la conciencia, el ejemplo de Jesucristo y de los santos y las máximas del Santo Evangelio.

e. Los devotos inconstantes.

101. Los devotos inconstantes son los que honran a la Santísima Virgen a intervalos y como a saltos. Ahora fervorosos, ahora tibios… En un momento parecen dispuestos a emprenderlo todo por su servicio, poco después ya no son los mismos. Abrazan de momento todas las devociones a la Santísima Virgen y se inscriben en todas sus cofradías, pero luego no cumplen sus normas con fidelidad. Cambian como la luna. Y María los coloca debajo de sus pies junto a la medialuna, porque son volubles e indignos de ser contados entre los servidores de esta Virgen fiel, que se distinguen por la fidelidad y la constancia. Mas vale no recargarse con tantas oraciones y prácticas devotas y hacer menos pero con amor y fidelidad a pesar del mundo, del demonio y de la carne.

f. Los devotos hipócritas

102. Hay todavía otros falsos devotos de la Santísima Virgen: los devotos hipócritas. Encubren sus pecados y costumbres pecaminosas bajo el manto de esta Virgen fiel, a fin de pasar a los ojos de los demás por lo que no son.

g. Los devotos interesados.

103. Existen, finalmente, los devotos interesados. Son aquellos que sólo acuden a María para ganar algún pleito, evitar un peligro, curar de una enfermedad o por necesidades semejantes… sin las cuales no se acordarían de Ella.

Unos y otros son falsos devotos, en nada aceptos a Dios ni a su Santísima Madre.

104. Pongamos, pues, suma atención a fin de no ser del número.

· de los devotos críticos, que no creen en nada pero todo lo critican;

· de los devotos escrupulosos, que temen ser demasiado devotos de la Santísima. Virgen por respeto a Jesucristo;

· de los devotos exteriores, que hacen consistir toda su devoción en prácticas exteriores;

· de los devotos presuntuosos, que bajo el oropel de una falsa devoción a la Santísima Virgen, viven encenagados en el pecado;

· de los devotos inconstantes, que por ligereza cambian sus prácticas de devoción o las abandonan a la menor tentación.

· de los devotos hipócritas, que entran en las cofradías y visten la librea de la Santisima Virgen para hacerse pasar por santos.

· y finalmente de los devotos interesados, que sólo recurren a la Virgen para librarse de males corporales o alcanzar bienes de este mundo.

CAPITULO III

LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

La verdadera devoción a la Santísima Virgen

105. Después de haber desenmascarado y reprobado las falsas devociones a la Santísima Virgen, conviene presentar en pocas palabras la verdadera. Esta es:

1º interior;

2º tierna;

3º santa;

4º constante y

5º desinteresada.

a. Devoción interior

106. La verdadera devoción a la Santísima Virgen es interior. Es decir, procede del espíritu y del corazón, de la estima que se tiene de Ella, de la alta idea que nos hemos formado de sus grandezas y del amor que le tenemos.

b. Devoción tierna

107. Es tierna, vale decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la confianza del niño en su querida madre. Esta devoción hace que recurras a la Santísima Virgen en todas tus necesidades materiales y espirituales con gran sencillez, confianza y ternura e implores la ayuda de tu bondadosa Madre en todo tiempo, lugar y circunstancia:

en las dudas, para que te esclarezca;

en los extravíos, para que te convierta al buen camino;

en las tentaciones, para que te sostenga;

en las debilidades, para que te fortalezca;

en los desalientos; para que te reanime;

en los escrúpulos, para que te libre de ellos;

en las cruces, afanes y contratiempos de la vida, para que te consuele, y finalmente,

en todas las dificultades materiales y espirituales, María en tu recurso ordinario, sin temor de importunar a tu bondadosa Madre ni desagradar a Jesucristo.

c. Devoción santa.

108. La verdadera devoción a la Santísima Virgen es santa. Es decir, te lleva a evitar el pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen y, en particular, su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración continua, su mortificación universal, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina. Estas son las diez principales virtudes de la Santísima Virgen.

d. Devoción constante

109. La verdadera devoción a la Santísima Virgen es constante. Te consolida en el bien y hace que no abandones fácilmente las prácticas de devoción. Te anima para que puedas oponerte a lo mundano y sus costumbres y máximas; a lo carnal y sus molestias y pasiones; al diablo y sus tentaciones. De suerte que si eres verdaderamente devoto de María, huirán de ti la veleidad, la melancolía, los escrúpulos y la cobardía. Lo que no quiere decir que no caigas algunas veces ni experimentes algunos cambios en tu devoción sensible. Pero, si caes, te levantarás, tendiendo la mano a tu bondadosa a Madre, si pierdes el gusto y la devoción sensible, no te acongojarás por ello. Porque, el justo y fiel devoto de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos corporales.

e. Devoción desinteresada.

110. Por último, la verdadera devoción a la Santísima Virgen es desinteresada. Es decir, te inspirará no buscarte a ti mismo, sino sólo Dios en su Santísima Madre. El verdadero devoto de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu tu lucro o interés, ni por su propi bien temporal o eterno, sino únicamente porque Ella merece ser servida y sólo Dios en Ella. Ama a María, pero no por los favores que recibe o espera recibir de Ella, sino porque Ella es amable. Por esto la ama y sirve con la misma fidelidad en los sinsabores y sequedades que en las dulzuras y fervores sensibles. La ama lo mismo en el Calvario que en las bodas de Caná.

¡Ah! ¡Cuán agradable y precioso es delante de Dios y de su Santísima Madre el devoto de María que no se busca a sí mismo en los servicios que le presta! Pero, ¡qué pocos hay así! Para que no sea tan reducido ese número estoy escribiendo lo que durante tantos años enseñado en mis misiones pública y privadamente con no escaso fruto.

111. Muchas cosas he dicho y a de la Santísima Virgen. Muchas más tengo que decir. E infinitamente más serán las que omita, ya por ignorancia, ya por falta de talento o de tiempo. Cuanto digo responde al propósito que tengo de hacer de ti un verdadero devoto de María y un auténtico discípulo de Jesucristo.

112. ¡Oh! ¡Qué bien pagado quedaría mi esfuerzo, si éste humilde escrito cae en manos de una persona bien dispuesta, nacida de Dios y de María y “no de la sangre ni de la carne ni de la voluntad de varón”, le descubre e inspira, por gracia del Espíritu Santo, la excelencia y precio de la verdadera sólida devoción a la Santísima Virgen, que ahora voy a exponerte! Si supiera que mi sangre pecadora serviría para hacer penetrar en tu corazón, lector amigo, las verdades que escribo en honor de mi amada Madre y soberana Señora, de quien soy el último de los hijos y esclavos, con mi sangre en vez de tinta trazaría estas líneas. Pues ¡abrigo la esperanza de hallar personas generosas, que por su fidelidad a la práctica que voy a enseñarte, resarcirán a mi amada Madre y Señora por los daños que ha sufrido a causa de mi ingratitud e infidelidad!

113. Hoy me siento más que nunca animado a creer y esperar aquello que tengo profundamente grabado en el corazón y que vengo pidiendo a Dios desde hace muchos años, a saber, que tarde o temprano, la Santísima Virgen tenga más hijos, servidores y esclavos de amor que nunca y que, por este medio, Jesucristo, reine como nunca en los corazones.114. Preveo claramente que muchas bestias rugientes llegan furiosas a destrozar con sus diabólicos dientes este humilde escrito y a aquel de quien el Espíritu Santo se ha servido para redactarlo o sepultar, al menos, estas líneas en las tinieblas o en el silencio de un cofre, a fin de que no sea publicado.

Atacarán, incluso, a quienes lo lean y pongan en práctica.

Pero, ¡Qué importa! ¡Tanto mejor! ¡Esta perspectiva me anima y hace esperar un gran éxito, es decir, la formación de un escuadrón de aguerridos y valientes soldados de Jesús y de María, de uno y otro sexo, que combatirán al mundo, al demonio y a la naturaleza corrompida, en los tiempos como nunca peligrosos que van a llegar!

“¡Qué el lector comprenda!”

“¡Entiéndalo el que pueda!”

CAPITULO IV

Diversas prácticas de devoción a María

a. Prácticas comunes.

115. La verdadera devoción a la Santísima. Virgen puede expresarse interiormente de diversas maneras. He aquí, en resumen, las principales:

1º honrarla como a digna Madre de Dios, con un culto de hiperdulía, es decir, estimarla y venerarla más que a todos los otros santos, por ser Ella la obra maestra de la gracia y la primera después de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

2º meditar sus virtudes, privilegios y acciones;

3º contemplar sus grandezas;

4º ofrecerle actos de amor, alabanza y acción de gracias;

5º invocarla de corazón;

6º ofrecerse y unirse a Ella;

7º realizar todas las acciones con intención de agradarla;

8º comenzar, continuar y concluir todas las acciones por Ella, en Ella, con Ella y para Ella a fin de hacerlas por Jesucristo, en Jesucristo, con Jesucristo y para Jesucristo, nuestra meta definitiva.

Más adelante explicaremos esta última práctica.

116. La verdadera devoción a la Santísima Virgen tiene también varias prácticas exteriores. Estas son las principales:

1º inscribirse en su cofradías y entrar en las congregaciones marianas;

2º entrar en las Ordenes o Institutos religiosos fundados para honrarla;

3º publicar sus alabanzas;

4º hacer en su obsequio limosnas, ayunos y mortificaciones espirituales y corporales;

5º llevar sus libreas, como el santo rosario, el escapulario o la cadenilla;

6º rezar atenta, devota y modestamente:

* el santo Rosario, compuesto de 15 decenas de Avemarías, en honor de los 15 principales misterios de Jesucristo,

* o la tercera parte del Rosario, que son cinco decenas, en honor de:

los cinco misterios gozosos (Anunciación, Visitación, Nacimiento de Jesucristo, Purificación y el Niño perdido y hallado en el templo) o de los cinco misterios dolorosos (Agonía de Jesús en el Huerto, Flagelación, Coronación de espinas, Subida al Calvario con la cruz a cuestas y Crucifixión y Muerte de Jesús) o de los cinco misterios gloriosos (Resurrección de Jesucristo, Ascensión del Señor, Venida del Espíritu Santo, Asunción y Coronación de María por las tres Personas de la Santísima Trinidad).

* o una corona de seis o siete decenas en honor de los años que, según se cree, vivió sobre la tierra la Santísima Virgen.

* o la Coronilla de la Santísima Virgen, compuesta de tres Padrenuestros y doce Avemarías, en honor de su corona de doce estrellas o privilegios.

* o el Oficio de Santa María Virgen, tan universalmente aceptado y rezado en la Iglesia,

* o el Salterio menor de María Santísima, compuesto en honor suyo por San Buenaventura y que inspira afectos tan tiernos y devotos, que no se puede rezar sin conmoverse.

* o catorce Padrenuestros y Avemarías en honor de su catorce alegrías u otras oraciones, himnos y cánticos de la Iglesia, como la Salve; Madre del Redentor; Salve, Reina de los cielos, según los tiempos litúrgicos: el himno Salve, de mares Estrella, la antífona Oh gloriosa Señora, el Magnificat u otras piadosas plegarias de que están llenos los Devocionarios.

7º cantar y hacer cantar en su honor cánticos espirituales.

8º hacer de su honor cierto número de genuflexiones 9 reverencias, diciéndole, por ejemplo, todas las mañanas sesenta o cien veces: Dios te salve, María, Virgen fiel, para alcanzar de Dios, por mediación suya, la fidelidad a la gracia durante todo el día, y por la noche. Dios te salve, María Madre de misericordia, para implorar de Dios, por medio de Ella, el perdón de los pecados cometidos durante el día.

9º mostrar interés por sus cofradías, adornar sus altares, coronar y embellecer sus imágenes;

10º organizar procesiones y llevar en ellas sus imágenes y llevar una consigo, como arma poderosa contra el demonio.

11º hacer pintar o grabar sus imágenes o su monograma y colocarlas en las iglesias, las casas o los dinteles de las puertas y entrada de las ciudades, de las iglesias o de las casas;

12º consagrarse a Ella en forma especial y solemne.

117. Existen muchas otras formas de verdadera devoción a María, inspiradas por el Espíritu Santo a las personas santas y que son muy eficaces para la santificación. Pueden leerse, en extenso, en el Paraíso abierto a Filagia, compuesto por el Reverendo Padre Pablo Barry S.J., quien ha recopilado en esta obra gran número de devociones practicadas por los santos en honor de la Santísima Virgen, siempre que se hagan con las debidas disposiciones, es decir:

1º con la buena y recta intención de agradar a Dios solo, unirse a Jesucristo, nuestra meta final y edificar al prójimo;

2º con atención, sin distracciones voluntarias;

3º con devoción, sin precipitación ni negligencia;

4º con modestia y compostura corporal respetuosa y edificante.

b. La práctica más perfecta.

118. Después de esto, protesto abiertamente que aunque he leído casi todos los libros que tratan de la devoción a la Santísima Virgen y conversado familiarmente con las personas más santas y sabias de estos últimos tiempos no he logrado conocer ni aprender una práctica de devoción semejante a la que voy a explicarte, que te exija más sacrificios por Dios, te libere más de ti mismo y de tu egoísmo, te conserve más fácilmente en gracia de Dios y a la gracia en ti, que te una más perfecta y fácilmente a Jesucristo y sea más gloriosa para Dios, más santificadora para ti mismo y más útil para el prójimo.

119. Dado que lo esencial de esta devoción consiste en el interior que ella debe formar, no será igualmente comprendida por todos.

– algunos se detendrán en lo que tiene de exterior, sin pasar de ahí serán el mayor número;- otros, en número reducido, penetrarán en lo interior de la misma, pero se quedarán en el primer grado.¿Quién subirá al segundo? ¿Quién llegará hasta el tercero? ¿Quién, finalmente, permanecerá en el habitualmente? Sólo aquel a quien el Espíritu de Jesucristo revele este secreto y lo conduzca por sí mismo para hacerlo avanzar de virtud en virtud, de gracia en gracia, de luz en luz, hasta transformarlo en Jesucristo y llevarlo a la plenitud de su madurez sobre la tierra y perfección en el cielo.
TERCERA PARTE

La perfecta consagración a Jesucristo

CAPITULO I

Contenido esenciales de la consagración

120. La plenitud de nuestra perfección consiste en ser conformes, vivir unidos y consagrados a Jesucristo. Por consiguiente, la más perfecta de todas las devociones, es sin duda alguna, la que nos conforma, une y consagra más perfectamente a Jesucristo. Ahora bien, María es la creatura más conforme a Jesucristo. Por consiguiente, la devoción que mejor nos consagra y conforma al Señor es la devoción a su Santísima Madre. Y cuanto más te consagras a María, tanto más te unirás a Jesucristo.

La perfecta consagración a Jesucristo es por lo mismo, una perfecta y total consagración de si mismo a la Santísima Virgen. Esta es la devoción que yo enseño y que consiste en otras palabras en una perfecta renovación de los votos y promesas bautismales.

a. Consagración perfecta y total.

121. Consiste, pues, esta devoción en una entrega total a la Santísima Virgen, para pertenecer, por medio de Ella, totalmente a Jesucristo. Hay que entregarle:

1º el cuerpo con todos sus sentidos y miembros;

2º el alma con todas sus facultades;

3º los bienes exteriores llamados de fortuna presentes y futuros;

4º los bienes interiores y espirituales, o sea, los méritos, virtudes y buenas obras pasadas, presentes y futuras.

En dos palabras: cuanto tenemos, o podamos tener en el futuro, en el orden de la naturaleza de la gracia y de la gloria, sin reserva alguna ni de un céntimo, ni de un cabello, ni de la menor obra buena y esto por toda la eternidad y sin esperar por nuestra ofrenda y servicio más recompensa que el honor de pertenecer a Jesucristo por María y en María, aunque esta amable Señora no fuera como siempre lo es la más generosa y agradecida de las creaturas.

122. Conviene advertir que en las buenas obras que hacemos hay un doble valor: la satisfacción y el mérito, o sea, el valor satisfactorio o impetratorio y el valor meritorio.

El valor satisfactorio o impetratorio de una buena obra es la misma obra buena en cuanto satisface por la pena debida por el pecado u obtiene algu9na nueva gracia. En cambio, el valor meritorio o mérito es la misma obra buena en cuanto merece la gracia y la gloria eterna.

Ahora bien en esta consagración de nosotros mismos a la Santísima Virgen, le entregamos todo el valor satisfactorio, impetratorio y meritorio. Es decir, las satisfacciones y méritos, gracias y virtudes, no para que los comunique a otros porque nuestros méritos, gracias y virtudes, estrictamente hablando, son incomunicables, únicamente Jesucristo, haciéndose fiador nuestro ante el Padre, ha podido comunicarnos sus méritos sino para que nos los conserve, aumente y embellezca (como veremos más adelante). Le entregamos nuestras satisfacciones para que las comunique a quien mejor le plazca y para mayor gloria de Dios.

123. De donde se deduce que:

1º por esta devoción, entregas a Jesucristo, de la manera más perfecta puesto que lo entregas por manos de María todo cuanto le puedes dar y mucho más que por las demás devociones, por las cuales le entregas solamente parte de tu tiempo, de tus buenas obras, satisfacciones y mortificaciones.

Por esta consagración le entregas y consagras todo, hasta el derecho de disponer de tus bienes y satisfacciones que cada día puedes ganar por tus buenas obras, lo cual no se hace en ninguna Orden o Instituto Religioso. En éstos se dan a Dios los bienes de fortuna por el voto de castidad, la propia voluntad por el voto de obediencia y, algunas veces, la libertad corporal por el voto de clausura. Pero no se entrega a Dios la libertad o el derecho de disponer de las buenas obras ni se despoja uno, cuanto es posible, de los más precioso y caro que posee el cristiano, a saber, los méritos y satisfacciones.

124. 2º Una persona que se consagra y entrega voluntariamente a Jesucristo por medio de María, no puede ya disponer del valor de ninguna de sus buenas obras: todo lo bueno que padece, piensa, dice y hace pertenece a María quien puede disponer de ello, según la voluntad y mayor gloria de su Hijo.

Esta entrega, sin embargo, no perjudica en nada a las obligaciones de estado presente o futuro en que se encuentre la persona, por ejemplo, los compromisos de un sacerdote que, por su oficio y otro motivo cualquiera, debe aplicar el valor satisfactorio e impetratorio de la santa Misa a un particular. Porque no se hace esta consagración sino según el orden establecido y los deberes del propio estado.

125. 3º Esta devoción nos consagra al mismo tiempo, a la Santísima Virgen y a Jesucristo. A la Santísima Virgen, como al medio perfecto escogido por Jesucristo para unirse a nosotros, y a nosotros con El. Al Señor, como a nuestra meta final, a quien debemos todo lo que somos ya que es nuestro Dios y Redentor. Perfecta renovación de las promesas bautismales.

126. He dicho que esta consagración puede muy bien definirse como una perfecta renovación de los votos o promesas del santo Bautismo.

De hecho, antes del Bautismo, todo cristiano era esclavo del demonio a quien pertenecía. Por su propia boca o la de sus padrinos renunció en el Bautismo a Satanás, a sus pompas y a sus obras y eligió a Jesucristo como a su Dueño y Señor, para depender de El en calidad de esclavo de amor.

Es precisamente lo que hacemos por la presente devoción: renunciar la fórmula de consagración lo dice expresamente al demonio, al mundo, al pecado y a nosotros mismos y consagrarnos totalmente a Jesucristo por manos de María. Pero hacemos aún algo más: en el Bautismo hablamos ordinariamente por boca de otros los padrinos y no consagramos a Jesucristo por procurador. Mientras que en esta devoción nos consagramos por nosotros mismos, voluntariamente y con conocimiento de causa.

En el bautismo no nos consagramos explícitamente por manos de María ni entregamos a Jesucristo el valor de nuestras buenas acciones. Y, después de él, quedamos completamente libres para aplicar dicho valor a quien queramos o conservarlo para nosotros. Por esta devoción, en cambio, nos consagramos e expresamente al Señor por manos de María y le entregamos el valor de todas nuestras acciones.

127. Los hombres hacen voto en el Bautismo dice Santo Tomás de renunciar al diablo y a sus pompas. Y esto voto había dicho San Agustín es el mayor y más indispensable. Lo mismo afirman los canonistas: “El voto principal es el que hacemos en el Bautismo”. Sin embargo, ¿quién cumple este voto tan importante? ¿Quién observa con fidelidad las promesas del santo Bautismo? ¿No traicionan casi todos los cristianos la fe prometida a Jesucristo en el Bautismo? ¿De donde proviene este desconcierto universal? ¿ No es acaso del olvido en que se vive de las promesas y compromisos del santo Bautismo y de que casi nadie ratifica por si mismo el contrato de alianza hecho con Dios por sus padrinos?

128. Es tan cierto esto, que el Concilio de Sens, convocado por orden de Ludovico Pio para poner remedio a los desórdenes de los cristianos, juzgó que la causa principal de tanta corrupción de las costumbres provenía del olvido e ignorancia en que vivían las gentes acerca de los compromisos del santo Bautismo; y no encontró remedio más eficaz para combatir tamaño mal que excitar a los cristianos a renovar las promesas y votos bautismales.

129. El Catecismo del Concilio de Trento, fiel intérprete de las intenciones de este santo Concilio, exhorta a los párrocos de hacer lo mismo y a acostumbrar al pueblo fiel a recordar y creer que los cristianos han sido ofrecidos y consagrados a Jesucristo, Señor y Redentor nuestro. Estas son sus palabras: “El párroco exhortará al pueblo fiel en forma de hacerle comprender que nosotros, más que cualquier otro hombre, debemos ofrecernos y consagrarnos eternamente como esclavos a nuestro Señor y Redentor”.

130. Ahora bien, si los Concilios, los Padres y la misma experiencia nos demuestra que el mejor remedio contra los desórdenes de los cristianos es hacerles recordar las obligaciones del Bautismo y renovar las promesas que en él hicieron, ¿no será acaso razonable hacerlo ahora de manera perfecta por esta devoción y consagración al Señor por medio de su Santísima Madre? Digo de manera perfecta, porque para consagrarnos a Jesucristo, utilizamos el más perfecto de todos los medios, que es la Santísima Virgen.

c. Respuesta a algunas objeciones.

131. No se puede objetar que esta devoción es nueva o sin importancia.

No es nueva: los Concilios, los Padres y muchos autores antiguos y modernos habían de dicha consagración a Jesucristo o renovación de las promesas del Bautismo, como de una práctica antigua aconsejada por ellos a todos los cristianos.

No es de poca importancia, puesto que la fuente principal de todos los desórdenes y, por consiguiente, de la condenación de los cristianos, procede del olvido e indiferencia respecto de esta práctica.

132. Pudiera alguno decir que esta devoción nos imposibilita para socorrer a las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores, dado que nos hace entregar al Señor, por manos de la Santísima Virgen, el valor de todas nuestras buenas obras, oraciones, mortificaciones y limosnas.

Le respondo:

1º no es creíble que nuestros amigos, parientes y bienhechores salgan perjudicados porque n os entreguemos y consagremos, sin reserva, al servicio del Señor y su Santísima Madre Suponerlo sería hacer injuria al poder y bondad de Jesús y de María, quienes sabrán ayudar a nuestros parientes, amigos y bienhechores, sea con nuestra renta espiritual, sea con otros medios.

2º esta devoción no impide orar por los demás vivos o difuntos aunque la aplicación de nuestras obras dependa de la voluntad de la Santísima Virgen. Al contrario, nos llevará a rogar con mayor confianza. Sucede como a la persona rica que hubiera cedido todos sus bienes a un gran príncipe para honrarlo más: ella rogaría con mayor confianza a este príncipe que dé una limosna a un amigo suyo que se la pide. El príncipe hasta se sentirá feliz de encontrar la oportunidad de manifestar su gratitud a quien se ha despojado de todo para honrarlo y se ha empobrecido para enriquecerlo. El príncipe representa a Jesucristo y a la Santísima Virgen, que jamás se dejarán vencer de nadie en gratitud.

133. Otro objetará, tal vez: “Si doy a la Santísima Virgen todo el valor de mis acciones para que lo aplique a quien Ella quiera, ¡quizá tenga yo que padecer largo tiempo en el purgatorio!”

Esta objeción proviene del amor propio y de la ignorancia que tenemos respecto a la generosidad divina y la de la Santísima Virgen. Y se destruye por sí sola ¿Es posible acaso que una persona ferviente y generosa que vela con mayor empeño por los intereses de Dios que por los propios, da a Dios sin reserva cuanto tiene de suerte que ya no puede dar más. Non plus ultra, tiene como única aspiración la gloria de Dios y el reinado de Jesucristo por medio de su Santísima Madre y se sacrifica totalmente para alcanzar este fin… será posible repito que persona tan noble y generosa sea más castigada en la otra vida por haber sido en ésta más generosa y desinteresada que las otras? ¡Nada de esto! El Señor y su Madre Santísima lo veremos enseguida se mostrarán generosísimos en este mundo y en el otro, en el orden de la naturaleza, de la gracia y de la gloria, precisamente con esta persona.

134. Conviene ver ahora con la mayor brevedad los motivos que hablan a favor de esta devoción, los admirables efectos que produce en las almas fieles y sus principales prácticas.

CAPITULO II

Motivos en favor de esta devoción

a. Esta devoción nos consagra totalmente al servicio de Dios.

135. Primer motivo que nos manifiesta la excelencia de la consagración de sí mismo a Jesucristo por manos de María.

No se puede concebir ocupación más noble en este mundo que la de servir a Dios. El último de los servidores de Dios es más noble y poderoso que los reyes y emperadores, si éstos no sirven a Dios. ¿Cuál no será entonces, la riqueza, poder y dignidad del auténtico y perfecto servidor de Dios, que se consagra enteramente, sin reserva y cuanto le es posible a su servidor?

Tal viene a ser, en efecto, el esclavo fiel y amoroso de Jesús en María, consagrado, totalmente por manos de la Santísima Virgen a este Rey de reyes, sin reservarse nada para sí mismo. Ni todo el oro del mundo ni las bellezas del cielo alcanzan para apagarlo.

136. Las demás congregaciones, asociaciones y cofradías erigidas en honor del Señor y de su Madre Santísima y que tan grandes bienes producen en la cristiandad, no obligan a entregarlo todo sin reserva. Prescriben ciertamente a sus asociados algunas obras y prácticas para que se cumplan los compromisos asumidos, pero les dejan libres las demás acciones y el resto del tiempo.

Esta devoción, en cambio, exige entregar a Jesús y a María todos los pensamientos, palabras, acciones y sufrimientos y todos los momentos de la vida. De quien ha optado por ella se podrá, pues, decir con toda verdad que cuanto hace vete o duerma, coma o beba, realice acciones importantes y ordinarias pertenece a Jesús y a María, gracias a la consagración hecha por él, a no ser que la haya retractado expresamente. ¡Qué consuelo!

137. Además como ya he dicho no hay práctica que nos libere más fácilmente de cierto resabio de amor propio que se desliza imperceptiblemente en las mejores acciones. Esta gracia insigne la concede el Señor en recompensa por el acto heroico y desinteresado de entregarle, por manos de su Sma. Madre, todo el valor de las buenas acciones. Si ya en este mundo da el céntuplo a los que por su amor dejan los bienes exteriores, temporales y perecederos, que no dará a quien se le sacrifican aún los bienes interiores y espirituales?

138. Jesús, nuestro mejor amigo, se entregó a nosotros sin reserva, en cuerpo y alma, con sus virtudes, gracias y méritos: “Me ganó totalmente, entregándose todo”, dice San Bernardo. ¿No será, pues, un deber de justicia y gratitud darle todo lo que podemos? El fue el primero en mostrarse generoso con nosotros: seásmolo con El, lo exige la gratitud y El se manifestará aún más generoso durante nuestra vida, en la muerte y por la eternidad: “Eres generoso con el generoso”.

b. Esta devoción hace que imitemos el ejemplo de Jesucristo y practiquemos la humildad.

139. Segundo motivo que nos demuestra que es en si justo y ventajoso para el cristiano el consagrarse totalmente a la Sma. Virgen mediante esta práctica a fin de pertenecer más perfectamente a Jesucristo.

Este buen Maestro no se desdeñó de encerrarse en el seno de la Sma Virgen como prisionero y esclavo de amor ni de vivir sometido y obediente a Ella durante 30 años. Ante esto lo repito se anonada la razón humana, si reflexiona seriamente en la conducta de la Sabiduría encarnada, que no quiso aunque hubiera podido hacerlo entregarse directamente a los hombres, sino que prefirió comunicárseles por medio de la Sma. Virgen, ni quiso venir al mundo a la edad del varón perfecto, independiente de los demás, sino como niño pequeño y débil, necesitado de los cuidados y asistencia de una Madre.

Esta sabiduría infinita, inmensamente deseosa de glorificar a Dios, su Padre y salvar a los hombres, no encontró medio más perfecto y corto para realizar sus anhelos que someterse en todo a la Sma. Virgen, no solo durante los ocho o quince primeros años de su vida como los demás niños sino durante treinta años. Y durante este tiempo de sumisión y dependencia glorificó más al Padre que si hubiera empleado esos años en hacer milagros, predicar por toda la tierra y convertir a todos los hombres. Que si no, ¡hubiera hecho esto! ¡Oh! ¡Cuán altamente glorifica a Dios, quien, a ejemplo de Jesucristo, se somete a María!

Teniendo, pues, ante los ojos ejemplo tan claro y universalmente conocido, ¿seríamos tan insensatos que esperemos hallar medio más eficaz y rápido para glorificar a Dios que no sea el someternos a María a imitación de su Hijo divino?

140. En prueba de la dependencia en que debemos vivir respecto a la Sma. Virgen, recuerda cuanto hemos dicho, el aducir el ejemplo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no ofrecen de dicha dependencia.

El Padre no dio ni da a su Hijo sino por medio de María, no se forma hijos adoptivos ni comunica sus gracias sino por Ella.

Dios Hijo se hizo hombre para todos solamente por medio de María, no se forma ni nace cada día en las almas sino por Ella en unión con el Espíritu Santo, ni comunica sus méritos y virtudes sino por Ella.

El Espíritu Santo no formó a Jesucristo sino por María y solo por Ella forma a los miembros de su Cuerpo Místico y reparte sus dones y virtudes.

Después de tantos y tan apremiantes ejemplos de la Sma. Trinidad ¿podremos acaso a no ser que estemos completamente ciegos prescindir de María, no consagramos ni someternos a Ella para ir a Dios y sacrificarnos a El?

141. Veamos ahora algunos pasajes de los Padres, que he seleccionado para probar lo que acabo de afirmar:

Dios hijos tiene María: un Hombre-Dios y un hombre – hombre. Del primero es madre corporal; del segundo, madre espiritual” La voluntad de Dios es que todo lo tengamos en María. Debemos reconocer que la esperanza, gracia y dones que tenemos dimanan de Ella.

Ella distribuye todos los dones y virtudes del Espíritu Santo a quien quiere, cuando quiere, como quiere y en la medida que Ella quiere.

Dios lo entregó todo a María, para que lo recibieras por medio de Ella, pues tú eras indigno de recibirlo directamente de El.

142. Viendo Dios que somos indignos de recibir sus gracias inmediatamente de su mano dice San Bernardo las da a María, para que de Ella recibamos cuanto nos quiere dar. Añadamos que Dios cifra su gloria en recibir de manos de María el tributo de gratitud, respeto y amor que le debemos por sus beneficios.

Es, pues, muy justo imitar esta conducta de Dios, para que añade el mismo San Bernardo “la gracia vuelva a su autor por el mismo canal por donde vino a nosotros”

Esto es lo que hacemos con nuestra devoción: con ella ofrecemos y consagramos a la Sma. Virgen cuanto somos y tenemos, a fin de que el Señor reciba por su mediación la gloria y reconocimiento que le debemos y nos reconocemos indignos e incapaces de acercarnos por nosotros mismos a su infinita Majestad. Por ello acudimos a la intercesión de la Sma. Virgen.

143. Esta práctica constituye además, un ejercicio de profunda humildad, virtud que Dios prefiere a todas las otras. Quien se ensalza rebaja a Dios, quien se humilla lo glorifica: “Dios resiste a los orgullosos y concede sus favores a los humildes”

Si te humillas creyéndote indigno de presentarte y acercarte a El, Dios se abaja y desciende para venir a ti, complacerse en ti y elevarte aun a pesar tuyo. Pero, si te acercas a El atrevidamente, sin mediador, El se aleja de ti y no podrás alcanzarlo.

¡Oh! ¡Cuánto ama El la humildad de corazón! Y a esta humildad precisamente nos conduce la práctica de esta devoción. Que nos enseña a no acercarnos jamás al Señor por nosotros mismos por amable y misericordioso que El sea sino a servirnos siempre de la intervención de la Sma. Virgen, para presentarnos ante Dios, hablarle y acercarnos a El, ofrecerle algo o unirnos y consagrarnos a El.

c. Esta devoción nos alcanza la protección maternal de María.

María se da a su esclavo.

144. Tercer motivo. La Sma. Virgen es Madre de dulzura y misericordia y jamás se deja vencer en amor y generosidad. Viendo que te has entregado totalmente a Ella para honrarla y servirla y te has despojado de cuanto más amas para adornarla se entrega también plena y totalmente a ti. Hace que te abismes en el piélago de sus gracias, te adorna con sus méritos, te apoya con su poder, te ilumina con su luz, te inflama con su amor, te comunica sus virtudes: su humildad, su fe, su pureza, etc. Se constituye en tu fiadora, tu suplemento y tu todo ante Jesús. Por último, dado que como consagrado perteneces totalmente a María, también Ella te pertenece en plenitud. De suerte que, en cuanto perfecto servidor e hijo de María, puedes repetir lo que dijo de sí mismo el Evangelista San Juan: “El discípulo se la llevó a su casa”.

145. Este comportamiento observado con fidelidad produce en tu alma gran desconfianza, desprecio y aborrecimiento de ti mismo y, a la vez, inmensa confianza y total entrega en manos de la Sma. Virgen, tu bondadosa Señora.

Como consagrado a Ella no te apoyarás ya en tus propias disposiciones, intenciones. Méritos y buenas obras. En efecto, lo has sacrificado todo a Jesucristo por medio de su Madre bondadosa. Por ello, ya no te queda otro tesoro y éste ya no es tuyo en donde estén todos tus bienes que María. Esto te llevará a acercarte al Señor sin temor servil ni escrúpulo y rogarle con toda confianza y te hará participar en los sentimientos del piadoso y sabio abad Ruperto, quien aludiendo a la victoria de Jacob sobre un ángel, dirige a la Sma. Virgen estas hermosas palabras: “¡Oh! María Princesa mía y Madre inmaculada del Hombre-Dios, Jesucristo, deseo luchar con este Hombre que es el Verbo de Dios, armado no con mis méritos sino con los tuyos”.

¡Oh! ¡Qué poderosos y fuertes somos ante Jesucristo cuando estamos armados con los méritos e intercesión de la digna Madre de Dios, quien según palabras de San Agustín, venció amorosamente al Todopoderoso!

María purifica nuestras buenas obras, las embellece y hace aceptables a su Hijo divino.

146. Por esta devoción entregamos al Señor, por manos de su Madre Santísima, todas nuestras buenas obras. Esta bondadosa Madre las purifica, embellece, presenta a Jesucristo y hace que su Hijo las acepte.

1) Las purifica de toda mancha de egoísmo y del apego aun imperceptible que se desliza insensiblemente en las mejores acciones. Tan pronto como llegan a sus manos purísimas y fecundas, esas manos jamás estériles ni ociosas y que purifican todo cuanto tocan limpian en lo que ofrecemos todo lo que tenga de impuro o imperfecto.

147. 2) Las embellece, adornándolas con sus méritos y virtudes. Pensemos en un labrador cuya riqueza fuera una manzana y deseara granjearse la simpatía y benevolencia del rey. ¿Qué haría? Acudir a la Reina y presentarle la manzana para ella la ofrezca al Soberano. La Reina acepta el modesto regalo, coloca la manzana en una grande y hermosa bandeja de oro y la presenta al rey en nombre del labrador. En esta forma, la manzana de suyo indigna de ser presentada al Soberano, se convierte en un obsequio digno de su Majestad, gracias a la bandeja de oro y a la persona que la entrega.

148. 3) María presenta esas buenas obras a Jesucristo, no reserva para si nada de lo que se le ofrece: todo lo presenta fielmente a Jesucristo. Si le entregas algo, necesariamente lo entregas a Jesucristo. Si la alabas, necesariamente alabas y florificas al Señor. Si las ensalzas y bendices, Ella como cuando Santa Isabel la alabó entona su cántico “Proclama mi alma al Señor!”

149. 4) Por insignificante y pobre que sea para Jesucristo, Rey de reyes y Santo de los santos, el don que le presentas, María hace que El acepte tus buenas obras. Pero quien, por su cuenta y apoyado en su propia industria y habilidad, lleva algo a Jesucristo, debe recordar que El examina el obsequio y, muchas veces, lo rechaza por hallarlo manchado de egoísmo lo mismo que en otro tiempo rechazó los sacrificios de los judíos por estar llenos de voluntad propia.

Pero si al presentar algo a Jesús, lo ofreces por las manos puras y virginales de su Madre amadísima, le coges por su flaco si me permites la expresión. El no mirará tanto el don que le ofreces, cuanto a su bondadosa Madre que es quien se lo presenta, ni considera tanto la procedencia del don, cuanto a Aquella que se lo ofrece.

Así, María jamás rechazada y siempre bien recibida por su Hijo hace que el Señor acepte con agrado cuanto se le ofrezca grande o pequeño: basta que María lo presente para que Jesús lo acepte y se complazca en el obsequio. El gran consejo que san Bernardo daba a aquellos que dirigía a la perfección era éste: “Si quieres ofrecer algo a Dios, procura presentarlo por las manos agradabilísimas y dignísimas de María, si no quieres ser rechazado”.

150. ¿No es esto acaso lo que la misma naturaleza inspira a los pequeños respecto a los grandes, como hemos visto ya? (Nº 147) ¿Por qué no habría de enseñarnos la gracia a observar la misma conducta para con Dios, infinitamente superior a nosotros y ante quien somos menos que átomos? ¿Tanto más teniendo como tenemos una abogada tan poderosa, que jamás ha sido desairada, tan inteligente, que conoce todos los secretos para conquistar el corazón de Dios, tan caritativa, que no se rechaza a nadie por pequeño o malvado que sea?

Más adelante expondré en la historia de Jacob y Rebeca la figura verdadera de lo que voy diciendo.

d. Esta devoción es un medio excelente para procurar la mayor gloria de Dios.

151. Cuarto motivo. Esta devoción, fielmente practicada, es un medio excelente para enderezar el valor de nuestras buenas obras a procurar la mayor gloria de Dios. Casi nadie obra con esta noble finalidad, a pesar de que a ello estemos obligados, sea porque no sabemos donde está la mayor gloria de Dios, sea porque no la buscamos.

Ahora bien, dado que la Sma. Virgen a quien cedemos el valor y mérito de nuestras buenas obras conoce perfectamente donde está la mayor gloria de Dios y todo su actuar es procurarla, el perfecto servidor de esta amable Señora a quien se ha consagrado totalmente como hemos dicho puede afirmar resueltamente que el valor de todas sus acciones, pensamientos y palabras se ordena a la mayor gloria de Dios, a no ser que haya revocado expresamente su ofrenda.

¿Será posible hallar algo más consolador para una persona que ama a Dios con amor puro y desinteresado y aprecia la gloria e intereses de Dios más que los suyos propios?

e. Esta devoción conduce a la unión con el Señor.

152. Quinto motivo. Esta devoción es camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios, en la cual consiste la perfección cristiana.

* Es camino fácil

Es el camino abierto por Jesucristo al venir a nosotros y en el que no hay obstáculos para llegar a El. Ciertamente que se puede llegar a Jesucristo por otros caminos. Pero en ellos se encuentran cruces más numerosas, muertes extrañas y dificultades apenas superables; será necesario pasar por noches obscuras, temibles combates y agonía, escarpadas montañas, punzantes espinas y espantosos desiertos. Pero, por el camino de María se avanza más suave y tranquilamente.

Cierto que también encontramos rudos combates y grandes dificultades a superar. Pero esta bondadosa madre y Señora se hace tan cercana y presente a sus fieles servidores para iluminarlos en sus tinieblas, esclarecerlos en sus combates y dificultades, que en verdad este camino virginal para encontrar a Jesús resulta de rosas y mieles, comparado con los demás.

Ha habido santos, pero en corto número, como San Efrén, San Juan Damasceno, San Bernardo, San Bernardino, San Buenaventura, San Francisco de Sales, etc. Que han transitado por este camino suave para ir a Jesucristo, porque el Espíritu Santo, Esposo fiel de María, se lo ha enseñado por gracia singular. Pero los otros santos, que son la mayoría aunque hayan tenido todos devoción a la Sma. Virgen, no han entrado o sólo muy poco en este camino. Es por ello que tuvieron que pasar por las pruebas más rudas y peligrosas.

153. ¿De dónde precederá entonces, me preguntará algún fiel servidor de María, que los fieles servidores de esta bondadosa Madre encuentran tantas ocasiones de padecer y aún más que aquellos que no le son tan devotos? Los contradicen, persigue, calumnian y no los pueden tolerar… o caminan entre tinieblas interiores o por desiertos donde se da la menor gota de rocío del cielo. Si esta devoción a la Sma. Virgen facilita el camino para llegar a Jesucristo, ¿porqué son sus devotos los más crucificados?

154. Le respondo que ciertamente, siendo los más fieles servidores de la Sma. Virgen sus preferidos, reciben de Ella los más grandes favores y gracias del cielo, que son las cruces. Pero sostengo que los servidores de María llevan estas cruces con mayor facilidad, mérito y gloria y que lo que mil veces detendría a otros o los haría caer, a ellos no los detiene nunca sino que los hace avanzar, porque esta bondadosa Madre, plenamente llena de gracia y unión del Espíritu Santo; endulza todas cruces que les prepara con el azúcar de su dulzura maternal y con la unción del amor puro, de modo que ellos las comen alegremente como nueces confitadas aunque de por sí sean muy amargas.

Y creo que una persona que quiere ser devota y vivir piadosamente en Jesucristo y, por consiguiente, padecer persecución y cargar todos los días su cruz, no llevará jamás grandes cruces o no las llevará con alegría y hasta el fin, si no profesa tierna devoción a la Sma. Virgen, que es la dulzura de las cruces: como tampoco podría una persona, sin gran violencia que no sería duradera comer nueces verdes no confitadas con azúcar.

* Es camino corto.

155. Esta devoción a la Sma. Virgen es camino corto para encontrar a Jesucristo. Sea porque en él nadie se extravía, sea porque como acabo de decir se avanza por él con mayor gusto y facilidad y, por consiguiente, con mayor rapidez.

Se adelanta más en poco tiempo de sumisión y obediencia a María que en años enteros de hacer nuestra propia voluntad y apoyarnos en nosotros mismos. Porque el hombre obediente y sumiso a María cantará victorias señaladas sobre todos sus enemigos. Estos, ciertamente, querrán impedirle que avance, hacerle retroceder o caer, pero con el apoyo, auxilio y dirección de María, sin caer, retroceder ni detenerse avanzará a pasos agigantados hacia Jesucristo por el mismo camino por el que está escrito que Jesús vino a nosotros a pasos de gigante y en corto tiempo.

156. ¿Cuál crees sea el motivo de que Jesucristo haya vivido tan poco tiempo sobre la tierra y obediencia a su Madre? Es éste: Que no obstante, la brevedad de su carrera mortal, vivió largos años, inclusive muchos más que Adán cuyas pérdidas vino a reparar aunque éste haya vivido más de novecientos años. Largo tiempo vivió Jesucristo porque vivió en sumisión y unión a su Sma. Madre, por obediencia al Padre. Porque:

1º El que honra a su madre dice el Espíritu Santo es como el que atesora, es decir, el que honra a María, hasta someterse a Ella y obedecerla en todo, pronto se hará muy rico, pues cada día acumula riquezas por el secreto de esta piedra filosofal;

2º Según una interpretación espiritual de las siguientes palabras del Espíritu Santo: “Mi vejez se encuentra en la misericordia del seno”, en el seno de María la que rodeó y engendró a un varón perfecto y pudo contener a Aquel a quien no puede abrazar ni contener a Aquel a quien no puede abrazar ni contener todo el universo los jóvenes se convierten en ancianos por la experiencia, luz, santidad y sabiduría y llegan en pocos años a la plenitud de la edad en Jesucristo.

* Es camino perfecto.

157. Esta devoción a la Sma. Virgen es camino perfecto para ir a Jesucristo y unirse con El. Porque María es la más perfecta y santa de las puras creaturas y Jesucristo que ha venido a nosotros de la manera más perfecta, no tomó otro camino para viaje tan grande y admirable que María.

El Altísimo, el Incomprensible, el Inaccesible y EL QUE ES ha querido venir a nosotros, gusanillos de la tierra y que no somos nada. ¿Cómo sucedió esto?

El Altísimo descendió de manera perfecta y divina hasta nosotros por medio de la humilde María, sin perder nada de su divinidad ni santidad. Del mismo modo, deben subir los pequeñuelos hasta el Altísimo perfecta y divinamente y sin temor alguno, a través de María.

El Incomprensible se dejó abarcar y contener perfectamente por la humilde María, sin perder nada de su inmensidad. Del mismo modo, debemos dejarnos contener y conducir perfectamente y sin reservas por María.

El Inaccesible se acercó y unió estrecha, perfecta y aún personalmente a nuestra humanidad por María, sin perder nada de su majestad. Del mismo modo, por María, debemos acercarnos a Dios y unirnos a su majestad, perfecta e íntimamente, sin temor de ser rechazados.

Finalmente, EL QUE ES quiso venir a lo que no es y hacer que lo que no es llegue a Dios o El que es. Esto lo realizó perfectamente, entregándose y sometiéndose incondicionalmente a la joven Virgen María, sin dejar de ser en el tiempo El que es en la eternidad. Del mismo modo, nosotros, aunque no seamos nada, podemos por María llegar a ser semejantes a Dios por la gracia y la gloria, entregándonos perfectamente y totalmente a Ella, de suerte que no siendo nada por nosotros mismos, lo seamos todo en Ella, sin temor de engañarnos.

158. Ábranme un camino para ir a Jesucristo, embaldosado con todos los méritos de los bienaventurados, adornado con todas sus virtudes heroicas, iluminado y embellecido con todos los esplendores y bellezas de los ángeles y en el que se presenten todos los ángeles y santos para guiar, defender y sostener a quienes quieren andar por él… afirmo abiertamente con toda verdad que antes que tomar camino tan perfecto, prefiero seguir el camino inmaculado de María…vía o camino sin m ancha ni fealdad, sin pecado original ni actual, sin sombras ni tinieblas. Y si mi amable Jesús viene otra vez al mundo para reinar en él como sucederá ciertamente, no escogerá para su viaje otro camino que el de María, por quien vino la primera vez con tanta seguridad y perfección. La diferencia entre una y otra venida es que la primera fue secreta y escondida, mientras que la segunda será gloriosa y fulgurante. Pero ambas son perfectas, porque ambas se realizan por María. ¡Ay! ¡Este es un misterio que aún no se comprende!

“¡Enmudezca aquí toda la lengua!”

* Es camino seguro.

159. Esta devoción a la Sma. Virgen es camino seguro para ir a Jesucristo y alcanzar la perfección uniéndonos a El.

1) Porque esta práctica que estoy enseñando no es nueva. Es tan antigua que no se pueden señalar con precisión sus comienzos como dice en un libro que escribió sobre esta devoción M. Boudon, muerto hace poco en olor de santidad. Es cierto, sin embargo, que se hallan vestigios de ella en la iglesia hace más de setecientos años.

San Odilón, abad de Cluny que vivió hacia el año 1040 fue uno de los primeros en practicarla en Francia, como se consigna en su biografía.

El cardenal San Pedro Damiano relata que en el año 1076 su hermano, el Beato Marín, se hizo esclavo de la Sma. Virgen, en presencia de su director espiritual y en forma muy edificante: echose una cuerda al cuello, tomó una disciplina y colocó en el altar una suma de dinero como señal de vasallaje y consagración a la Sma. Virgen. Actitud en la cual perseveró tan fielmente toda su vida que a la hora de su muerte mereció ser visitado y consolado por su bondadosa Soberana y escuchar de sus labios la promesa del paraíso en recompensa de sus servicios.

César Bolando hace mención de un ilustre caballero, Walter de Birbarc, pariente próximo de los duques de Lovaina, quien hacia el año 1300 hizo la consagración de sí mismo a la Sma. Virgen.

Muchas otras personas practicaron en privado esta devoción hasta el siglo XVII, en que se hizo pública.

160. El Padre Simón Rojas, de la Orden de la Trinidad Redención de Cautivos, predicador en la corte de Felipe III, puso en boga esta devoción por toda España y Alemania y obtuvo de Gregorio XV, a instancias del mismo rey, grandes indulgencias para quienes la practicasen. El P. Bartolomé de los Ríos, agustino, se dedicó con el Beato Simón Rojas, íntimo amigo suyo, a extender de palabra y por escrito esta devoción en España y Alemania. Escribió un grueso volumen, titulado De Hierachia Mariana, en él trata con tanta piedad como erudición de la antigüedad, excelencia y solidez de esta devoción.

Los Padres Teatinos propagaron esta devoción en Italia, Sicilia y Saboya, durante el último siglo.

El R. P. Estanislao Falacio, S.J., la dio a conocer maravillosamente en Polonia.

El P. de los Ríos, en su libro antes citado, consigna los nombres de los príncipes, princesas y cardenales de diferentes naciones que abrazaron esta devoción.

El R. P. Cornelio Alápide, tan recomendable por su piedad como por su ciencia profunda, recibió de muchos obispos y teólogos el encargo de examinar esta devoción. Después de examinarla maduramente, hizo de ella grandes alabanzas dignas de su piedad. Muchos otros grandes personajes siguieron su ejemplo.

Los RR. PP. Jesuitas, siempre celosos en el servicio de la Sma. Virgen, presentaron en nombre de los Congregantes de Colonia un opúsculo sobre la santa Esclavitud, al duque Fernando de Baviera arzobispo entonces de Colonia. Este lo aprobó y permitió imprimirlo y exhortó a todos los párrocos y religiosos de sus diócesis a difundir en la medida de lo posible esta sólida devoción.

162. El cardenal de Bérulle, cuya memoria bendice toda Francia, fue uno de los más celosos en propagar por Francia esta devoción, a pesar de todas las calumnias y persecuciones que le levantaron los críticos y libertinos. Estos le acusaron de novedad y superstición y publicaron contra él un folleto difamatorio, sirviéndose o más bien el demonio se sirvió por medio de ellos de mil argucias para impedirle divulgar en Francia esta devoción. Pero este santo varón respondió a las calumnias con su paciencia y a las objeciones del libelo con un breve escrito en que las refutó victoriosamente, demostrando que esta práctica que funda en el ejemplo de Jesucristo, las obligaciones que tenemos para con El y las promesas del santo Bautismo. Particularmente con esta última razón cerró la boca a sus adversarios, haciéndoles ver que esta consagración a la Sma. Virgen y por medio de Ella a Jesucristo no es más que una perfecta renovación de los votos y promesas del Bautismo. Añade muchas y muy hermosas cosas sobre esta devoción, que pueden leerse en sus obras.

163. En el citado libro de M. Boudon pueden verse los nombres de los diferentes Papas que han aprobado esta devoción, de los teólogos que la han examinado, las persecuciones suscitadas contra ella y sobre las cuales ha triunfado y los millares de personas que la han abrazado sin que jamás ningún Papa la haya condenado. Y es que no se la podría condenar sin trastornar los fundamentos del cristianismo.

Consta, pues, que esta devoción no es nueva. Y si no es común se debe a que es demasiado preciosa para ser saboreada y practicada por toda clase de personas.

164. 2) Esta devoción es un medio seguro para ir a Jesucristo. Efectivamente el oficio de la Sma. Virgen en conducirnos con toda seguridad a Jesucristo, así como el de Este es llevarnos al Padre con toda seguridad. No se engañen, pues, las personas espirituales creyendo falsamente que María les impida llegar a la unión con Dios. Porque, ¿será posible que la que halló gracia delante de Dios para todo el mundo en general y para cada uno en particular, estorbe a las almas alcanzar la inestimable gracia de la unión con Jesucristo? ¿Será posible que la que fue total y sobreabundantemente llena de gracia y tan unida y transformada en Dios que lo obligó a encarnarse en Ella, impida al alma vivir unida a Dios? Ciertamente que la vista de las otras creaturas, aunque santas, podrá en ocasiones retardar la unión divina, pero no María como he dicho y no me cansaré de repetirlo.

Una de las razones que explican porqué son tan pocas las almas que llegan a la madurez en Jesucristo, es que María que ahora como siempre es la Madre de Cristo y la Esposa fecunda del Espíritu Santo no está bastante formada en los corazones. Quien desee tener el fruto maduro y bien formado, debe tener el árbol que lo produce. Quien desee tener el fruto de vida Jesucristo debe tener el árbol de la vida Jesucristo debe tener el árbol de la vida, que es María. Quien desee tener en sí la operación del Espíritu Santo, debe tener a su Esposa fiel e inseparable, la excelsa María, que le hace fértil y fecundo, como hemos dicho antes.

165. Persuádate, pues, de que cuanto más busques a María en tus oraciones, contemplaciones, acciones y padecimientos si no de manera clara y explícita, al menos con mirada general e implícita más perfectamente hallarás a Jesucristo, que está siempre en María, grande y poderoso, dinámico e incomprensible, como no lo está en el cielo ni en ninguna otra creatura del universo.

Así, la excelsa María, toda transformada en Dios lejos de obstaculizar a los perfectos la llegada a la unión con Dios es la creatura que nos ayuda más eficazmente en obra tan importante. Y esto, en forma que no ha habido ni habrá jamás otra igual a Ella, ya por las gracias que para ello nos alcanza pues como dice un Santo, “nadie se llena del pensamiento de Dios sino por Ella; ya por las ilusiones y engaños del maligno espíritu, de las que Ella nos librará.

166. Donde está María no pude estar el espíritu maligno. Precisamente una de las señales de que somos gobernados por el buen espíritu es el ser muy devotos de la Sma. Virgen, pensar y hablar frecuentemente de Ella. Así piensa San Germán quien añade que así como la respiración es señal cierta de que el cuerpo no está muerto, del mismo modo el pensar con frecuencia en María e invocarla amorosamente es señal cierta de que el alma no está muerta por el pecado.

167. Siendo así que según dicen la iglesia y el Espíritu Santo que la dirige María sola ha dado muerte a todas las herejías por más que los críticos murmuren jamás un fiel devoto de María caerá en herejía o ilusión, al menos formales. Podrá, tal vez, aunque más difícilmente que los otros errar materialmente, tomar la mentira por verdad y el mal espíritu por bueno… pero, tarde o temprano, conocerá su falta y error material y, cuando lo conozca, no se obstinará en creer y defender lo que había tenido como verdadero.

168. Cualquiera, pues, que desee avanzar, sin temor a ilusiones cosa ordinaria entre personas de oración por los caminos de la santidad y hallar con seguridad y perfección a Jesucristo, debe abrazar de todo corazón, con ánimo generoso y resuelto, esta devoción a la Sma. Virgen que tal vez no haya conocido todavía y que yo le enseño ahora: “Les voy a mostrar un camino más excelente”. Es el camino abierto por Jesucristo, la Sabiduría encarnada, nuestra única Cabeza. El miembro de esta Cabeza que avanza por dicho camino no puede extraviarse.

Que entre, entonces, por este camino fácil, a causa de la plenitud de la gracia y unción del Espíritu Santo que lo llena: nadie se cansa ni retrocede, si camina por él. Es camino corto, que en breve nos lleva a Jesucristo. Es camino perfecto, sin lodo ni polvo ni fealdad de pecado. Es, finalmente, camino seguro, que de manera directa y segura, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, nos conduce a Jesucristo y a la vida eterna.

Entremos, pues, por este camino y avancemos por él, día y noche, hasta la plena madurez en Jesucristo.

f. Esta devoción nos lleva a la plena libertad de los hijos de Dios.

169. Sexto motivo. Esta devoción da a quienes la practican fielmente una gran libertad interior: la libertad de los hijos de Dios. Porque haciéndose el hombre esclavo de Jesucristo y consagrándose a El por esta devoción, el Señor en recompensa de la amorosa esclavitud por la que hemos optado:

1º quita del alma todo escrúpulo y temor servil que pudiera angustiarla, esclavizarla y perturbarla;

2º ensancha el corazón con una santa confianza en Dios, haciendo que lo mire como a su Padre;

3º nos inspira un amor tierno y filial.

170. No me detengo a probar con razones esta verdad. Me contento con referir un hecho histórico que leí en la Vida de la Madre Inés de Jesús, religiosa dominica del convento de Langeac Alvernia, donde murió en olor de santidad en 1634. Contaba apenas siete años y ya padecía grandes congojas espirituales. Oyó entonces una voz que le dijo: “Si quieres verte libre de todas tus angustias y ser protegida contra todos tus enemigos, hazte cuanto antes esclava de Jesús y de su Sma. Madre”. Al regresar a su casa, se apresuró a consagrarse enteramente como esclava a Jesús y María, aunque por entonces no sabía lo que era esta devoción. Habiendo encontrado después una cadena de hierro, se la puso a la cintura y la llevó hasta la muerte. Hecho esto, cesaron todas sus congojas y escrúpulo y halló tanta paz y amplitud de corazón que se comprometió a enseñar esta devoción a muchos otros, quienes a su vez hicieron con ella grandes progresos. Recordemos entre otros a M. Olier, fundador del Seminario de San Sulpicio, y a muchos sacerdotes y eclesiásticos del mismo seminario.

Se le apareció un día la Sma. Virgen y le puso al cuello una cadena de oro, en prueba del gozo que le había causado al hacerse esclava suya y de su Hijo. Y santa Cecilia que acompañaba a la Sma. Virgen, le dijo: “Dichosos los fieles esclavos de la Reina del cielo, porque gozarán de la verdadera libertad: Servirte a ti, es la libertad”.

g. Esta devoción procura grandes ventajas al prójimo.

171. Séptimo motivo. Puede movernos a abrazar esta práctica el considerar los grandes bienes que reporta a nuestro prójimo.

Efectivamente, con ella se ejercita de manera eminente la caridad con el prójimo, porque se le da, por manos de María, lo más precioso y caro que tenemos, que es el valor satisfactorio e impetratorio de todas las buenas obras, sin exceptuar el menor pensamiento bueno ni el más leve sufrimiento. Se acepta que todas las satisfacciones adquiridas hasta ahora y las que se adquieran hasta la muerte, sean empleadas según la voluntad de la Sma. Virgen, en la conversión de los pecadores o la liberación de las almas del Purgatorio.

¿No es esto amar perfectamente al prójimo? ¿No es esto pertenecer al número de los verdaderos discípulos de Jesucristo, cuyo distintivo es la caridad? ¿No es éste el medio de convertir a los pecadores, sin temor a la vanidad, y librar a las almas del Purgatorio, casi sin hacer otra cosa que lo que cada cual está obligado a hacer conforme a su estado?

172. Para comprender la excelencia de este motivo sería indispensable conocer el gran valor que tiene la conversión de un pecador o la liberación de un alma del Purgatorio: bien infinito, mayor que la creación del cielo y de la tierra, pues se da a un alma la posesión de Dios. De suerte que aun cuando por esta devoción no se sacase en toda la vida más que a un alma del Purgatorio o no se convirtiese más que a un solo pecador. ¿no sería esto motivo suficiente para mover a todo hombre caritativo a optar por ella?

Nótose, además, que nuestras buenas obras, al pasar por las manos de María, reciben un aumento de pureza y, por lo mismo, de mérito y valor satisfactorio e impetratorio. Con lo cual se hace mucho más capaces de aliviar a las almas del Purgatorio y convertir a los pecadores, que si no pasaran por las manos virginales y liberales de María. Lo poquito que damos por medio de la Sma. Virgen, sin voluntad propia y por caridad pura y desinteresada, llega a ser realmente poderoso para aplacar la cólera de Dios y atraer su misericordia. De suerte que una persona que haya sido enteramente fiel a esta práctica encontrará en la hora de la muerte, que ha librado a muchas almas del Purgatorio y convertido a muchos pecadores, por medio de esta devoción, aunque sólo haya realizado las obras de su propio estado ¡Qué gozo en el día del juicio! ¡Qué gloria en la eternidad!

h. Esta devoción es un medio maravilloso de perseverancia

173. Octavo motivo. Finalmente, lo que más poderosamente nos induce a abrazar esta devoción a la Sma. Virgen es el reconocer en ella un medio admirable para perseverar en la virtud y ser fieles a Dios ¿Por qué, en efecto, la mayor parte de las conversiones no es permanente? ¿Por qué se recae tan fácilmente en el pecado? ¿Por qué la mayor parte de los justos, en vez de adelantar de virtud en virtud y adquirir nuevas gracias, pierde muchas veces las pocas virtudes y gracias que poseía? Esta desgracia proviene como hemos dicho de que, no obstante estar el hombre tan corrompido y ser tan débil e inconstante, ¡se apoya en sus propias fuerzas y se cree capaz de guardar el tesoro de sus gracias, virtudes y méritos!

Ahora bien, por esta devoción, confiamos a la Virgen fiel todo cuanto poseemos, constituyéndola depositaria universal de todos nuestros bienes, de naturaleza y gracia. Confiamos en su fidelidad, nos apoyamos en su poder y nos fundamos en su misericordia y caridad, para que Ella conserve y aumente nuestras virtudes y méritos, a pesar del demonio, el mundo y la carne, que hacen esfuerzos para arrebatárnoslos. Le decimos como el hijo a su madre y el buen siervo a su señor “¡Guarda el buen depósito!” Madre y Señora, reconozco que por tu intercesión he recibido hasta ahora más gracias de Dios de las que yo merecía. La triste experiencia me enseña que llevo este tesoro en un vaso muy frágil y que soy muy débil y miserable para conservarlo en mí mismo: Yo, pequeño y despreciado como soy.. Recibe, por favor, cuanto posee y consérvamelo con tu fidelidad y tu poder. Si tú me guardas, no perderé nada; si me sostienes, no caeré; si me proteges, estaré seguro ante mis enemigos.

174. San Bernardo dice en términos formales esto mismo para inspirarnos esta práctica: “Cuando Ella te sostiene, no caes; cuando Ella te protege, no temes; cuando Ella te guía, no te fatigas; cuando Ella te es favorable, llegas hasta el puerto de salvación. San Buenaventura parece decir lo mismo en términos más explícitos: “La Sma. Virgen no solamente se mantiene y conserva a los santos en su plenitud, para que ésta no disminuya, impide que sus virtudes se debiliten, que sus méritos perezcan, que sus gracias se pierdan, que los demonios les hagan daño, que el Señor los castigue cuando pecan.

175. María es la Virgen fiel, que por su fidelidad a Dios repara las pérdidas, que la Eva infiel causó con su infidelidad, y alcanza a quienes confían en Ella la fidelidad para con Dios y la perseverancia. Por esto, San Juan Damasceno la compara a un áncora firme que nos sostiene e impide que naufraguemos en el mar tempestuoso de este mundo, en donde tantos perecen por no aferrarse a ella: “Atanos dice las almas a tu esperanza como a un áncora firme”.

Los santos, que se han salvado, estuvieron firmemente adheridos a Ella y a Ella ataron a otros para que perseveraran en la virtud.

¡Dichosos, pues, una y mil veces, los cristianos que ahora se aferran fiel y enteramente a María como a áncora firme! ¡Los embates tempestuosos de este mundo no los podrá sumergir ni les harán perder sus tesoros celestiales!

¡Dichosos quienes entran en María como en el arca de Noé! Las aguas del diluvio de los pecados que anegan a tantas personas no les harán daño, porque los que obran por mi no pecarán, dice la divina Sabiduría, es decir, los que están en mi para trabajar en su salvación no pecarán.

¡Dichosos los hijos infieles de la infeliz Eva que se aferran a la Madre y Virgen fiel!, la cual permanece siempre fiel y no puede negarse a sí misma. “Si somos infieles, (Ella) permanece fiel, porque no puede desmentirse a sí misma” y responde siempre con amor a quienes la aman: “Yo amo a los que me aman”. Y los ama no sólo con amor afectivo, sino con amor efectivo y eficaz, impidiendo mediante gracias abundantes, que retrocedan en la virtud o caigan en el camino y pierdan así la gracia de su Hijo.

176. Esta Madre bondadosa recibe siempre, por su pura caridad, cuanto se le confía en depósito. Y, una vez que lo ha recibido como depositaría, se obliga en justicia en virtud del contrato de depósito a guardárnoslo como una persona a quien yo hubiera confiado en depósito quinientos pesos quedaría obligada a guardármelos, de suerte que, si por negligencia suya se perdiesen, sería responsable de la pérdida en rigor de justicia. Pero ¿qué digo? Esta fiel Señora no dejará jamás que por negligencia se pierda lo que se le ha confiado: el cielo y a tierra pasarán, antes que Ella se negligente o infiel con fieles con quienes confían en Ella.

177. ¡Pobres hijos de María! ¡La debilidad de ustedes es extrema, grande su inconstancia, muy corrompida su naturaleza! Lo confieso: ¡Han sido extraídos de la misma masa corrompida de Adán y Eva! Pero no se desalienten por ello! Consuélense y alégrense! Oigan el secreto que les descubro: secreto desconocido a casi todos los cristianos aun a los más devotos.

No guarden su oro ni su plata en cofres que ya fueron rotos por el espíritu maligno que los saqueó. Cofres que, además, son muy pequeños y endebles y están envejecidos para contener tan grandes y preciosos tesoros. No echen el agua pura y cristalina de la fuente en vasijas sucias e infectadas por el pecado. Si éste no se halla ya en ellas, queda todavía su mal olor que contaminaría el agua. No echen sus vinos exquisitos en toneles viejos, que han estado llenos de vinos malos, se echarían a perder o correrían peligro de derramarse.

178. Almas predestinadas, ¡sé que me han entendido! Pero ¡quiero hablarles aún con mayor claridad! No confíen el oro de su caridad, la plata de su pureza, las aguas de las gracias celestiales ni los vinos de sus méritos y virtudes a un saco agujereado, a un cofre viejo y roto, a un vaso infecto y contaminado, como lo son ustedes mismos. Porque serán robados por los ladrones, esto es, por los demonios, que día y noche acechan y espían el momento oportuno para ello; y todo lo más puro que Dios les ha dado a ustedes lo corromperán con el mal de su egoísmo, de la confianza en ustedes mismos y de su propia voluntad.

Guarden más bien, viertan en el seno y corazón de María, todos sus tesoros, gracias y virtudes. Ella es Vaso espiritual, Vaso de honor, Vaso insigne de devoción. Desde que el mismo Dios se encerró en él personalmente y con todas sus gracias, este vaso se tornó totalmente espiritual y se convirtió en morada espiritual de las almas más espirituales, se hizo digno de honor y trono de honor de los mayores príncipes de la eternidad, se tornó insigne en devoción y la mansión más espléndida en dulzuras, gracias y virtudes; se hizo, finalmente, rico como una casa de oro, fuerte como la torre de David y puro como torre de marfil.

179. ¡Oh! ¡Qué feliz es el hombre que lo ha entregado todo a María, que en todo y por todo se confía y pierde en María! ¡Es todo de María y María es toda de él! Puede decir abiertamente con David: “María ha sido hecha para mí. o con el discípulo amado “La tomé por todos mis bienes” O con Jesucristo: “Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo, mío.

180. Si algún crítico, al leer esto, piensa que hablo aquí hiperbólicamente o por devoción exagerada, no me está entendiendo. O porque es hombre carnal, que de ningún modo gusta de las cosas del espíritu, o porque es del mundo de ese mundo que no puede recibir al Espíritu Santo, o porque es orgulloso y crítico, que condena o desprecia todo lo que no entiende. Pero, quienes nacieron no de la sangre ni de la voluntad de la carne ni de la voluntad de varón, sino de Dios y de María, me comprenden y gustan y para ellos estoy escribiendo.

181. Digo, sin embargo, a unos y a otros volviendo al asunto interrumpido que siendo la excelsa María la más noble y generosa de todas las puras creaturas, jamás se deja vencer en amor ni generosidad. Ella, como dice un santo devoto, “por un huevo te dará un buey”, es decir, por lo poquito que le damos, no dará en retorno mucho de lo que ha recibido de Dios. Por consiguiente, si te entregas a Ella sin reservas y pones en Ella tu confianza sin presunción y trabajando por tu parte para adquirir las virtudes y domar las pasiones, Ella se dará a ti totalmente.

182. Digan, pues, abiertamente, con San Juan Damasceno, los fieles servidores de María: “Si confío en ti, oh Madre de Dios, me salvaré; protegido por ti, nada temeré; con tu auxilio, combatiré a mis enemigos y los pondré en fuga: porque ser devoto tuyo es una arma de salvación que Dios da a los que quiere salvar”.

CAPITULO III

Figura Bíblica de la vida consagrada a María: Rebeca y Jacob

183. El Espíritu Santo nos ofrece en el libro del Génesis una figura admirable de todas las verdades que acabo de exponer respecto a la Sma. Virgen y a sus hijos y servidores. La hallamos en la historia de Jacob que, por diligencia e industria de su madre, Rebeca, recibió la bendición de su padre, Isaac.

Oigámosla como la refiere el Espíritu Santo. Luego añadiré mi propia explicación.

a. Historia bíblica de Rebeca y Jacob

184. Esaú había vendido a Jacob sus derechos de primogenitura. Rebeca, madre de ambos hermanos, que amaba tiernamente a Jacob, le aseguró muchos años después estos derechos, mediante una estrategia santa y toda llena de misterio.

Isaac, sintiéndose ya muy viejo y deseando bendecir a sus hijos antes de morir, llamó a Esaú, a quien amaba, y le encargó saliese de caza a conseguir algo de comer para bendecirle después. Rebeca comunicó al punto a Jacob lo que sucedía y le mandó traer dos cabritos del rebaño. Cuando los trajo y entregó a su madre, ella los preparó al gusto de Isaac que bien conocía, vistió a Jacob con los vestidos de Esaú, que ella guardaba, y, le cubrió las manos y el cuello con la piel de los cabritos, a fin de que su padre, que estaba ciego, al oír la voz de Jacob, creyese al menos por el vello de sus manos que era Esaú. Sorprendido, en efecto, Isaac por el timbre de aquella voz que le parecía ser de Jacob, le mandó acercarse, y palpando el pelo de las pieles que le cubrían las manos, dijo que verdaderamente la voz era la de Jacob, pero las manos de Esaú. Después que comió y, al besar a Jacob, sintió la fragancia de sus vestidos, le bendijo y deseó el rocío del cielo y la fecundidad de la tierra, le hizo señor de todos sus hermanos y finalizó su bendición con estas palabras: “Maldito el que te maldiga y bendito quien te bendiga”.

Apenas había Isaac concluido estas palabras, he aquí que entra Esaú trayendo para comer de lo que había cazado, a fin de recibir luego la bendición de su padre. El santo patriarca se sorprendió, con increíble asombro, al darse cuenta de lo ocurrido. Pero lejos de retractar lo que había hecho, lo confirmó. Porque veía claramente el dedo de Dios en este suceso.

Esaú, entonces, lanzó bramidos anota la Sda. Escritura acusando a gritos, de engañador a su hermano y preguntó a su padre si no tenía más que una bendición (En todo esto como advierten los santos Padres que figura de aquellos que, hallando cómodo juntar a Dios con el mundo, quieren gozar a la vez de los consuelos del cielo y los deleites de la tierra). Isaac, conmovido por los lamentos de Esaú, lo bendijo, por fin, pero con una bendición de la tierra, sometiéndolo a su hermano. Lo que le hizo concebir un odio tan irreconciliable contra Jacob, que no esperaba sino la muerte de su padre para matarlo. Y Jacob no hubiera podido escapar a la muerte, si Rebeca, su tierna madre, no lo hubiera salvado con su solicitud y con los buenos consejos que le dio y que él siguió con fidelidad.

b. Explicación.

1º Esaú, figura de los réprobos.

185. Antes de explicar esta bellísima historia es preciso advertir que, según los santos Padres y los exégetas, Jacob es figura de Cristo y de los predestinados, mientras que Esaú lo es de los réprobos. Para pensar así, basta examinar las acciones y conducta de uno y otro.

1) Esaú, el primogénito, era fuerte y de constitución robusta, gran cazador, diestro y hábil en manejar el arco y traer caza abundante;

2) Casi nunca estaba en casa y, confiando sólo en su fuerza y destreza, trabajaba siempre fuera de ella;

3) No se preocupaba mucho por agradar a su madre, Rebeca, de la cual hacía poco caso.

4) Era tan glotón y esclavo de la guía, que vendió su derecho de primogenitura por un plato de lentejas.

5) Como otro Caín estaba lleno de envidia contra su hermano, Jacob, a quien perseguía de muerte.

186. Esta es precisamente la conducta que observan siempre los réprobos:

1) confían en su fuerza y habilidad para los negocios temporales. Son muy fuertes, hábiles e ingeniosos para las cosas terrenas, pero muy ignorantes y débiles para las del cielo.

187. 2) por ello, no permanecen nunca o casi nunca, en su propia casa, es decir, dentro de sí mismos que es la morada interior personal que Dios ha dado a cada hombre para residir allí, a ejemplo suyo, porque Dios vive siempre en Sí mismo. los réprobos no aprecian el retiro ni las cosas espirituales ni la devoción interior. Califican de personas apocadas, mogijatas y hurañas a quienes cultivan la vida interior, se retiran del mundo y trabajan más dentro que fuera;

188. 3) los réprobos apenas si se interesan por la devoción a la Sma. Virgen, Madre de los predestinados. Es verdad que no la aborrecen formalmente, algunas veces le tributan alabanzas, dicen que la aman y hasta practican algunas devociones en su honor. Pero, por lo demás, no toleran que se la ame tiernamente, porque no tienen para con Ellas las ternuras de Jacob. Censuran las prácticas de devoción a las cuales los buenos hijos y servidores de María permanecen fieles para ganarse el afecto de Ella. No creen que esta devoción les sea necesaria para salvarse. Pretenden que con tal de no odiar formalmente a la Sma. Virgen ni despreciar abiertamente su devoción, merecen la protección de la Virgen María, cuyos servidores son porque rezan y dicen entre dientes algunas oraciones en su honor, pero carecen de ternura para con Ella y evitan comprometerse en una conversión personal;

189. 4) los réprobos venden su derecho de primogenitura, es decir, los goces del cielo, por un plato de lentejas, es decir, por los placeres de la tierra. Ríen, beben, comen, se divierten, juegan, bailan, etc., sin preocuparse como Esaú por hacerse dignos de la bendición del Padre celestial. En pocas palabras: sólo piensan en la tierra, sólo aman las cosas de la tierra, sólo hablan y tratan de las cosas de la tierra y de sus placeres, vendiendo por un momento de placer, por un humo vano de honra y un pedazo de tierra dura, amarilla o blanca, la gracia bautismal, su vestido de inocencia, su herencia celestial.

190. 5) por último, los réprobos odian y persiguen sin tregua a los predestinados, abierta o solapadamente. No pueden soportarlos: los desprecian, los critican, los contradicen, los injurian, les roban, los engañan, los empobrecen, los marginan, los rebajan hasta el polvo, al paso que ellos ensanchan su fortuna, se entregan a los placeres, viven regaladamente, se enriquecen, se engrandecen y viven a sus anchas.

2º Jacob, figura de los predestinados.

191. 1) Jacob, el hijo menor, era de complexión débil, suave y tranquilo. Permanecía generalmente en casa, para granjearse el favor y gracias de Rebeca, su madre, a quien amaba tiernamente. Si, alguna vez, salía de casa no lo hacía por capricho ni confiado en su habilidad, sino por obedecer a su madre;

192. 2) amaba y honraba a su madre. Por esto permanecía en casa con ella. Nunca se alegraba tanto como cuando la veía. Evitaba cuando pudiera desagradarle y hacía cuanto creía que le complacería. Todo lo cual aumentaba en Rebeca el amor que ella le profesaba;

193. 3) estaba sometido en todo a su querida madre: le obedecía enteramente en todo, prontamente y sin tardar, amorosamente y sin quejarse. A la menor señal de su voluntad, el humilde Jacob corría a realizarla. Creía cuanto Rebeca le decía, sin discutir, por ejemplo, cuando le mandó que saliera a buscar dos cabritos y se los trajera para aderezar la comida a su padre, Isaac, Jacob no replicó que para preparar una sola comida para una persona bastaba con un cabrito, sino que sin replicar, hizo cuanto ella le ordenó;

194. 4) tenía gran confianza en su querida madre y como no confiaba en su propio valer, se apoyaba solamente en la solicitud y cuidados de su madre. Imploraba su ayuda en todas las necesidades y le consultaba en todas las dudas: por ejemplo, cuando le preguntó si en vez de la bendición, no recibiría más bien la maldición de su padre, creyó en ella y a ella se confió tan pronto Rebeca le contestó que ella tomaría sobre si esta maldición;

195. 5) finalmente, imitaba según su capacidad las virtudes de su madre. Y parece que una de las razones de que permaneciera sedentario en casa era el imitar a su querida y muy virtuosa madre y el alejarse de las malas compañías, que corrompen las costumbres.

En esta forma, se hizo digno de recibir la doble bendición de su querido padre.

3º Comportamiento de los predestinados y los réprobos.

196. He aquí el comportamiento ordinario de los predestinados:

permanecen asiduamente en casa con su madre, es decir, aman el retiro, gustan de la vida interior, se aplican a la oración, a ejemplo y en compañía de su Madre, la Sma. Virgen, cuya gloria está en el interior, y que durante su vida amó tanto el retiro y la oración. Ciertamente, de vez en cuando, aparecen en público, pero por obediencia a la voluntad de Dios y a la de su querida Madre y a in de cumplir los deberes de su estado. Y aunque en el exterior realicen aparentemente cosas grandes, estiman mucho más las que adelantan en el interior de sí mismos en compañía de la Sma. Virgen. En efecto allí van realizando la obra importantísima de su perfección, en comparación de la cual las demás obras no son sino juego de niños.

Por eso, algunas veces, mientras sus hermanos y hermanas trabajan fuera con gran empeño, habilidad y éxito, cosechando la alabanza y aprobación del mundo ellos conocen por la luz del Espíritu Santo que se disfruta de mayor gloria, provecho y alegría en vivir escondidos en el retiro con Jesucristo, su modelo, en total y perfecta sumisión a su madre, que en realizar por sí solos maravillas de naturaleza y gracia en el mundo, a semejanza de tantos Esaús y réprobos que hay en él.

“En su casa habrá riquezas y abundancia”. Sí, en la casa de María se encuentra abundancia de gloria para Dios y de riquezas para los hombres.

Señor Jesus, ¡cuán amables son tus moradas!. El pajarillo encontró casa para albergarse y tórtola nido para colocar sus polluelos. ¡Oh! ¡Cuán dichosos el hombre que habita en la casa de María! ¡Tú fuiste el primero en habitar en Ella! En esta morada de predestinados el cristiano recibe ayuda de ti sólo y dispone en su corazón las subidas y escalones de todas las virtudes para elevarse a la perfección durante su peregrinar terreno.

197. 2) los predestinados aman con filial afecto y honran efectivamente a la Sma. Virgen como a su cariñosa Madre y Señora. La aman no solo de palabra, sino de hecho. La honran no sólo exteriormente, sino en el fondo del corazón. Evitan, como Jacob, cuanto pueda desagradarle y practican con fervor todo lo que creen puede granjearles su benevolencia. Le llevan y entregan no ya dos cabritos, como Jacob a Rebeca, sino lo que representan los dos cabritos de Jacob, es decir, su cuerpo y su alma, con todo cuanto de ellos depende, PARA QUE ELLA:

a) los reciba como cosa suya.

b) les mate y haga morir al pecado y a sí mismos, desollándolos y despojándolos de su propia piel y egoísmo, para agradar por este medio a su Hijo Jesús, que no acepta por amigos y discípulos sino a los que están muertos a sí mismos.

c) los aderece al gusto del Padre Celestial y a su mayor gloria, que Ella conoce mejor que nadie;

d) con sus cuidados e intercesión disponga este cuerpo y esta alma, bien purificados de toda mancha, bien muertos, desollados y aderezados, como manjar delicado digno de la boca y bendición del Padre Celestial.

¿No es esto acaso lo que harán los predestinados que aceptarán y vivirán la perfecta consagración a Jesucristo por manos de María, que aquí les enseñamos para que testifiquen a Jesús y a María, un amor intrépido y efectivo? Los réprobos protestan, muchas veces, que aman a Jesús, que aman y honran a María, pero no lo demuestran con la entrega de sí mismos, ni llegan a inmolarles el cuerpo y el alma con sus pasiones, como los predestinados;

198. 3) éstos sumisos y obedientes a la Sma. Virgen, como a su cariñosa Madre, a ejemplo de Jesucristo, quien de treinta y tres años que vivió sobre la tierra, empleó treinta en glorificar a Dios, su Padre, mediante una perfecta y total sumisión a su Sma. Madre. La obedecen, siguiendo exactamente, sus consejos, como el humilde Jacob los de Rebeca cuando le dijo: “Sigue mi consejo! o como los sirvientes de las bodas de Caná a quienes dijo la Sma. Virgen: “Hagan todo lo que El les mande!

Jacob, por haber obedecido a su madre, recibió como por milagro la bendición, aunque naturalmente no podía recibirla. Los servidores de las bodas de Caná, por haber seguido el consejo de la Sma. Virgen, fueron honrados con el primer milagro de Jesucristo, que convirtió el agua en vino a petición de su bendita Madre. Asimismo, todos los que hasta el fin de los siglos reciban la bendición del Padre Celestial y sean honrados con las maravillas de Dios, sólo recibirán estas gracias como consecuencia de su perfecta obediencia a María. Los Esaús, al contrario, pierden su bendición por falta de sumisión a la Sma. Virgen;

199. 4) los predestinados tienen gran confianza en la bondad y poder de María, su bondadosa Madre. Reclaman sin cesar su socorro. La miran como su estrella polar, para llegar a buen puerto. Le manifiestan sus penas y necesidades con toda la sinceridad del corazón. Se acogen a los pechos de su misericordia y dulzura, para obtener por su intercesión el perdón de sus pecados o saborear en medio de las penas y desalientos sus dulzuras maternales. Se arrojan, esconden y pierden de manera maravillosa en su seno amoroso y virginal, para ser allí inflamados en amor puro, ser allí purificados de las menores manchas y encontrar allí plenamente a Jesucristo que reside en María como en su trono más glorioso.

¡Oh! ¡Qué felicidad! “No creas dice el abad Guerrico que sea mayor felicidad habitar en el seno de Abraham que en el de María, dado que el Señor puso en éste su trono”.

Los réprobos, por el contrario, ponen toda su confianza en sí mismos. Al igual que el hijo pródigo se alimentan solamente de lo que comen los cerdos, se nutren solamente de tierra, a semejanza de los sapos, y a la par de los mundanos sólo aman las cosas visibles y exteriores. No pueden gustar las dulzuras maternales del seno de María ni experimentar apoyo y confianza seguros en la Sma. Virgen, su bondadosa Madre. Quieren hambrear miserablemente por las cosas de fuera dice San Gregorio porque no quieren saborear la dulzura preparada dentro de sí mismo y en el interior de Jesús y María;

200. 5) finalmente, los predestinados siguen el ejemplo de la Sma. Virgen, su tierna Madre. Es decir, la imitan y, por esto, son verdaderamente dichosos y devotos y llevan la señal infalible de su predestinación, como se lo anuncia su cariñosa Madre: “Dichosos los que siguen mis caminos”, es decir, quienes con el auxilio de la gracia divina practican mis virtudes y caminan sobre las huellas de mi vida.

Sí, dichosos durante su vida terrena, por la abundancia de gracias y dulzuras que les comunico de mi plenitud y más abundantemente que a aquellos que no me imitan tan de cerca.

Dichosos en su muerte, que es dulce y tranquila y a la que ordinariamente asisto, para conducirlos a los goces de la eternidad.

Dichosos, finalmente, en la eternidad, porque jamás se ha perdido ninguno de mis fieles servidores que haya imitado mis virtudes durante su vida.

Los réprobos, por el contrario, son desgraciados durante su vida, en la muerte y por la eternidad, porque no imitan las virtudes de la Sma. Virgen y se contentan con ingresar en sus cofradías, rezar en su honor algunas oraciones o practicar alguna otra devoción exterior.

¡Oh Virgen Santísima”! ¡Bondadosa Madre mía!

¡Cuán felices son,

lo repito en el arrebato de mi corazón

cuán felices son quienes

sin dejarse seducir por una falsa devoción,

siguen fielmente tus caminos

observando tus consejos y mandatos!

pero, ¡ay de aquellos que,

abusando de tu devoción,

no guardan los mandamientos de tu Hijo!

¡infelices los que se apartan de tus mandatos!

4º Solicitud de María con sus fieles servidores.

201. Veamos ahora los amables cuidados que la Sma. Virgen, como la mejor de todas las madres, prodiga a los fieles servidores que se han consagrado a Ella de la manera que acabo de indicar y conforme al ejemplo de Jacob.

1. María los ama.

“Quiero a los que me quieren”

a. los ama, porque es su Madre verdadera y una madre ama siempre a su hijo, fruto de sus entrañas;

b. los ama, en respuesta al amor efectivo que ellos le profesan como a su cariñosa Madre;

c. los ama, porque como predestinados que son también los ama Dios: “Amé a Jacob y pospuse a Esaú”

d. los ama, porque se han consagrado totalmente a Ella y son, por tanto, su posesión y herencia: “Entra en la heredad de Israel”.

202. Ella los ama con ternura, con mayor ternura que todas las madres juntas. Reúnan, si es posible, todo el amor natural que todas las madres del mundo tienen a sus hijos, en el corazón de una sola madre hacia un hijo único: ciertamente, esta madre amaría mucho a este hijo. María, sin embargo, ama en verdad más tiernamente a sus hijos de cuanto esta madre amaría al suyo.

Los ama no solo con afecto, sino con eficacia. Con amor afectivo y efectivo, como el de Rebeca para con Jacob y aún mucho más.

Veamos lo que esta bondadosa Madre de quien Rebeca no fue más que una figura hace fin de obtener para sus hijos la bendición del Padre Celestial:

203. 1) Espía, como Rebeca, las oportunidades para hacerles el bien, para engrandecerlos y enriquecerlos. Dado que ve claramente en la luz de Dios todos los bienes y males; la fortuna próspera o adversa, las bendiciones y maldiciones divinas, dispone de lejos las cosas para liberar a sus servidores de toda clase de males y colmarlos de toda suerte de bienes: de modo que, si se tiene que realizar ante Dios alguna gran empresa, por la fidelidad de una creatura a un cargo importante, es seguro que María procurará que esta empresa se encomiende a alguno de sus queridos hijos y servidores y le dará la gracia para llevarla a feliz término. Ella gestiona nuestros asuntos, dice un santo.

204. 2) Les da buenos consejos, como Rebeca a Jacob: “¡Hijo mío, sigue mi consejo!” Y entre otras cosas, les inspira que le lleven dos cabritos, es decir su cuerpo y su alma y se los consagren, para aderezar con ellos un manjar agradable a Dios. Les aconseja también que cumplan cuanto Jesucristo enseñó con sus palabras y ejemplos. Y si no les da por sí misma estos consejos, se vale para ello del ministerio de los ángeles, los cuales jamás se sienten tan honrados ni experimentan mayor placer que cuando obedecen alguna de sus órdenes de bajar a la tierra a socorrer a alguno de sus servidores.

205. 3) Y, ¿qué hace esta tierna Madre cuando uno le entrega y consagra cuerpo y alma y cuanto de ellos de pende sin excepción alguna? Lo que hizo Rebeca en otro tiempo con los cabritos que le llevó Jacob:

a. los mata y hace morir a la vida del viejo Adán;

b. los desuella y despoja de su piel natural, de sus inclinaciones torcidas, del egoísmo y voluntad propia y del apego a las creaturas;

c. los purifica de toda suciedad y mancha de pecado:

d. los adereza al gusto de Dios. Y como sólo Ella conoce perfectamente y en cada caso el gusto divino y la mayor gloria del Altísimo, solo Ella puede, sin equivocaciones, condimentar y aderezar nuestro cuerpo y alma a este gusto infinitamente exquisito y a esta gloria divinamente oculta.

206. 4) Luego que esta bondadosa Madre recibe la ofrenda perfecta que le hemos hecho de nosotros mismos y de nuestros propios méritos y satisfacciones por la devoción de que hemos hablado nos despoja de nuestros antiguos vestidos, nos engalana y hace dignos de comparecer ante el Padre del cielo:

a. nos viste con los vestidos limpios, nuevos, preciosos y perfumados de Esaú, el primogénito, es decir, de Jesucristo, su Hijo, los cuales guarda Ella en casa, o sea, tiene en su poder, ya que es la tesorera y dispensadora universal y eterna de las virtudes y méritos de su Hijo Jesucristo. Virtudes y méritos que Ella concede y comunica a quien quiere, como quiere y cuanto quiere, como ya hemos dicho;

b. Cubre el cuello y las manos de sus servidores con las pieles de los cabritos muertos y desollados, es decir, los engalana con los méritos y el valor de sus propias acciones. Mata y mortifica, en efecto, todo lo imperfecto e impuro que hay en sus persona. Pero no pierde ni disipa todo el bien que gracia ha realizado en ellos, sino que lo guarda y aumenta, para hacer con ello el ornato y fuerza de su cuello y de sus manos, es decir, para fortalecernos a fin de que puedan llevar sobre su cuello el yugo del Señor y realizar grandes cosas para la gloria de Dios y salvación de sus pobres hermanos;

c. Comunica perfume y gracia nuevos a sus vestidos y adornos, revistiéndoles con sus propias vestiduras, esto es, con sus méritos y virtudes, que al morir les legó en su testamento como dice una santa religiosa del último siglo, muerta en olor de santidad y que lo supo por revelación. De modo que todos los de su casa sus servidores y esclavos llevan doble vestidura: la de su Hijo y la de Ella. Por ello, no tienen que temer el frío de Jesucristo, blanco como la nieve. Mientras que los réprobos, enteramente desnudos y despojados de los méritos de Jesucristo y de su Madre Santísima, no podrán soportarlo.

207. 5) Ella, finalmente, les obtiene la bendición del Padre celestial, por más que no siendo ello sino hijos menores y adoptivos no debieran naturalmente tenerla. Con estos vestidos nuevos, de alto precio y agradibilísimo olor y con cuerpo y alma bien preparados, se acercan confiados al lecho del Padre celestial. Que oye y distingue su voz, que es la del pecador, toca sus manos cubiertas de pieles; percibe el perfume de sus vestidos; come con regocijo de lo que María, Madre de ellos, le ha preparado y reconociendo en ellos los méritos y el buen olor de Jesucristo y de su Sma. Madre:

a. les da su doble bendición: bendición del rocío del cielo, es decir, de la gracia divina que es semilla de la gloria: “Nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales”, y bendición de la fertilidad de la tierra, es decir, que cantidad de bienes de este mundo;

b. los constituye señores de sus otros hermanos, los réprobos. Lo cual no quiere decir que esta primacía sea siempre evidente en este mundo que pasa en un instante y al que frecuentemente dominan los réprobos. “Los impíos se gloriarán y hablarán insolencias… Vi al malvado… andar creído, como cedro del Líbano”… pero que es real y aparecerá manifiestamente en el otro mundo, por toda la eternidad, cuando los justo como dice el Espíritu Santo gobernarán las naciones y dominarán los pueblos”.

El Señor no contento con bendecirlos en sus personas y bienes, bendice también a cuantos los bendigan y maldice a cuantos los maldigan y persigan.

2. María los alimenta.

208. El segundo deber de caridad que la Sma. Virgen ejerce con sus fieles servidores es el de proporcionarles todo lo necesario para el cuerpo y el alma. Les da vestidos dobles, como acabamos de ver. Les da a comer los platos más exquisitos de la mesa de Dios. Les alimenta con el Pan de Vida que Ella misma ha formado: “Queridos hijos míos les dice por boca de la Sabiduría sáciense de mis frutos, es decir, de Jesús, fruto de vida, que para ustedes he traído al mundo. Vengan les dice en otra parte a comer mi Pan, que es Jesús, a beber el vino de su amor, que “he mezclado para ustedes con mi maternal dulzura. ¡Coman, beban, embriáguense, hijos muy amados”

Siendo Ella la tesorera y dispensadora de los dones y gracias del Altísimo, da gran porción y la mejor de todas, para alimentar y sustentar a sus hijos y servidores. Nutridos estos con el Pan de Vida, embriagados con el Vino que engendra vírgenes y amamantados por esta Madre purísima, encuentra tan suave el yugo de Jesucristo, que apenas sienten su peso, a causa del aceite de la devoción que les hará madurar.

3. María los conduce.

209. El tercer bien que la Sma. Virgen hace a sus fieles servidores es el conducirlos y guiarlos según la voluntad de su Hijo. Rebeca guiaba a su Hijo Jacob y, de cuando en cuando, le daba buenos consejos, ya para atraer sobre él la bendición de su padre, ya para ayudarle a evitar el odio y la persecución de su hermano Esaú. María, estrella del mar, conduce a todos sus fieles servidores al puerto de salvación. Les hace evitar los pasos peligrosos. Los lleva de la mano por los senderos de la justicia. Los sostiene cuando están a punto de caer. Los levanta cuando han caído. Los reprende, como Madre cariñosa, cuando yerran, y aún a veces los castiga amorosamente. ¿Podrá extraviarse en el camino de la eternidad, un hijo obediente a María, quien por sí misma le alimenta y es su guía esclarecida? “Siguiéndola dice San Bernardo no te extravías!” ¡No temas, pues! ¡Ningún verdadero hijo de María se engañado por el espíritu maligno! ¡Ni caerá en herejía formal! Donde María es la conductora no entran ni el espíritu maligno con sus ilusiones ni los herejes con sus sofismas: “¡Si Ella te sostiene, no caerás!”

4. María los defiende.

210. El cuarto servicio que la Sma. Virgen ofrece a sus hijos y fieles servidores es defenderlos y protegerlos contra sus enemigos. Rebeca, con sus cuidados y vigilancia, libró a Jacob de todos los peligros en que se encontró y especialmente de la muerte que su hermano Esaú le hubiera dado a causa del odio y envidia que le tenía como en otro tiempo Caín a su hermano Abel. Así obra también María, Madre cariñosa de los predestinados: los esconde bajo las alas de su protección, como una gallina a sus polluelos, dialoga con ellos, desciende hasta ellos, condesciende con todas sus debilidades, para defenderlos del gavilán y del buitre, los rodea y acompaña como un ejército en orden batalla. ¿Temerá acaso a sus enemigos quien está defendido por un ejército de cien mil hombres bien armados? Pues bien, ¡un fiel servidor de María, rodeado por su protección y poder imperial, tiene aún menos por qué temer! Esta bondadosa Madre y poderosa Princesa celestial enviará legiones de millones de ángeles para socorrer a uno de sus hijos, antes que pueda decirse que un fiel servidor de María que puso en Ella su confianza haya sucumbido a la malicia, número y fuerza de sus enemigos.

5. María intercede por ellos.

211. Por último, el quinto y mayor servicio que la amable María ejerce a favor de sus fieles devotos es el interceder por ellos ante su Hijo y aplacarle con sus ruegos. Ella los une y conserva unidos a El con vínculo estrechísimo.

Rebeca hizo que Jacob se acercara al lecho de su padre. El buen anciano lo tocó, lo abrazó y hasta lo besó con alegría, contento y satisfecho como estaba de los majares bien preparados que le había llevado.

Gozoso de percibir los exquisitos perfumes de sus vestidos, exclamó:

“¡Oh! ¡El olor de mi hijo es como el olor de un campo que el Señor ha bendecido!”. Este campo fértil, cuyo olor encantó el corazón del Padre, es el olor de las virtudes y méritos de María. Ella es, en efecto, campo lleno de gracias, donde Dios Padre sembró, como grano de trigo para su escogidos, a su único Hijo.

¡Oh! ¡Cuán bien recibido es por Jesucristo, Padre sempiterno, el hijo perfumado con el olor gratísimo de María! Y ¡qué pronto y perfectamente queda unido a El! como ya hemos demostrado.

212. María, además, después de haber colmado de favores a sus hijos y fieles servidores y de haberles alcanzado la bendición del Padre celestial y la unión con Jesucristo, los conserva en Jesucristo y a Jesucristo en ellos. Los protege y vigila siempre, no sea que pierdan la gracia de Dios y caigan de nuevo en los lazos del enemigo. “Ella conserva a los santos en su plenitud” y les ayuda a perseverar en ella, según hemos visto.

Esta es la explicación de la insigne y antigua figura de la predestinación y la reprobación, tan desconocida y tan llena de misterios.

CAPITULO IV

Efectos maravillosos de la Consagración total

213. Persuádete, hermano carísimo, de que si eres fiel a las prácticas interiores y exteriores de esta devoción, las cuales voy a indicar más adelante, participarás de los frutos maravillosos que produce en el alma fiel.

1. Conocimiento y valorización de sí mismo.

Gracias a la luz que te comunicará el Espíritu Santo por medio de María, su querida Esposa, conocerás tu mal fondo, tu corrupción e incapacidad para todo lo bueno. Y, a consecuencia de este conocimiento, te despreciarás y no pensarás en ti mismo sino con horror. Te considerarás como una babosa que todo lo mancha, como un sapo que todo lo emponzoña con su veneno o como una serpiente maligna que sólo pretende engañar. En fin, la humilde María te hará partícipe de su profunda humildad y, mediante ella, te despreciarás a ti mismo, no despreciarás a nadie y gustarás de ser menospreciado.

2. Participación en la fe de María.

214. La Sma. Virgen te hará partícipe de su fe. La cual fue mayor que la de todos los patriarcas, profetas, apóstoles y todos los demás santos. Ahora que reina en los cielos, no tiene ya esa fe, por que ve claramente todas las cosas en Dios por la luz de la gloria. Sin embargo, con el consentimiento del Señor no la ha perdido al entrar en la gloria, la conserva para comunicarla a sus fieles en la iglesia peregrina.

Por lo mismo, cuanto más te granjees la benevolencia de esta augusta Princesa y Virgen fiel, tanto más reciamente se cimentará toda tu vida en la fe verdadera:

* una fe pura, que hará que no te preocupes por lo sensible y extraordinario;

* una fe viva y animada por la caridad, que te hará obrar siempre por el amor más puro;

* una fe viva e inconmovible como una roca, que te ayudará a permanecer siempre firme y constante en medio de las tempestades y tormentas;

* una fe penetrante y eficaz, que como misteriosa llave maestra te permitirá entrar en todos los misterios de Jesucristo, las postrimerías del hombre y el corazón mismo de Dios;

* una fe intrépida, que te llevará a emprender y llevar a cabo sin titubear grandes empresas por Dios y por la salvación de las almas;

* finalmente, una fe que será tu antorcha encendida, tu vida divina, tu tesoro escondido de la divina sabiduría y tu arma omnipotente, de la cual te servirás para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte, para inflamar a los tibios y necesitados del oro encendido de la caridad, para resucitar a los muertos por el pecado, para conmover y convertir con tus palabras suaves y poderosas los corazones de mármol y los cedros del Líbano, y finalmente, para resistir al demonio y a todos los enemigos de la salvación.

3. Madurez cristiana

215. Esta Madre del Amor Hermoso quitará de tu corazón todo escrúpulo y temor servil desordenado y lo abrirá y ensanchará para correr por los mandamientos de su Hijo con la santa libertad de los hijos de Dios y encender en el alma el amor puro, cuya tesorera es Ella. De modo que, en tu comportamiento con Dios, ya no te gobernarás como hasta ahora por temor, sino por amor puro. Lo mirarás como a tu Padre bondadoso, te afanarás por agradarle incesantemente y dialogarás con El confidencialmente como un hijo con su cariñoso padre. Si, por desgracia, llegaras a ofenderlo, te humillarás al punto delante de El, le pedirás perdón humildemente, tenderás hacia El la mano con sencillez, te levantarás de nuevo amorosamente, sin turbación ni inquietud, y seguirás caminando hacia El sin descorazonarte.

4. Gran confianza en Dios y en María.

216. Persuádete, hermano carísimo, de que si eres fiel a las prácticas interiores y exteriores de esta devoción, las cuales voy a indicar más adelante, participarás de los frutos maravillosos que produce en el alma fiel. . La Sma. Virgen te colmará de gran confianza en Dios y en Ella misma.

PORQUE:

1º Ya no te acercarás por ti mismo a Jesucristo, sino siempre por medio de María, tu bondadosa Madre;

2º habiéndole entregado todos tus méritos, gracias y satisfacciones para que disponga de ellos según su voluntad, Ella te comunicará sus virtudes y te revestirá con sus méritos de suerte que podrás decir a Dios con plena confianza: “¡Esta es María, tu servidora! Hágase en mi según lo que has dicho!”

3º habiéndote entregado totalmente a Ella en cuerpo y alma Ella que es generosa con los generosos y más generosa que los más generosos, se entregará a ti en recompensa de forma maravillosa pero real, de suerte que podrás decirle con santa osadía: “Soy todo tuyo, oh María: sálvame” O, con el discípulo amado como he dicho antes “Te he tomado, Madre Santísima, por todos mis bienes” O con San Buenaventura: “Querida Señora y salvadora mía, obraré confiadamente y sin temor, porque eres mi fortaleza y alabanza en el Señor, ¡Soy todo tuyo y cuanto tengo es tuyo, Virgen gloriosa y bendita entre todas las creaturas! ¡Qué yo te ponga como sello sobre mi corazón porque tu amor es fuerte como la muerte!

Podrás decir a Dios con los sentimientos del Profeta: Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre”.

4º el hecho de haberle entregado en depósito todo lo bueno que tienes, para que lo conserve o comunique, aumentará aún más tu confianza en Ella. Sí, entonces confiarás menos en ti mismo y mucha más en Ella, que es tu tesoro de Dios, en el que ha puesto lo más precioso que tiene, es también tu tesoro! “Ella es dice un santo el tesoro del Señor”

5. Comunicación de María y de su espíritu.

217. El alma de María estará en ti para glorificar al Señor y su espíritu su alborozará por ti en Dios, su Salvador, con tal que permanezcan fiel a las prácticas de esta devoción. “Que el alma de María more en cada uno para engrandecer al Señor, que el espíritu de María permanezca en cada uno para regocijarse en Dios”.

¡Ay! ¿Cuándo llegará ese tiempo dichoso dice un santo varón de nuestros días, ferviente enamorado de María, cuando llegará ese tiempo dichoso en que Santa María sea restablecida como señora y Soberana en los corazones, para someterlos plenamente al imperio de su excelso y único Jesús?

¿Cuándo respirarán las almas a María como los cuerpos respiran el aire? Cosas maravillosas sucederán entonces en la tierra, donde el Espíritu Santo al encontrar a su Esposa como reproducida en las almas vendrá a ellas con abundancia de sus dones y las llenará de ellos, especialmente del de sabiduría, para realizar maravillas de gracia. ¿Cuándo llegará, hermano mío, ese tiempo dichoso, ese siglo de María, en el que muchas almas escogidas y obtenidas del Altísimo por María, perdiéndose ellas mismas en el abismo de su interior, se transformarán en copias vivientes de la Sma. Virgen, para amar y glorificar a Jesucristo? Ese tiempo solo llegará cuando se conozca y viva la devoción que yo enseño: “¡Señor, para que venga tu reino, venga el reino de María!”.

6. Transformación en María a imagen de Jesucristo.

218. Sí María, que es el árbol de la vida, está bien cultivada en ti mismo por la fidelidad a las prácticas de esta devoción, dará su fruto en tiempo oportuno, fruto que no es otro que Jesucristo.

Veo a tantos devotos y devotas que buscan a Jesucristo. Unos van por un camino y una práctica, los otros por otra. Y, con frecuencia, después de haber trabajado pesadamente durante la noche, pueden decir: “Hemos trabajado toda la noche sin pescar nada” Y se les puede contestar: “Han trabajado mucho pero recogido poco” Jesucristo es todavía muy débil en ustedes. Pero por el camino inmaculado de María y esta práctica divino que les enseño, se trabaja de día, se trabaja en un lugar santo, se trabaja poco. En María no hay noche, porque en Ella no hay pecado ni aún la menor sombra de él. María es un lugar santo. Es el santo de los santos, en donde son formados y moldeados los santos”.

219. Escucha bien lo que digo: los santos son moldeados en María. Existe gran diferencia entre hacer una figura de bulto a golpes de martillo y cincel y sacar una estatua vaciándola en un molde. Los escultores y estatuarios trabajan mucho del primer modo para hacer una estatua y gastan en ello mucho tiempo. Más, para hacerla de la segunda manera, trabajan poco y emplean poco tiempo.

San Agustín llama a la Sma. Virgen molde de Dios: el molde propio para formar y moldear dioses. Quien sea arrojado en este molde divino quedará muy pronto formado y moldeado en Jesucristo y Jesucristo en él: con pocos gastos y en corto tiempo se convertirá en Dios, porque ha sido arrojado en el mismo molde que ha formado a Dios.

220. Paréceme que los directores y devotos que quieren formar a Jesucristo en sí mismos o en los demás, por prácticas diferentes a ésta, pueden muy bien compararse a los escultores que, confiados en su habilidad, industria y arte, descargan infinidad de golpes de martillo y cincel sobre una piedra dura o un trozo de madera tosca para sacar de ellos una imagen de Jesucristo. Algunas veces, no aciertan a representar a Jesucristo al natural, ya por falta de conocimiento y experiencia de la persona del Señor, ya a causa de algún golpe mal dado que echa a perder toda la obra.

Pero a quienes abrazan este secreto de la gracia que les estoy presentando, los puedo comparar con razón a los fundidores y moldeadores que habiendo encontrado el hermoso molde de María en donde Jesús ha sido natural y divinamente formado sin fiarse de su propia habilidad sino únicamente de la excelencia del molde, se arrojan y pierden en María, para convertirse en el retrato al natural de Jesucristo.

221. ¡Hermosa y verdadera comparación! Mas, ¿quién la comprenderá? ¡Ojalá tú, hermano mío! Pero, acuérdate de que no se echa en el molde sino lo que está fundido y líquido; es decir, que ¡es necesario destruir y fundir en ti al viejo Adán para transformarte en el Nuevo, en María!

7. La mayor gloria de Jesucristo.

222. Por medio de esta práctica, observada con toda fidelidad, darás mayor gloria a Jesucristo en un mes, que por cualquier otra por difícil que sea en varios años.

Estas son las razones para afirmarlo:

1º si ejecutas tus acciones por medio de la Sma. Virgen como enseña esta práctica abandonas tus propias intenciones y actuaciones, aunque buenas y conocidas, para perderte por decirlo así en las de la Sma. Virgen, aunque te sean desconocidas. De este modo entras a participar en la sublimidad de sus intenciones, siempre tan puras que por la menor de sus acciones por ejemplo, hilando en la rueca o dando una puntada con la aguja dio mayor gloria a Dios que San Lorenzo sobre las parrillas y aun, que todos los santos con las acciones más heroicas. Esta es la razón de que durante su permanencia en la tierra la Sma. Virgen haya adquirido con cúmulo tan inefable de gracias y méritos, que antes se contarían las estrellas del firmamento, las gotas de agua de los océanos y los granitos de arena de sus orillas que los méritos y gracias de María y que haya dado mayor gloria a Dios de cuanta le han dado y darán todos los ángeles y santos. ¡Qué prodigio eres, oh María! ¡Sólo tú sabes realizar prodigios de gracias en quienes desean realmente perderse en ti!

223. 2º quien se consagra a María, por esta práctica como quiera que no estima en nada cuanto piensa o hace por sí mismo ni se apoya ni complace sino en los méritos de María para acercarse a Jesucristo y dialogar con El ejercita la humildad mucho más que quienes obran por sí solos. Estos, aun inconscientemente, se apoyan y complacen en sus disposiciones. De donde se sigue que el que se consagra totalmente a María, glorifica más perfectamente a Dios, quien nunca es tan altamente glorificado como cuando lo es por los sencillos y humildes de corazón.

224. 3º la Sma. Virgen a causa del gran amor que nos tiene desea recibir en sus manos virginales el obsequio de nuestras acciones, comunica a éstas una hermosura y esplendor admirables y las ofrece por sí misma a Jesucristo.

Es, por lo demás, evidente, que el Señor es más glorificado con esto que si las ofreciéramos directamente con nuestras manos pecadoras;

225. 4º finalmente, siempre que piensan en María, Ella piensa por ti en Dios. Siempre que alabas y honras a María, Ella alaba y honra a Dios por ti. María es toda relativa a Dios. Y yo me atrevo a llamarla “la relación de Dios”, pues sólo existe con relación a El, o “el eco de Dios”, ya que no dice ni repite sino Dios. Si tú dices María, Ella dice Dios.

Cuando santa Isabel alabó a María y la llamó bienaventurada por haber creído, Ella el eco fiel de Dios exclamó: “Proclama mi alma la grandeza del Señor”. Lo que en esta ocasión hizo María, lo sigue realizando todos los días: cuando la alabamos, amamos, honramos o nos consagramos a Ella, alabamos, amamos, honramos y nos consagramos a Dios por María y en María.

CAPITULO V

Prácticas particulares de esta devoción

A. Prácticas exteriores.

226. Aunque lo esencial de esta devoción consiste en lo interior, no por eso carece de prácticas exteriores que no es conveniente descuidar: “Estas son cosas que deberán observar, sin descuidar las otras”. Ya porque las prácticas exteriores debidamente ejercitadas ayudan a los interiores, ya porque recuerdan al hombre acostumbrado a guiarse por los sentidos lo que ha hecho y debe hacer; ya porque son a propósito para edificar al prójimo que las ve, cosa que no hacen las prácticas interiores.

Por tanto, que ningún mundano ni crítico autosuficiente nos venga a decir que la verdadera devoción está en el corazón, que hay que evitar las exterioridades, ya que ahí puede ocultarse la vanidad, que hay que esconder la propia devoción, etc. Yo les respondo con mi Maestro: “Que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos”

Lo cual no significa como advierte San Gregorio que debamos realizar nuestras buenas acciones y devociones exteriores para agradar a los hombres y ganarse sus alabanzas esto sería vanidad sino que, a veces, las realicemos delante de los hombres con el fin de agradar a Dios y glorificarlo, sin preocuparnos por los desprecios o las alabanzas de las creaturas.

Voy a proponer, en resumen, algunas prácticas exteriores, llamadas así no porque se hagan sin devoción interior, sino porque tienen algo exterior que las distingue de las actitudes puramente interiores.

1. Preparar y hacer la consagración total

227. Primera Práctica. Quienes deseen abrazar esta devoción particular no erigida aún en cofradía, aunque sería mucho de desear que lo fuera emplearán como he dicho en la primera parte de esta “preparación al reinado de Jesucristo” doce días, por lo menos en vaciarse del espíritu del mundo, contrario al de Jesucristo, y tres semanas en llenarse de Jesucristo por medio de la Sma. Virgen. Para ello, podrán seguir este orden:

228. Durante la primera semana, dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismo y la contricción de sus pecados, haciéndolo todo con espíritu de humildad. Podrán meditar, si quieren, lo dicho antes sobre nuestras malas inclinaciones (y no considerarse durante los seis días de esta semana más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos) o meditar estos tres pensamientos de San Bernardo: “Piensa en lo que fuiste: un poco de barro; en lo que eres: un poco de estiércol: en lo que serás: pasto de gusanos” Rogarán al Señor y al Espíritu Santo que los ilumine, diciendo: “Señor, que yo vea” o “Qué yo te conozca” o también “Ven, Espíritu Santo”. Y dirán todos los días las letanías del espíritu Santo y la oración señalada en la primera parte de esta obra. Recurrirán a la Sma. Virgen pidiéndole esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras, y para ello dirán todos los días el himno Salve, Estrella del mar y las letanías de la Sma. Virgen.

229. Durante la segunda semana se dedicarán en todas sus oraciones y obras del día a conocer a la Sma. Virgen, pidiendo este conocimiento al Espíritu Santo. Podrán leer y meditar lo que al respecto hemos dicho. Y rezarán con esta intención como en la primera semana, las letanías del Espíritu Santo y el himno Salve, Estrella del mar y, además, el Rosario, o la tercera parte de él.

230. Dedicarán la tercera semana a conocer a Jesucristo. Para ello podrán leer y meditar lo que arriba hemos dicho y rezar la oración de San Agustín que se lee hacia el comienzo de la Segunda Parte. Podrán repetir una y mil veces cada día, con el mismo santo: “Que yo te conozca, Señor” o bien “Señor, sepa yo quien eres tú”. Rezarán como en las semanas anteriores, las letanías del Espíritu Santo y el himno Salve, Estrella del mar y añadirán todos los días las letanías del santo Nombre de Jesús.

231. Al concluir las tres semanas, se confesarán y comulgarán con la intención de entregarse a Jesucristo, en calidad de esclavos de amor, por las manos de María. Y después de la Comunión que procurarán hacer según el método que expondré más tarde recitarán la fórmula de consagración, que también hallarán más adelante. Es conveniente que la escriban o hagan escribir, si no está impresa, y la firmen ese mismo día.

232. Es conveniente también que paguen en ese día algún tributo a Jesucristo y a su Sma. Madre ya como penitencia por su infidelidad al compromiso bautismal, ya para patentizar su total dependencia de Jesús y de María. Este tributo, naturalmente, dependerá de la devoción y capacidad de cada uno, como ejemplo un ayuno, una mortificación, una limosna o un cirio. Pues, aun cuando solo dieran, en homenaje, un alfiler, con tal que lo den de todo corazón, sería bastante para Jesús, que solo atiende a la buena voluntad.

233. Al menos en cada aniversario, renovarán dicha consagración, observando las mismas prácticas durante tres semanas. Todos los meses y aun todos los días pueden renovar su entrega con estas pocas palabras: “Soy todo tuyo y cuanto tengo es tuyo, oh mi amable Jesús, por María tu Madre Santísima”.

2. Rezo de la Coronilla de las Doce Estrellas

234. Segunda Práctica. Rezarán todos los días de su vida, aunque sin considerarlo como obligación la Coronilla de la Sma. Virgen, compuesta de tres Padrenuestros y doce Avemarías para honrar los doce privilegios y grandezas de la Sma. Virgen. Esta práctica es muy antigua y tiene su fundamento en la Sagrada Escritura. San Juan vio a una mujer coronada de doce estrellas, vestida de sol y con la luna bajo sus pies. Esta mujer según los intérpretes es María.

235. Sería prolijo enumerar las muchas maneras que hay de rezarla bien. El Espíritu Santo se las enseñará a quienes sean más fieles a esta devoción. Para recitarla con mayor sencillez será conveniente empezar así: “Dígnate aceptar mis alabanzas, Virgen santísima. Dame fuerzas contra tus enemigos”.

En seguida rezarás el Credo, un Padrenuestro, cuatro Avemarías y un Gloria, todo ello tres veces. Al fin dirás:

“Oh Santa Madre de Dios, a tu patrocinio nos acogemos; en nuestras necesidades no desoigas nuestras súplicas, antes bien de todo peligro líbranos siempre, Virgen gloriosa y bendita”.

3. Llevar cadenillas de hierro.

236. Tercera Práctica. Es muy laudable, glorioso y útil para quienes se consagran como esclavos de Jesús en María, llevar como señal de su esclavitud de amor, alguna cadenilla de hierro bendecida oportunamente. Estas señales exteriores no son, en verdad, esenciales y bien pueden suprimirse, aun después de haber abrazado esta devoción. Sin embargo, no puedo menos de alabar en gran manera a quienes, una vez sacudidas las cadenas vergonzosas de la esclavitud del demonio con que el pecado original y tal vez los pecadores actuales los tenían atados se han sometido voluntariamente a la esclavitud de Jesucristo y se glorian con San Pablo de estar encadenados por Jesucristo, con cadenas mil veces más gloriosas y preciosas aunque sean de hierro y sin brillo que todos los collares de hierro de los emperadores.

237. En otro tiempo no había nada más infame que la cruz. Ahora esta madero es lo más glorioso del cristianismo. Lo mismo decimos de los hierros de la esclavitud. Nada había entre los antiguos más ignominioso ni lo hay ahora entre los paganos. Pero entre los cristianos no hay nada más ilustre que estas cadenas de Jesucristo, porque ellas nos liberan y preservan de las prisiones infames del pecado y del demonio, nos ponen en libertad y nos ligan a Jesús y a María no por violencia y a la fuerza como a presidiarios, sino por caridad y amor, como a hijos “Los atraeré a mi dice el Señor por la boca de su profeta con cadenas de amor”. Estas cadenas son, por consiguiente, fuertes como la muerte y, en cierto modo, más fuertes aún para aquellos para quienes sean fieles en llevar hasta la muerte estas señales gloriosas. Efectivamente, aunque la muerte destruya el cuerpo reduciéndolo a podredumbre, no destruirá las ligaduras de esta esclavitud, que siendo de hierro no se corrompen fácilmente y en la resurrección de los cuerpos en el gran juicio del último día, estas cadenas que todavía rodearán sus huesos, constituirán parte de su gloria y se transformarán en cadenas de luz y de triunfo. ¡Dichosos, pues, mil veces los esclavos ilustres de Jesús en María, que llevan sus cadenas hasta el sepulcro!

238. Estas son las razones para llevar estas cadenillas:

1º para recordar al cristiano los votos y promesas del Bautismo, la renovación perfecta que hizo de ellos por esta devoción y la estrecha obligación que ha contraído de permanecer fiel a ellos. Dado que el hombre, acostumbrado a gobernarse más por los sentidos que la fe pura, olvida fácilmente sus obligaciones para con Dios, si no tiene algún objeto exterior que se las recuerde, estas cadenillas sirven admirablemente al cristiano para traerle a la memoria las cadenas del pecado y de la esclavitud del demonio de las cuales los libró el Bautismo y de la servidumbre que en el santo Bautismo prometió a Jesucristo y ratificó por la renovación de sus votos. Y una de las razones que explican por que tan pocos cristianos piensan en los votos del Bautismo y viven un libertinaje propio de paganos como si a nada se hubieran comprometido con Dios es que no levan ninguna señal exterior que les recuerde esto;

239. 2º para mostrar que no nos avergonzamos de la esclavitud funesta del mundo, del pecado y del demonio; 3º para liberarnos y preservamos de las cadenas del pecado y del infierno. Porque es preciso que llevemos las cadenas de la iniquidad o las del amor y la salvación.

240. ¡Hermano carísimo! Rompamos las cadenas de los pecados y de los pecadores, del mundo y de los mundanos, del demonio y de sus secuaces. Arrojemos lejos de nosotros su yugo funesto. “introduzcamos nuestros pies por usar el lenguaje del Espíritu Santo en los grillos gloriosos de Jesucristo; tendamos nuestro cuello a sus cadenas”. Inclinemos nuestros hombros y tomemos a cuestas la Sabiduría, que es Jesucristo: “Encorva tu espalda y cárgala, no te rebeles contra cadenas”. Toma nota de que el Espíritu Santo, antes de pronunciar estas palabras, prepara al alma a fin de que no rechace tan importante consejo, diciendo: “Acepta mi sentencia y no rechaces mi consejo”.

241. No lleves a mal, amigo mío, que me una al Espíritu Santo para darte el mismo consejo: “Sus cadenas son cintas preciosas” Como Jesucristo en la cruz debe atraerlo todo hacia sí de grado o por fuerza, atraerá a los réprobos con las cadena de sus pecados para encadenarlos, a manera de presidiarios y demonios, a su ira eterna y a su justicia vengadora; mientras atraerá particularmente en estos últimos tiempos a los predestinados, con las cadenas del amor: “Todo lo atraeré a mí”. “Los atraeré con cadenas de amor”.

242. Estos esclavos de amor de Jesucristo o encadenados de Jesucristo pueden llevar sus cadenas al cuello, en los brazos, en la cintura o en los pies.

El P. Vicente Caraffa, séptimo Superior General de la Compañía de Jesús, que murió en olor de santidad en el año 1643 llevaba, en señal de esclavitud, un aro de hierro en cada pie y decía que su dolor era no poder arrastrar públicamente la cadena.

La Madre Inés de Jesús, de quien hablamos antes, llevaba una cadena a la cintura.

Otros la han llevado al cuello, como penitencia por los collares de perlas que llevaron en el mundo… y otros, en los brazos, para acordarse durante el trabajo manual de que son esclavos de Jesucristo.

4. Celebración especial del misterio de la Encarnación.

243. Cuarta Práctica. Profesarán singular devoción al gran misterio de la Encarnación del Verbo, el 25 de marzo. Este es, en efecto, el misterio propio de esta devoción, puesto que ha sido inspirada por el Espíritu Santo:

1º para honrar e imitar la dependencia inefable que Dios Hijo quiso tener respecto a María para gloria del Padre y para nuestra salvación. Dependencia que se manifiesta de modo especial en este misterio en el que Jesucristo se hace prisionero y esclavo en el seno de la excelsa María, en donde depende de Ella en todo y para todo;

2º para agradecer a Dios las gracias incomparables que otorgó a María y especialmente el haberla escogido por su dignísima Madre: elección realizada precisamente en este misterio.

Estos dos son los fines principales de la esclavitud de Jesús en María.

244. Observa que digo ordinariamente: el esclavo de Jesús en María. En verdad se puede decir, como muchos lo han hecho hasta ahora: el esclavo de María, la esclavitud de la Sma. Virgen. Pero creo que es preferible decir: el esclavo de Jesús en María, como lo aconsejaba M. Tronson, Superior General del Seminario de San Sulpicio, renombrado por su rara prudencia y su consumada piedad, aun clérigo que le consultó sobre este particular.

Las razones son éstas:

245. 1º Vivimos en un siglo orgullosos, en el que gran número de sabios engreídos, presumidos y críticos hallan siempre algo que censurar hasta en las prácticas de piedad mejor fundadas y más sólidas. Por tanto, a fin de no darles ocasión de crítica, vale más decir: la esclavitud de Jesucristo en María y llamarse esclavo de Jesucristo que esclavo de María, tomando el nombre de esta devoción preferiblemente de su fin último, que es Jesucristo, y no del camino y medio para llegar a la meta, que es María. Sin embargo, se puede, en verdad, emplear una y otra expresión, como yo lo hago. Por ejemplo, un hombre que viaja de Orléans a Torus pasando por Amnoise, puede muy bien decir que va a Amboise y que viaja a Tours, con la diferencia, sin embargo, de que Amboise no es más que el camino para llegar a Tours, y que Tours es la meta y término de su viaje.

246. 2° El principal misterio que se honra y celebra en esta devoción es el misterio de la Encarnación. En él Jesucristo se halla presente y encarnado en su seno. Por ello, es mejor decir la esclavitud de Jesús en María, de Jesús que reside y reina en María, según aquella hermosa plegaria de tantas y tan grandes almas:

“Oh Jesús, que vives en María, ven a vivir en nosotros con tu espíritu de santidad, con la plenitud de tu poder, con la perfección de tus caminos, con la comunión de tus misterios! “Domina en nosotros sobre todo poder enemigo, con tu Espíritu Santo, para la gloria del Padre! Amén”.

247. 3° Esta manera de hablar manifiesta mejor la unión íntima que hay entre Jesús y María. Ellos se hallan íntimamente unidos, que el uno está totalmente en el otro: Jesús está todo en María y María toda en Jesús, o mejor, no vive Ella sino Jesús en Ella. Antes separaríamos la luz del sol que a María de Jesús. De suerte que al Señor se le puede llamar Jesús de María y al Sma. Virgen, María de Jesús.

248. El tiempo no me permite detenerme aquí para explicar las excelencias y grandezas del misterio de Jesús que vive y reina en María, es decir, de la Encarnación del Verbo. Me contentaré con decir en dos palabras:

* que éste es el primer misterio de Jesucristo, el más oculto, el más elevado y menos conocido;

* que en este misterio, Jesús en el seno de María al que por ello denominan los santos la sala de los secretos de Dios escogió de acuerdo con Ella a todos los elegidos;

* que en este misterio realizó ya todos los demás misterios de su vida, por la aceptación que hizo de ellos: “Por eso, al entrar Cristo al mundo dice: “Mira, aquí vengo; aquí estoy para cumplir tu voluntad”…

* que este misterio es, por consiguiente, el compendio de todos los misterios de Cristo y encierre la voluntad y gracia de todos ellos;

y, por último, que este misterio es el trono de la misericordia, generosidad y gloria de                Dios;

Es el trono de la misericordia divina para con nosotros, porque no podemos acercarnos a Jesús sino por María, no podemos ver ni hablar a Jesús sino por María, porque mientras Jesús, nuevo Adán, permanece en María su verdadero paraíso terrestre realizó en él ocultamente tantas maravillas, que ni los ángeles ni los hombres alcanzan a comprenderlas; por ello, los santos llaman a María la magnificencia de Dios como si Dios sólo fuera magnifico en María.

Es el trono de gloria que Jesús tributa al Padre, porque:

En María aplacó El perfectamente a su Padre irritado contra los hombres;

En Ella reparó perfectamente la gloria que el pecado le había arrebatado;

En Ella, por el holocausto que ofreció de su voluntad y de sí mismo, dio al Padre más gloria que la que le habían dado todos los sacrificios de la Ley antigua;

Y, finalmente, en Ella le dio una gloria infinita, que jamás había recibido del hombre.

5. Recitación del Avemaría y del Rosario.

249. Quinta práctica. Recitarán con gran devoción el Avemaría o salutación angélica, cuyo valor, mérito, excelencia y necesidad apenas conocen los cristianos, aun los más instruidos. Ha sido necesario que la Sma. Virgen se haya aparecido muchas veces a grandes y muy esclarecidos santos como Santo Domingo, San Juan de Capistrano o el beato Alano de la Roche para manifestarles por sí misma el valor del Avemaría. Ellos escribieron libros enteros sobre las maravillas y eficacia de esta oración para convertir las almas. Proclamaron a voces y predicaron públicamente que habiendo comenzado la salvación del mundo por el Avemaría, a esta oración está vinculada también la salvación de cada uno en particular, que esta oración hizo que la tierra seca y estéril produjese el fruto de vida y que, por tanto, esta oración bien rezada hará germinar en nuestras almas la palabra de Dios y producir el fruto de vida, Jesucristo, que el Avemaría es un rocío celestial que riega la tierra, es decir, el alma, para hacerle producir fruto en tiempo oportuno y que un alma que no es regada por esta oración o rocío celestial no produce fruto sino malezas y espinas y está cerca de recibir la maldición.

250. He aquí lo que la Sma. Virgen reveló al beato Alano de la Roche, como se lee en su libro De Dignitate Rosarii, y luego en Cartagena: “Sabe, hijo mío, y hazlo conocer a todos, que es señal probable y próxima de condenación eterna el tener aversión, tibieza y negligencia a la recitación de la salutación angélica, que trajo la salvación a todo el mundo”. Palabras tan consoladoras y terribles, a la vez, tanto que nos resistiríamos a creerlas, si no las garantizara la santidad de este varón y la de Santo Domingo antes que él, y después, la de muchos grandes personajes junto con la experiencia de muchos siglos. Pues siempre se ha observado que los que llevan la señal de la reprobación como los herejes, impío, orgullosos y mundanos odian y desprecian el Avemaría y el Rosario.

Los herejes aprenden a rezar el Padrenuestro pero no el Avemaría, ni el Rosario. ¡A éste lo consideran con horro! Antes llevaría consigo una serpiente que un rosario.

Asimismo los orgullosos, aunque católicos, teniendo como tienen las mismas inclinaciones que su padre, Lucifer, desprecian o miran con indiferencia el Avemaría consideran el Rosario como devoción de mujercillas, sólo buena para ignorantes y analfabetos.

Por el contrario, la experiencia enseña que quienes manifiestan grandes señales de predestinación, estiman y rezan con gusto y placer el Avemaría, y cuanto más unidos viven a Dios, más aprecian esta oración. La Sma. Virgen lo decía al Beato Alano a continuación de las palabras antes citadas.

251. No sé como ni por qué, pero es real: no tengo mejor secreto para conocer si una persona es de Dios, que observar si gusta de rezar el Avemaría y el Rosario. Digo si gusta porque puede suceder que una persona esté natural o sobrenaturalmente imposibilitada de rezarlos, pero siempre los estima y recomienda a otros.

252. Recuerden, almas predestinadas, esclavas de Jesús en María, que el Avemaría es la más hermosa de todas las oraciones después del Padrenuestro. El Avemaría es el más perfecto saludo que pueden dirigir a María. Es, en efecto, el saludo que el Altísimo le envío por medio de un arcángel para conquistar su corazón y fue tan poderoso sobre el corazón de María que, no obstante su profunda humildad, Ella dio su consentimiento a la Encarnación del Verbo. Con este saludo debidamente recitado también ustedes conquistarán infaliblemente su corazón.

253. El Avemaría bien dicha, es decir, con atención, devoción y modestia, es según los Santos el enemigo del diablo, a quien hace huir, y el martillo que lo aplasta. Es la santificación del alma, la alegría del los ángeles, la melodía de los predestinados, el cántico del Nuevo Testamento, el gozo de la Sma. Virgen y la gloria de la Sma Trinidad. El Avemaría:

* es un rocío celestial que hace al alma fecunda,

* es un casto y amoroso beso que damos a María,

* es una rosa encarnada que le presentamos,

* es una perla preciosa que le ofrecemos,

* es una copa de ambrosía y néctar divino que le damos.

Todas estas comparaciones son de los santos

254. Les ruego, pues, con la mayor insistencia y por el amor que les profeso en Jesús y María que no se contentes con rezar la Coronilla de la Sma. Virgen. Recen también el Rosario y, si tienen tiempo, los quince misterios, todos los días. Ala hora de la muerte bendecirán el día y hora en que aceptaron mi consejo. Y, después de haber sembrado en las bendiciones de Jesús y de María, cosecharán las bendiciones eternas. “Quien hace siembras generosas, generosas cosechas tendrá”.

6. Recitación del Magníficat.

255. Sexta práctica. Recitarán frecuentemente el Magníficat a ejemplo de la beta María d’Oignies y de muchos otros santos para agradecer a Dios las gracias que otorgó a la Sma. Virgen. El Magníficat es la única oración y el único cántico compuesto por la Sma. Virgen o mejor en Ella por Jesucristo que hablaba por boca de María. Es el mayor sacrificio de alabanza que Dios ha recibido en la ley de la gracia. Es el más humilde reconocido y, a la vez, el más sublime y elevado de todos los cánticos. En él hay misterios tan grandes y ocultos que los ángeles los ignoran.

“El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón.

7. Menosprecio del mundo.

256. Séptima práctica. Los fieles servidores de María deben poner gran empeño en menospreciar, aborrecer y huir de la corrupción del mundo y servirse de las prácticas de menosprecio de lo mundano que hemos indicado en la primera parte.

B. Prácticas interiores.

257. Además de las prácticas exteriores de devoción que acabo de referir, las cuales no se deben dejar por negligencia ni desprecio, en cuanto lo permiten el estado y la condición de cada uno, he aquí algunas prácticas interiores que tienen gran eficacia santificadora para aquellos a quienes el Espíritu Santo llama a una elevada santidad.

Todo resume en obrar siempre: por María, con María en María y para María a fin de obrar más perfectamente por Jesucristo, con Jesucristo, en Jesucristo y para Jesucristo.

1. Obrar para María o conforme al espíritu de María.

258. Hay que realizar las propias acciones por María es decir, es preciso obedecer en todo a María, moverse en todo a impulso del espíritu de María, que es Espíritu de Dios. “Todos aquellos a los que conduce el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios”. De manera semejante, los que son conducidos por el espíritu María son hijos de María son hijos de María, y por consiguiente, hijos de Dios… Y entre tantos devotos de la Sma. Virgen solo son verdaderos y fieles devotos suyos los que se dejan conducir por su espíritu.

259. Para dejarte conducir el espíritu de María, es preciso que:

1° antes de obrar por ejemplo, antes de orar, celebrar la santa Misa o participar en Ella, comulgar, etc. Renuncies a tu propio espíritu, tus propias luces, querer y obrar. Porque las tinieblas del espíritu y la malicia de la voluntad son tales que si las sigues, por excelentes que te parezcan, obstaculizarán al santo espíritu de María;

2° te entregues al espíritu de María para ser movilizado y conducido por él de la manera que Ella quiera. Debes abandonarte en sus manos virginales, como la herramienta en manos del obrero, como el laúd en manos de un tañedor. Tienes que perderte y abandonarte a Ella, como una piedra que se arroja al mar, lo cual se hace sencillamente y en un momento, con una simple mirada del espíritu, un ligero movimiento de la voluntad o con pocas palabras, diciendo, por ejemplo” Renuncio a m í mismo y me consagro a ti, querida MaDre mía” y aun cuando no sientas ninguna dulzura sensible en este acto de unión, no por ello deja de ser verdadero;

2. Obrar con María o imitando a María.

260. Hay que realizar las propias acciones con María, es decir, mirar a María como el modelo acabado de toda virtud y perfección, formado por el Espíritu Santo es una pura creatura, para que lo imites según tus limitadas capacidades. Es, pues, necesario que en cada acción mires como la hizo o haría la Sma. Virgen, si estuviera en tu lugar.

Para esto debes examinar y meditar las grandes virtudes que Ella practicó durante toda su vida, y particularmente:

1° su fe viva, por lo cual creyó sin vacilar la palabra del ángel y siguió creyendo fiel y constantemente hasta el pie de la cruz en el Calvario,

2° su humildad profunda, que la llevó siempre a ocultarse, callarse, someterse en todo y colocarse en el último lugar,

3° su pureza totalmente divina, que no ha tenido ni tendrá jamás igual sobre la tierra. Y finalmente todas sus demás virtudes.

Recuerda te lo repito que María es el grandioso y único modelo de Dios, apto para hacer imágenes vivas de Dios, a poco costo y en poco tiempo. Quien halla este molde y se pierde en él, muy pronto se transformará en Jesucristo, a quien este molde representa al natural.

3. Obrar en María o íntima unión con Ella.

261. Hay que realizar las propias acciones en María.

Para comprender bien esta práctica es preciso recordar:

1º que la Sma. Virgen es el verdadero paraíso terrestre del nuevo Adán. El antiguo paraíso era solamente una figura de éste.

Hay en este paraíso riquezas, hermosuras, maravillas y dulzuras inexplicables, dejadas en él por el nuevo Adán, Jesucristo. Allí encontró El sus complacencias durante nueve meses, realizó maravillas e hizo alarde de sus riquezas con la magnificencia de un Dios;

Este lugar santísimo fue construido solamente con una tierra virginal e inmaculada, de la cual fue formado y alimentado el nuevo Adán, sin ninguna mancha de inmundicia, por obra del Espíritu Santo que en él habita;

En este paraíso terrestre se halla el verdadero árbol de vida, que produjo a Jesucristo, fruto de vida; el árbol de la ciencia del bien y del mal, que ha dado la luz al mundo;

Hay en este divino lugar árboles plantados por la mano de Dios, regados por su unción celestial y que han dado y siguen dando frutos de exquisito sabor;

Hay allí jardines esmaltados de bellas y diferentes flores de virtud, que exaltan un perfume que embalsama a los mismos ángeles;

Hay en este lugar verdes praderas de esperanza, torres inexpugnables de fortaleza, moradas llenas de encanto y seguridad, etc.

Sólo el Espíritu Santo puede dar a conocer la verdad que se oculta bajo estas figuras de cosas materiales.

Se respira en este lugar al aire puro e incontaminado de pureza sin imperfección, brilla el día hermoso y sin noche de la santa humanidad, irradia el sol hermoso y sin sombras de la divinidad, arde el horno encendido e inextinguible de la caridad en el que el hierro se inflama y transforma en oro, corre tranquilo el río de l a humildad, que brota de la tierra y, dividiéndose en cuatro brazos, riega todo este delicioso lugar: son las cuatro virtudes cardinales.

262. 2º El Espíritu Santo, por boca de los Santos Padres, llama también a María:

1. la puerta oriental, por donde entra al mundo y sale de él el Sumo Sacerdote, Jesucristo: por ella entró la primera vez y por ella volverá la segunda;

2. el santuario de la divinidad, la mansión de la Sma. Trinidad, el trono de Dios, el altar y el templo de Dios, el mundo de Dios.

Epítetos y alabanzas muy verdaderos, cuando se refieren a las diferentes maravillas y gracias que el Altísimo ha realizado en María.

¡Qué riqueza! ¡Qué gloria! ¡Qué placer! ¡Qué dicha! Poder entrar y permanecer en María en quien el Altísimo colocó el trono de su gloria suprema.

263. Pero, qué difícil es a pecadores como nosotros obtener el permiso, capacidad y luz suficientes para entrar en lugar tan excelso y santo, custodiado ya no por un querubín como el antiguo paraíso terrenal sino por el mismo Espíritu Santo, que ha tornado posesión de él y dice: “Un jardín cercado es mi hermana, mi esposa; huerto cerrado manantial bien guardado”. ¡María es jardín cercado! ¡María es manantial sellado! Los miserables hijos de Adán y Eva, arrojados del paraíso terrenal no pueden entrar en este nuevo paraíso, sino por una gracia excepcional del Espíritu Santo, que ellos deben merecer.

264. Después de haber obtenido, mediante la fidelidad, esta gracia insigne, es necesario permanecer el hermoso interior de María con alegría, descansar allí en paz, apoyarse en él confiadamente, ocultarse allí con seguridad y perderse en él sin reserva, a fin de que, en este seno virginal:

1º te alimenten con la leche de la gracia y misericordia maternal de María;

2º te liberes de toda turbación, temor y escrúpulo;

3º te pongas a salvo de todos tus enemigos: demonio, mundo y pecado, que jamás pudieron entrar en María. Por esto dice Ella misma: “Los que trabajan en mí no pecarán”, esto es, los que permanecen espiritualmente en la Sma. Virgen no cometerán pecado considerable;

4º te formes en Jesucristo y Jesucristo sea formado en ti. Porque, el seno de María dicen los Padres es la sala de los sacramentos divinos, donde se han formado Jesucristo y todos los elegidos: “Uno por uno, todos han nacido en Ella”

4. Obrar para María o al servicio de María

265. Finalmente, hay que hacerlo todo para María.

Estando totalmente consagrado a su servicio, es justo que lo realices todo para María, como lo harían el criado, el siervo y el esclavo, respecto a su patrón. No que la tomes por el fin último de tus patrón. No que la tomes por el fin último de tus servicios que lo es Jesucristo sino como fin próximo, ambiente misterioso y camino fácil para llegar a El.

Conviene, pues, que no te quedes ocioso, sino que actúes como el buen siervo y esclavo. Es decir, que apoyado en su protección, emprendas y realices grandes empresas por esta augusta Soberana.

En concreto, debes:

* defender sus privilegios, cuando se los disputan;

* defender su gloria, cuando se la ataca;

* atraer, a ser posible, a todo el mundo a su servicio y a esta verdadera y sólida devoción;

* hablar y levantar el grito contra quienes abusan de su devoción; y al mismo tiempo establecer en el mundo esta verdadera devoción;

* y no esperar en recompensa de este humilde servicio sino el honor de pertenecer a tan noble Princesa y la dicha de vivir unido por medio de Ella a Jesús, su hijo, con lazo indisoluble en el tiempo y la eternidad.

¡Gloria a Jesús en María!

¡Gloria a María en Jesús!

¡Gloria a solo Dios!

CAPITULO VI

Práctica de la Consagración Total en la Sagrada Comunión

A. Antes de la Comunión.

266. 1º Humíllate profundamente delante de Dios.

2º Renuncia a tus malas inclinaciones y a tus disposiciones, por buenas que te las haga ver el amor propio.

3º Renueva tu consagración diciendo “¡Soy todo tuyo, oh María, y cuanto tengo es tuyo!”

4º Suplica a esta bondadosa Madre que te preste tu corazón para recibir en él a su Hijo con sus propias disposiciones. Le harás notar cuanto importa a la gloria de su Hijo que no entre en un corazón tan manchado e inconstante como el tuyo, que no dejaría de menoscabar su gloria y hasta llegaría a apartarse de El. Pero que si Ella quiere venir a morar en ti para recibir a su Hijo, puede hacerlo, por el dominio que tiene sobre los corazones, y que su Hijo será bien recibido por Ella sin marcha ni peligro de que sea rechazado: “Teniendo a Dios en medio, no vacila”.

Dile con absoluta confianza que todos los bienes que le has dado valen poco para honrarla. Pero que, por la Sda. Comunión, quieres hacerle el mismo obsequio que le hizo el Padre eterno: obsequio que la honrará más que si le dieses todos los bienes del mundo.

Dile, finalmente, que Jesús, que la ama en forma excepcional, desea todavía complacerse y descansar en Ella aunque sea en tu alma, más sucia y pobre que el estado en donde Jesús se dignó nacer porque allí estaba Ella.

Pídele su corazón con estas tiernas palabras: “¡Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón”!

B. En la Comunión

267. Dispuesto ya a recibir a Jesucristo, después del Padrenuestro, le dirás tres veces: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa…”, como si dijeses, la primera vez al Padre eterno que no eres digno de recibir a su Hijo único, a causa de tus malos pensamientos e ingratitudes para con un Padre tan bueno, pero que ahí está María, su esclava, que ruega por ti y te da confianza y esperanza singulares ante su Majestad: Porque tú solo me das seguridad.

268. Al Hijo le dirás: “Señor, no soy digno, etc.” que no eres digno de recibirle a causa de tus palabras inútiles y malas y de tu infidelidad en su servicio, pero que no obstante, le suplicas tenga piedad de ti, que le introducirás en l a casa de su propia Madre que es también tuya y que no le dejarás partir hasta que venga a habitar en Ella: “Cuando encontré al amado de mi alma; lo abracé y no lo soltaré más hasta que lo haya hecho entrar en la casa de mi madre…” Ruégate que se levante y venga al lugar de su reposo y al arca de sus santificación: “Levántate, Señor, ven a tu mansión; ven con el arca de tu poder”. Dile que no confías lo más mínimo en tus méritos, ni en tus fuerzas y preparaciones como Esaú sino en los de María, tu querida Madre como el humilde Jacob en los cuidados de Rebeca; que, por muy pecador y Esaú que seas, te atreves a acercarte a su santidad, apoyado y adornado con los méritos y virtudes de su Sma. Madre.

269. Al Espíritu Santo le dirás; “Señor, no soy digno…” que no eres digno de recibir la obra maestra de su amor a causa de la tibieza y maldad de tus acciones y de la resistencia de sus aspiraciones, pero que toda su confianza es María, su fiel Esposa. Dile con San Bernardo: “Ella es mi suprema confianza y la única razón de mi esperanza”. Puedes también rogarle que venga a María, su indisoluble Esposa. Dile que su seno es tan puro y su corazón está tan inflamado como nunca y que si no desciende a tu alma, ni Jesús ni María podrán formarse en ella ni ser en ella dignamente hospedados.

C. Después de la Comunión.

270. Después de la Sda. Comunión, estando recogido interiormente y cerrados los ojos, introducirás a Jesucristo en el Corazón de María. Se lo entregarás a su Madre, quien lo recibirá amorosamente, lo colocará dignamente, lo amará perfectamente, lo abrazará estrechamente y le rendirá en espíritu y verdad muchos obsequios que desconocemos a causa de nuestras espesas tinieblas.

271. O te mantendrás profundamente humillado dentro de ti mismo, en presencia de Jesús que mora en María. O permanecerás como el esclavo a la puerta del palacio del Rey, quien dialoga con la Reina. Y mientras ellos habían entre sí, dado que no te necesitan, subirás en espíritu al cielo e irás por toda la tierra a rogar a las creaturas que den gracias, adoren y amen a Jesús y a María en nombre tuyo: Vengan, adoremos, etc.

272. O pedirás tú mismo a Jesús, en unión de María, la llegada de su reino a la tierra por medio de su Sma. Madre, o la divina Sabiduría, o el amor divino, o el perdón de tus pecados, o alguna otra gracia, pero siempre en María y por María, diciendo, mientras fijas los ojos en tus pecados, añadirás: “Algún enemigo lo ha sembrado”. Yo, que soy mi mayor enemigo: yo cometí esos pecados. O también :”Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa contra gente sin piedad; sálvame del hombre traidor y malvado”, que soy yo mismo. O bien: “Jesús mío, conviene que tú crezca en mi alma y que yo disminuya. María es necesario que tú crezcas en mí y que yo sea menos que nunca. ¡Oh Jesús! ¡Oh María! ¡Crezcan en mí! ¡Multiplíquense fuera, en los demás!

273. Haya mil pensamientos más que el Espíritu Santo sugiere y te sugerirá también a ti, si eres verdaderamente hombre interior, mortificado y fiel a la excelente y sublime devoción que acabo de enseñarte. Pero, acuérdate que cuanto más permitas a María a obrar en tu Comunión, tanto más será glorificado Jesucristo, y que tanto más dejarás obrar a María para Jesús y a Jesús para María, cuanto más profundamente te humildes y los escuches en paz y silencio, sin inquietarte por ver, gustar o sentir. Porque el justo vive en todo de la fe y particularmente en la Sagrada Comunión que es acto de fe: “El justo mío, si cree, vivirá”.

CANAL DE VIDEO EN YOUTUBE DE NTRA.SRA. DEL CARMEN DE ROTA

AQUI TENEIS LOS ULTIMOS VIDEOS DE ESTE AÑO Y DE AÑOS ANTERIORES, ADEMAS DE UNA VARIEDAD DE VIDEOS RELACIONADOS CON LA VIRGEN DEL CARMEN Y MARIA MADRE DE DIOS.

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María ha subido al cielo en cuerpo y alma.

María ha subido al cielo en cuerpo y alma
Ahí nos espera; en ninguna otra parte, con los brazos abiertos para abrirnos la puerta de la gloria.
Autor: P. Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net

El triunfo de María es también el triunfo de sus hijos. María ha subido al cielo en cuerpo y alma para decirnos que un día estaremos con Ella, de manera semejante. Ahí nos espera; en ninguna otra parte, con los brazos abiertos paraabrirnos la puerta de la gloria.
La mujer que podemos definir como Amor vivió en este mundo sólo amando: amando a Dios, a su Hijo Jesús desde que lo llevaba en su seno hasta que lo tuvo en brazos desclavado de la cruz. Amó a su querido esposo san José, y amó a todos y cada uno de sus hijos desde que Jesús la proclamó madre de todos ellos.

Desde su asunción a los cielos ha seguido amando durante dos mil años a Dios y a los hombres: Es un amor muy largo y profundo. Y apenas ha comenzado la eternidad de su amor.

Dentro de ese océano de ternura que es el Corazón de María estamos tú y yo para alegrarnos infinitamente. Desde el cielo una Madre nos ama con singular predilección. La fe en este amor debe llenar nuestra vida de alegría, de paz y de esperanza.

Dios adelantó el reloj de la eternidad para que María pudiese inaugurar con su hijo nuestra eternidad. Mientras nosotros esperamos, Ella goza de Dios con su cuerpo inmaculado, el que fue cuna de Jesús durante nueve meses.

El cuerpo en el que Dios habitó es digno de todo respeto. Está eternizado en el cielo, incorrupto, feliz como estará un día el nuestro. El cuerpo que vivirá eternamente en el cielo es digno de todo respeto. No se debe degradar lo que será tan dignamente tratado. Pasará por la corrupción, pero sólo para resucitar en nueva espiga y nuevo cuerpo inmortal, incorrupto, puro y santo.

“Voy a prepararos un lugar”: Así hablaba Jesús a los apóstoles con emoción contenida. Personalmente se encargaría de tener listo ese lugar. Pero sabemos quién le ayudaría cariñosamente a preparar dicho lugar: María Santísima. Ella le ayudó -y de qué manera tan eficaz- en sus primeros pasos a la Iglesia militante. Ella sigue ayudando con su amorosa intercesión a la Iglesia purgante y, de manera muy particular, a preparar la definitiva estancia a la Iglesia triunfante.

Podremos estar seguros de ver un ramo de flores con una tarjeta y nuestro nombre: Hijo, hija, cuánto me costaste. Pero ya estás aquí. También habrá un crucifijo con esta leyenda: “Te amé y me entregué a la muerte por ti”. Jesús. Habrá un ramo de almendro florido colocado por Jesús de parte de María.

El premio de los justos es el cielo, la felicidad eterna. Poco lo pensamos. Mucho lo ponemos en peligro. “Alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el cielo”. Sabremos entonces por qué decía Jesús estas solemnes palabras, cuando veamos con los ojos extasiados lo que ha preparado Dios a sus hijos. Si les dio su sangre y su vida, ¿no les iba a dar el cielo?

Pero aquí andamos distraídos, perdidos, olvidados, comiendo los frutos agraces del pecado que pudre la sangre y envenena el alma. Cuantas veces emprendimos el camino del infierno. Tantas otras una mano cariñosa y firme nos hizo volver al camino del cielo. Pensamos en todo menos en los mejor y lo más hermoso. ¡Pobres ignorantes, ingratos, desconsiderados!

El cielo es cielo por Dios y María. Al fin nos encontraremos cara a cara con los dos más grandes amores de nuestra vida. Entonces sabremos lo que es estar locamente enamorados y para siempre de las personas más dignas de ser amadas. Enamorados de Dios, en un éxtasis eterno de amor: amados por el Amor Infinito, la Bondad Infinita. Ahí comprenderemos los misterios del amor aquí muy poco comprendidos. Volveremos a Belén a amar infinitamente, eternamente a aquel Dios hecho niño por nosotros. Volveremos a la fuente de Nazareth donde Jesús llenó el cántaro de María tantas veces. Volveremos al Cenáculo a quedar de rodillas y extasiados ante la institución de la Eucaristía, y comprenderemos las palabras del evangelista Juan: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.

Volveremos al Calvario y querremos quedarnos allí mucho, mucho tiempo, siglos para contemplar con el corazón en llamas el amor más grande, la ternura más delicada, y comprenderemos cada uno lo que Pablo decía: “Líbreme Dios de gloriarme en nada si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. Pediremos permiso de bajar a la tierra para visitar los Santos lugares no como turistas sino como locamente enamorados.

Al cielo subió la Puerta del cielo. Sueño en ese momento en que tocaré a la puerta. Y saldrá a abrirme con los brazos abiertos y una sonrisa celestial María Santísima. Tendré que sostenerme para no morir otra vez, pero de puro gozo al ver sus ojos de cielo, su rostro bellísimo, su amor increíble pero real.

María es la mujer más triunfadora. La humilde esclava del Señor ha logrado lo que ninguna mujer famosa ha conseguido. Eligió como meta cumplir la voluntad de Dios; como motivación el amor. El Premio: La Asunción los cielos en cuerpo y alma. Así nos enseña de forma contundente la mejor forma de vivir.

ESTADISTICAS: 1744 VISITAS EN EL PRIMER MES, GRACIAS.

La Virgen nos enseña

El Escapulario, signo mariano
El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la orden Carmelita, donde representa el compromiso de seguir a Cristocomo María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña
A vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida;
A escuchar la voz (palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz;
A orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos;
A vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos.
Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oración
Pone delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.
Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.
En síntesis y en concreto el escapulario del Carmen

NO ES
Ni un objeto para una protección mágica (un amuleto)
Ni una garantía automática de salvación
Ni una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana, al revés!
ES
Un signo “fuerte” aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos, ya que representa nuestro compromiso de seguir a Jesús como María:
* abiertos a Dios y a su voluntad
* guiados por la fe, por la esperanza y por el amor
* cercanos al prójimo necesitado
* orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias
* un signo que introduce en la familia del Carmelo
* un signo que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protección de María Santísima.
Normas prácticas
* El Escapulario lo impone una vez para siempre, un religioso carmelita u otro sacerdote autorizado.
* Puede ser sustituido por una medalla que represente por una parte la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por otra la de la Virgen. Esta medalla se bendice cuando se cambia.
* El Escapulario es para los cristianos auténticos que viven conforme a las exigencias evangélicas, reciben los Sacramentos y profesan una especial devoción a la Santísima Virgen (expresada con el rezo cotidiano de al menos tres Ave Marías).
Imposición del escapulario: fórmula
Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre de Jesús, que te comprometes a imitare.
Este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu entrega al servicio del prójimo y a la imitación de María.
Llévalo como signo de su protección y como signo de tu pertenencia a la familia del Carmelo. Estate dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a comprometerte en el trabajo por la c
onstrucción de un mundo que responda al plan de fraternidad, justicia y paz de Cristo
.

Advocaciones Virgen Maria

EL MES DE MARIA

Imagen y devoción: La Virgen del Carmen en el contexto marítimo andaluz

“Regina decor carmeli, ora pro nobis”. Si el fervor popular por la Virgen María en Andalucía es un hecho consustancial a la forma de sentir y vivir de sus pobladores, la advocación mariana del Carmen viene enraizada a este pueblo desde tiempos remotos. Cuando cada año llega el 16 de julio, hermandades y asociaciones piadosas de las ocho provincias andaluzas honran a la que se ha llegado a denominar como la ‘Reina del Carmelo’, en alusión al lugar donde se apareció en 1251 a San Simón Stock, sexto General de la Orden de los Carmelitas.

De Norte a Sur y de Este a Oeste, en cualquier rincón de la vieja Andalucía, se venera de forma extraordinaria a la Virgen del Carmen. Sin embargo, esta devoción tiene un carácter especial en poblaciones costeras, no en vano, ya en el siglo XVIII, el admirante Antonio Barceló Pont de la Terra (1716-1797) fomentó tal fervor a sus marineros, de ahí que la Armada española y pescadores hagan suyo el patronazgo, junto con San Telmo y San Pedro, respectivamente.

Andalucía oriental:

Comenzando por la parte más oriental, hasta tres hermandades bajo la advocación del Carmen se encuentran erigidas en la ciudad de Almería. La más antigua de ellas, la del conocido barrio de las Huertas, fue establecida en 1557, según se especifica en una publicación editada en 1954 por el Obispado con motivo del año Santo Mariano. En este sentido, su origen tuvo lugar, al parecer, 57 años más tarde desde que la Orden Carmelita se instalara en lo que entonces era la ermita de San Lorenzo, en cuyo solar se edificó posteriormente la parroquia de San Sebastián. No obstante, pretendemos ser prudentes a la hora de fijar una fecha y señalaremos el siglo XVIII como momento documentado de la existencia de la que llegó a denominarse como Asociación Piadosa de la Cofradía de María Santísima del Carmen. Así lo demuestra el profesor  Antonio Gil Albarracín, quien ha facilitado el testimonio más antiguo al respecto, fechado en 1792, correspondiente a un testamento otorgado el 24 de febrero del citado año por el presbítero Juan de Andujar y ante el escribano Andrés Miguel Merino.

La primitiva talla, al culto en la parroquia de San Sebastián y sin valor artístico, fue destruida durante la contienda civil, siendo efigiada una nueva en 1939 y de autoría anónima, adquirida en Madrid. Pese a su discreta calidad, la imagen posee una devoción importante. La Virgen, en ademán hierático, presenta un rostro de marcado óvalo perimetral, mentón prominente, pelo natural, mirada perdida, nariz fina y alargada y boca cerrada con labios carnosos. Con la mano izquierda sostiene al Niño Jesús, de carnaciones blanquecinas, realizado en el año 2000 por el sevillano Miguel Bejarano Moreno, quien también se encargó de restaurar en 2004 a su bendita Madre.

Tras el paréntesis bélico, la corporación fue reorganizada como tal en la década de los años noventa del siglo XX.

En la iglesia de San Roque, del barrio de Pescadería, preside el altar mayor la Virgen del Carmen, obra realizada por Jesús Pérez de Perceval y del Moral y procesionada por vez primera en 1958. El conocido pintor y escultor local gubió la imagen de la Señora y el Niño Jesús de concepción helénica, de talla completa, utilizando la técnica del estofado para los ropajes. Desde hace unos años no procesiona por motivos de conservación en detrimento de una vicaria. Los antecedentes de la fiesta en su honor datan de la segunda década del XX, aunque hubo un lógico paréntesis propiciado por los acontecimientos de julio de 1936.

Para concluir con la capital almeriense, hemos de destacar la última de las piezas incorporada al concierto procesionista de carácter letífico. Se trata de la efigie ejecutada en 1998 por José Antonio Navarro Arteaga para la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Carmen, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, establecida en la parroquia de San Pío X de El Zapillo. Aunque la fraternidad fue constituida en 1994, la procesión se venía celebrando tiempo atrás. En la capilla del Sagrario del citado templo se halla otra escultura referida a la misma iconografía, obra de Luis Ortega Bru y adquirida en los madrileños Talleres de Arte Granda, obrador para el cual trabajó el artista sanluqueño durante los años cincuenta.

Otras asociaciones religiosas importantes a lo largo de la historia de esta provincia, curiosamente del interior, son las de Vélez Rubio (1676), Gérgal (1734), Albox (s. XVIII), Serón (s. XVIII), Cóbdar (s. XVIII), Vélez Blanco (1772), Berja (s. XVIII) y Cuevas del Almanzora, cuya pieza, ésta última, de autoría anónima del siglo XVIII, ha sido mal atribuida a Francisco Salzillo. Tampoco debemos olvidar otras procesiones costeras, como las de Adra, Roquetas de Mar, Aguadulce y Vera, entre otras, amén de las localidades granadinas de Almuñécar y Motril.

Por su parte, la ciudad de Málaga cuenta con un importante número de esculturas de la Virgen del Carmen, ya no sólo establecidas en parroquias cercanas a la costa, caso de El Palo, Pedregalejo o Huelin, sino también en núcleos del interior. Por su calidad artística, hemos de destacar la preciosa imagen que recibe culto en la parroquia de los Santos Mártires, si bien ésta no procesiona. Aunque muchos autores la sitúan en la centuria del Setecientos, su impronta nos hace pensar que quizás su factura se debió a finales del siglo XVII. Sus manos (1993) son obra del escultor local Pedro Pérez Hidalgo, mientras que el Niño (1999) se debe a las gubias del sobresaliente imaginero cordobés Francisco Romero Zafra, quien restauró la talla mariana entre los años 1999 y 2000.


Virgen del Carmen -Parroquia de los Mártires (Málaga) Virgen del Carmen -Parroquia del Carmen (Málaga)
Fotos de Juan Carmelo Pedraza

En la parroquia del Carmen preside el camarín una interesante efigie de José Navas-Parejo, labrada en 1938 por el artista malagueño afincado en Granada. La imagen presenta los rasgos definitorios del Barroco granadino, muy en consonancia con los modelos habituales de Torcuato Ruiz del Peral. Ésta fue restaurada en 1993 por el equipo que dirige Estrella Arcos von Haartman. Previamente a la talla de Navas-Parejo, en la antigua iglesia del convento de Carmelitas Descalzos de San Andrés, se veneraron desde el siglo XVI a los años treinta del XX hasta un total de cuatro piezas, aunque ninguna logró el acierto de la actual. Como en el caso de la imagen del templo de los Mártires, el Niño Jesús (2000-2001) es obra de Romero Zafra, cuyo rostro se nos antoja extraído del natural, prestándose características definitorias y esenciales, pero con la personalidad y el valor del retrato escultórico. La Reina de los mares de Málaga fue coronada canónicamente en 2004 en la Catedral-Basílica de Santa María de la Encarnación.

El imaginero autodidacta José Dueñas Rosales esculpió para el barrio costero de Pedregalejo la que es la Patrona de los pescadores, con salida marítimo-terrestre desde la parroquia del Corpus Christi, mientras que en la iglesia de Stella Maris existe una escultura no procesional, labrada por el sevillano Juan Abascal Fuentes.

Igualmente, son importantes las procesiones en Rincón de la Victoria, Benajarafe, Alfayate, Torre del Mar, Caleta de Vélez, Nerja, Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola, Marbella y Estepona, si bien la mayoría de las interpretaciones carecen de valor artístico al pertenecer a talleres seriados. Caso aparte merece la Virgen del Carmen de Estepona, obra de Antonio Eslava Rubio, y que ha sido coronada canónicamente el 16 de julio de 2005, la de Fuengirola, encuadrada en la primera etapa de la producción de Luis Álvarez Duarte, y la de Rincón de la Victoria, de Francisco Berlanga y estrenada en 2005.

Andalucía occidental:

Si en el territorio oriental, como ha quedado patente anteriormente, la devoción por la Virgen del Carmen se encuentra totalmente extendida, no menos lo está en la parte occidental del litoral andaluz. En este sentido, destaca Cádiz. En la capital procesiona la que es titular de la corporación del mismo nombre, fundada en 1638 en el convento de Santo Domingo. La imagen, venerada actualmente en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa, se debe al escultor Jacinto Pimentel, labrada en el mismo año de la constitución de la hermandad, mientras que la autoría de Jesús Niño se desconoce, si bien algunos autores lo sitúan como obra del imaginero de origen genovés Doménico María Giscardi, realizada en el siglo XVIII. La Virgen presenta un suave modelado del rostro, expresivos ojos achinados, nariz recta en armonía con el leve arqueo de las cejas, labios carnosos y un estilizado cuello, mostrándose una pronunciada inclinación de la testa hacia el lado izquierdo. Desgraciadamente, la pieza no muestra su policromía primitiva, tras haber sido sometida en este aspecto  a una desafortunada intervención. A diferencia de la mayoría de las imágenes letíficas, ésta hace su salida bajo palio.

Asimismo, en la ciudad gaditana, tierra marítima por excelencia, se veneran otras piezas alusivas al icono planteado, aunque no procesionan. Por su importancia sobresalen la de la capilla del Carmen, las de las iglesias de San Antonio, Santa Cruz, San Juan de Dios, Santiago, San Lorenzo y la del Hospital de Mujeres, amén de la contemporánea del templo de San José, del artista local Luis González Rey (1993). Curiosa por la actitud de la efigie mariana, la versión de la iglesia del Corpus Christi nos recuerda la pintura de Rafael, titulada ‘Madonna de la Silla’ (1514) del Palazzo Pitti. En el conjunto escultórico gaditano, se muestra a la Virgen sentada en una silla, acunando en su regazo al Niño Jesús, quien inclina la cabeza hacia abajo, buscando la visión del escapulario.


Virgen del Carmen -Iglesia del Espíritu Santo (Conil)

Foto de Jesús Sánchez Pavón

Virgen del Carmen – Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen y Santa Teresa

Foto de Ignacio Robles Urbano

En la provincia de Cádiz, hemos de destacar la coronada Virgen del Carmen de la Isla de San Fernando, ubicada en la capilla del Sagrario de la iglesia conventual del mismo nombre. La autoría de la talla se desconoce, aunque sin duda su estética sigue los cánones del arte genovés. Es patrona de la Armada española y de la propia ciudad. No procesiona en su festividad, haciéndolo con motivo del Corpus Christi y el 12 de octubre, aniversario de su coronación canónica.

Por otro lado, Luis González Rey es artífice de la imagen (1995) de la parroquia del Corpus Christi de Algeciras, autor igualmente de la restauración de su homónima de Zahara de los Atunes, mientras que Luis Álvarez Duarte ejecutó en 2004 el icono carmelitano para Conil de la Frontera, donde el escultor sevillano imprime su sello característico, al efigiar a una Virgen de bellas facciones, grandes ojos marrones, mentón pronunciado culminado con un hoyuelo y boca entreabierta, mostrando la dentadura superior. El Jesús Niño se corresponde con sus habituales interpretaciones para este tema iconográfico.

Otras localidades donde se celebra la festividad del Carmen de una manera especial son El Puerto de Santa María, Rota y Chipiona

El recorrido marítimo por la Andalucía carmelitana concluye en Huelva, donde por la Ría se procesiona una imagen de talla completa. Hace lo propio la titular de la parroquia del Carmen por las calles de su feligresía, colaborando en la organización del mismo la Hermandad Carmelita del Prendimiento.

Aunque no forma parte del rito procesionista, en la parroquia de San Juan de Ávila se encuentra al culto una notable escultura del imaginero Juan Abascal Fuentes, tallada en 1958. Cabe destacar el trabajo efectuado en el estofado del ropaje y las pálidas carnaciones del rostro de la efigie.

Ya en el interior de la provincia, no hay que olvidar la imagen del Carmen de Trigueros, talla anónima de finales del siglo XVI, aunque remodelada en la centuria del Setecientos, siendo aplicada una nueva policromía y colocado ojos de cristal y pelo natural.

Rafael Rodríguez Puente

CURIOSIDADES,¿SABIAIS QUE?

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La estatua de la Virgen esta situada en la cara NORESTE de la manzanera, a una profundidad de unos 5 metros dentro de una paqueña cavidad en la dentro de la cual se mantiene amarrada con fuertes sujeciones para evitar su hurto. Esta estatua ya es la segunda colocada en el fondo del agua por el pueblo de Rota y por la Cofradia de Nuestra Sra del Camen.

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NOTICIAS DE NTRA,SRA,DEL CARMEN EN ROTA COFRADE

ROTA COFRADE, COMO CADA AÑO VIENE HACIENDO, PONE EN SU PAGINA WEB, PARA TODOS SUS VISITANTES Y AMIGOS DE ESTE NUESTRO MUNDILLO UNA EXTENSA PUBLICACION DE TODO LO RELACIONADO CON NTRA SRA, DEL CARMEN, DESDE EL COMIENZO DE NUESTROS CULTOS, HASTA LA RECOGIDA DE NTRA SRA DEL CARMEN.

DESDE ESTA HUMILDE PAGINA QUE APENAS LLEVA UNOS DIAS, LES DOY LAS GRACIAS POR EL CARIÑO Y AMOR QUE NOS HAN DEMOSTRADO SIEMPRE QUE HABLAN DE NUESTRA HERMANDAD Y DE SU TITULAR, NTRA,SRA DEL CARMEN.

LES DESEO LO MEJOR, Y QUE LA VIRGEN DEL CARMEN LES BENDIGA Y PROTEJA SIEMPRE,

VUESTRO HUMILDE SERVIDOR  JOSÉ.B.

AQUI OS DEJO EL ENLACE DEL MES DE JULIO, DONDE PODEIS LEER LAS NOTICIAS ANTERIORMENTE CITADAS.

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NUEVAS FOTOS DE LA SALIDA PROCESIONAL DE NTRA, SRA, DEL CARMEN

LAS FOTOS ESTAN ALOJADAS EN LA PAGINA WEB DE ROTA COFRADE:

Fotografías de Miguel Angel Benítez Granado.

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La maternidad de María y de la Iglesia

La maternidad de María y de la Iglesia
Quien acogió « la Vida » en nombre de todos y para bien de todos fue María
La maternidad de María y de la Iglesia
La maternidad de María y de la Iglesia

Conclusión

102. Al final de esta Encíclica, la mirada vuelve espontáneamente al Señor Jesús, « el Niño nacido para nosotros » (cf. Is 9, 5), para contemplar en El « la Vida » que « se manifestó » (1 Jn 1, 2). En el misterio de este nacimiento se realiza el encuentro de Dios con el hombre y comienza el camino del Hijo de Dios sobre la tierra, camino que culminará con la entrega de su vida en la Cruz: con su muerte vencerá la muerte y será para la humanidad entera principio de vida nueva.

Quien acogió « la Vida » en nombre de todos y para bien de todos fue María, la Virgen Madre, la cual tiene por tanto una relación personal estrechísima con el Evangelio de la vida. El consentimiento de María en la Anunciación y su maternidad son el origen mismo del misterio de la vida que Cristo vino a dar a los hombres (cf. Jn 10, 10). A través de su acogida y cuidado solícito de la vida del Verbo hecho carne, la vida del hombre ha sido liberada de la condena de la muerte definitiva y eterna.

Por esto María, « como la Iglesia de la que es figura, es madre de todos los que renacen a la vida. Es, en efecto, madre de aquella Vida por la que todos viven, pues, al dar a luz esta Vida, regeneró, en cierto modo, a todos los que debían vivir por ella ». 138

Al contemplar la maternidad de María, la Iglesia descubre el sentido de su propia maternidad y el modo con que está llamada a manifestarla. Al mismo tiempo, la experiencia maternal de la Iglesia muestra la perspectiva más profunda para comprender la experiencia de María como modelo incomparable de acogida y cuidado de la vida.

« Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer vestida del sol » (Ap 12, 1): la maternidad de María y de la Iglesia

103. La relación recíproca entre el misterio de la Iglesia y María se manifiesta con claridad en la « gran señal » descrita en el Apocalipsis: « Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza » (12, 1). En esta señal la Iglesia ve una imagen de su propio misterio: inmersa en la historia, es consciente de que la transciende, ya que es en la tierra el « germen y el comienzo » del Reino de Dios. 139La Iglesia ve este misterio realizado de modo pleno y ejemplar en María. Ella es la mujer gloriosa, en la que el designio de Dios se pudo llevar a cabo con total perfección.

La « Mujer vestida del sol » —pone de relieve el Libro del Apocalipsis— « está encinta » (12, 2). La Iglesia es plenamente consciente de llevar consigo al Salvador del mundo, Cristo el Señor, y de estar llamada a darlo al mundo, regenerando a los hombres a la vida misma de Dios. Pero no puede olvidar que esta misión ha sido posible gracias a la maternidad de María, que concibió y dio a luz al que es « Dios de Dios », « Dios verdadero de Dios verdadero ». María es verdaderamente Madre de Dios, la Theotokos, en cuya maternidad viene exaltada al máximo la vocación a la maternidad inscrita por Dios en cada mujer. Así María se pone como modelo para la Iglesia, llamada a ser la « nueva Eva », madre de los creyentes, madre de los « vivientes » (cf. Gn 3, 20).

La maternidad espiritual de la Iglesia sólo se realiza —también de esto la Iglesia es consciente— en medio de « los dolores y del tormento de dar a luz » (Ap 12, 2), es decir, en la perenne tensión con las fuerzas del mal, que continúan atravesando el mundo y marcando el corazón de los hombres, haciendo resistencia a Cristo: « En El estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron » (Jn 1, 4-5).

Como la Iglesia, también María tuvo que vivir su maternidad bajo el signo del sufrimiento: « Este está puesto… para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones » (Lc 2, 34-35). En las palabras que, al inicio de la vida terrena del Salvador, Simeón dirige a María está sintéticamente representado el rechazo hacia Jesús, y con El hacia María, que alcanzará su culmen en el Calvario. « Junto a la cruz de Jesús » (Jn 19, 25), María participa de la entrega que el Hijo hace de sí mismo: ofrece a Jesús, lo da, lo engendra definitivamente para nosotros. El « sí » de la Anunciación madura plenamente en la Cruz, cuando llega para María el tiempo de acoger y engendrar como hijo a cada hombre que se hace discípulo, derramando sobre él el amor redentor del Hijo: « Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” » (Jn 19, 26).

« El Dragón se detuvo delante de la Mujer… para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz » (Ap 12, 4): la vida amenazada por las fuerzas del mal

104. En el Libro del Apocalipsis la « gran señal » de la « Mujer » (12, 1) es acompañada por « otra señal en el cielo » : se trata de « un gran Dragón rojo » (12, 3), que simboliza a Satanás, potencia personal maléfica, y al mismo tiempo a todas las fuerzas del mal que intervienen en la historia y dificultan la misión de la Iglesia.

También en esto María ilumina a la Comunidad de los creyentes. En efecto, la hostilidad de las fuerzas del mal es una oposición encubierta que, antes de afectar a los discípulos de Jesús, va contra su Madre. Para salvar la vida del Hijo de cuantos lo temen como una amenaza peligrosa, María debe huir con José y el Niño a Egipto (cf. Mt 2, 13-15).

María ayuda así a la Iglesia a tomar conciencia de que la vida está siempre en el centro de una gran lucha entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. El Dragón quiere devorar al niño recién nacido (cf. Ap 12, 4), figura de Cristo, al que María engendra en la « plenitud de los tiempos » (Gal 4, 4) y que la Iglesia debe presentar continuamente a los hombres de las diversas épocas de la historia. Pero en cierto modo es también figura de cada hombre, de cada niño, especialmente de cada criatura débil y amenazada, porque —como recuerda el Concilio— « el Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre ».140Precisamente en la « carne » de cada hombre, Cristo continúa revelándose y entrando en comunión con nosotros, de modo que el rechazo de la vida del hombre, en sus diversas formas, es realmente rechazo de Cristo. Esta es la verdad fascinante, y al mismo tiempo exigente, que Cristo nos descubre y que su Iglesia continúa presentando incansablemente: « El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe » (Mt 18, 5); « En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis » (Mt 25, 40).

« No habrá ya muerte » (Ap 21, 4): esplendor de la resurrección

105. La anunciación del ángel a María se encuentra entre estas confortadoras palabras: « No temas, María » y « Ninguna cosa es imposible para Dios » (Lc 1, 30.37). En verdad, toda la existencia de la Virgen Madre está marcada por la certeza de que Dios está a su lado y la acompaña con su providencia benévola. Esta es también la existencia de la Iglesia, que encuentra « un lugar » (Ap 12, 6) en el desierto, lugar de la prueba, pero también de la manifestación del amor de Dios hacia su pueblo (cf. Os 2, 16). María es la palabra viva de consuelo para la Iglesia en su lucha contra la muerte. Mostrándonos a su Hijo, nos asegura que las fuerzas de la muerte han sido ya derrotadas en El: « Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta ». 141

El Cordero inmolado vive con las señales de la pasión en el esplendor de la resurrección. Sólo El domina todos los acontecimientos de la historia: desata sus « sellos » (cf. Ap 5, 1-10) y afirma, en el tiempo y más allá del tiempo, el poder de la vida sobre la muerte. En la « nueva Jerusalén », es decir, en el mundo nuevo, hacia el que tiende la historia de los hombres, « no habrá ya muerte, ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado » (Ap 21, 4).

Y mientras, como pueblo peregrino, pueblo de la vida y para la vida, caminamos confiados hacia « un cielo nuevo y una tierra nueva » (Ap 21, 1), dirigimos la mirada a aquélla que es para nosotros « señal de esperanza cierta y de consuelo ». 142

Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.

Dado en Roma, junto a san Pedro, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, del año 1995, decimoséptimo de mi Pontificado.

Autor: SS Juan Pablo II | Fuente: Evangelium vitae

María … ¿Quién eres?

María … ¿Quién eres?
María era humilde y pura; que era decidida y valiente para enfrentar la vida; que era capaz de callar cuando no entendía y de reflexionar y meditar; que se preocupaba de los demás y que era servicial y caritativa; que tenía fortaleza moral; que era franca
María ...  ¿Quién eres?
María … ¿Quién eres?

¿Quién es María?

María nació en Nazaret, Galilea, 15 ó 20 años antes del nacimiento de Cristo. Sus padres, según la tradición, fueron Joaquín y Ana. María era judía. Fue educada en la lectura de los libros santos y en la obediencia a la ley de Dios. Hizo voto de virginidad. Se desposó con José estando ambos de acuerdo en permanecer vírgenes por amor a Dios. Un ángel del Señor se le apareció y le comunicó que el Espíritu Santo descendería sobre ella, y que de ella nacería el Hijo de Dios (Lc. 1, 35). María aceptó tan maravilloso destino con estas palabras: «Hágase en mí según tu Palabra», y en aquel instante Jesús fue concebido en su seno. El nacimiento del Niño fue en Belén de Judea y fue acompañado de diversas circunstancias, que refieren los Evangelios de Mateo y de Lucas.

¿Qué se sabe acerca de María después del nacimiento de Jesús?

Al cabo de algún tiempo, vemos a María, a José y al Niño instalados en Nazaret. Allí hay un solo episodio notorio: la pérdida y hallazgo del Niño, a los 12 años, en Jerusalén. Fue el tiempo que llamamos de la «vida oculta» de Jesús, su vida de hogar, de familia, de trabajo. Jesús empieza su vida «pública», su vida apostólica y misionera, hacia los 30 años. María lo acompaña, a veces de cerca, a veces más lejos. El Evangelio nos la muestra en Cana asistiendo a un matrimonio, y al pie de la cruz en que Jesús está muriendo. También en varias otras oportunidades. El libro de los Hechos la menciona en el Cenáculo junto a los apóstoles, después de la Resurrección del Señor. La Tradición sugiere que murió en Efeso -en el Asia Menor- en casa de Juan el Evangelista.

¿Cómo era María?

Del Evangelio se desprende que María era humilde y pura; que era decidida y valiente para enfrentar la vida; que era capaz de callar cuando no entendía y de reflexionar y meditar; que se preocupaba de los demás y que era servicial y caritativa; que tenía fortaleza moral; que era franca y sincera; que era leal y fiel. María es, como mujer, un modelo para las mujeres. Es también para los hombres el tipo ideal de mujer.

¿En qué consiste principalmente la grandeza de María?

En ser madre de Dios. Algunos han dicho que María es madre de Jesús «en cuanto hombre», pero no de Jesús «en cuanto Dios». Esta distinción es artificial y, de hecho, nunca la hacemos. Una madre es madre de su hijo tal cual es o llega a ser. No decimos que la madre de un presidente, por ejemplo, ha sido la madre de él como niño pero no como presidente o que nuestra mamá sea madre de nuestro cuerpo solamente, pero no de nuestra alma que es infundida por Dios. Nunca hacemos esta distinción; decimos simplemente que es nuestra madre. María es Madre de Jesús. Jesús es Dios. Luego, podemos decir que María es Madre de Dios y en eso consiste fundamentalmente su grandeza.

¿Tiene María alguna relación especial con la Santísima Trinidad?

Sin duda. Es la hija predilecta del Padre. Se lo dice el ángel el día de la Anunciación: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc. 1, 28). Tiene también con el Espíritu Santo una relación que se ha comparado a la de la esposa con el esposo. Lo dice el ángel: «El Espíritu Santo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño que nacerá de ti será llamado Santo e Hijo de Dios» (Lc. 1, 35). «No temas María porque has encontrado gracia delante de Dios» (Lc. 1, 30).

¿Qué dice la Biblia?

Vamos por parte: Es cierto que esos privilegios no están contenidos «explícitamente» en la Biblia. La Biblia, por ejemplo, no habla de la Inmaculada Concepción ni de la Asunción. Pero están contenidos implícitamente en la Biblia. Por ejemplo, en una semilla de rosal no está la rosa. No se ve la rosa, pero ahí está en germen y poco a poco con la savia que viene de la tierra húmeda y con el calor del sol brotará el rosal y en él florecerá la rosa.

Así también todo lo que la Iglesia enseña de María ha brotado de la semilla del Evangelio, al calor del Espíritu Santo, que sigue iluminando al Pueblo de Dios y lo lleva a descubrir de a poco toda la riqueza que El mismo ha colocado, como en un germen, en la Escritura inspirada por El.
Todo lo que la Iglesia enseña acerca de María es coherente con la imagen de María que nos formamos al leer el Evangelio, con humildad y con espíritu de fe.

¿Qué dicen los evangelios acerca de las hermanas y hermanos de Jesús?

El idioma que usaba Jesús y sus discípulos no tiene muchas palabras para distinguir los distintos grados de parentesco. Para todo se usaba la palabra «hermano» y así lo vemos en Génesis 13, 8 y en Mt. 13, 55. Las palabras originales que traducimos en castellano por «hermanos» y «hermanas» significan no sólo los hermanos carnales sino también los primos y otros parientes cercanos. La Virgen María no tuvo otros hijos. Jesús es el «único hijo» de María. Esto se muestra claramente por el hecho de que al morir, Jesús entregó su madre a Juan (Jn. 19, 27).

San Pablo dice que Jesucristo es el único Redentor y ¿por qué dice la Iglesia católica que María es corredentora?

Así es. Jesús es el único Redentor, pero San Pablo enseña también que nosotros colaboramos a la redención uniendo nuestros sufrimientos a los de Cristo. «Me alegro por lo que sufro por ustedes, porque de esta manera voy completando en mi propio cuerpo lo que falta a los sufrimientos de Cristo por la Iglesia, que es su cuerpo» (Col. 1, 24). María sufrió durante la pasión de su Hijo como nadie jamás ha sufrido, porque tenía, más que nadie, horror al pecado, porque amaba a su Hijo más que nadie; porque amaba a los hombres por quienes su Hijo sufría y moría. Por eso ha participado tan íntimamente en la redención. No es ella la redentora; hay un solo Redentor, Jesucristo. Pero se la puede llamar corredentora con toda propiedad explicando bien el alcance de este término.

Algunos dicen que los católicos adoran a María como si fuera Dios, o creen en María más que en Dios ¿es cierto esto?

Adorar a María sería una idolatría, un pecado contra el primer mandamiento de la Ley de Dios. «Sólo a Dios adorarás» (Lc. 4, 8). Jamás la Iglesia ha enseñado cosa semejante. María es una mujer, una creatura, la más santa de todas las creaturas, pero solamente una creatura.
A María la queremos, la veneramos, conversamos con ella en la oración, le damos culto no de adoración que está reservado sólo a Dios, sino un culto de veneración como se lo damos a los santos que, como ella, son seres humanos, simples creaturas; y le pedimos que nos haga conocer, amar y seguir a Jesús como ella lo conoció, lo amó y lo siguió.

¿No será que el culto a María distrae del culto a Cristo?

No distrae de él, sino que conduce a él. María presintió el culto que le sería dado a lo largo de los siglos, cuando exclamó: «Desde ahora me proclamarán bienaventurada todas las generaciones» (Lc. 1, 42). Ya Isabel, su prima, se lo había anunciado: «Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre» (Lc. 1, 48). Los millares de iglesias dedicadas a María, las multitudes de personas que acuden a sus santuarios, los millones de Avemarías que se rezan diariamente en el mundo, han confirmado ese presentimiento y ese anuncio. El que conoce a María la ama, y se esfuerza por darla a conocer y por conocer y amar a Cristo. Se alimenta de su Palabra. Se integra en la vida de la Iglesia, cumple los mandamientos y participa de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía.

¿Cual será la relación de María con Cristo?
María es madre. Es también discípula, su más perfecta discípula, su primera y fidelísima seguidora y su inseparable colaboradora. María es un reflejo de la santidad de su Hijo Jesús. Se la ha comparado a la luna que nos ilumina de noche con una luz más suave que la del día y que no es sino un reflejo de la luz deslumbrante del sol.
11. ¿Cuál es la relación de María con la Iglesia?
Siendo madre «de Cristo» y, siendo nosotros por adopción, hermanos de Cristo, María es también Madre «nuestra». Así lo dijo también expresamente Cristo en la cruz cuando le dijo a Juan: «He ahí a tu madre» (Jn. 19, 27). María, siendo discípula y seguidora de Cristo, es nuestro modelo, la que va delante en nuestra peregrinación hacia Cristo, la que nos muestra el camino y nos anima a seguirlo: modelo de fe, de esperanza y de amor. Estando María ahora en el cielo, intercediendo por nosotros, nos encomendamos a ella para que nos ayude a vivir aquí en la tierra como cristianos y alcanzar nuestro destino final que es el cielo.

Los títulos de la Virgen
¿Por qué hablan algunos de la Virgen «del Carmen» y otros de la Virgen «de la Tirana» o de «Lourdes»? ¿Por qué hay tantas imágenes y advocaciones distintas de la Virgen? ¿Son acaso muchas las Vírgenes?

La Virgen María es una sola. La que conocemos en el Evangelio, con la fe de la Iglesia, es María de Nazaret, la Madre de Jesús. Los diversos nombres y las distintas imágenes aluden a las circunstancias o misterios de su vida. La Mater Dolorosa al pie de la cruz es una mujer madura, traspasada de dolor. La Virgen del Tránsito o de la Asunción es una mujer transfigurada, entrando en la gloria.

Otros nombres se refieren a los distintos lugares en que se celebra su culto: Virgen de Lourdes, de Guadalupe… Pero la Santísima Virgen es una sola. Los miles de artistas que han querido pintarla y esculpirla se la han imaginado cada cual a su manera, buscando, sin embargo, su inspiración en el Evangelio y en la fe de la Iglesia.

¿Qué se debe entender por apariciones de la Virgen?

La Santísima Virgen puede, si quiere, intervenir desde el cielo en asuntos humanos por amor a los hombres. Puede «aparecerse» a tal o cual persona, habitualmente a niños o personas humildes, y entregarles un mensaje para que los hombres se conviertan y vuelvan a Dios.

¿Cree la Iglesia, así no más, a cualquiera que dice que se le apareció la Virgen?

La Iglesia tiene mucha prudencia y sabiduría y es muy lenta en reconocer una aparición. Primero estudia, averigua y comprueba, a fin de no inducir a nadie a engaño. Y hechas las averiguaciones y después de varios años se pronuncia y reconoce con su autoridad si la aparición es real o ficticia. En algún caso la Iglesia se ha convencido de la autenticidad de una aparición por la santidad de vida del vidente, por la pureza del mensaje entregado o por los hechos ocurridos en el lugar de la aparición: curaciones, conversiones, etc. Esto es lo que ocurrió en Lourdes, Francia, en 1858 y en Fátima, Portugal, en el año 1917. En otros casos la Iglesia ha rechazado las supuestas apariciones o simplemente no se pronuncia esperando que el tiempo establezca la verdad.

¿Cuál es la mejor manera de orar a la Santísima Virgen?

La oración principal es la del Ave María que consta de dos partes: la primera parte está tomada del Evangelio, del relato de la Anunciación y de la Visitación: «Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo» (Lc. 1, 28). «Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre» (Lc. 1, 42).

La segunda parte ha sido agregada por la Iglesia: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

¿Qué es el santo rosario?

Es una manera de unirnos a la Santísima Virgen María rezando cinco veces un Padre nuestro, diez Avemarías y un gloria, y recordando cada vez un misterio de la vida del Señor. Hay 5 misterios gozosos, que se rezan los lunes y sábado, 5 misterios dolorosos, que se rezan los martes y viernes, 5 misterios luminosos que se rezan los jueves y 5 misterios gloriosos que se rezan los miércoles y domingos. Otras hermosas oraciones a la Virgen son la «Dios te salve Reina y Madre»; el «Bendita sea tu pureza», etc.

Cuestionario

¿Qué sabemos de María? ¿Dónde radica su grandeza? ¿Podemos llamar a María «Madre de Dios»? ¿Por qué? ¿De qué nos acusan algunas sectas? ¿Adoramos los católicos a María? ¿Qué significa que le damos culto de veneración? ¿Qué anunció María en lo referente a su memoria? ¿Cómo la recuerda la historia a través de los siglos? ¿Se ha aparecido la Virgen María? ¿Dónde y cuándo? ¿Cuál ha sido su mensaje. ¿Qué es el Santo Rosario? ¿Es bíblica?
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe

La Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, eh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Salve Regina
Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Una oración antigua siempre nueva.

En la formación religiosa de todo cristiano ocupan un lugar muy relevante aquellas plegarias que desde niños hemos estado escuchando y rezando. De una forma imperceptible pero eficaz esas oraciones han ido formando nuestra piedad y delineando nuestro trato con Dios, con la Santísima Virgen, con el ángel de la guarda y con los santos; han enriquecido nuestra oración con unas determinadas actitudes, sentimientos y modos de invocar que sin duda influyen hoy en nuestra vida.

Sin embargo, tales oraciones, a base de repetición, pueden perder su brillo y atractivo, como ciertas hermosas catedrales y monumentos que ya no inspiran nada al transeúnte que ha vivido siempre frente a ellas. No obstante, bastaría detenerse un momento y contemplarlas tranquilamente para arrancarles nuevos secretos y emociones.

Una de estas oraciones es la Salve Regina. Se trata de una oración muy antigua: consta por la historia que ya existía en el siglo XI, antes de la primera cruzada y, de hecho, su vocabulario rebosa de la cortesía y galantería que por aquellos tiempos se comenzaba a abrir paso en la sociedad. La Salve es una oración que ha gustado en todas las épocas por su brevedad y sencillez, por su ternura y profundidad, en la que se entrelazan de modo admirable la tristeza del peregrino y la esperanza del creyente: no por nada, tanto los franceses como los españoles y alemanes se han disputado siempre su autoría.

La Salve es un maravilloso ejemplo de lo que significa una oración “esencial”. En ella se hace una única petición: et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium, ostende. Esta única súplica va precedida de un saludo (Salve, Regina, Mater misericordiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve) y de una breve presentación (Ad te clamamus, exsules filii Evae; ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle). Termina con una brevísima “coda”: O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

El adjetivo “nuestra” nos indica que cuando rezamos esta oración no nos presentamos…

Saludo

El saludo es una sucesión rápida pero abundante de piropos, que tienen la función de atraer la mirada y ganar la benevolencia de la Santísima Virgen. Los latinos dirían que es la captatio benevolentiae con la que debe comenzar todo buen discurso.

– Salve es el típico saludo latino, respetuoso y familiar al mismo tiempo, y ciertamente, no tan solemne como la traducción española: “Dios te salve”. Es simplemente un augurio de buena salud.

– Regina: es el primer piropo de la oración. Es verdad que María es Reina, pero no es normal que un hijo llame así a su madre: nosotros no nos dirigimos a nuestras madres recordándoles sus títulos: <“doctora o licenciada”… Si alguna vez lo hacemos está claro que hay de por medio una intención bien concreta: queremos llegar a nuestra madre por el lado femenino -toda mamá guarda siempre algo de la coquetería femenina- para obtener mejor lo que deseamos. Por otra parte, este título también nos recuerda -a María y a nosotros- que Ella, por ser reina, es poderosa y puede concedernos lo que le pedimos.

– Mater misericordiae: inmediatamente después la oración pasa al título más querido por nosotros: Mater. Y además, con un matiz especial: misericordiae. El que suplica quiere salir al paso, cuanto antes, de una posible objeción: es cierto que él no se presenta con méritos y que no tiene ningún derecho para obtener lo que pide. Su único argumento es que Ella, María, es misericordiosa. También el Mater misericordiae se podría traducir, aunque no es el sentido de esta oración, como “Madre de la Misericordia”, es decir, Madre de Cristo, de Jesús, que es la misericordia infinita, como diciendo: “Tu hijo no tendría ningún problema en que me concedieras esto que te pido… Él es la misericordia misma”.

– Vita, dulcedo: apelativos muy tiernos y cariñosos. Creo que no hay oración mariana en la que le dirijamos nombres más dulces: “mi vida… dulzura…”. Spes nostra: el adjetivo “nuestra” nos indica que cuando rezamos esta oración no nos presentamos a María como hijos únicos, sino junto con todos los hermanos. Si ya de por sí es difícil a una madre resistirse cuando su hijo le pide algo, ¿qué será cuándo se le presentan todos al mismo tiempo?

… a María como hijos únicos, sino junto con todos los hermanos.

Presentación de la súplica

Antes de entrar de lleno en su única petición, el suplicante se presenta a sí mismo y describe el estado en el que se encuentra:

– Clamamus: la traducción exacta es más fuerte que la que ordinariamente se usa en castellano. No sería “llamamos” sino más bien “gritamos” o “clamamos”. Suspiramus: indica esa dificultad para respirar propia de aquél al que le asaltan las lágrimas o una pena muy grande. Gementes et flentes: describe dos formas de llorar: ruidosa y violenta una, suave y mansa la otra. No hace falta más introducción para expresar que el suplicante no es feliz y que se encuentra en una situación de necesidad. Exsules filii Hevae: sin concretar sus penas, las resume todas ellas en su condición de pecador (hijo de Eva), desterrado de un Paraíso maravilloso que podría haber sido suyo. Esta nostalgia del Paraíso perdido se hace más acuciante todavía en esos momentos de abatimiento y de tristeza que la vida tiene y que están maravillosamente sintetizados con la alusión a las lágrimas y con la imagen geografica del valle: in hac lacrimarum valle. Mientras la montaña sugiere sentimientos de exaltación, luminosidad y fuerza, al valle, por el contrario, le acompaña la niebla, la oscuridad, la incertidumbre.

Petición

Antes de hacer la petición, una última alabanza, precedida de una expresión sumamente coloquial: eia: ea, venga!, orsù dirian los italianos.

– Advocata: “si tú, que eres nuestra defensora, no nos ayudas, ¿a quién vamos a recurrir?”. Es una invocación que pone a María entre la espada y la pared… Illos tuos misericordes oculos ad nos converte: el suplicante, antes de pedirle a la Santísima Virgen la gracia que necesita, le pide que le mire: ¿cómo va a negar algo una madre cuando su hijo le está mirando a los ojos? Por eso, el hijo le pide a María que, por favor, le mire. Pero, obviamente, no lo dice así, sino con un giro poético y finísimo: “dirige hacia nosotros esos tus ojos misericordiosos”. De nuevo, otro piropo a María como mujer: y concretamente a sus ojos, cuya belleza natural se ve potenciada por el amor y la misericordia que en ellos se reflejan.

Finalmente, llegamos a la petición. En latín, por el hipérbaton característico, que pone normalmente el verbo al final, la construcción de la frase tiene un encanto especial: et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium, ostende. Refleja muy bien el titubeo, la indecisión, los anacolutos del que quiere hacer una petición difícil y no sabe cómo comenzar. Una traducción literal sería ésta: “y a Jesús, que es el fruto bendito de tu vientre… a nosotros, después de este exilio… muéstranoslo”.

¡Qué bien dicho! La idea es que nos deje entrar en el cielo, que nos alcance esa gracia. Pero no lo dice de modo tan directo y burdo, pues podría parecer una petición interesada. El suplicante quiere expresar que lo de menos es el cielo; lo que a él le interesa es… ver a Jesús. Obviamente, es lo mismo, pero dicho de modo más fino, más elegante. Esto me recuerda una anécdota de mi infancia: cuando era pequeño en mi barrio existía la costumbre de invitar a todos los amigos de los hermanos a una pequeña merienda cuando nacía un nuevo niño.

Pues bien, cuando mis amigos y yo nos enterábamos de que en tal casa se estaba festejando un nuevo nacimiento, acudíamos a la casa aunque no tuviéramos nada que ver con la familia, y le preguntábamos a la señora: “Disculpe, señora, ¿nos deja ver al niño?”. La señora, emocionada y contenta de ver niños tan modositos, nos hacía pasar de mil amores y nos mostraba a la criatura. Después de esto, obviamente, no nos iba a echar de la fiesta con las manos vacías…

Los momentos de abatimiento y de tristeza de esta vida están sintetizados con la alusión a las lágrimas.

Coda final

La coda, que algunos atribuyen a san Bernardo, es el broche final y la despedida de esta hermosísima oración: · O clemens: invoca la clemencia de María y muy discretamente hace referencia a nuestra condición de pecadores. O pia alude a nuestra triste condición de hombres que sufren. O dulcis Virgo sintetiza todos los cariñosos apelativos que se le han dirigido a la Virgen a lo largo de la oración. Y concluye de modo magistral pronunciando simplemente el nombre de María: Maria. El último recurso para alcanzar de la Virgen la gracia de las gracias: pronunciar su nombre con un hilo de voz, con amor y mirándola confiadamente a los ojos.

Salve Regina. Meditación de cada frase
Después del Avemaría, es la plegaria mariana más hermosa y universal.
Después del Avemaría, la plegaria mariana más hermosa y más universal es la antífona: “Salve Regina”

No se sabe todavía quién ha sido su verdadero autor.

Quien mejor la explica en San Alfonso María de Ligorio en su libro “Las glorias de María”

Expliquemos brevemente:

  • Dios te salve, Reina y madre de misericordia: ¿Por qué la Iglesia la llama Reina de misericordia? Responde San Bernardo: para que sepamos que la Virgen abre los tesoros de la misericordia a Dios a quien le place, cuando le place y como le place. Así que no hay pecador, por enormes que sean sus pecados, que llegue a perderse si lo protege María. ¡Qué confianza debemos tener en esta Reina!
  • Vida y dulzura: María es Vida nuestra, por que nos concede de Dios la gracia perdida por el pecado que es muerte. Es vida también porque nos alcanza de Dios la perseverancia final, si se la implora.
    Es Dulzura porque es madre; y está presente en las horas amargas de la vida, como consoladora de los afligidos, refugio de los pecadores y auxilio de los cristianos. Dulzura, porque nos alcanzará muerte dichosa y suave.
  • Esperanza nuestra, Dios te salve: Esperanza de todos los hombres. Los protestantes y jausemistas llevaron muy a mal que saludemos a María con este título, por parecerles que sólo Jesús es el Redentor.Tenemos que decir que la esperanza que depositamos en María no menos cabe la esperanza en el Redentor, sino que la aumenta.Esta esperanza en María se basa, se funda en su poderosísima intercesión ante su Hijo, con el fin de que se compadezca de nosotros y nos otorgue su gracia y su perdón.
    La salvación, sí, viene de Dios, pero a través de María, Abogada y Mediadora de todas las gracias. En este sentido María es la dulcísima esperanza de todos los hombres.
    Es esperanza sobre todo para los pecadores, que viven sumergidos en la noche del pecado. ¿Qué tienen que hacer? Acudir a María que es luna que brilla en la noche
  • A ti llamamos los desterrados hijos de Eva: Estamos en la vida, como un destierro. ¡Qué hermoso poder cantar con María! Y en este destierro tenemos, como los israelitas tantas tentaciones… ¡Invoquemos a María y Ella vendrá en nuestra ayuda!
  • A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas: La tierra es eso: un valle de lágrimas y miserias
    La vida es un destierro, lejos de la patria que es el cielo.

    Nacemos y morimos llorando. Y entre la primera y la última lágrima, ¡Cuántas más derramamos a diario!

    Y aquí viene María a consolarnos, pues es Consoladora de los Afligidos, y asi no caer en la negra desesperación.

  • Ea, pues, Señora, Abogada nuestra: Es abogada poderosa para alcanzarnos de Dios la salvación.
    Jesús no niega nada a su madre en el cielo, pues María no le negó nada a su Hijo en la tierra.

    San Bernardo llama a María la omnipotencia sublime, porque con sus ruegos alcanza siempre cuanto quiere.
    Así que, tranquilos, si tenemos a María como abogada, no tengamos miedo de la sentencia final del Juez, su Hijo. ¡Estaremos salvos! ¡También los pecadores si acuden a ella, arrepentidos!

  • Vuelve a nosotros, tus ojos, misericordiosos: en la 1° petición de la Salve: que nos mire con ojos misericordiosos ¡No tengas en cuenta nuestros pecados!
    ¡Qué bondad, que ternura!
    ¡Cuando una madre mira con ojos de misericordia a su Hijo!
  • Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre: en la 2° petición
    Con este bendito fruto habremos logrado todo: la salvación eterna y la felicidad verdadera.
    Eso es el cielo disfrutar de este bendito fruto de María.
    Le estamos diciendo implícitamente a María que nos libre del infierno, que nos socorra en el purgatorio.
  • Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce virgen María: La clemencia es virtud propia de los reyes, que se compadecen de los delincuentes, perdonándoles o disminuyéndoles las penas a que habían sido justamente condenados. María es Reina. Es tal su piedad, que va siempre buscando a quien dar la vida y la salvación.¡Qué suave es el nombre de María!“Es clemente con los miserables, piadosa con los que la invocan, dulce con lo que la aman. Clemente con los penitentes, piadosa con los que progresan en la virtud, dulce con los que llegaron a la perfección. Clemente, librando de los castigos, piadosa, colmando de gracias, dulce, dándose a quien busca”
  • Ave María

    Dios te salve, María, llena eres de gracia,
    el Señor es contigo,
    bendita tú eres entre todas las mujeres
    y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

    Santa María, Madre de Dios,
    ruega por nosotros, pecadores,
    ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Amén.

    Explicación del Ave María
    Está formada por las palabras del ángel de la anunciación y por las palabras establecidas por San Pío V.
    Explicación del Ave María
    Explicación del Ave María

    Se trata de la bellísima salutación del Ave María, repetida centenares de veces por todos los devotos de la Virgen, sobre todo durante el rezo del Santo Rosario.

    Y sabemos que esta plegaria tiene dos partes.

    La primera parte:

    Eetá formada por las palabras del ángel de la anunciación: “Ave, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc. 1,28) , a los que se han agregado las que pronunció Santa Isabel al recibir la visita de su prima María: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” (Lc. 1,42) . La Iglesia ha añadido el nombre de “María” al principio y el de “Jesús” al final.
    ¡Es un himno de sublime alabanza, absolutamente desinteresado, pues no se le pide nada a María!

    La segunda parte:

    Comenzó a aparecer en la Iglesia en el siglo XIV, pero su uso no se hizo universal hasta que San Pío V, al promulgar el Breviario Romano en 1568, mandó que se rezase:
    “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”
    Una alabanza y una súplica sentida y humilde.

  • Ave: ¡Dios té salve! ¡La paz sea contigo! Así saludaba Cristo a los suyos.
    Hoy correspondería en lenguaje cristiano a estas expresiones populares y devotas: “Dios le guarde, buenos días nos dé Dios, vaya con Dios, quede con Dios, adiós” Es tener presente a Dios en todo, estar bajo su mirada y providencia.
  • María: la más bella música que han podido formar cinco letras (Pemán). Es una palabra dulcísima, la más tierna y entrañable para un cristiano.
    María significa: “Señora”, “Belleza”, “Estrella del mar”, con todo lo que significa “Estrella”: guía, amparo, refugio, esperanza, consuelo, socorro. María es Estrella.
    Así como la Estrella guía al navegante al puerto, así María nos guía al cielo.
    Así como la estrella da aliento y esperanza, así María nos da fuerza.
    Así como la estrella en medio de la tempestad consuela, así María nos alegra en nuestras luchas.
    La Virgen es nuestra Estrella del mar, que disipa las nubes de los engaños y errores con que nos seduce el demonio.
    Por eso, el nombre de “María” debemos tenerlo frecuentemente en los labios y en el corazón.
    También María significa “Mar amargo”, por la inmensidad de sus penas en la pasión de Su Hijo, por la ingratitud de los pecadores, por la tristeza de su condenación.
  • Llena de gracias: significa abundancia, posesión, permanencia, estado. Llena de gracias en el alma, para obrar de gracia, es decir, de santidad, llena de gracia porque fue habitada por Dios.
  • El Señor es contigo: indica la presencia de Dios activa y eficaz para la misión encomendada. Esta presencia llena de gozo y alegría. Dios está con Ella. Está invadida de Dios.
  • Bendita tú entre las mujeres: por ser la Madre de Dios, escogida y preferida… por ser madre y virgen, única entre todas las mujeres… por ser concebida sin pecado original… por ser más santa que todas las mujeres santas del mundo. Por eso, sólo a ella le han levantado en toso el mundo altares, templos y ermitas.
  • Y bendito el fruto de tu vientre: es Jesús ese fruto. Es un fruto hermoso, sabroso, suculento, suave. Quien lo come quedará saciado. El fruto que nos ofreció Eva fue un fruto de muerte. María nos ofrece el fruto de la Salvación. La fragancia de este bendito fruto, viene exhalada en la Eucaristía.
  • Jesús: palabra que añadió la Iglesia al final de la 1° parte del Ave María Jesús significa la salvación de Jahvé.
  • Santa María, Madre de Dios: Así comienza la 2° parte. Santa, Santa porque cumplió fidelisimamente la voluntad de Dios en todo. Ser santos, para eso vinimos a la tierra. Y es Madre de Dios, no madre de un serafín o de un querubín. Madre del Soberano Dios.
  • Ruega por nosotros: que estamos desterrados en este valle de lágrimas… que somos pecadores… que estamos tentados.
  • Pecadores: somos pecadores, lo contrario que ella. Pecamos con los ojos, por inmodestia; con el oído, por oír conversaciones vanas: con la lengua, por hablar mal; con el paladar, por gula en los manjares; con la fantasía, por imaginaciones peligrosas; con el entendimiento, por pensar mal, con la memoria, por recuerdos nocivos; con el corazón por malos deseos.
  • Ahora: en este día, en esta hora en este momento de luz o de oscuridad, de paz o desasosiego, de tentación o de calma. Ahora, cuando camino, cuando me subo al autobús, cuando voy al trabajo, cuando salgo de vacaciones, cuando descanso.
  • Y en la hora de nuestra muerte: que no sabemos cómo será, si cuándo será, ni cómo nos sorprenderá. Es ese momentos el demonio nos traerá el recuerdo de nuestros pecados pasados, el rigor de la justicia divina y la memoria del desprecio de tantas gracias. En la hora de nuestra muerte, cuando el dolor de la enfermedad no nos permita acudir a ti, que tengamos a nuestro lado a un sacerdote que nos absuelva, que nos administre el Viático y nos dé la Unción de enfermos y nos recomiende el alma, y así demos el último suspiro pronunciando tu santo nombre y el de tu Hijo Jesús.Quien reza fervorosamente el avemaría tendrá la gracia de una santa muerte. No olvidemos al acostarnos las tres Avemarías, prenda segura de una buena muerte.
  • Amén: así es. Así lo creo¡Qué hermosa oración!

    María, ruega por nosotros.

  • ¿Por qué rezar el Ave María?
    Carta del Cardenal Norberto Rivera.

    El Avemaría es seguramente una de las primeras oraciones que aprendimos cuando éramos niños. Es una oración sencilla, un diálogo muy sincero nacido del corazón, un saludo cariñoso a nuestra Madre del Cielo.

    Recoge las mismas palabras del saludo del ángel en la Anunciación (Lucas 1, 28) y
    del saludo de Isabel (Lucas 1, 42), y después añade nuestra petición de intercesión confiada a su corazón amantísimo. En el sigo XVI se añadió la frase final: “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Todo ello forma una riquísima oración llena de significado.

    El Avemaría es una oración vocal, es decir, que se hace repitiendo palabras, recitando fórmulas, pero no por esto es menos intensa, menos personal.

    Podemos decir que el Avemaría y el Rosario son las dos grandes expresiones de la devoción cristiana a la Santísima Virgen. Pero la devoción no se queda sólo ahí.

    En el Avemaría, descubrimos dos actitudes de la oración de la Iglesia centradas en la persona de Cristo y apoyadas en la singular cooperación de María a la acción del Espíritu Santo (Cf Catecismo de la Iglesia Católica 2675).

    La primera actitud es la de unirse al agradecimiento de la Santísima Virgen por los beneficios recibidos de Dios (“llena eres de gracia”, “el Señor es contigo”, “bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”) y la segunda es el confiar a María Santísima nuestra oración uniéndola a la suya (“ruega por nosotros, pecadores”).

    Para explicar esta oración es muy útil seguir los números 2676 y 2677 del Catecismo de la Iglesia Católica.

    1. En la primera parte de la oración se recoge el saludo del ángel, del enviado del Señor. Es una alabanza en la que usamos las mismas palabras del embajador de Dios. Es Dios mismo quien, por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava y a alegrarnos con el gozo que Dios encuentra en ella.

    “Llena eres de gracia, el Señor es contigo”:

    Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquél que es la fuente de toda gracia.

    María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es “la morada de Dios entre los hombres” (Apocalipsis 21, 3). “Llena de gracia”, se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que ella entregará al mundo.

    2. A continuación, en el Avemaría se añade el saludo de Santa Isabel: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. Isabel dice estas palabras llena del Espíritu Santo (Cf Lucas 1, 41), y así se convierte en la primera persona dentro de la larga serie de las generaciones que llaman y llamarán bienaventurada a María (Cf Lucas 1, 48): “Bienaventurada la que ha creído…” (Lucas 1, 45); María es “bendita entre todas las mujeres” porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor.

    Abraham, por su fe, se convirtió en bendición para todas las “naciones de la tierra” (Génesis 12, 3). Por su fe, María vino a ser la madre de los creyentes, gracias a la cual todas las naciones de la tierra reciben a Aquél que es la bendición misma de Dios: “Jesús el fruto bendito de tu vientre”.

    El Papa Juan Pablo II nos explica muy bien el contenido de este saludo de Isabel a su prima en el número 12 de la Carta Encíclica Redemptoris Mater:

    3. Después, el Avemaría continúa con nuestra petición: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros…” Con Isabel, nos maravillamos y decimos: “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lucas 1 ,43).

    María nos entrega a Jesús, su Hijo, que muere por nosotros y por nuestra salvación en la cruz y, desde esa misma cruz, Jesucristo nos da a María como Madre nuestra (Cf Juan 19, 26-28); María es madre de Dios y madre nuestra, y por eso podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones, porque sabemos que Dios no le va a negar nada (Cf Juan 2, 3-5) y al mismo tiempo confiamos en que tampoco nos lo va a negar a nosotros si es para nuestro bien.

    María Santísima reza por nosotros como ella oró por sí misma: “Hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: “Haced lo que Él os diga” (Cf Juan 2, 5).

    “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la “Madre de la Misericordia”, a la Toda Santa.

    Nos ponemos en sus manos “ahora”, en el hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, “la hora de nuestra muerte”. Que esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte de su Hijo al pie de la cruz y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso, a nuestra felicidad eterna en el pleno y eterno amor de Dios.

    La devoción a la Santísima Virgen

    La Verdadera Devoción a María Santísima

    Es, por tanto, justo y necesario repetir con los santos: DE MARIA NUNQUAM SATIS:  maría no ha sido aún alabada, ensalzada, honrada y servida como se debe. Merece aún mejores alabanzas, respeto, amor y servicio.

    Debemos decir también con el Espíritu Santo: Toda la gloria de la Hija del rey está en su interior (Sal. 45, 14). Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a porfía, fuera nada en comparación con la que recibe interiormente de su Creador y que es desconocida a criaturas insignificantes, incapaces de penetrar el secreto de los secretos del Rey.

    Debemos también exclamar con el Apóstol: El ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar… (1 Cor. 2, 9) las bellezas, grandezas y excelencias de María, milagro de los milagros de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. “Si quieres comprender a la Madre –dice un santo– trata de comprender al Hijo. Pues Ella es digna Madre de Dios”.

    ¡Enmudezca aquí toda lengua!

    San Luis María Grignion de Montfort

    Índice

    Introducción al tema

    Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María

    Otros escritos que se refieren a la devoción verdadera y pura a María

    Fragmento de la Definición sobre las sagradas imágenes y la tradición [ II Concilio de Nicea ]

    La imagen de la Virgen [ IV Concilio de Constantinopla ]

    Akáthistos [ Liturgia Bizantina ]

    De la Constitucion Lumen Gentiun [ Concilio Vaticano II ]

    MENSE MAIO [ Papa Pablo VI ]

    Grata recordatio [ Juan XXIII ]

    Ad caeli reginam [ Pío XII ]

    INGRUENTIUM MALORUM [ Pío XII ]

    Ingravescentibus malis [ Pío XI ]

    Ad Diem Illud Laetissimum [ San Pío X ]

    Parta Humano Generi [ León XIII ]

    Diuturni Temporis [ León XIII ]

    Augustissima Virginis [ León XIII ]

    Fidentem Piumque [ León XIII ]

    Adiutricem populi [ León XIII ]

    IUCUNDA SEMPER [ León XIII ]

    Laetitiae Sanctae [ León XIII ]

    Magnae Dei Matris [ León XIII ]

    Octobri mense [ León XIII ]

    Superiore Anno [ León XIII ]

    Salutaris ille spiritus [ León XIII ]

    Supremi Apostolatus [ León XIII ]

    Corredención Mariana en la Hagiografía del Siglo XX [ Rev. Stefano Manelli, F.F.I. ]

    Homenaje a la Virgen maría [ Papa Benedicto XVI ]

    Angelus de la Solemnidad de Maria Madre de Dios del 2009 [ Papa Benedicto XVI ]

    María reina [ Papa Juan Pablo II ]

    Maria es Reina del Cielo y de la tierra [ San Luis María de Monfort ]

    En la escuela de María, Mujer Eucarística [ Papa Juan Pablo II ]

    La Maternidad de María y la Iglesia [ Papa Juan Pablo II ]

    María, Madre de la esperanza y maestra de vida espiritual [ Papa Juan Pablo II ]

    Consagración de Europa a María [ Papa Juan Pablo II ]

    Oración a la Madre de Cristo [ Papa Juan Pablo II ]

    Un sueño que se realiza [ San Juan Bosco ]

    Lo Maravilloso crea maravillas [ Didier Decoin ]

    De Ella deseo hablar [ Marta Robin ]

    De Maria nunquam satis [ Papa Benedicto XVI ]

    ¡Ella era tan bella! [ Santa Bernardita ]

    Discreción y modestia de María [ Cardenal John Henry Newman ]

    Eva y Maria [ San Efrén ]

    Cántico Admirable en honor de María [ San Efrén ]

    María, Templo de Dios [ San Ambrosio ]

    Ved que milagro es la Madre de Dios [ San Máximo de Turín ]

    La Virgen sin culpa triunfa [ Prudencio ]

    Una verdadera y tierna devoción a la Santísima Virgen [ San Luis María de Monfort ]

    La Visitación de la Virgen María [ P. Luis de Moya ]

    El cumpleaños de la Santísima Virgen [ P. Luis de Moya ]

    Viviendo con María [ P. Luis de Moya ]

    Por el sufrimiento a la felicidad [ P. Luis de Moya ]

    La maternidad divina de María [ Papa Benedicto XVI ]

    No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer [ Papa Juan Pablo II ]

    Maria va a dar a luz un hijo llamado Emanuel [ Liturgia Copta ]

    El rosario, salterio de Maria [ Sixto IV ]

    Excelencias del rosario [ San Pío V ]

    La Fiesta del Rosario y la victoria de Lepanto [ Gregorio XIII ]

    Providencial institución del rosario [ Sixto V ]

    María, en la fe de la Iglesia (credo) [ Clemente VIII ]

    Misión de María en el plan divino de salvación [ Pablo V ]

    Virgen Orante [ Fraternidad Monástica del Cristo Orante ]

    La Virgen María [ P. José Rivera Ramírez, Siervo de Dios ]

    Inmaculada Concepción de María [ Clemente XI ]

    Saludo a la Bienaventurada Virgen María [ San Francisco de Asís ]

    Canto de exhortacion a las Damas Pobres [ San Francisco de Asís ]

    Intercesion de Maria [ San Francisco de Asís ]

    Antifona [ San Francisco de Asís ]

    De la pobreza de Jesus y Maria [ San Francisco de Asís ]

    Dios no pudo hacerlo mejor [ Santo Tomas de Aquino ]

    De la hiperdulia [ Santo Tomas de Aquino ]

    Consejos de un misionero: amor a María . [ San Antonio María Claret ]

    Carta a un devoto de Maria [ San Antonio María Claret ]

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Invitación a imitar a María [ San Agustín ]

    María, Madre de Cristo y Virgen de Cristo [ San Agustín ]

    Regina Coeli [ Papa Juan Pablo II ]

    La Encarnación [ Rev. Padre Thomas Hopko ]

    La súplica actual [ Giorgio Sernani ]

    María lleva en su seno un fruto de gozo [ San Agustín ]

    Celebramos a la Virgen [ Liturgia Bizantina ]

    Madre de la Misericordia [ Papa Juan Pablo II ]

    El Secreto admirable del Santisimo Rosario [ San Luis María de Monfort ]

    Reflexiones sobre el Santo Rosario [ Sor Lucia de Fatima ]

    El Santo Rosario en las familias [ Pío XII ]

    Un Tesoro Escondido: El Tratado de la Verdadera Devocion a la Santisima Virgen [ Rosa C. Elena Nougué ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Reina y Madre. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria nuestra Vida y Dulzura [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Esperanza Nuestra. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestro Socorro [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Intercesora. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Abogada. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Consuelo Nuestro. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Intercesora Nuestra. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Bondad y Clemencia de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: El nombre de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Fiestas de Maria: La Natividad de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Fiestas de Maria: La Presentacion de Maria en el Templo. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Fiestas de Maria: La Asuncion de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Los Dolores de Maria [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Las Virtudes de la Virgen Maria [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Obsequios y Plegarias a Maria [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Consejos de un santo: NUESTRA SEÑORA DEL CORDÓN [ San Marcelino Champagnat ]

    Santo Rosario [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    La Virgen del Pilar [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    Hijos de Santa María [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    El Corazón virginal de María [ P. Bertrand de Margerie S.J. ]

    El Corazón nupcial de María [ P. Bertrand de Margerie S.J. ]

    Función dinámica de María en la Evangelizacion de America [ Luis Fernando Figari ]

    La virgen Maria en los escritos de San francisco de Asis [ Fray Sebastián López, o.f.m. ]

    La Concepción Inmaculada [ María de Jesús de Agreda ]

    Alabanza [ San Teodoro Estudita ]

    María y sus quehaceres domésticos en Nazareth [ Siervo Frank Duff ]

    El camino de consagracion a Maria [ Siervo Frank Duff ]

    La Reina de México y Emperadora de América Nuestra Señora de Guadalupe [ Siervo Frank Duff ]

    La Virgen Maria y los Musulmanes [ Siervo Frank Duff ]

    Mistica Union entre el Espiritu Santo y la Virgen Maria [ Siervo Frank Duff ]

    La Virgen Maria y San Pablo [ Siervo Frank Duff ]

    Las verdades sobre Maria se defienden a si mismas [ Siervo Frank Duff ]

    La Virgen es nuestro complemento [ Siervo Frank Duff ]

    No temas aceptar a Maria [ Siervo Frank Duff ]

    El Rosario es irremplazable [ Siervo Frank Duff ]

    Lutero y la Virgen Maria [ Fray Nelson Medina O.P. ]

    Presentación de la Bienaventurada Virgen María [ Fray Nelson Medina O.P. ]

    Nacimiento e Infancia de Maria [ Beata Anne Katherine Emmerick ]

    La Virgen como la Casa de la Sabiduria [ San Bernardo de Claraval ]

    De Susana, la Mujer Adultera y la Virgen Maria [ San Bernardo de Claraval ]

    De Lazaro y la Virgen Maria [ San Bernardo de Claraval ]

    La Anunciacion [ San Bernardo de Claraval ]

    En la Asuncion de la Virgen [ San Bernardo de Claraval ]

    Maria el dia de la Purificacion [ San Bernardo de Claraval ]

    La Natividad de Maria [ San Bernardo de Claraval ]

    Como Maria seamos casa que acoge al Salvador [ San Bernardo de Claraval ]

    Excelencias de la Virgen Madre [ San Bernardo de Claraval ]

    La Mujer Vestida de Sol (Apocalipsis 12) [ San Bernardo de Claraval ]

    La Mujer Vestida de Sol [ Thomas Merton ]

    La Santísima Virgen en los sermones de san Vicente Ferrer [ Fray Emilio Sauras Garcia, O.P. ]

    Maria Corredentora: Objeciones y respuestas. [ Dr. Mark Miravalle ]

    Recordaré tu nombre [ Liturgia Bizantina ]

    Canto a la Virgen [ Liturgia Bizantina ]

    María es la más excelsa de todas las creaturas [ San Proclo de Constantinopla ]

    María Madre de la Iglesia [ Papa Pablo VI ]

    Saludo a María [ Papa Pablo VI ]

    El mundo oró a María por el Concilio Vaticano II [ Juan XXIII ]

    Sacro vergente anno [ Pío XII ]

    Consagración de España al Inmaculado Corazón de María [ Pío XII ]

    Le testimonianze di omaggio [ Pío XII ]

    Meminisse Iuvat [ Pío XII ]

    Quamquam pluries [ León XIII ]

    Coronación de la Virgen de San nicolás y el Niño Jesús [ monseñor Héctor Sabatino Cardelli ]

    Dios mismo llama a las puertas de la voluntad de María [  ]

    Marialis Cultus [ Papa Pablo VI ]

    Pidamos con María el don de la unidad [ Papa Juan Pablo II ]

    Reunidos en oración con María, Virgen Madre [ Papa Benedicto XVI ]

    El rostro materno de María en los primeros siglos [ Papa Juan Pablo II ]

    María, Reina de la Familia [ Papa Juan Pablo II ]

    Litterae Encyclicae [ Papa Juan Pablo II ]

    Consagración [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Año Sacerdotal confiado a María [ Papa Benedicto XVI ]

    Que la Virgen nos acompañe en este Año Sacerdotal [ Papa Benedicto XVI ]

    San Pío, ejemplo de amor a María [ Papa Benedicto XVI ]

    Queridos por una Madre [ P. Luis de Moya ]

    Que la Virgen nos de la alegría necesaria [ Papa Benedicto XVI ]

    Coronación de la Virgen de Zapopán [ Cardenal Juan SANDOVAL IÑIGUEZ ]

    Salve María, Madre de Dios [ San Cirilo de Alejandría ]

    Alabanzas de María [ San Cirilo de Alejandría ]

    Como María [ P. Luis de Moya ]

    Vida centrada en Jesús y María. [ Santa Teresa de Los Andes ]

    Santa María de los Angeles en La Porciúncula [ Fr. Gualterio Bellucci ]

    Indulgencia de la Porciúncula [ Fr. Luis de Sarasola ]

    El Ave María [ Santo Tomas de Aquino ]

    Descubrir la Voluntad de Dios y vivirla [ P. Luis de Moya ]

    Elevada a la gloria del cielo, con su alma y su cuerpo [ San Germán de Constantinopla ]

    Deseo de consagración [ Beato Ceferino Namuncurá ]

    Lágrimas de amor [ Beato Ceferino Namuncurá ]

    Entrega personal a María [ Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva ]

    Qué es la entrega confiada a María [ Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva ]

    El cumpleaños de la Santísima Virgen [ P. Luis de Moya ]

    Por el sufrimiento a la felicidad [ P. Luis de Moya ]

    El Espíritu Santo y María [ León XIII ]

    Reina de la Paz [ Papa Benedicto XV ]

    Defensa de María por parte de San Jerónimo [ Papa Benedicto XV ]

    La Sonrisa de la Virgen [ Santa Teresita del Niño Jesús ]

    De la intercesión de la Santísima Virgen María [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Visitas a María Santísima [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    María proclama la grandeza del Señor [ San Beda, el Venerable ]

    La Virgen María y el Padre Pío [ Santo Padre Pío de Pietralcina ]

    Nuestra Señora la Virgen del Rosario [ P. Luis de Moya ]

    Cómo preparar la entrega confiada a María [ Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva ]

    Rosarium Virginis Mariae [ Papa Juan Pablo II ]

    Las bodas de Cana [ San Romano el cantor ]

    Madre dolorosa [ San Romano el cantor ]

    Llena de Gracia [ San Romano el cantor ]

    El dulce poeta de la Virgen [ Papa Benedicto XVI ]

    Madre protectora y compañera [ Santa Faustina Kowalska ]

    Qué alegría inmensa tener por madre a María [ Papa Benedicto XVI ]

    Homenaje del Papa a la Inmaculada Concepción [ Papa Benedicto XVI ]

    El amor maternal de María [ P. Luis de Moya ]

    SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS [ Papa Juan Pablo II ]

    Imitacion de María 1 [ Beato Tomás de Kempis ]

    Slave María, Llena de Gracia [ San Sofronio ]

    Honrar a María [ San Ildefonso de Toledo ]

    Sobre la virginidad perpetua de Santa María [ San Ildefonso de Toledo ]

    ORACIÓN DE SANACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA SONRISA [ Madre Adela Galindo ]

    Oración a la Virgen Madre de Dios [ San Ildefonso de Toledo ]

    María embellece los cielos e ilumina la tierra [ San Germán de Constantinopla ]

    La Madre del Verbo encarnado [ Beato Dom Columba Marmion ]

    EN LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN [ San Germán de Constantinopla ]

    Consejo a los jovenes [ San Juan Bosco ]

    MADRE DE DIOS, MADRE NUESTRA [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    Canto a las excelencias de María [ San Germán de Constantinopla ]

    La maravilla que sobrepasa todas las maravillas [ San Juan Damasceno ]

    Elogio de la Madre de Dios [ San Juan Damasceno ]

    MARÍA, «LA VIRGEN HECHA IGLESIA» [ P. Lázaro Iriarte O.F.M. Cap ]

    Mediación Universal de María [ Arzobispo Pascual Díaz y Barreto, S. J. ]

    La más Santa de todas las creaturas [ P. Jorge Loring ]

    La Rosa en que el Verbo se hizo carne [ Dante Alighieri ]

    Ave María, gratia plena [ Dante Alighieri ]

    ¡Oh Señora!. [ Ricardo de San Lorenzo ]

    Salud de los enfermos [ Papa Benedicto XVI ]

    Amor misericordioso de María [ P. Luis de Moya ]

    Amar y alabar al Hijo junto con su Madre [ Santa Brígida de Suecia ]

    El amor de Cristo por su Madre [ Santa Brígida de Suecia ]

    Himno a la Virgen de Luján [ Giorgio Sernani ]

    María Madre [ P. Jorge Loring ]

    Cántico al Rosario [ Padre Jesús Marti Ballester ]

    La Virgen de los dolores [ Padre Jesús Marti Ballester ]

    Nuestra Madre [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    Sub Tuum Praesidium [ Anónimos Siglo III ]

    Oración a la Santísima Madre de Dios [ San Efrén ]

    Virgen Maestra [ Santa María egipciaca ]

    De los dones concedidos a María [ Basilio de Seleucia ]

    El sacerdocio virginal de María [ Un Cartujo ]

    El papel eminente de la Virgen madre de Dios [ Papa Juan Pablo II ]

    San Francisco y la Virgen María [ Martín Steiner, o.f.m. ]

    Historia del dogma de la Inmaculada Concepción [ Pascual Rambla, O.F.M ]

    Maria, Reina de la Familia [ Papa Benedicto XVI ]

    La Fe de María [ Papa Benedicto XVI ]

    La Pura y Limpia Concepción [ Papa Juan Pablo II ]

    El encuentro del sacerdote con María en la celebración eucarística [ Rev. Prof. Juan José Silvestre ]

    La Patria creció con la Virgen [ Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.I. ]

    Oración a la Virgen de Fátima [ Papa Benedicto XVI ]

    CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA [ Papa Benedicto XVI ]

    A los pies de Nuestra Señora de Fátima [ Papa Benedicto XVI ]

    Hacia el triunfo del Corazón Inmaculado de María [ Papa Benedicto XVI ]

    ESTUDIO CIENTíFICO DEL MISTERIO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE MEJICANA [ P. Jorge Loring ]

    Dolores de María en el pensamiento de Josemaría Escrivá de Balaguer [ P. Bertrand de Margerie S.J. ]

    María Corredentora: Fundamentos Filosóficos y Personalistas [ Dr. Josef Seifert ]

    La misión de María y de la Iglesia [ Papa Benedicto XVI ]

    Como María [ P. Luis de Moya ]

    Otras secciones relacionadas

    Capillas Virtuales

    Oraciones

    El Santo Rosario

    Santuarios Marianos

    Títulos atribuidos a María Santísima

    Títulos atribuidos a María Santísima

    Desde siempre la Iglesia ha honrado a María Santísima con los mas excelsos títulos que una creatura puede merecer delante de Dios. Sin duda el más grande de ellos es el de “Madre de Dios”, del cual todos los demás títulos y privilegios dependen. Pues si bien el primer privilegio con que fue honrada María de parte de Dios fue el de su Inmaculada Concepción, este y los demás le fueron dados en orden a su Maternidad Divina. Siendo esto así, dice el teólogo Antonio Royo Marín, “nada debe sorprendernos ni extrañarnos en torno a las gracias y privilegios de María, por grandes y extraordinarios que sean.”

    San Efrén compuso, ya en el año 333, una lista en verso de los más bellos títulos que los cristianos otorgaban a la Santísima Virgen :

    “Señora Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de gracia:

    Tú eres la gloria de nuestra naturaleza humana,

    por donde nos llegan los regalos de Dios.

    Eres el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad;

    la Mediadora de todos nosotros ante el mediador que es Cristo;

    Tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo,

    eres la llave que nos abre las puertas del Paraíso;

    nuestra Abogada, nuestra Intercesora.

    Tú eres la Madre de Aquel que es el ser más misericordioso y más bueno.

    Haz que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día

    a la derecha de tu Único Hijo, Jesucristo. Amén!!”

    Índice de títulos

    María Madre de Dios María Madre de la Iglesia María corredentora y abogada
    María Reina María madre Espiritual María Mediadora Universal
    Arca de la Alianza Educadora del Hijo de Dios Esperanza de la Iglesia y la humanidad
    Nueva Eva Hija de Sión Icono de la Iglesia
    Inmaculada Concepción Intercesora celestial María Abogada
    María Auxiliadora Madre de la Unidad y la Esperanza Madre del Carmelo
    Santa Virgen de las Vírgenes Madre de Cristo María, de los hombres
    Madre de la divina gracia Madre purísima Madre castísima
    Madre siempre virgen Madre inmaculada Madre amable
    Madre admirable Madre del buen consejo Madre del Creador
    Madre del Salvador Madre de misericordia Virgen prudentísima
    Virgen digna de veneración Virgen digna de alabanza Virgen poderosa
    Virgen clemente Virgen fiel Espejo de justicia
    Trono de la sabiduría Causa de nuestra alegría Vaso espiritual
    Vaso digno de honor Vaso de insigne devoción Rosa mística
    Torre de David Torre de marfil Casa de oro
    Arca de la Alianza Puerta del cielo Estrella de la mañana
    Salud de los enfermos Refugio de los pecadores Consoladora de los afligidos
    Auxilio de los cristianos Reina de los Ángeles Reina de los Patriarcas
    Reina de los Profetas Reina de los Apóstoles Reina de los Mártires
    Reina de los Confesores Reina de las Vírgenes Reina de todos los Santos
    Reina concebida sin pecado original Reina asunta a los Cielos Reina del Santísimo Rosario
    Reina de la familia Reina de la paz

    Otros escritos publicados en este sitio que hacen referencia a títulos de la Virgen María

    En el Catecismo de la Iglesia Católica

    La Inmaculada en el Catecismo


    En el Magisterio de la Iglesia

    María Madre de Dios ( Concilio de Éfeso )

    De la Constitucion Lumen Gentiun ( Concilio Vaticano II )

    Madre de la Iglesia y Mediadora de la gracia ( Papa Juan Pablo II )

    María, Madre de la Iglesia ( Papa Juan Pablo II )

    Ad caeli reginam ( Pío XII )

    FULGENS CORONA ( Pío XII )

    Diuturni Temporis ( León XIII )

    Magnae Dei Matris ( León XIII )

    Octobri mense ( León XIII )

    Superiore Anno ( León XIII )

    Salutaris ille spiritus ( León XIII )

    Supremi Apostolatus ( León XIII )

    Angelus de la Solemnidad de Maria Madre de Dios del 2009 ( Papa Benedicto XVI )

    María reina ( Papa Juan Pablo II )

    Madre de Misericordia ( Papa Juan Pablo II )

    La Madre de nuestra confianza ( Papa Juan Pablo II )

    La Madre de nuestra confianza ( Papa Juan Pablo II )

    María, Madre de la esperanza y maestra de vida espiritual ( Papa Juan Pablo II )

    Consagración de Europa a María ( Papa Juan Pablo II )

    La maternidad divina de María ( Papa Benedicto XVI )

    Las mujeres al servicio del Evangelio ( Papa Benedicto XVI )

    Humildad y virginidad de María ( Inocencio III )

    Madre de Dios, Abogada de los hombres ( Bonifacio IX )

    María, en la fe de la Iglesia (credo) ( Clemente VIII )

    Misión de María en el plan divino de salvación ( Pablo V )

    Inmaculada Concepción de María ( Clemente XI )

    María y la resurrección de Cristo ( Papa Juan Pablo II )

    Regina Coeli ( Papa Juan Pablo II )

    Madre de la Misericordia ( Papa Juan Pablo II )

    María Madre de la Iglesia ( Papa Pablo VI )

    El mundo oró a María por el Concilio Vaticano II ( Juan XXIII )

    Sacro vergente anno ( Pío XII )

    Le testimonianze di omaggio ( Pío XII )

    Coronación de la Virgen de San nicolás y el Niño Jesús ( monseñor Héctor Sabatino Cardelli )

    Marialis Cultus ( Papa Pablo VI )

    Presencia de María en el origen de la Iglesia ( Papa Juan Pablo II )

    El rostro materno de María en los primeros siglos ( Papa Juan Pablo II )

    María, Reina de la Familia ( Papa Juan Pablo II )

    Litterae Encyclicae ( Papa Juan Pablo II )

    San Pío, ejemplo de amor a María ( Papa Benedicto XVI )

    Que la Virgen nos de la alegría necesaria ( Papa Benedicto XVI )

    Crucificada espiritualmente con Cristo ( Papa Juan Pablo II )

    Destructora de todas las herejías ( San Pío X )

    Reina de la Paz ( Papa Benedicto XV )

    María, concibio en su espíritu ( San León Magno )

    Rosarium Virginis Mariae ( Papa Juan Pablo II )

    El dulce poeta de la Virgen ( Papa Benedicto XVI )

    Qué alegría inmensa tener por madre a María ( Papa Benedicto XVI )

    Homenaje del Papa a la Inmaculada Concepción ( Papa Benedicto XVI )

    SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS ( Papa Juan Pablo II )

    COMPROMISO SOLEMNE ANTE MARÍA ( Papa Juan Pablo II )

    Salud de los enfermos ( Papa Benedicto XVI )

    Compartió la Pasión de su Hijo ( Papa Benedicto XVI )

    Oración a Nuestra Señora de She-Shan ( Papa Benedicto XVI )

    El papel eminente de la Virgen madre de Dios ( Papa Juan Pablo II )

    Maria, Reina de la Familia ( Papa Benedicto XVI )

    La Fe de María ( Papa Benedicto XVI )

    La Pura y Limpia Concepción ( Papa Juan Pablo II )

    Oración a la Virgen de Fátima ( Papa Benedicto XVI )

    CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA ( Papa Benedicto XVI )

    A los pies de Nuestra Señora de Fátima ( Papa Benedicto XVI )

    Hacia el triunfo del Corazón Inmaculado de María ( Papa Benedicto XVI )


    En los Santos y Padres de la Iglesia

    Virgen Inmaculada ( San Juan Damasceno )

    María anunciada por los profetas ( San Justino )

    Tenemos a María por Madre ( Orígenes )

    La Gracia de María es inmensa ( San Epifanio )

    El milagro de la Virgen madre ( San Gregorio Nacianceno )

    Maria es Reina del Cielo y de la tierra ( San Luis María de Monfort )

    Someternos a Ella y su Reinado ( San Maximiliano Kolbe )

    ¡Ella era tan bella! ( Santa Bernardita )

    Ella es Reina, Señora, Madre del Rey y de los ángeles ( Santa Brígida de Suecia )

    La Anunciacion de la Virgen ( San Efrén )

    Eva y Maria ( San Efrén )

    Cántico Admirable en honor de María ( San Efrén )

    La Nube ligera ( San Ambrosio )

    María, la Puerta cerrada ( San Ambrosio )

    Tabernáculo de los Misterios Celestiales ( San Ambrosio )

    María, Templo de Dios ( San Ambrosio )

    Morada del Rey Celestial ( San Ambrosio )

    Arca Luminosa de Dios ( San Máximo de Turín )

    Nació de Santa María Virgen ( Rufino de Aquilea )

    María recibió todas las Gracias ( San Jerónimo )

    Una verdadera y tierna devoción a la Santísima Virgen ( San Luis María de Monfort )

    La tierra virgen dio un fruto de justicia ( San Jerónimo )

    Santa Maria, Nube Ligera ( San Jerónimo )

    La Iglesia, como María, virgen y madre ( San Agustín )

    La Iglesia es madre de los miembros de Cristo que somos nosotros ( San Agustín )

    La Fe de María ( San Agustín )

    Saludo a la Bienaventurada Virgen María ( San Francisco de Asís )

    Receptaculo digno de Dios ( Santo Tomas de Aquino )

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    María, Madre de Cristo y Virgen de Cristo ( San Agustín )

    El Secreto admirable del Santisimo Rosario ( San Luis María de Monfort )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Reina y Madre. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria nuestra Vida y Dulzura ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Esperanza Nuestra. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestro Socorro ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Intercesora. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Abogada. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Consuelo Nuestro. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Intercesora Nuestra. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Bondad y Clemencia de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: El nombre de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Natividad de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Anunciacion. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Visitacion. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Purificacion de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Asuncion de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Los Dolores de Maria ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Las Virtudes de la Virgen Maria ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Santo Rosario ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    La Virgen del Pilar ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    Hijos de Santa María ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    La Anunciacion ( San Bernardo de Claraval )

    En la Asuncion de la Virgen ( San Bernardo de Claraval )

    La Mujer Vestida de Sol (Apocalipsis 12) ( San Bernardo de Claraval )

    Escuche… Concebí… Devolví la Palabra ( San Proclo de Constantinopla )

    La Gracia hizo a la madre y custodió a la virgen ( San Proclo de Constantinopla )

    La Virgen María es la Madre de Dios ( San Proclo de Constantinopla )

    María es la más excelsa de todas las creaturas ( San Proclo de Constantinopla )

    Salve María, Madre de Dios ( San Cirilo de Alejandría )

    Alabanzas de María ( San Cirilo de Alejandría )

    El Misterio de María ( Hesiquio de Jerusalén )

    El Ave María ( Santo Tomas de Aquino )

    Elevada a la gloria del cielo, con su alma y su cuerpo ( San Germán de Constantinopla )

    La Sonrisa de la Virgen ( Santa Teresita del Niño Jesús )

    De la intercesión de la Santísima Virgen María ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Visitas a María Santísima ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    María proclama la grandeza del Señor ( San Beda, el Venerable )

    La Virgen María y el Padre Pío ( Santo Padre Pío de Pietralcina )

    Las bodas de Cana ( San Romano el cantor )

    Llena de Gracia ( San Romano el cantor )

    Ave María ( San Sofronio )

    Madre protectora y compañera ( Santa Faustina Kowalska )

    Imitacion de María 1 ( Beato Tomás de Kempis )

    Honrar a María ( San Ildefonso de Toledo )

    Sobre la virginidad perpetua de Santa María ( San Ildefonso de Toledo )

    Oración a la Virgen Madre de Dios ( San Ildefonso de Toledo )

    María embellece los cielos e ilumina la tierra ( San Germán de Constantinopla )

    La Madre del Verbo encarnado ( Beato Dom Columba Marmion )

    EN LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN ( San Germán de Constantinopla )

    Consejo a los jovenes ( San Juan Bosco )

    MADRE DE DIOS, MADRE NUESTRA ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    Canto a las excelencias de María ( San Germán de Constantinopla )

    La Mesa del Pan Celestial ( San Andres de Creta )

    Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado ( San Andres de Creta )

    La maravilla que sobrepasa todas las maravillas ( San Juan Damasceno )

    Elogio de la Madre de Dios ( San Juan Damasceno )

    Amar y alabar al Hijo junto con su Madre ( Santa Brígida de Suecia )

    Nuestra Madre ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    Oración a la Santísima Madre de Dios ( San Efrén )

    María, espejo de las vírgenes ( San Ambrosio )

    De los dones concedidos a María ( Basilio de Seleucia )


    En los  Sacerdotes, Obispos, Teólogos

    Cinco Cardenales piden definición de dogma mariano ( Card. Luis Aponte Martínez )

    MADRE DE DIOS ( Padre Jesús Martínez García )

    Madre de la Iglesia ( Padre Jesús Martínez García )

    El Mensaje de María Corredentora en Akita ( Padre Thomas Teiji Yasuda, S.V.D. )

    Corredención Mariana en la Hagiografía del Siglo XX ( Rev. Stefano Manelli, F.F.I. )

    De Maria nunquam satis ( Papa Benedicto XVI )

    Discreción y modestia de María ( Cardenal John Henry Newman )

    La Visitación de la Virgen María ( P. Luis de Moya )

    Viviendo con María ( P. Luis de Moya )

    Virgen Orante ( Fraternidad Monástica del Cristo Orante )

    La Virgen María ( P. José Rivera Ramírez, Siervo de Dios )

    Tratado de Mariología ( P. Enrique Pardo Fuster )

    La influencia de María mediadora ( P. Reginald Garrigou-Lagrange O.P. )

    Razones teológicas del privilegio de la Inmaculada Concepción ( P. Reginald Garrigou-Lagrange O.P. )

    LA CONCEPCIÓN DE LA SACRATÍSIMA VIRGEN NTRA. SRA. ( Fray Luis de Granada O. P. )

    El Corazón virginal de María ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    El Corazón nupcial de María ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    El Corazón compasivo y co-redentor de María pre-redimida ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    La virgen Maria en los escritos de San francisco de Asis ( Fray Sebastián López, o.f.m. )

    Todo sobre la Inmaculada: Biblia, Magisterio, Desarrollo del Dogma. ( P. Frederick George Holweck )

    La Teología Mariana de Von Balthasar y la Definición Propuesta de María Corredentora ( Hna. Thomas Mary McBride, O.P. )

    La Mujer Vestida de Sol ( Thomas Merton )

    Maria Corredentora: Objeciones y respuestas. ( Dr. Mark Miravalle )

    Maria Corredentora en relacion con la Santisima Trinidad ( Dr. Mark Miravalle )

    Maria La Corredentora ( Georges Marie Martin COTTIER, O.P. )

    Maria Corredentora y el Ecumenismo ( Scott Hahn )

    Consagración ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Queridos por una Madre ( P. Luis de Moya )

    Coronación de la Virgen de Zapopán ( Cardenal Juan SANDOVAL IÑIGUEZ )

    Entrega personal a María ( Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva )

    Qué es la entrega confiada a María ( Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva )

    El cumpleaños de la Santísima Virgen ( P. Luis de Moya )

    El Misterio de María Corredentora en el Magisterio Papal ( Monseñor Arthur B. Calkins )

    Ahí tienes a tu Madre ( Ruperto de Deutz )

    El amor maternal de María ( P. Luis de Moya )

    MARÍA, «LA VIRGEN HECHA IGLESIA» ( P. Lázaro Iriarte O.F.M. Cap )

    Mediación Universal de María ( Arzobispo Pascual Díaz y Barreto, S. J. )

    La más Santa de todas las creaturas ( P. Jorge Loring )

    ¡Oh Señora!. ( Ricardo de San Lorenzo )

    Himno a la Virgen de Luján ( Giorgio Sernani )

    María Madre ( P. Jorge Loring )

    Cántico al Rosario ( Padre Jesús Marti Ballester )

    La Virgen de los dolores ( Padre Jesús Marti Ballester )

    El encuentro del sacerdote con María en la celebración eucarística ( Rev. Prof. Juan José Silvestre )

    La Patria creció con la Virgen ( Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.I. )

    La maternidad espiritual de María en el pasado, el presente y el futuro de la Iglesia y del Mundo ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    ESTUDIO CIENTíFICO DEL MISTERIO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE MEJICANA ( P. Jorge Loring )

    Como María ( P. Luis de Moya )


    En Otras fuentes

    Akáthistos ( Liturgia Bizantina )

    María, causa de nuestra alegría ( Liturgia Bizantina )

    Madre de Dios, Madre de Luz ( Liturgia Armenia )

    Madre de Dios y Virgen, te alabamos ( Liturgia Armenia )

    Celebramos a la Virgen ( Liturgia Bizantina )

    La Concepción Inmaculada ( María de Jesús de Agreda )

    Canto a la Virgen ( Liturgia Bizantina )

    La Rosa en que el Verbo se hizo carne ( Dante Alighieri )

    Ave María, gratia plena ( Dante Alighieri )

    Sub Tuum Praesidium ( Anónimos Siglo III )

    San Francisco y la Virgen María ( Martín Steiner, o.f.m. )

    Historia del dogma de la Inmaculada Concepción ( Pascual Rambla, O.F.M )

    Nuestra Señora del Carmen 1251 Inglaterra

    Patrona de las fuerzas armadas, de los transportadores y de los comerciantes. Una de las devociones más populares en América ha sido siempre la de la Sma. Virgen del Carmen.

    Su nombre viene del Monte Carmelo, en Israel o Tierra Santa. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías, y en una ocasión en la cual Dios había castigado a su pueblo rebelde con un verano de tres años, Elías estando rezando en la cima del Monte Carmelo envió a su secretario a que observara en el horizonte para ver si veía algo. El otro volvió a contarle que se veía una pequeña nube. Con esto entendió Elías que ya iban a llegar las lluvias. Y en efecto la nube fue creciendo y se convirtió en una inmensa y muy provechosa lluvia que alegró enormemente a aquellas gentes que llevaban 36 meses sin agua.

    La Iglesia Católica ha creído que esa nubecilla que apareció en el Monte Carmelo era imagen o anuncio de María, la cual al aparecer en este mundo nos trajo la más bella noticia: la de que con Ella, por medio de su Hijo Jesucristo nos llegaría la más grande y provechosa lluvia de gracias sobre todos nosotros, pobres pecadores (Carmen significa: tierra fértil que produce muy buenos frutos. Eso es la devoción a N. Sra. del Carmen).

    Desde hace muchos siglos se reunieron en el Monte Carmelo varios monjes a rezar y hacer penitencia, y la gente los llamaba Los Carmelitas. Estos religiosos le tenían una gran devoción a la Virgen Santísima y le erigieron un templo en esa hermosa montaña.

    Pero en el siglo XI llegaron los Mahometanos, terribles enemigos de la religión católica, y destruyeron todo a sangre y fuego. Muchos monjes, murieron mientras cantaban himnos a la Sma. Virgen, pero algunos lograron huir y embarcarse y llegar hasta Italia. Allá empezaron a propagar la devoción a la Sma. Virgen y las gentes los seguían llamando Los Carmelitas. Ahora los Padres Carmelitas y las hermanas Carmelitas siguen propagando en todas partes la devoción a Nuestra Señora.

    Entre los monjes llegados del Monte Carmelo hubo uno que se hizo célebre por su santidad, por su amor a la Virgen y sobre todo por una aparición que recibió. Fue San Simón Stock. Dice la tradición que un 16 de julio (de 1251) la Sma. Virgen se le apareció y le prometió conceder ayudas muy especiales a quienes lleven el Santo Escapulario como un acto de cariño y devoción de honor de la Madre de Dios con deseo de convertirse y llevar una vida más santa.

    Muy pronto empezaron a notarse en todas partes las bendiciones y ayudas tan especiales que la Madre de Dios concedía a los que llevaban con fe y devoción el Santo escapulario. Incendios que se detenían. Inundaciones que se calmaban; tentaciones que se alejaban. Pecadores que se convertían. En Francia en plena batalla el rey Luis XI vio que a un soldado le llegaba una flecha dirigida hacia su corazón y en cambio se le clavaba en el escapulario y no le hacía ningún daño. Inmediatamente el rey y todos sus generales pidieron el escapulario y se lo colocaron. Ya sabemos que lo que salva de peligros no es el escapulario en sí, sino la Sma. Virgen que protege y defiende a quienes llevan esa insignia como señal del aprecio y la devoción que sienten por Ella. Ahora la Santa Iglesia Católica ha declarado que el Escapulario se puede reemplazar por una medalla de la Sma. Virgen. Y la Virgen Santísima sigue haciendo prodigios cada día en favor de quienes llevan con devoción el santo escapulario o su medalla y se esfuerzan por volverse mejores creyentes.

    Antiguas tradiciones narraban que la Sma. Virgen había prometido visitar en el purgatorio a sus devotos, el sábado próximo a la muerte de ellos y concederles descanso. Por eso la devoción a la Virgen del Carmen está muy ligada a la devoción a las benditas almas. Que Nuestra Señora del Carmen siga protegiendo a nuestro pueblo y le consiga la gracia de convertirse y llegar a la santidad.

    La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251

    En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó “La flor del Carmelo” y la “Estrella del Mar” y le suplicó la protección para toda la comunidad.

    En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

    “Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”

    Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

    La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que “como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (…) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza”.

    Explicación de la Promesa:

    Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

    El escapulario tiene 3 significados:

    1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

    Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

    Vemos en la Biblia:

    -Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón)

    -Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad

    -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

    -S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

    2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

    Consagración: ‘pertenecer a María’ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

    -En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: “que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos”

    En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.

    Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.

    3)El suave yugo de Cristo: “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11:29-30)

    -El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

    Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.

    Se debe vivir lo que significa

    El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación.  Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos   y obedientes por amor a Dios.

    Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos.  El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.

    En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.   Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

    Imposición del Escapulario:

    -La imposición se hace preferentemente en comunidad.

    -Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.

    -El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración:

    “Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna”

    Nuestra Señora del Carmen Patrona de Chile.

    Nuestra Señora del Carmen del Maipú
    Patrona de Chile

    Fiesta: El último domingo de septiembre.
    Fiesta universal de la Virgen del Carmen: 16 de julio

    La antigua devoción carmelitana se remonta a los monjes del Monte Carmelo en Tierra Santa.  En el siglo XVI, durante el tiempo de la conquista de América, Santa Teresa de Avila, junto con San Juan de la Cruz, llevan a cabo en España la reforma de la orden carmelita. La devoción aumenta y llega al Nuevo Mundo.

    En el año 1785 Don Martín de Lecuna encarga a un escultor de Quito, Ecuador, una imagen de Nuestra Señora del Carmen.

    Durante las guerras independentistas chilenas los nacionalistas toman a la Virgen del Carmen como patrona de su ejercito. El 5 de diciembre de 1811, los Generales José Miguel Carrera y Bernardo o’Higgins se dirigen al Vicario de Santiago de Chile para pedirle “una Misa Solemne de Acción de Gracias” por el triunfo de las luchas independentistas. El 5 de enero de 1817 el General José de San Martín coloca su bastón de mando en la mano derecha de la imagen jurándola solemnemente como Patrona del Ejército de los Andes y en la Víspera de la batalla de Chabuco el ejército con O’Higgins a la cabeza proclama a la Virgen del Carmen Patrona y Generala de las Armas Chilenas.  En 1818, ante el avance de las fuerzas españolas, el pueblo y sus líderes inundan la catedral para depositar su oración y su confianza a los pies de la Virgen Carmelitana, prometiéndole levantar un templo en su honor allí donde fuera firmada la libertad de Chile: “En el mismo sitio donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un Santuario a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulen este voto, en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria”.

    Por eso, el 5 de abril, en medio del fragor de la batalla de Maipú el General San Martín anima a su ejército gritando: “Nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Carmen nos dará la victoria y aquí mismo le levantaremos la iglesia prometida para conmemorar ese triunfo”.  Antes de finalizar el año se colocó la primera piedra del santuario, que se terminó en el 1892.  El templo actual fue inaugurado en octubre de 1974.

    En 1923 la Santa Sede, a petición del Episcopado Chileno nombró a la Virgen del Carmen como Patrona Principal de todo el pueblo de Chile, ya que antes lo era sólo del ejército y la armada chilena.

    Dos son las imágenes del Carmen que los chilenos veneran con especial cariño: la del Santuario Nacional de Maipú, tallada en Quito en 1785 y la de la Catedral metropolitana, de factura francesa del siglo XIX, coronada solemnemente en 1926. Para mas información diríjase a la siguiente pagina:www.virgendelcarmen.cl/

    A pesar de que la Virgen fue acogida en tiempos de guerra no podemos jamás pensar que ella bendiga la violencia como medio de resolver conflictos.  Mas bien podemos pensar que La Virgen actuó para apaciguar los odios y minimizar el horror de guerra. La Virgen del Carmen es madre tanto de españoles como de chilenos y como toda madre quiere la reconciliación y la paz entre sus hijos.  Su verdadero y único deseo es que hagamos lo que nos pide el su Hijo, quien es la única libertad verdadera.

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    ENLACE YOUTUBE:

    http://www.youtube.com/watch?v=uRETF6MfrkM&feature=related

    http://www.youtube.com/watch?v=n6oOAXBmYxU

    FOTOS VIRGEN DEL CARMEN 2010

    TRES FANTASTICAS FOTOGRAFÍAS A VUESTRA DISPOSICION.

    CARMEN, LA VIRGEN DEL MAR.EL PUERTO DE SANTA MARIA.

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    Primer desfile procesional de la Virgen del Carmen día 24 de julio de 1895. La imagen es la misma que hoy realizará el desfile procesional por las calles del Puerto. Durante el año se encuentra esta imagen en el Convento de la Purísima Concepción Franciscana, en la calle Nevería, frente a la casa donde vivió Pedro Muñoz Seca. Sería a partir de 1901 cuando la imagen procesionaría los 16 de julio. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).

    Los orígenes, la génesis de la celebración de la festividad de la Virgen del Carmen los hallamos en la antigua Orden de los Carmelitas fundada en el siglo XIII y extendida más tarde por toda Europa. La Virgen se le apareció un 16 de julio de 1251 al superior de la Orden, San Simón Stok, ofreciéndole el Santo Escapulario. Llegados al año 1609, la Congregación acordó dedicar el día 16 de julio a su Patrona, la Virgen del Carmen, celebración que en el año 1726 el Papa Benedicto XIII extendería a la Iglesia Universal. En 1901 fue declarada Patrona de la Marina Española y el reconocimiento de este patronazgo se fue extendiendo a todo tipo de agrupaciones relacionadas con el mar.

    virgendelcarmen_exvoto_puertosantamariaEl historiador Enrique Pérez Fernández, en el capitulo dedicado a las “Ferias Y Veladas” de El Puerto tiene un apartado sobre las procesiones de la Virgen del Carmen. Asegura que la vinculación de esta advocación mariana con la gente de la mar es de siglos. Pero hasta el 19 de abril y el 25 de julio de 1901, no se declara oficialmente patrona de la Marina y se fija día festivo para los marineros el 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen. Sin embargo, en El Puerto de Santa María, seis años antes, cuando en 1895 se iniciaba al construcción de la Iglesia de las Madres Carmelitas, el padre Sánchez Marchena, arcipreste de Chiclana, mientras predicaba la novena en la iglesia de las Esclavas (entonces de San Juan de Dios), exhortó a los fieles a sacar en procesión a la Virgen del Carmen por el barrio de Guía, entonces barrio de los pescadores. La iniciativa caló y posteriormente se llevó a cabo la procesión y bendición de las aguas, en el muelle de la Pescadería, el 24 de julio de ese mismo año. (En la ilustración, exvoto que se encuentra en las escaleras de acceso al Camarín de la Virgen de los Milagros. En la pintura se pueden ver la patrona de la Ciudad junto a la Virgen del Carmen, intercediendo ante un naufragio).

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    La Virgen del Carmen, tras la bendición de las aguas en el desaparecido muelle de La Pescadería que daba a la actualmente inexistente plaza del mismo nombre, donde están los pisos de La Pescadería y el ya inexistente edificio de la Cofradía de Pescadores.

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    Virgen del Carmen en el Río Guadalete, obra de Juan José Bottaro. . Esta obra estuvo próxima a la desembocadura del río, margen izquierda –La Otra Banda–, antes de construirse los espigones de Poniente y Levante. Hoy se encuentra en la misma margen en otra ubicación distinta. Tradicionalmente el pescador Luis Patino Viso, “Ardentía”, todos los 16 de julio lleva coronas y flores y la deposita ante el monumento. (Foto Paco Serrano).

    virgendelcarmen_003_puertosantamariaEl primer embarque que la Virgen del Carmen realizó para recorrer en procesión las rías del Guadalete, fue posterior. Se realizo el día 15 de agosto de 1930, festividad de la Asunción de la Virgen, la más antigua celebración mariana portuense.

    En lo que expone el historiador, quiero explicar que la imagen que actualmente se encuentra en el Convento de las RR.MM. Concepcionistas es la que procesionó por vez primera por las calles porteñas. Corría el año 1895. Siendo la imagen de la Virgen del Carmen del Convento del Espíritu Santo la que surcó por primera vez en 1930 el río Guadalete. De ahí proviene la referencia a las dos procesiones, la terrestre y la marítima. La imagen la Virgen del Carmen de las RR.MM. Concepcionistas, a excepción de los años de la Guerra Civil, continuó procesionando cada 16 de julio. Sin embargo, la procesión marítima quedó interrumpida casi cuarenta años. (En la imagen   la Virgen del Carmen del Convento del Espíritu Santo a bordo del pesquero “Bonanza” de Manuel Vázquez León Junto a sus hijos, Pepe, Antonio, Arturo y Jesús, durante los últimos treinta años del siglo pasado, contribuyeron a la solemnidad de la procesión marítima).

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    Barcos abarloados. Existía aún la trasera de la Casa de las Cadenas. (Foto Michael Reckling).

    RECUPERANDO LA TRADICIÓN.
    A mediados de los años sesenta, gracias al padre Ramón González Montaño la festividad de la Virgen del Carmen cambió radicalmente. De ese periodo anterior no voy a contar nada, durante el cual hubo de todo, pero sobre todo una escasísima participación de la marinería porteña. El cura Ramón, se implicó de lleno, no solamente cambió el itinerario del desfile procesional para que la patrona se asomara al balcón de su río, sino que además recuperó una vieja tradición: La procesión marítima por el río Guadalete. Para que los pescadores se sintieran verdaderos protagonistas de su festividad contó con la colaboración de José Luis Álvarez Sevilla, conocido como “Gavina”, maestro redero y Hermano Mayor de la Hermanad del Carmen; José Antonio Español Caparrós, Ingeniero Director de la Junta de Obras del Puerto que todavía nos acordamos y nombramos, sin mas, como el Ingeniero; Higinio Mercado, “el de la telefonía de los barcos”; José García Malvido, excelente pescador y mejor persona, los hermanos Antonio, José y Eduardo González Montaño y la inestimable colaboración de las religiosas del Convento de la Purísima Concepción Franciscana, en la calle Nevería, frente a la casa donde vivió Pedro Muñoz Seca, además con las monjitas del Espíritu Santo ya que a ellas  se debe que de nuevo la imagen de la Virgen del Carmen volviera a surcar las aguas del Guadalete. Devolvían a las fiestas del Carmen su carácter marinero. La proa de este inmenso barco penetraba por primera vez en el sector pesquero porteño.

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    En el centro, Jose Luis Alvarez Sevilla, ‘Gavina’, redero y Presidente del Grupo de Viviendas “Estrella del Mar”, llego a ser presidente de Acción Catolica. A su derecha, José Gonzalez Montaño, Gerente del Grupo de Viviendas. De izquierda a derecha, su Junta Directiva: Antonio García Bonmatti, redero de tierra; Emilio Martinez Puyana, práctico de pesca; José García Malvido, Patrón de Pesca; Lope Rodríguez Lopez, pescador; Antonio Cots Olmo, motorista y Juan Jose Gallardo Ares, redero de tierra. El acto en la plaza que lleva su nombre, la de Ramon Gonzalez Montaño. La práctica totalidad de los integrantes de esta Junta Directiva lo era también de la Hermandad del Carmen, siendo Jose Luis Alvarez Sevilla, ‘Gavina’, presidente desde 1965 hasta 1978.

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    Noche Marinera en la Parroquia del Carmen. La Reina de las Fiestas y sus damas de Honor. 15 de julio de 1980 (Colección ACL).

    Durante más de diez años el cura Ramón y sus colaboradores estuvieron luchando por la festividad de la Virgen del Carmen, sin apenas ayudas económicas, añadiendo a lo religioso un poco de diversión con verbenas en la Plaza del Polvorista y en la Barriada Estrella del Mar y ágapes para los pescadores en la antigua Lonja de pescado de la margen derecha del río Guadalete, la de esta banda, y en los locales donde en la actualidad se encuentra las oficinas de Apemsa. Todo ello como reconocimiento a la labor de la gente de la mar.

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    Entrega de trofeos a los campeones y subcampeones de las distintas competiciones, domino, mus, rentoy y cucaña marinera en  la festividad de 1984. De izquierda a derecha, Jaime Garcelá Guzmán, Antonio Carbonell, secretario de la Cofradía de Pescadores, José Luis Pellicer Salas y Manuel Pecho Romero. (Foto Garpre. Colección ACL).

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    De izquierda a derecha, Antonio Carbonell, Juan Manuel Pedreño, presentador del acto, su esposa Susi Weber, Lourdes Zuriaga y Basilio Rogado, de Televisión Española y la Cadena Ser respectivamente. En el Restaurante El Resbaladero durante Homenaje del sector pesquero  a José Antonio Español Caparros, ‘el ingeniero’;  al exportador de pescados y mariscos José Gutiérrez, ‘Pepe el Chófer’ y al pescador Manuel Bernal Genaro. 14 de julio de 1985. (Foto Garpre. Colección ACL).

    UN NUEVO IMPULSO.
    En 1976,  Alberto Alcaraz Roca, es elegido Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores, donde José Luis Álvarez Sevilla, ‘Gavina’, gran impulsor de la Hermandad de Carmen,  forma parte también de los órganos rectores de la Entidad pesquera. A partir de ese año con la aportación económica de la Cofradía de Pescadores y la presencia activa del sector extractivo y comercial se incrementa el realce de la festividad de la Virgen del Carmen, especialmente en la procesión marítima y los actos festivos de “La Noche Marinera”. Artistas como Ángela Carrasco y Al-Bano actúan para las familiares marineras. En 1984, Televisión Española, con su programa, “La tarde”, y la Cadena Ser con su emisión radiofónica, “Cita a las Cinco” dieron buena cuenta de las Fiestas del Carmen y del Mar, Se desplazaron desde Madrid, por aquellos días del mes de Julio, Lourdes Zuriaga, redactora del programa “La tarde”, que dirigía Pepe Navarro, y Basilio Rogado, director y conductor de “Cita a las Cinco”. También la pareja formaron parte del jurado de las distintas competiciones y concurso de la marinera de El Puerto que fue presentado por el periodista y locutor por aquel entonces de la Cadena Ser, Juan Manuel Pedreño Cueto.

    En los días de la festividad de la Virgen del Carmen, los agasajos y ayudas en metálico, así como días después las excursiones de los pensionistas del Mar, ponían el broche de oro a todos los actos celebrados. Esto ocurrió en los meses de julio de 1976 a 1986.

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    Procesión Marítima de vuelta de su viaje por la Bahía.  El autor de esta nótula ha recomendado siempre a los patrones y propietarios de yates del Club Náutico y de Puerto Sherry y a los dueños de embarcaciones deportivas y de recreo que, no embarquen a más personas de las autorizadas y de la misma manera que no se crucen por el río con los barcos pesqueros, precisamente con el “Josefa y Luisa” que este año le ha tocado en suerte repetir llevar a la Virgen en la procesión Marítima.

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    El pesquero “Josefa y Luisa” que hoy capiteaneará la procesión marítima, llevando a bordo la imagen del la Virgen del  Carmen. Hoy en su capilla de la plaza de la Tradición permanecerá expuesta en besamanos. A las cinco y media o seis de la tarde, la imagen será trasladada a la embarcación pesquera para recorrer las aguas de la Bahía y del río.

    A partir de 1987, con el abatimiento del sector pesquero debido a la pérdida paulatina de la flota pesquera, si bien la Cofradía de Pescadores continuaría colaborando económicamente hasta su desaparición  en noviembre de 2006, de nuevo toma el relevo la Hermanad del Carmen que ha hecho posible contra viento y marea desde entonces que la zona de baja de El Puerto de Santa María, marinera por excelencia, cada 16 de julio sea un hervidero de gentes que en un devenir constante embarcan en un mismo barco con una singladura común, la festividad de la Virgen del Carmen.

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    La Virgen del Carmen en el río Guadalete, a la altura del ‘tinglao’ del muelle donde hoy se encuentra ‘Las Cristaleras’.

    Según  me refirieron mis hermanos, en 1948, la imagen de la Virgen del Espíritu Santo procesionó por el río Guadalete a bordo de un pesquero cuya proa llevaba una figura de cisne. Posiblemente esto que me contaron tenga relación con la Cucaña Marítima que se celebró en el Guadalete a la altura del Bar ‘El Chino’ en el mismo año.. La Cucaña Marítima volvería de nuevo a celebrase durante los años  1984 y 1985 en el río Guadalete frente al desaparecido Bar Restaurante Guadalete, donde hoy se encuentra el Pub Berebere.

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    La procesión marinera llegando al atardecer al muelle del Vapor, en el año 2oo4.

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    La procesión marítima saliendo, ya de noche, del muelle del vapor. Año 2004.

    El barco que aparece engalanado frente al muelle del vaporcito en las dos fotografías anteriores es  “El Tonino” de Antonio Ares Otero. Se nota que su armador es seguidor del Real Madrid. En la proa lleva el escudo del Madrid. Paseó en 2004 a la nueva imagen de la Virden del Carmen, la de la Plaza de la Tradición. Si digo que Antonio Ares Otero, nacido en La Higuerita, como llaman cariñosamente los onubenses a Isla Cristina, permaneció varios años pescando en la almadraba de Sancti Petri y que hoy faena a la modalidad de arrastre en el Golfo de Cádiz ningún pescador lo conocerá. Pero si me refiero a “El Tonino” los marineros no dudarán en afirmar que además de excelente profesional Antonio es una gran persona. Su habilidad en la pesca de los estorninos, parecido a la caballa, le hizo acreedor de su apodo al romper esta especie en “El Tonino” en la jerga marinera. El barco también se llama “El Tonino”.

    EXTRAÑA DECISIÓN DEL OBISPADO.
    Sin embargo, nunca llegaré a entender porqué, después de 36 años, paseando los barcos pesqueros todos los 16 de julio la imagen de la Virgen del Carmen del Convento del Espíritu Santo por el río Guadalete, decidiera la Iglesia que fuera una nueva imagen la que realizara la procesión marítima. Esto ocurría en 2003. A la sazón ya había fallecido el Padre Ramón González Montaño… Se sobradamente la gran tristeza de las monjitas cuando tuvieron que acatar la decisión del Sr. Obispo debido a que en la fecha señalada para tal fin fue cuanto mas esplendor, sin duda, se le estaba dando a la festividad del Carmen con la presencia del grupo cristiano Pastora del Peregrino, tanto en el traslado de la Imagen desde el Convento hasta el muelle pesquero a la hora del alba para embarcar a la imagen como en la recogida, que con cánticos y alabanzas hacían posible que su día más azul resplandeciera todavía más el Escapulario del Carmen.

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    La lonja del pescado, con los cuadros abarloados. Detalle de un cuadro del Nazareno, pintado por José Manuel Algeciras, que se encuentra en el Bar ‘Rincón Español’. Año 2000.

    juanantoniooterotejada_puertosantamariaA mediados de los años 60 las tripulaciones de los pesqueros “Paco Rota” “Antonio y Angelina”, “Villa de Calpe”, “Jaime y Manuel”, “Mari Carmen y Ramona”, “Angelina Lloret”, y “Guardiola Perles” tomaron el timón y ponían rumbo a lo que debiera ser la procesión marítima de la Virgen del Carmen.  Sería en 1968 el pesquero “Villa de Calpe” capitaneado por José García Malvido el primero en pasear después de un largo paréntesis a la Virgen Marinera por el río Guadalete. Mención especial parta la tripulación del pesquero “Paco Rota” que fueron los primeros en engalanar y revestir su barco con alegorías marineras dando esplendor a la festividad de la Virgen del Carmen. Su principal artífice y alma máter Vicente Sánchez Carbonell, un experimentado lobo de mar, experto pescador y excelente persona, nos abandonó prematuramente poco tiempo después de haber sido elegido Hermano Mayor del Carmen. (En la imagen, Juan Antonio Otero Tejada, pescador y armador, colaborador incansable junto a su familia en el paseo procesional de la Virgen Marinera. Más listo que los ratones colorados. Sin apenas saber leer y escribir llegó a ser armador durante su vida de cuatro embarcaciones).

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    Un pueblo que es y que se llama Puerto cada 16 de julio celebra la festividad de la Virgen del Carmen. Desde GdP nuestro reconocimiento a pescadores, armadores y compradores que en esta época tan difícil mantiene a duras penas uno de los pilares económicos de esta ciudad. Igualmente una feliz singladura a la nueva junta de gobierno de la Hermandad del Carmen presidida por Jacob Romero Otero. Finalmente un recuerdo emocionado y muy especial para los que nos abandonaron. (Textos: Antonio Carbonell López).

    SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

    La fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, 15 de agosto; también llamada en los viejos libros de liturgiaPausatio, Nativitas (por el cielo), Mors, Depositio, Dormitio S. Mariae. Esta fiesta tiene un doble objetivo: (1) la feliz partida de María de esta vida; (2) la asunción de su cuerpo al cielo. Es la fiesta principal de la Sagrada Virgen.

    EL HECHO DE LA ASUNCIÓN

    En relación al día, año, y modo en que murió Nuestra Señora, nada cierto se conoce. La referencia literaria más antigua de la Asunción se encuentra en un trabajo griego, De Obitu S. Dominae. De todos modos, la fe católica siempre derivó su conocimiento de este misterio de la Tradición Apostólica. Epifanio (m. 403) reconoce que no sabe nada definitivo sobre el tema (Haer., lxxix, 11). Las fechas asignadas varían entre 3 y 15 años luego de la Ascensión de Cristo. Dos ciudades proclaman ser el lugar de la partida: Jerusalén y Éfeso. La opinión general favorece a Jerusalén, donde se muestra su tumba; pero algunos argumentan a favor de Éfeso. Durante los seis primeros siglos nada se supo sobre la tumba de María en Jerusalén.

    La creencia en la asunción del cuerpo de María se funda en el tratado apócrifo De Obitu S. Dominae, que lleva el nombre de San Juan, y que pertenece de todos modos al siglo cuarto o quinto. También se encuentra en el libro De Transitu Virginis, falsamente imputado a San Melito de Sardes, y en una carta apócrifa atribuida a San Dionisio el Aeropagita. Si consultamos a los genuinos escritores de Oriente, este hecho es mencionado en los sermones de San Andrés de Creta, San Juan Damasceno, San Modesto de Jerusalén y otros. En Occidente, San Gregorio de Tours (De gloria mart., I, iv) es el primero que lo menciona. Los sermones de San Jerónimo y San Agustín para esta fiesta, de todos modos, son apócrifos. San Juan el Damasceno (P. G., I, 96) formula así la tradición de la Iglesia de Jerusalén:

    San Juvenal, Obispo de Jerusalén, en el Concilio de Calcedonia (451), hace saber al Emperador Marciano y a Pulqueria, quienes desean poseer el cuerpo de la Madre de Dios, que María murió en presencia de todos los Apóstoles, pero que su tumba, cuando fue abierta, a pedido de Santo Tomás, fue hallada vacía; de esa forma los apóstoles concluyeron que el cuerpo fue llevado al cielo.

    Hoy, la creencia de la asunción del cuerpo de María es Universal tanto en Oriente como Occidente; de acuerdo a Benedicto XIV (De Festis B.V.M., I, viii, 18) es una opinión probable, cuya negación es impía y blasfema.

    LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN

    Existe también una gran incertidumbre respecto al origen de esta fiesta. Probablemente se trate del aniversario de la dedicación de alguna Iglesia, más que la fecha real del aniversario de la muerte de Nuestra Señora. Que se originara en tiempos del Concilio de Éfeso, o que San Dámaso la introdujera en Roma, son sólo hipótesis.

    De acuerdo a la vida de San Teodosio (m. 529) se celebraba en Palestina antes del año 500, probablemente en Agosto (Baeumer, Brevier, 185). En Egipto y Arabia, por otra parte, se mantuvo en Enero, y dado que los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios (Baeumer, Brevier, 163), hallamos esta fiesta en las Galias en el siglo sexto, en Enero [mediante mense undecimo (Greg. Turon., De gloria mart., I, ix)]. La Liturgia Gala la fija el 18 de Enero, bajo el título: Depositio, Assumptio, or Festivitas S. Mariae (confrontar las notas de Jean Mabillon en la Liturgia Gala, P. L., LXXII, 180). Esta costumbre permaneció en la Iglesia de las Galias hasta el momento de la introducción del Rito Romano. En la Iglesia Griega, parece que algunos mantuvieron la fiesta en Enero, como los monjes egipcios; otros en Agosto, con aquellos de Palestina; por lo cual el Emperador Mauricio (m. 602), si es correcto el relato de “Liber Pontificalis”(II, 508), fijó la fiesta para el Imperio Griego el 15 de Agosto.

    En Roma (Batiffol, Brev. Rom., 134) la única y más antigua fiesta de Nuestra Señora era el 1 de Enero, la octava del nacimiento de Cristo. Celebrada primeramente en Santa María la Mayor, más tarde en Santa María de los Mártires. Las otras fiestas son de origen Bizantino. Louis Marie Olivier Duchesne piensa (Origines du culte chr., 262) que antes del séptimo siglo ninguna otra fiesta se guardaba en Roma, y en consecuencia, la Fiesta de la Asunción, hallada en los sacramentales de Gelasio y Gregorio, es un agregado apócrifo hecho en el siglo séptimo u octavo. De todos modos, Probst brinda (Sacramentarien, 264 sqq) fuertes y buenos argumentos que prueban que la Misa de la Santísima Virgen María, hallada el 15 de Agosto en el rito Gelásico, es genuina, desde el momento que no hace mención a la Asunción corporal de María; esto muestra, por lo tanto, que la fiesta era celebrada en la Iglesia de Santa María la Mayor en Roma, por lo menos en el siglo sexto. Él prueba, más aún, que la Misa Sacramental Gregoriana, tal como la tenemos, es de origen Gálico (dado que la creencia en la Asunción corporal de María, bajo la influencia de los escritos apócrifos, es más antigua en Galia que en Roma), y que ésta suplantó la antigua Misa Gelásica. Para la época de Sergio I (700) esta fiesta era una de las principales festividades en Roma; la procesión comenzaba en las puertas de la Iglesia de San Adrián. Siempre fue un doble de la primera clase y un Día Sagrado de precepto.

    La octava fue agregada en 847 por León IV; en Alemania esta octava no se celebraba en varias diócesis en la época de la Reforma. La Iglesia de Milán no la aceptó hasta la actualidad (Ordo Ambros., 1906). La octava es privilegiada en la diócesis de las provincias de Sienna, Fermo, Michoacán, etc.

    La Iglesia Griega continua esta fiesta hasta el 23 de agosto inclusive, y en algunos monasterior del Monte Athos se prolonga hasta el 29 de agosto (Menaea Graeca, Venice, 1880), o así lo era antiguamente. En la diócesis de Bavaria el día treintavo de la Asunción (una especie de recuerdo del mes) se celebraba durante la Edad Media, el 13 de septiembre, con el Oficio de la Asunción (doble); en la actualidad, sólo la Diócesis de Augsburgo ha mantenido esta vieja costumbre.

    Algunas de las diócesis de Baviera y las de Brandenburgo, Mainz y Frankfort mantienen el 23 de septiembre como la “Fiesta de la Segunda Asunción”, o los “Cuarenta Días de la Asunción” (doble) creyendo, de acuerdo a las revelaciones de Santa Elisa de Schönau (m. 1165) y de San Bertrand, O. C. (m. 1170), que la Santísima Virgen María fue llevada al cielo a los cuarenta días luego de su muerte (Grotefend, Calendaria 2, 136). Las Brigidinas guardan la fiesta de la “Glorificación de María” (doble) el 30 de agosto, desde que Santa Brígida de Suecia dijo (Revel., VI, l) que María fue llevada al cielo quince días después de su partida (Colvenerius, Cal. Mar., 30 Aug.). En América Central, se celebra una fiesta especial, “La Coronación de María en el Cielo” (doble mayor) el 18 de agosto. La ciudad de Gerace, en Calabria mantiene 3 días sucesivos el rito de doble de primera clase, conmemorando el 15 de agosto la muerte de María, y el 16 de agosto, su Coronación.

    En Piazza, en Sicilia, hay una conmemoración de la Asunción de María (doble de segunda clase) el 20 de febrero, que es el aniversario del terremoto de 1743. Una fiesta similar (doble mayor con octava) se sigue en Martano, Diócesis de Otranto, en Apulia, el 19 de Noviembre.

    Nota del traductor: Mediante la promulgación de la Bula Munificentissimus Deus (“Dios, que es sumamente magnánimo”) el 1 de Noviembre de 1950, el Papa Pío XII declaró en forma infalible que la Asunción de la Santísima Virgen María era un dogma de la Fe Católica. De la misma manera, el Concilio Vaticano II enseña en la Constitución Dogmática Lumen Gentiumque “la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del Cielo, y exaltada por el Señor como Reina sobre todas las cosas (n. 59)”.

    FREDERICK G. HOLWECK
    Transcrito por Janet Grayson
    Traducido por Angel Nadales

    Nuestra Señora del Carmen (cortesía de las Hnas. Carmelitas Dzas. de Ntra. Señora de las Vírgenes).

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    Las velas a la Virgen del Rocío se podrán encender por Internet o SMS

    enlace:

    http://www.ofrendasvirgendelrocio.es/

    Los devotos de la Virgen del Rocío podrán realizar peticiones en forma de velas a partir de ahora mediante el envío de un mensaje de móvil (SMS) o por correo electrónico, mediante un sistema implantado por la Hermandad Matriz de Almonte para que no sea necesario acudir a la ermita en persona.

    Se trata de un sistema informático que permitirá a cualquier devoto de la Virgen poner una vela como ofrenda, pidiéndolo a través de Internet o de un SMS, con la coordinación de empleados de la Hermandad que serán los encargados finalmente de encender las velas.

    El sistema, según fuentes de la Matriz, permitirá además que, desde cualquier parte del mundo, la persona que ha hecho la ofrenda pueda ver que efectivamente se enciende la vela, mediante cámaras instaladas en el nuevo ‘velario’, que emitirán de forma continua a través de Internet.

    La ofrenda de la vela se podrá realizar a través de la web ofrendasvirgendelrocio.es o bien enviando un mensaje de móvil al número 27227, introduciendo la palabra vela y, tras un espacio, escribir el texto que se desee.

    Todo ello dentro del funcionamiento de la nueva Capilla Votiva o de las velas del Rocío, ubicada en un solar anexo a la Hermandad de Huevar, frente a la Puerta de las Marismas del Santuario, cedido por el Ayuntamiento de Almonte a la Hermandad Matriz.

    RADIO MARIA (ULTIMAS NOTICIAS NACIONAL E INTERNACIONAL Y NOTICIAS DE LA IGLESIA)

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    62 FOTOGRAFIAS VIRGEN DEL CARMEN-Monasterio del Corpus Christi y San José (Carmelitas Descalzas) CADIZ.

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    http://www.pasionygloria.net/galerias/08/triduo_carmen_arguelles08/index.htm

    ¿Qué harán con la Virgen del Carmen?

    La vi gen cia de la Cons ti tu ción Po lí ti ca que obe de ce a la ideo lo gía mar xis ta-ka ta ris ta se pu so a prue ba con la rea fir ma ción de la fe ca­tó li ca del pue blo bo li via no en los di fe ren tes ac­tos li túr gi cos de Se ma na San ta en to das las ciu da des y pue blos del país, obli gan do a las au to ri da des a ha cer ca brio las y “ca cha ñas” pa ra sor tear una gra ve con tra dic ción que sal tó a la vis ta de to dos.
    El Bar Chu ma de la ciu dad de La Paz, fi lial del Bar Co mer cio de Co cha bam ba (el Bar co) emi­tió un pro yec to de De cre to Su pre mo pa ra co la­bo rar con las au to ri da des en la ta rea de evi tar ma yo res con tra dic cio nes en tre el nue vo es ta do Plu ri na cio nal Mul tiét ni co y Fol kló ri co y las creen cias re li gio sas del pue blo bo li via no. Di ce así el do cu men to.
    Con si de ran do: Que la es for za da la bor de los mi sio ne ros es pa ño les que lle ga ron a Bo li via y Amé ri ca to da jun to a los Des cu bri do res y Con quis ta do res Es pa ño les bau ti zó en la Fe Cris tia na a los abo rí ge­nes que ado ra ban al Sol, la Lu na, el Ra yo y el True no, ac ción que se pro lon gó has ta nues tros días y con ti nua rá per sé cu la se cu lo rum, amén.
    Con si de ran do: Que la fe ca tó li ca a tra vés de 500 años más o me nos in gre só en la vi da y en las ac ti­vi da des de los po bla do res de nues tro te rri to rio y hay en nues tro país ac tual mi llo nes de bo li via nos que hon ra mos a la Vir gen Ma ría, Ma dre de Dios, ba jo dis tin tas ad vo ca cio nes co mo la Vir gen de Co­pa ca ba na, la Vir gen del So ca vón, la Vir gen de Cha gua ya, la Vir gen de Gua da lu pe, la Vir gen de Co to­ca, la Vir gen de Ur ku pi ña y otras más.
    Con si de ran do: Que al lle gar a nues tras tie rras las ideas in de pen dis tas, los re vo lu cio na rios de La Paz in cor po ra ron a la Vir gen del Car men a su re vo lu ción del 16 de Ju lio y uti li za ron la pro ce sión de su ima gen pa ra ga nar la pri me ra ba ta lla con tra el do mi nio es pa ñol.
    Con si de ran do: Que las Fuer zas Ar ma das de Bo li via la hi cie ron Pa tro na y la as cen die ron a Ge ne ra la.
    Con si de ran do: Que la Po li cía Na cio nal hi zo lo mis mo con la Vir gen de Co pa ca ba na a la que hon ran en to dos sus cuar te les, Aca de mias y Es cue las. Por esas y otra ra zo nes más.
    De cre ta: Ar tí cu lo 1º Se ex pul sa a la Vir gen del Car men de las Fuer zas Ar ma das de la Na ción por que hoy so mos un Es ta do Lai co que no pro fe sa nin gu na re li gión, des po ján do la ade más de sus es tre llas y lau re les co rres pon dien tes a su al to gra do.
    Ar ti cu lo 2º. Igual men te se ex pul sa y de gra da a la Vir gen de Co pa ca ba na de las fi las in co rrup tas de la Po li cía Na cio nal por con se cuen cia pro pia de la Nue va Cons ti tu ción Po lí ti ca del Es ta do, apro ba da en un cuar tel del Su cre, lue go en Oru ro, des pués en el edi fi cio de la Lo te ría y pos te rior men te en el Con­gre so.
    Ar ti cu lo 3º. Se pro hí be en La Paz la ce le bra ción de la fies ta de Je sús del Gran Po der por que en un Es ta do Lai co co mo el ac tual no con di cen esas ma ni fes ta cio nes de ori gen co lo nial y se pro hí be al pue blo re vo lu cio na rio asis tir a ese ac to re li gio so y fol kló ri co. Es da do en el Bar Chu ma, etc. etc. Con co pias al Pa la cio de Go bier no, al Pa la cio de las Me dias y al Pa la cio del Sill pan chu.

    Por Paulovich – Columnista – 11/04/2009

    Exorno floral 2010, A NTRA SRA VIRGEN DEL CARMEN, Orquideas de Singapur-( Kingidium philippinensis )

    GRACIAS AL DONATIVO DE UN DEVOTO DE NTRA,SRA DEL CARMEN, ESTE AÑO HA PODIDO LUCIR EN SU RECORRIDO POR LAS CALLES DE NUESTRA LOCALIDAD, UNAS PRECIOSAS FLORES LLAMADAS, ORQUIDEAS DE SINGAPUR, DE NOMBRE CIENTÍFICO  ( Kingidium philippinensis ).

    DESDE ESTA HDAD QUEREMOS AGRADECER LA APORTACION ECONOMICA OFRECIDA POR ESTE DEVOTO, QUE LA VIRGEN DEL CARMEN LO BENDIGA, A ÉL Y A TODA SU FAMILIA.

    VEAN COMO QUEDO EL PASO ADORNADO CON ESTAS FLORES ! SIN PALABRAS ¡

    TAMBIEN TIENE MUCHO QUE VER NUESTRO VESTIDOR Y QUERIDO AMIGO MANOLO GALLERO, ES ÉL QUIEN ADORNA EL PASO DE FLORES TODOS LOS AÑOS Y ADEMAS, VISTE Y ARREGLA A NTRA VENERABLE VIRGEN DEL CARMEN, CON TODO EL CARIÑO QUE UN HIJO LE PUEDE TENER A SU MADRE.

    ENHORABUENA MANOLO.



    GRACIAS DE CORAZÓN DE TU AMIGO JOSÉ.

    Kingidium philippinensis

    Nombre específico (Género): Kingidium philippinensis
    Distribución (Regiones): Philippines
    Tamaño de la planta: 10 ~ 15 cm
    Tamaño de la flor(Diámetro de la flor): 1.5 ~ 1.8 cm
    Época de floración (Florecimiento): Verano ~ Otoño
    La longevidad de las Flores: 7~ 12 días
    Fragrance (Olor): No aromático
    La luz del sol: Moderado
    Dificultad de cultivo(El cultivo de la dificultad): Fácil
    Phalaenopsis philippinensis es una orquídea del género de Phalaenopsis de la subfamilia Epidendroideae de la familia Orchidaceae. Nativas de la isla de Luzón en las Filipinas. Incluida en el CITES apéndice II.

    Etimología

    Su nombre deriva del griego “phalaina” que significa mariposa, por la semejanza de sus flores con la forma de dicho insecto.
    philippinensis por ser endémica de la isla de Luzón en las islas Filipinas.

    Sinóminos:

    • Phalaenopsis philipense


    Historia

    Fue traída a Europa desde LuzónFilipinas a principios de la década de 1960, durante mucho tiempo considerada como Phalaenopsis leucorrhoda (híbrido natural de Phalaenopsis AphroditePhalaenopsis schilleriana). Descrita en inglés por vez primera en 1984 por (Golamco), no fue reconocida oficialmente hasta 1987, que apareció su descripción en Latín en el Orchid Digest por J.A.FOWLIE & C.Z.TANG.


    Hábitat

    Orquídea Epífita. En la naturaleza se encuentran debajo del dosel forestal en la humedad de la parte baja, protegidas de la luz solar directa. Se desarrolla en troncos de árboles con abundante musgo de donde las raíces de la planta sacan los nutrientes con los restos de corteza del árbol. Endémica del noreste de Luzón, en la selva de Sierra Madre. Forman colonias en las ramas más gruesas de los árboles en zonas moderadamente frescas de laSierra Madre, en las mismas áreas que se encuentra la Phalaenopsis lindenii.


    Descripción

    La Phalaenopsis philippinensis cuya floración se produce claramente en primavera.
    Muestra un hábito de desarrollo monopodial. El rizoma se desarrolla erecto y en su extremo produce dos gruesas y carnosas hojas alternas y elípticas cada año. Las hojas basales más viejas se caen al mismo tiempo. La planta de este modo retiene de tres a siete hojas. Las hojas son oblongo-elípticas u oblongo-lanceoladas, obtusas ó redondeadas, de color verde oscuro veteado de gris plata purpúreo en la parte inferior.

    No tienen pseudobulbos y el almacenamiento de agua y sustancias de reserva se verifica en sus hojas, de láminas amplias y consistentes.

    Con una inflorescencia larga y ramosa ( más de un metro de larga )con unas flores casi redondeadas blancas con manchas rosa pálido.
    Los sépalos y los pétalos son blancos, a veces ligeramente rosados hacia la base de los segmentos. Los sépalos laterales densamente manchados de carmín en su mitad inferior. Loslóbulos laterales del labelo amarillos con 4 a 6 rallas convergentes de color carmín en su parte media inferior. En algunos casos raros pueden tener los lóbulos laterales de un color verde manzana. El callo es de un color amarillo oro u amarillo naranja, con unos puntos suaves en carmín. El pedicelo posee unos puntos carmines así mismo. El máximo de la floración tiene lugar de Octubre a Abril, pero en la naturaleza se puede extender a lo largo de todo el año.

    Los primeros tallos florales que produce la planta son cortos, incrementándose su tamaño con la edad de la planta. Las flores se abren casi simultáneamente. El racimo aparece del tallo que surge entre las hojas y florece en todo su esplendor durante varias semanas.

    Las raíces son gruesas y están recubiertas por un tejido esponjoso llamado velamen que ayuda a la absorción de agua y nutrientes. Por dentro está la auténtica raíz, que contiene clorofila y presenta color verde.


    Cultivo

    Están plantas no son muy exigentes en cuanto a su cultivo. Requiere unas condiciones mínimas que no son difíciles de conseguir dentro de las casas.

    Se desarrolla bien con la temperatura de la casa. Soporta temperaturas de entre 14 y 35º C con preferencia de temperatura durante el día de 20-24º C. Para hacerla florecer, hay que mantener una diferencia de temperatura de 5 °C entre el día y la noche durante un mes.

    Los Phalaenopsis prefieren una luz viva, sin el sol directo del periodo del mediodía. Su ideal está entre 15.000-20.000 lux. Para ello se pueden situar junto a una ventana orientada al este o al oeste, con un visillo o cortina fina de por medio. Sin que le dé la luz directa del sol pues se le pueden quemar las hojas. Las raíces de estas orquídeas son verdes, tienen clorofila por tanto capaces de realizar la fotosíntesis, por lo que es conveniente que estén en macetas incoloras.

    De preferencia no calcárea y sin cloro ( usar cartuchos filtrantes si el agua disponible es muy calcárea ). La humedad ambiental debe estar situada entre el 50 y 60%, si bien debe ser mayor cuanto más alta sea la temperatura.

    Moderados. Hay que dejar secar un poco el compost entre dos riegos. Las raíces prefieren los compost con buen drenaje. Disminuir los riegos cuando los nuevos pseudobulbos estén maduros. Algunas variedades prefieren que las raíces sequen rápidamente.

    Les gustan las vaporizaciones.

    Normalmente al final del invierno o en la primavera, después de la floración. Toleran bien los tiestos pequeños. Utilizar de preferencia un tiesto no poroso ( nada de macetas de barro cocido ), a fin de no concentrar las sales minerales. Si no, se recomienda de humedecer el compost con agua clara de vez en cuando. Después del cambio de tiesto, esperar unas dos semanas antes de emprender el ritmo normal de riegos. Vaporizar el envés de las hojas.

    Granulometria de fina a media, a base de corteza de pinoatapulgita ó argex ( esferas de tamaño variable ), carbón vegetalpoliestireno.
    Es conveniente, no sólo en Phalaenopsis sino en orquídeas en general, desinfectar el medio de cultivo previo a su utilización. Un método eficaz e inocuo tanto para las plantas como para el ambiente es lograr la desinfección por acción del calor.
    El proceso consiste en colocar en una asadera la mezcla preparada bien humedecida y llevarla a horno convencional durante 20 minutos a temperatura de 180 °C, cuidando de que no se seque en exceso para evitar que se queme.
    Retirar y dejar enfriar completamente. Una vez frío volver a humedecer (al plantar el sustrato siempre debe estar mojado).

    Debido a que son plantas epífitas que viven sobre troncos de árboles y recogen el agua de lluvia que escurre no tienen grandes exigencias de abono.
    Aun así, venden abonos especiales para ellas, pero basta con usar un abono para plantas de interior reduciendo su dosis a la cuarta parte, que aplicaremos cada 10-15 días en la floración y el resto del tiempo esporádicamente.

    Producen innumerables semillas, pero difíciles de germinar como no estén en simbiosis con un hongo. Por lo cual, el método más fácil es mediante Keikis (hijuelo que la planta madre emite en la vara floral, tras la floración). Para estimular la aparición de Keikis tras la floración, se corta la vara por encima de un nudo sobre la mitad de su longitud. Luego se retira con cuidado la pielecilla que cubre las yemas de los entrenudos, con mucho cuidado para no dañar éstos. Con ello conseguiremos que les llegue más luz.
    También se puede diluir una pizca de la hormona de crecimiento vegetal (benziladenina) en agua y con un pincel dar una fino toque en el corte para estimular su aparición. Una vez el keikis ha emitido unas raíces pequeñas se puede separar de la planta madre.

    Phalaenopsis es un género de las comunmente llamadas “Orquídea alevilla”, “Orquídea mariposa” y también “Orquídeas boca” de aproximadamente 60 especies de orquídeas de la subfamilia Epidendroideae de la familia Orchidaceae. Son nativas del sudeste de Asia, desde las montañas del Himalaya hasta las Filipinas, Indonesia y Norte de Australia. La isla Orquídea de Taiwán, debe su nombre a estas orquídeas.

    Los Phalaenopsis híbridos son las orquídeas de interior las más extendidas en Europa y América del Norte. Su popularidad viene de su grande adaptabilidad y fácil cultivo. Es considera una de las plantas de cultivo para principiantes, no obstante en casi ninguna colección hace falta un ejemplar de ella.

    El nombre genérico procede del griego phalaina, “mariposa” y opsis, “parecido”, refiriéndose a las inflorescencias de algunas especies, que recuerdan a mariposas en movimiento. Por esta razón, a las “Phals” se las nombra como las “orquídeas mariposa” y también “orquídeas boca”.

    La mayoría son epífitas, aunque las hay también litófitas, viven en medio natural pegadas sobre los troncos o ramas de los árboles, los cuales usan de punto de apoyo y anclaje, con sus fuertes y largas raíces se aferran fuertemente a la corteza y pueden resistir a fuertes vientos. No son parásitas, pues no se alimentan del árbol, que solamente les sirve de soporte.

    Las flores aparecen en tallos largos y arqueados y en un número de hasta 30. Oscilan entre 2,5 y 13 cm y pueden aparecer en cualquier época del año, con una duración de hasta tres semanas. Las floraciones pueden ser reducidas o abundantes y florecen 2 ó 3 veces al año dependiendo de su cultivo, su floración puede durar de 6 a 10 semanas. Sus flores aparecen en la base de las hojas, en lados alternados y casi siempre ramificadas. El racimo aparece del tallo que surge entre las hojas y florece en todo su esplendor durante varias semanas. Las flores constan de 3 sépalos similares a los pétalos, 3 pétalos con uno de ellos, el inferior, distinto, que forma el llamado labelo y en medio de ellos está la columna (fusión de los estambres y pistilos). Todas las Phalaenopsis que tienen los pétalos más anchos que los sépalos y aparecen redondeados en su contorno, como la Phalaenopsis amabilis o la Phalaenopsis schilleriana, que producen largas inflorecencias arquedas, son catalogadas como Euphalaenopsis. Las que tienen los sépalos anchos como los pétalos, las flores más pequeñas y en forma de estrella como las Phalaenopsis violácea o Phalaenopsis amboinensis son catalogadas como Stauroglottis

    Los colores y formas en la actualidad son innumerables debido al gran cultivo y cruces manipulados que se han generado para lograr variedad de colores (desde colores sólidos hasta moteados y rayados), abundancia de flores y formas.

    Las Phalaenopsis tienen hábitos de desarrollos monopoidales, por lo que no poseen psudobulbos en los que almacenar reservas en épocas de sequía. La planta puede producir brotes laterales para reanudar el crecimiento, algunas especies tienen más predisposición a este comportamiento que otras. Sus hojas crecen una opuesta a la otra alternadamente, las raíces son gruesas y verdosas por el contenido de clorofila. La verdadera raíz está envuelta en una verdadera capa que le da el grosor característico llamado velamen, el cual les permite absorber relativamente mucha agua en poco tiempo, e ir dándosela al resto de la planta poco a poco. Por eso, cuando las raíces están secas, presentan un color blancuzco/plateado y cuando las regamos o pulverizamos, al empaparse, el velamen se vuelve translúcido y podemos ver a través del mismo las células con clorofila, es por eso que las raíces se “vuelven verdes”.

    El cultivo de estas plantas en macetas transparentes ha dado buenos resultados debido a que ayuda a proliferar el crecimiento de las raíces.

    Es uno de los géneros de mas fácil cultivo

    Luz

    La concepción general de luminosidad para este género dice que necesitan poca luz y esto es, hasta un cierto punto, verdad si comparamos con otros géneros de orquídeas como Cattleya o Vanda que tienen necesidad de mucha más luz para florecer.

    La luz es quizá el requerimiento más importante. Mucha luz estresa la planta y frena el desarrollo, mientras que la carestía de luz es quizá la principal razón para que no florezcan. Conseguir una correcta lectura de las condiciones de luz no es fácil. Debe saber que la luz que alcanza la superficie de la tierra varía con el tiempo, la estación y las condiciones atmosféricas (humedad, cubierta de nubes, polución, etc.)

    Observe el color de las hojas como un indicador de la intensidad de la luz. Mucha luz resulta en hojas color amari-llo verdoso, flores más pequeñas y espigas más cortas que las normales, mientras que la deficiencia de luz resultan en hojas verde oscuro, usualmente no hay floración o son pequeñas y las espigas son más largas que las normales.

    Es facil proveer luz a las phalaenopsis. Dentro del invernadero hay que proveerles sombra de 1,000 a 1,500 candelas como óptimo (de 70% a 85% sombra). No se debe ver una sombra al poner la mano 30 cm sobra de las hojas de las plantas.

    Temperatura

    Las temperaturas diurnas pueden variar entre  23 ºC a 30 ºC y las temperaturas nocturnas deben ser minimo de 13 ºC a 15 ºC. Aunque las temperaturas más altas impulsan el crecimiento vegetivo más rápido, esas tienen que ser acompañadas por humedad más alta y mayor movimiento de aire. Para hacerla florecer, hay que mantener una diferencia de temperatura de 5 °C entre el día y la noche durante un mes. Mucha variación de temperatura puede causar que se caigan los botones en las plantas que tienen botones listos para abrir.

    Como regla, la temperatura deberá moverse en la misma dirección que la intensidad de la luz. Cuando la luz se incremente, la temperatura deberá incrementarse y viceversa, cuando la intensidad de la luz baje, la temperatura deberá bajar.

    Riego

    Las Phalaenopsis no poseen pseudobulbos, que son, en otros géneros como Cattleya, útiles como reserva de agua. Las hojas, que son un poco carnosas, tienen una cierta capacidad de retención de agua aunque no tanta como los pseudobulbos. Como regla general, es conveniente regar cuando el substrato está casi seco nunca deben secarse completemente.

    El regar demasiado es la manera más fácil de provocar la muerte precoz de una phalaenopsis. Hay que regar abundantemente empapando bien el sustrato pero seguidamente necesita que escurra bien y el sustrato se debe secar casi completamente antes del siguiente riego. El sustrato nunca debe estar saturado de agua, lo que le llevaría a la pudrición de las raíces.

    Si no está seguro cuando es tiempo de regar, trate de calcular el peso de la maceta después de que riegue, comparando la ligereza de esta cuando está seca.

    Riegue temprano en la mañana si piensa que las hojas y la corona van a secarse cuando caiga la tarde y la temperatura comience a bajar, si no, espere al siguiente día, asi evita enfermedades de hongos o bacterias

    Se recomienda regar con agua pura cada mes para evitar acumulación de sales en el tiesto.

    Humedad

    La humedad es importante para el cultivo de las phalaenopsis, recomendándose una humedad entre 50% y 80%. Dentro del invernadero o área de cultivación encerrada, es recomendable rociar las plantas con una lluvia fina de agua y también mojar los pisos con agua. En climas húmedos, así como dentro de los invernaderos, es imperativo que el aire circule continuamente alrededor de las plantas para prevenir enfermedades de hongos o bacterias.

    Las Phalaenopsis requieren humedad constante en las raíces. También requieren constante alimento. Aquí es donde el sustrato cobra importancia. Bajo condiciones ideales, las Phalaenopsis pueden ser cultivadas de la misma manera como crecen en la naturaleza, pegadas a los árboles. Sin embargo, para que ellas prosperen la humedad debe ser alta y deben ser regadas a menudo.

    La humedad debe subir en la medida que se incrementa la temperatura, de ésta manera garantizamos que las plantas se desequen en el transcurso del día

    Abonar

    El uso de abono es muy importante para producir plantas fuertes y con muchas flores. Deben abonarse de forma regular. Cuando están en la etapa de crecimiento activo, las plantas deben ser abonadas cada dos semanas. La regla general es aplicar cada vez un abono balanceado (20-20-20)

    Ventilación

    Las Phalaenopsis requieren constante aire en movimiento para un óptimo crecimiento. Sin embargo, la fuerza del aire es dependiente de la intensidad de la luz, la temperatura ambiente y la humedad. A mayor iluminación y temperatura, mayor debe ser el incremento de aireación, esto ayuda a mantener baja la temperatura de las hojas y fuerza la humedad del aire alrededor de la planta. Esto promueve un buen crecimiento y al mismo tiempo desalienta a los insectos y evita que la planta adquiera infecciones bacterianas y fungosas. También el movimiento de aire ayuda a reducir los puntos fríos y calientes en un invernadero, al mismo tiempo, distribuye la humedad más convenientemente. Como regla general, se debe incrementar la ventilación cuando se incremente la luz y la temperatura y viceversa.

    Su Phalaenopsis debe echar cada año un nuevo par de hojas. Éstas deben ser ligeramente más gruesas que las precedentes. Si la planta no echa nuevas hojas o son más pequeñas que las precedentes es necesario revisar las condiciones de cultivo: Verificar el estado de las raíces y transplantar si es necesario. Fertilizar con un abono diluido con cada riego.

    Si las nuevas hojas tiene un verde claro y son cada vez más pequeñas (pero también anchas) comparando con las hojas viejas, la planta no recibe suficiente abono o tiene demasiada luz.

    El amarillamiento y la caída de 2 hojas de abajo es normal, pero puede también indicar una falta de abono.

    Las jóvenes plantas, llamadas keikis, pueden aparecer en las viejas varas florales si no las cortamos. Son copias de la planta madre. Cuando el keiki tenga 3 raíces de al menos 3 cm cada una, se podrá separar de la planta madre y transplantarla aparte.

    Especies de Phalaenopsis

    • Phalaenopsis amabilis: orquídea luna (Malasia a Papúa)
    • Phalaenopsis amabilis subsp. amabilis (Malasia a Papúa). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis amabilis subsp. moluccana (noreste de Borneo a Maluku). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis amabilis subsp. rosenstromii (Nueva Guinea a norte & noreste de Queensland). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis amboinensis (Célebes a Maluku).
    • Phalaenopsis amboinensis var. amboinensis (Célebes a Maluku). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis amboinensis var. flavida (Célebes) Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis aphrodite(sudeste de Taiwán a Filipinas).
    • Phalaenopsis aphrodite subsp. aphrodite (Filipinas) Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis aphrodite subsp. formosana (sudeste de Taiwán). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis appendiculata (Pen. Malasia).
    • Phalaenopsis bastianii (Filipinas – Sulu Arch.).
    • Phalaenopsis bellina (Borneo).
    • Phalaenopsis borneensis (Borneo).
    • Phalaenopsis braceana (este de Himalaya a China – Yunnan).
    • Phalaenopsis buyssoniana (Indochina).
    • Phalaenopsis celebensis (Célebes).
    • Phalaenopsis chibae (Vietnam).
    • Phalaenopsis cochlearis (Pen. Malasia a Borneo).
    • Phalaenopsis corningiana: orquídea Luna Roja (Borneo – Sarawak).
    • Phalaenopsis cornu-cervi (Indochina al oeste de Malasia y Filipinas).
    • Phalaenopsis deliciosa (Subcontinente Indio a Malasia).
    • Phalaenopsis deliciosa subsp. deliciosa (Subcontinente Indio a Malasia). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis deliciosa subsp. hookeriana (este de Himalaya a SC. China). Hemicr. o cham.
    • Phalaenopsis doweryensis (Borneo – Sabah).
    • Phalaenopsis equestris (Taiwán (Hsiao Lan Yü) a Filipinas).
    • Phalaenopsis Everspring King Lee (un híbrido)
    • Phalaenopsis fasciata (Filipinas).
    • Phalaenopsis fimbriata (W. Malasia).
    • Phalaenopsis floresensis (Lesser Sunda Is.).
    • Phalaenopsis fuscata (Vietnam a W. & C. Malasia)
    • Phalaenopsis gibbosa (Vietnam).
    • Phalaenopsis gigantea (Borneo).
    • Phalaenopsis hainanensis (Hainan, China – Yunnan).
    • Phalaenopsis hieroglyphica (Filipinas).
    • Phalaenopsis honghenensis (China – Yunnan).
    • Phalaenopsis javanica (oeste de Java).
    • Phalaenopsis kunstleri (Myanmar a Pen. Malaysia).
    • Phalaenopsis lamelligera (norte de Borneo).
    • Phalaenopsis lindenii (Filipinas).
    • Phalaenopsis Lipperose – un híbrido
    • Phalaenopsis lobbii (este de Himalaya a Myanmar).
    • Phalaenopsis lowii (Myanmar a oeste de Tailandia).
    • Phalaenopsis lueddemanniana (Filipinas).
    • Phalaenopsis luteola (noroeste de Borneo).
    • Phalaenopsis Mambo (un híbrido)
    • Phalaenopsis maculata (Pen. Malasia, Borneo).
    • Phalaenopsis mannii (este de Nepal a China – sur de Yunnan, China).
    • Phalaenopsis mariae (Borneo a Filipinas).
    • Phalaenopsis mastersii (Assam a Myanmar).
    • Phalaenopsis micholitzii (Filipinas).
    • Phalaenopsis modesta (Borneo).
    • Phalaenopsis mysorensis (sur de India).
    • Phalaenopsis Nivacolor (un híbrido).
    • Phalaenopsis pallens (Filipinas).
    • Phalaenopsis pantherina (Borneo).
    • Phalaenopsis parishii (este de Himalaya a Myanmar, Vietnam).
    • Phalaenopsis philippinensis (Filipinas – Luzón).
    • Phalaenopsis pulcherrima (Hainan a oeste de Malasia).
    • Phalaenopsis pulchra (Filipinas).
    • Phalaenopsis regnieriana (Tailandia).
    • Phalaenopsis reichenbachiana(Filipinas – Mindanao).
    • Phalaenopsis robinsonii (Maluku -Ambón).
    • Phalaenopsis sanderiana (Filipinas).
    • Phalaenopsis schilleriana (Filipinas).
    • Phalaenopsis speciosa (Andaman Is., Nicobar Is).
    • Phalaenopsis stuartiana (Filipinas).
    • Phalaenopsis sumatrana (S. Sumatra).
    • Phalaenopsis taenialis (Himalaya a SC. China)
    • Phalaenopsis tetraspsis (Andaman Is., Nicobar Is., noroeste de Sumatra).
    • Phalaenopsis venosa (Célebes).
    • Phalaenopsis violacea (Pen. Malasia a Sumatra).).
    • Phalaenopsis viridis (Sumatra).
    • Phalaenopsis wilsonii (sudeste de Tíbet a SC. China a oeste de Guangxi).
    • Phalaenopsis zebrina (Indochina a oeste de Malasia).

    Phalaenopsis híbridos naturales

    • Phalaenopsis × amphitrita (P. sanderiana × P. stuartiana) (Filipinas).
    • Phalaenopsis × gersenii (P. sumatrana × P. violacea) (Borneo, Sumatra).
    • Phalaenopsis × intermedia (P. aphrodite × P. equestris): Estrella de Leyte (Filipinas).
    • Phalaenopsis × leucorrhoda (P. aphrodite × P. schilleriana) (Filipinas).
    • Phalaenopsis × singuliflora (P. bellina × P. sumatrana) (Borneo).
    • Phalaenopsis × veitchiana (P. equestris × P. schilleriana) (Filipinas).

    Phalaenopsis híbridos intergenéricos

    • Arachnopsis: Arnps (Arachnis x Phalaenopsis)
    • Asconopsis: Ascps (Ascocentrum x Phalaenopsis)
    • Beardara: Bdra (Ascocentrum x Doritis x Phalaenopsis)
    • Bokchoonara: Bkch (Arachnis x Ascocentrum x Phalaenopsis x Vanda)
    • Cleisonopsis: Clnps (Cleisocentron x Phalaenopsis)
    • Doriellaopsis: Dllps (Doritis x Kingiella x Phalaenopsis)
    • Diplonopsis: Dpnps (Diploprora x Phalaenopsis)
    • Dresslerara: Dres (Ascoglossum x Phalaenopsis x Renanthera)
    • Doritaenopsis: Dtps (Doritis x Phalaenopsis)
    • Devereuxara: Dvra (Ascocentrum x Phalaenopsis x Vanda)
    • Edeara: Edr (Arachnis x Phalaenopsis x Renanthera x Vandopsis)
    • Ernestara: Entra (Phalaenopsis x Renanthera x Vandopsis)
    • Eurynopsis: Eunps (Eurychone x Phalaenopsis)
    • Hausermannara: Haus (Doritis x Phalaenopsis x Vandopsis)
    • Hagerara: Hgra (Doritis x Phalaenopsis x Vanda)
    • Himoriara: Hmra (Ascocentrum x Phalaenopsis x Rhynchostylis x Vanda)
    • Isaoara: Isr (Aerides x Ascocentrum x Phalaenopsis x Vanda)
    • Laycockara: Lay (Arachnis x Phalaenopsis x Vandopsis)
    • Lichtara: Licht (Doritis x Gastrochilus x Phalaenopsis)
    • Luinopsis: Lnps (Luisia x Phalaenopsis)
    • Lutherara: Luth (Phalaenopsis x Renanthera x Rhynchostylis)
    • Macekara: Maka ( Arachnis x Phalaenopsis x Renanthera x Vanda x Vandopsis)
    • Moirara: Moir (Phalaenopsis x Renanthera x Vanda)
    • Nakagawaara: Nkgwa (Aerides x Doritis x Phalaenopsis)
    • Owensara: Owsr (Doritis x Phalaenopsis x Renanthera)
    • Parnataara: Parn (Aerides x Arachnis x Phalaenopsis)
    • Paulara: Plra (Ascocentrum x Doritis x Phalaenopsis x Renanthera x Vanda)
    • Phalaerianda: Phda (Aerides x Phalaenopsis x Vanda)
    • Phalandopsis: Phdps (Phalaenopsis x Vandopsis)
    • Phalanetia: Phnta (Neofinetia x Phalaenopsis)
    • Phaliella: Phlla (Kingiella x Phalaenopsis)
    • Richardmizutaara: Rcmza (Ascocentrum x Phalaenopsis x Vandopsis)
    • Rhyndoropsis: Rhdps (Doritis x Phalaenopsis x Rhynchostylis)
    • Rhynchonopsis: Rhnps (Phalaenopsis x Rhynchostylis)
    • Renanthopsis: Rnthps (Phalaenopsis x Renanthera)
    • Roseara: Rsra (Doritis x Kingiella x Phalaenopsis x Renanthera)
    • Sappanara: Sapp (Arachnis x Phalaenopsis x Renanthera)
    • Sladeara: Slad (Doritis x Phalaenopsis x Sarcochilus)
    • Sarconopsis: Srnps (Phalaenopsis x Sarcochilus)
    • Stamariaara: Stmra (Ascocentrum x Phalaenopsis x Renanthera x Vanda)
    • Sutingara: Sut (Arachnis x Ascocentrum x Phalaenopsis x Vanda x Vandopsis)
    • Trevorara: Trev (Arachnis x Phalaenopsis x Vanda)
    • Trichonopsis: Trnps (Phalaenopsis x Trichoglottis)
    • Trautara: Trta (Doritis x Luisia x Phalaenopsis)
    • Uptonara: Upta (Phalaenopsis x Rhynchostylis x Sarcochilus)
    • Vandaenopsis: Vdnps (Phalaenopsis x Vanda)
    • Vandewegheara: Vwga (Ascocentrum x Doritis x Phalaenopsis x Vanda)
    • Yapara: Yap (Phalaenopsis x Rhynchostylis x Vanda)

    SALVE A NTR.SRA DEL CARMEN

    [Estampa de la Virgen del Carmen]

    SALVE A
    NTR. SRA. DEL CARMEN

    Salve, Virgen pura,
    Salve, Virgen Madre,
    Salve, Virgen bella,
    Reina Virgen, Salve.

    Gózate, María,
    Patrona del Carmen,
    Con las alabanzas
    Que dan tus cofrades.

    Tu amparo buscamos
    Benigno y suave,
    Hoy los desterrados
    En aqueste valle.

    Eres del Carmelo
    La Pastora amable,
    Que tus ovejuelas
    Das pasto suave.

    A Ti, pues, clamamos
    Buscando piedades:
    ¡Ea, pues, Señora,
    No nos desampares!

    Es tu Escapulario
    La cadena grande
    Con que se aprisiona
    El dragón infame.

    Vuelve ya a nosotros
    ¡Oh piadosa Madre!
    Tus benignos ojos,
    Llenos de piedades.

    Pues con tu defensa
    Viven tus cofrades
    Libres de peligros
    Y de todos males.

    Muéstranos, María,
    Benigno y afable,
    De tu puro vientre
    El fruto admirable.

    Es contra el Infierno
    Tu poder tan grande,
    Que libras las almas
    De eternos volcanes.

    Si, por nuestras culpas,
    Penas a millares
    Merecemos todos,
    Tu favor nos salve.

    Y, si al Purgatorio
    Bajan tus Cofrades,
    Pedimos, Señora,
    Que al punto los saques.

    ¡Oh clemente! ¡oh pía!
    ¡Oh cándida ave!
    ¡Oh dulce María!
    Salve, Salve, Salve.

    FOTOGRAFIAS REPARTIDAS EN EL RECORRIDO DE LA VIRGEN DEL CARMEN 2010

    Llevamos dos años repartiendo en el recorrido de nuestra amantisima titular, una fotografía para los mas necesitados y devotos de la Virgen del Carmen, cortesía de Fran Niño y fotografía de J.Bedoya,  aqui os la dejo para quienes no tuvieron la suerte de recibirla en la salida procesional.

    AÑO 2009

    AÑO 2010

    TRASLADO DEL PASO

    Hoy lunes 19 de Julio a las 21 horas, se llevara a cabo el traslado del paso de ntra,sra del carmen, desde la parroquia mayor a su local, para su guarda y mantenimiento anual.

    SE RUEGA A TODOS LOS HERMANOS COSTALEROS SEAN PUNTUALES Y SE LLEVEN SUS RESPECTIVAS ROPAS DE TRABAJO.

    SE RECUERDA QUE HOY SE HABLARA DE LA PRÓXIMA CONVIVENCIA, SABADO 24 JULIO DE 2010.

    GRACIAS

    ESTRENO 2010- ESCUDO EN LA CAÍDA DELANTERA DEL PASO

    Este año se ha estrenado el escudo de la Hermandad bordado en el faldón frontal del paso,realizado en los talleres de Olioz Arte de Rota Cadiz.

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    VIDEO VIRGEN DEL CARMEN DE MI AMIGO MANOLO PAPA

    ENLACE A VIDEO DE MANOLO PAPA:

    http://www.youtube.com/user/manolo2646#p/u

    GRACIAS MANOLO.

    José Manuel Pozas Murcia (Párroco de “Ntra. Sra. De la O”) José Manuel Pozas Murcia

    MARÍA DEL CARMEN

    El título de “Virgen del Carmen” es uno de los más antiguos, y a la vez de los más extendidos, en la iglesia. De siempre, mediante él, se nos presenta la figura de María, esencialmente, como medianera y como señal veneradísima de la bendición y protección de Dios. Las representaciones de la Virgen del Carmen, tanto pictórica como escultórica, expresan, mediante el movimiento, las actitudes y los gestos, esta función que siempre otorgó la iglesia a la Stma. Virgen: Mediadora, Socorro, Auxiliadora e Intercesora entre Dios y los hombres.

    El retablo en el que veneramos a la Santísima Virgen del Carmen en nuestra parroquia de “la O” es, precisamente, expresión clara y significativa de tal mediación: la figura de la Virgen, con los atributos propios del Carmen, nos manifiesta su función mediadora entre nosotros y el Padre, a quien Ella nos vincula y que nos contempla y envía su bendición desde el extremo superior.

    El patronazgo de la Virgen del Carmen, extensísimo, se hace presente en la geografía hispana en la gente del mar y en la Armada. En Hispanoamérica, la Virgen del Carmen es patrona de países, de entidades, de fuerzas armadas y de multitud de entidades.

    Esta presencia mariana en la sensibilidad y en la religiosidad de tantas personas, de entidades y organismos, no puede ser extendida, sin más, como una devoción circunstancial, de un día o de una situación. Sensibilidades de este tipo no   se entienden, no tienen razón de ser, s no están referidas a valores y convicciones de peso que las convierten en referencias, es decir, en elementos que forman parte de nuestro ser.

    Y porque sentimos a la Virgen del Carmen como algo nuestro, y porque María es referente para todos, vivamos intensa y gozosamente la festividad juntos a tantos como la invocan desde el mar y desde la tierra.

    PRIMER BOLETIN INFORMATIVO HDAD.NTRA.SRA.DEL CARMEN

    BOLETIN EN PDF:

    PRIMER BOLETIN INFORMATIVO HDAD.NTRA.SRA.V.DEL CARMEN DE ROTA

    Queridos Hermanos y Hermanas de la Venerable Hermandad Nuestra Señora del Carmen:

    Se acercan ya las fechas de la festividad de Nuestra Amantisima titular, la Virgen del Carmen. En el presente año la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad ha querido dar un paso más en las actividades que venimos realizando cada mes de Julio, para engrandecer si cabe un poco más la festividad de nuestra Patrona. Por primera vez editamos el presente boletin informativo, donde damos a conocer a nuestros hermanos toda la información y actos que la Hermandad organizará con motivo de la festividad del Carmen. Es algo que algunos hermanos venían demandando hace tiempo y con el cual tenéis cumplida información de todo lo referente a nuestra Hermandad.

    Dado que este es el primer boletín informativo que la Hemandad publica, quisiera aprovechar la ocasión para agradecer a mi Junta de Gobierno el apoyo y la labor que vienen realizando durante todo el año. Al mismo tiempo quiero dejar patente desde estas lineas mi agradecimiento como hermano, a todas aquellas personas, hombres y mujeres que a lo largo de todo estos años han dedicado su empeño, su trabajo y su tiempo al engrandecimiento de nuestra Hermandad.

    Por último animaros a participar y asistir a cuantos actos y cultos que la Hermandad organiza en honor a nuestra Amantísima titular la Virgen del Carmen.

    Sin más y esperando vuestras asistencia, recibid un cordial saludo en María Santísima del Carmen.

    Francisco José Cos Jiménez                                                                                     (Hno. Mayor de la Hermandad)

    VIDEO SALIDA PROCESIONAL VIRGEN DEL CARMEN 2010

    ENLACE A VIDEO;

    http://www.youtube.com/watch?v=11cEv6gl65U&feature=player_embedded#!

    INFORMACION SALIDA PROCESIONAL 2010 DE ROTA AL DIA

    ENLACE A LA PAGUINA;

    http://rotaaldia.com/not/954/la_reina_de_los_mares_procesiono_en_su_dia/

    15 DE JULIO DE 2010-INAGURACIÓN DE MI WEBLOG-SALUDOS A TODAS LAS PERSONAS QUE VISITAN ESTA WEB, LA CUAL HOY 15 DE JULIO DE 2010, INAGURO PARA EL DISFRUTE E INFORMACION DE TODAS LAS PERSONAS QUE LA VISITEN. JOSÉ BEDOYA – CAPATAZ Y MIEMBRO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DE NTRA.SRA.DEL CARMEN

    DEDICO ESTA WEBLOG A MIS TRES HIJOS, MANUÉL,  CÉLIA Y  ELÍSA, QUE LA VIRGEN MARÍA LOS TENGA SIEMPRE BENDECIDOS Y LOS GUÍE EN SUS VIDAS A SER PERSONAS DE BIEN.