Archivo mensual: julio 2010

La Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, eh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Salve Regina
Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Una oración antigua siempre nueva.

En la formación religiosa de todo cristiano ocupan un lugar muy relevante aquellas plegarias que desde niños hemos estado escuchando y rezando. De una forma imperceptible pero eficaz esas oraciones han ido formando nuestra piedad y delineando nuestro trato con Dios, con la Santísima Virgen, con el ángel de la guarda y con los santos; han enriquecido nuestra oración con unas determinadas actitudes, sentimientos y modos de invocar que sin duda influyen hoy en nuestra vida.

Sin embargo, tales oraciones, a base de repetición, pueden perder su brillo y atractivo, como ciertas hermosas catedrales y monumentos que ya no inspiran nada al transeúnte que ha vivido siempre frente a ellas. No obstante, bastaría detenerse un momento y contemplarlas tranquilamente para arrancarles nuevos secretos y emociones.

Una de estas oraciones es la Salve Regina. Se trata de una oración muy antigua: consta por la historia que ya existía en el siglo XI, antes de la primera cruzada y, de hecho, su vocabulario rebosa de la cortesía y galantería que por aquellos tiempos se comenzaba a abrir paso en la sociedad. La Salve es una oración que ha gustado en todas las épocas por su brevedad y sencillez, por su ternura y profundidad, en la que se entrelazan de modo admirable la tristeza del peregrino y la esperanza del creyente: no por nada, tanto los franceses como los españoles y alemanes se han disputado siempre su autoría.

La Salve es un maravilloso ejemplo de lo que significa una oración “esencial”. En ella se hace una única petición: et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium, ostende. Esta única súplica va precedida de un saludo (Salve, Regina, Mater misericordiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve) y de una breve presentación (Ad te clamamus, exsules filii Evae; ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle). Termina con una brevísima “coda”: O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

El adjetivo “nuestra” nos indica que cuando rezamos esta oración no nos presentamos…

Saludo

El saludo es una sucesión rápida pero abundante de piropos, que tienen la función de atraer la mirada y ganar la benevolencia de la Santísima Virgen. Los latinos dirían que es la captatio benevolentiae con la que debe comenzar todo buen discurso.

– Salve es el típico saludo latino, respetuoso y familiar al mismo tiempo, y ciertamente, no tan solemne como la traducción española: “Dios te salve”. Es simplemente un augurio de buena salud.

– Regina: es el primer piropo de la oración. Es verdad que María es Reina, pero no es normal que un hijo llame así a su madre: nosotros no nos dirigimos a nuestras madres recordándoles sus títulos: <“doctora o licenciada”… Si alguna vez lo hacemos está claro que hay de por medio una intención bien concreta: queremos llegar a nuestra madre por el lado femenino -toda mamá guarda siempre algo de la coquetería femenina- para obtener mejor lo que deseamos. Por otra parte, este título también nos recuerda -a María y a nosotros- que Ella, por ser reina, es poderosa y puede concedernos lo que le pedimos.

– Mater misericordiae: inmediatamente después la oración pasa al título más querido por nosotros: Mater. Y además, con un matiz especial: misericordiae. El que suplica quiere salir al paso, cuanto antes, de una posible objeción: es cierto que él no se presenta con méritos y que no tiene ningún derecho para obtener lo que pide. Su único argumento es que Ella, María, es misericordiosa. También el Mater misericordiae se podría traducir, aunque no es el sentido de esta oración, como “Madre de la Misericordia”, es decir, Madre de Cristo, de Jesús, que es la misericordia infinita, como diciendo: “Tu hijo no tendría ningún problema en que me concedieras esto que te pido… Él es la misericordia misma”.

– Vita, dulcedo: apelativos muy tiernos y cariñosos. Creo que no hay oración mariana en la que le dirijamos nombres más dulces: “mi vida… dulzura…”. Spes nostra: el adjetivo “nuestra” nos indica que cuando rezamos esta oración no nos presentamos a María como hijos únicos, sino junto con todos los hermanos. Si ya de por sí es difícil a una madre resistirse cuando su hijo le pide algo, ¿qué será cuándo se le presentan todos al mismo tiempo?

… a María como hijos únicos, sino junto con todos los hermanos.

Presentación de la súplica

Antes de entrar de lleno en su única petición, el suplicante se presenta a sí mismo y describe el estado en el que se encuentra:

– Clamamus: la traducción exacta es más fuerte que la que ordinariamente se usa en castellano. No sería “llamamos” sino más bien “gritamos” o “clamamos”. Suspiramus: indica esa dificultad para respirar propia de aquél al que le asaltan las lágrimas o una pena muy grande. Gementes et flentes: describe dos formas de llorar: ruidosa y violenta una, suave y mansa la otra. No hace falta más introducción para expresar que el suplicante no es feliz y que se encuentra en una situación de necesidad. Exsules filii Hevae: sin concretar sus penas, las resume todas ellas en su condición de pecador (hijo de Eva), desterrado de un Paraíso maravilloso que podría haber sido suyo. Esta nostalgia del Paraíso perdido se hace más acuciante todavía en esos momentos de abatimiento y de tristeza que la vida tiene y que están maravillosamente sintetizados con la alusión a las lágrimas y con la imagen geografica del valle: in hac lacrimarum valle. Mientras la montaña sugiere sentimientos de exaltación, luminosidad y fuerza, al valle, por el contrario, le acompaña la niebla, la oscuridad, la incertidumbre.

Petición

Antes de hacer la petición, una última alabanza, precedida de una expresión sumamente coloquial: eia: ea, venga!, orsù dirian los italianos.

– Advocata: “si tú, que eres nuestra defensora, no nos ayudas, ¿a quién vamos a recurrir?”. Es una invocación que pone a María entre la espada y la pared… Illos tuos misericordes oculos ad nos converte: el suplicante, antes de pedirle a la Santísima Virgen la gracia que necesita, le pide que le mire: ¿cómo va a negar algo una madre cuando su hijo le está mirando a los ojos? Por eso, el hijo le pide a María que, por favor, le mire. Pero, obviamente, no lo dice así, sino con un giro poético y finísimo: “dirige hacia nosotros esos tus ojos misericordiosos”. De nuevo, otro piropo a María como mujer: y concretamente a sus ojos, cuya belleza natural se ve potenciada por el amor y la misericordia que en ellos se reflejan.

Finalmente, llegamos a la petición. En latín, por el hipérbaton característico, que pone normalmente el verbo al final, la construcción de la frase tiene un encanto especial: et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium, ostende. Refleja muy bien el titubeo, la indecisión, los anacolutos del que quiere hacer una petición difícil y no sabe cómo comenzar. Una traducción literal sería ésta: “y a Jesús, que es el fruto bendito de tu vientre… a nosotros, después de este exilio… muéstranoslo”.

¡Qué bien dicho! La idea es que nos deje entrar en el cielo, que nos alcance esa gracia. Pero no lo dice de modo tan directo y burdo, pues podría parecer una petición interesada. El suplicante quiere expresar que lo de menos es el cielo; lo que a él le interesa es… ver a Jesús. Obviamente, es lo mismo, pero dicho de modo más fino, más elegante. Esto me recuerda una anécdota de mi infancia: cuando era pequeño en mi barrio existía la costumbre de invitar a todos los amigos de los hermanos a una pequeña merienda cuando nacía un nuevo niño.

Pues bien, cuando mis amigos y yo nos enterábamos de que en tal casa se estaba festejando un nuevo nacimiento, acudíamos a la casa aunque no tuviéramos nada que ver con la familia, y le preguntábamos a la señora: “Disculpe, señora, ¿nos deja ver al niño?”. La señora, emocionada y contenta de ver niños tan modositos, nos hacía pasar de mil amores y nos mostraba a la criatura. Después de esto, obviamente, no nos iba a echar de la fiesta con las manos vacías…

Los momentos de abatimiento y de tristeza de esta vida están sintetizados con la alusión a las lágrimas.

Coda final

La coda, que algunos atribuyen a san Bernardo, es el broche final y la despedida de esta hermosísima oración: · O clemens: invoca la clemencia de María y muy discretamente hace referencia a nuestra condición de pecadores. O pia alude a nuestra triste condición de hombres que sufren. O dulcis Virgo sintetiza todos los cariñosos apelativos que se le han dirigido a la Virgen a lo largo de la oración. Y concluye de modo magistral pronunciando simplemente el nombre de María: Maria. El último recurso para alcanzar de la Virgen la gracia de las gracias: pronunciar su nombre con un hilo de voz, con amor y mirándola confiadamente a los ojos.

Salve Regina. Meditación de cada frase
Después del Avemaría, es la plegaria mariana más hermosa y universal.
Después del Avemaría, la plegaria mariana más hermosa y más universal es la antífona: “Salve Regina”

No se sabe todavía quién ha sido su verdadero autor.

Quien mejor la explica en San Alfonso María de Ligorio en su libro “Las glorias de María”

Expliquemos brevemente:

  • Dios te salve, Reina y madre de misericordia: ¿Por qué la Iglesia la llama Reina de misericordia? Responde San Bernardo: para que sepamos que la Virgen abre los tesoros de la misericordia a Dios a quien le place, cuando le place y como le place. Así que no hay pecador, por enormes que sean sus pecados, que llegue a perderse si lo protege María. ¡Qué confianza debemos tener en esta Reina!
  • Vida y dulzura: María es Vida nuestra, por que nos concede de Dios la gracia perdida por el pecado que es muerte. Es vida también porque nos alcanza de Dios la perseverancia final, si se la implora.
    Es Dulzura porque es madre; y está presente en las horas amargas de la vida, como consoladora de los afligidos, refugio de los pecadores y auxilio de los cristianos. Dulzura, porque nos alcanzará muerte dichosa y suave.
  • Esperanza nuestra, Dios te salve: Esperanza de todos los hombres. Los protestantes y jausemistas llevaron muy a mal que saludemos a María con este título, por parecerles que sólo Jesús es el Redentor.Tenemos que decir que la esperanza que depositamos en María no menos cabe la esperanza en el Redentor, sino que la aumenta.Esta esperanza en María se basa, se funda en su poderosísima intercesión ante su Hijo, con el fin de que se compadezca de nosotros y nos otorgue su gracia y su perdón.
    La salvación, sí, viene de Dios, pero a través de María, Abogada y Mediadora de todas las gracias. En este sentido María es la dulcísima esperanza de todos los hombres.
    Es esperanza sobre todo para los pecadores, que viven sumergidos en la noche del pecado. ¿Qué tienen que hacer? Acudir a María que es luna que brilla en la noche
  • A ti llamamos los desterrados hijos de Eva: Estamos en la vida, como un destierro. ¡Qué hermoso poder cantar con María! Y en este destierro tenemos, como los israelitas tantas tentaciones… ¡Invoquemos a María y Ella vendrá en nuestra ayuda!
  • A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas: La tierra es eso: un valle de lágrimas y miserias
    La vida es un destierro, lejos de la patria que es el cielo.

    Nacemos y morimos llorando. Y entre la primera y la última lágrima, ¡Cuántas más derramamos a diario!

    Y aquí viene María a consolarnos, pues es Consoladora de los Afligidos, y asi no caer en la negra desesperación.

  • Ea, pues, Señora, Abogada nuestra: Es abogada poderosa para alcanzarnos de Dios la salvación.
    Jesús no niega nada a su madre en el cielo, pues María no le negó nada a su Hijo en la tierra.

    San Bernardo llama a María la omnipotencia sublime, porque con sus ruegos alcanza siempre cuanto quiere.
    Así que, tranquilos, si tenemos a María como abogada, no tengamos miedo de la sentencia final del Juez, su Hijo. ¡Estaremos salvos! ¡También los pecadores si acuden a ella, arrepentidos!

  • Vuelve a nosotros, tus ojos, misericordiosos: en la 1° petición de la Salve: que nos mire con ojos misericordiosos ¡No tengas en cuenta nuestros pecados!
    ¡Qué bondad, que ternura!
    ¡Cuando una madre mira con ojos de misericordia a su Hijo!
  • Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre: en la 2° petición
    Con este bendito fruto habremos logrado todo: la salvación eterna y la felicidad verdadera.
    Eso es el cielo disfrutar de este bendito fruto de María.
    Le estamos diciendo implícitamente a María que nos libre del infierno, que nos socorra en el purgatorio.
  • Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce virgen María: La clemencia es virtud propia de los reyes, que se compadecen de los delincuentes, perdonándoles o disminuyéndoles las penas a que habían sido justamente condenados. María es Reina. Es tal su piedad, que va siempre buscando a quien dar la vida y la salvación.¡Qué suave es el nombre de María!“Es clemente con los miserables, piadosa con los que la invocan, dulce con lo que la aman. Clemente con los penitentes, piadosa con los que progresan en la virtud, dulce con los que llegaron a la perfección. Clemente, librando de los castigos, piadosa, colmando de gracias, dulce, dándose a quien busca”
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    Ave María

    Dios te salve, María, llena eres de gracia,
    el Señor es contigo,
    bendita tú eres entre todas las mujeres
    y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

    Santa María, Madre de Dios,
    ruega por nosotros, pecadores,
    ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Amén.

    Explicación del Ave María
    Está formada por las palabras del ángel de la anunciación y por las palabras establecidas por San Pío V.
    Explicación del Ave María
    Explicación del Ave María

    Se trata de la bellísima salutación del Ave María, repetida centenares de veces por todos los devotos de la Virgen, sobre todo durante el rezo del Santo Rosario.

    Y sabemos que esta plegaria tiene dos partes.

    La primera parte:

    Eetá formada por las palabras del ángel de la anunciación: “Ave, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc. 1,28) , a los que se han agregado las que pronunció Santa Isabel al recibir la visita de su prima María: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” (Lc. 1,42) . La Iglesia ha añadido el nombre de “María” al principio y el de “Jesús” al final.
    ¡Es un himno de sublime alabanza, absolutamente desinteresado, pues no se le pide nada a María!

    La segunda parte:

    Comenzó a aparecer en la Iglesia en el siglo XIV, pero su uso no se hizo universal hasta que San Pío V, al promulgar el Breviario Romano en 1568, mandó que se rezase:
    “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”
    Una alabanza y una súplica sentida y humilde.

  • Ave: ¡Dios té salve! ¡La paz sea contigo! Así saludaba Cristo a los suyos.
    Hoy correspondería en lenguaje cristiano a estas expresiones populares y devotas: “Dios le guarde, buenos días nos dé Dios, vaya con Dios, quede con Dios, adiós” Es tener presente a Dios en todo, estar bajo su mirada y providencia.
  • María: la más bella música que han podido formar cinco letras (Pemán). Es una palabra dulcísima, la más tierna y entrañable para un cristiano.
    María significa: “Señora”, “Belleza”, “Estrella del mar”, con todo lo que significa “Estrella”: guía, amparo, refugio, esperanza, consuelo, socorro. María es Estrella.
    Así como la Estrella guía al navegante al puerto, así María nos guía al cielo.
    Así como la estrella da aliento y esperanza, así María nos da fuerza.
    Así como la estrella en medio de la tempestad consuela, así María nos alegra en nuestras luchas.
    La Virgen es nuestra Estrella del mar, que disipa las nubes de los engaños y errores con que nos seduce el demonio.
    Por eso, el nombre de “María” debemos tenerlo frecuentemente en los labios y en el corazón.
    También María significa “Mar amargo”, por la inmensidad de sus penas en la pasión de Su Hijo, por la ingratitud de los pecadores, por la tristeza de su condenación.
  • Llena de gracias: significa abundancia, posesión, permanencia, estado. Llena de gracias en el alma, para obrar de gracia, es decir, de santidad, llena de gracia porque fue habitada por Dios.
  • El Señor es contigo: indica la presencia de Dios activa y eficaz para la misión encomendada. Esta presencia llena de gozo y alegría. Dios está con Ella. Está invadida de Dios.
  • Bendita tú entre las mujeres: por ser la Madre de Dios, escogida y preferida… por ser madre y virgen, única entre todas las mujeres… por ser concebida sin pecado original… por ser más santa que todas las mujeres santas del mundo. Por eso, sólo a ella le han levantado en toso el mundo altares, templos y ermitas.
  • Y bendito el fruto de tu vientre: es Jesús ese fruto. Es un fruto hermoso, sabroso, suculento, suave. Quien lo come quedará saciado. El fruto que nos ofreció Eva fue un fruto de muerte. María nos ofrece el fruto de la Salvación. La fragancia de este bendito fruto, viene exhalada en la Eucaristía.
  • Jesús: palabra que añadió la Iglesia al final de la 1° parte del Ave María Jesús significa la salvación de Jahvé.
  • Santa María, Madre de Dios: Así comienza la 2° parte. Santa, Santa porque cumplió fidelisimamente la voluntad de Dios en todo. Ser santos, para eso vinimos a la tierra. Y es Madre de Dios, no madre de un serafín o de un querubín. Madre del Soberano Dios.
  • Ruega por nosotros: que estamos desterrados en este valle de lágrimas… que somos pecadores… que estamos tentados.
  • Pecadores: somos pecadores, lo contrario que ella. Pecamos con los ojos, por inmodestia; con el oído, por oír conversaciones vanas: con la lengua, por hablar mal; con el paladar, por gula en los manjares; con la fantasía, por imaginaciones peligrosas; con el entendimiento, por pensar mal, con la memoria, por recuerdos nocivos; con el corazón por malos deseos.
  • Ahora: en este día, en esta hora en este momento de luz o de oscuridad, de paz o desasosiego, de tentación o de calma. Ahora, cuando camino, cuando me subo al autobús, cuando voy al trabajo, cuando salgo de vacaciones, cuando descanso.
  • Y en la hora de nuestra muerte: que no sabemos cómo será, si cuándo será, ni cómo nos sorprenderá. Es ese momentos el demonio nos traerá el recuerdo de nuestros pecados pasados, el rigor de la justicia divina y la memoria del desprecio de tantas gracias. En la hora de nuestra muerte, cuando el dolor de la enfermedad no nos permita acudir a ti, que tengamos a nuestro lado a un sacerdote que nos absuelva, que nos administre el Viático y nos dé la Unción de enfermos y nos recomiende el alma, y así demos el último suspiro pronunciando tu santo nombre y el de tu Hijo Jesús.Quien reza fervorosamente el avemaría tendrá la gracia de una santa muerte. No olvidemos al acostarnos las tres Avemarías, prenda segura de una buena muerte.
  • Amén: así es. Así lo creo¡Qué hermosa oración!

    María, ruega por nosotros.

  • ¿Por qué rezar el Ave María?
    Carta del Cardenal Norberto Rivera.

    El Avemaría es seguramente una de las primeras oraciones que aprendimos cuando éramos niños. Es una oración sencilla, un diálogo muy sincero nacido del corazón, un saludo cariñoso a nuestra Madre del Cielo.

    Recoge las mismas palabras del saludo del ángel en la Anunciación (Lucas 1, 28) y
    del saludo de Isabel (Lucas 1, 42), y después añade nuestra petición de intercesión confiada a su corazón amantísimo. En el sigo XVI se añadió la frase final: “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Todo ello forma una riquísima oración llena de significado.

    El Avemaría es una oración vocal, es decir, que se hace repitiendo palabras, recitando fórmulas, pero no por esto es menos intensa, menos personal.

    Podemos decir que el Avemaría y el Rosario son las dos grandes expresiones de la devoción cristiana a la Santísima Virgen. Pero la devoción no se queda sólo ahí.

    En el Avemaría, descubrimos dos actitudes de la oración de la Iglesia centradas en la persona de Cristo y apoyadas en la singular cooperación de María a la acción del Espíritu Santo (Cf Catecismo de la Iglesia Católica 2675).

    La primera actitud es la de unirse al agradecimiento de la Santísima Virgen por los beneficios recibidos de Dios (“llena eres de gracia”, “el Señor es contigo”, “bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”) y la segunda es el confiar a María Santísima nuestra oración uniéndola a la suya (“ruega por nosotros, pecadores”).

    Para explicar esta oración es muy útil seguir los números 2676 y 2677 del Catecismo de la Iglesia Católica.

    1. En la primera parte de la oración se recoge el saludo del ángel, del enviado del Señor. Es una alabanza en la que usamos las mismas palabras del embajador de Dios. Es Dios mismo quien, por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava y a alegrarnos con el gozo que Dios encuentra en ella.

    “Llena eres de gracia, el Señor es contigo”:

    Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquél que es la fuente de toda gracia.

    María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es “la morada de Dios entre los hombres” (Apocalipsis 21, 3). “Llena de gracia”, se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que ella entregará al mundo.

    2. A continuación, en el Avemaría se añade el saludo de Santa Isabel: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. Isabel dice estas palabras llena del Espíritu Santo (Cf Lucas 1, 41), y así se convierte en la primera persona dentro de la larga serie de las generaciones que llaman y llamarán bienaventurada a María (Cf Lucas 1, 48): “Bienaventurada la que ha creído…” (Lucas 1, 45); María es “bendita entre todas las mujeres” porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor.

    Abraham, por su fe, se convirtió en bendición para todas las “naciones de la tierra” (Génesis 12, 3). Por su fe, María vino a ser la madre de los creyentes, gracias a la cual todas las naciones de la tierra reciben a Aquél que es la bendición misma de Dios: “Jesús el fruto bendito de tu vientre”.

    El Papa Juan Pablo II nos explica muy bien el contenido de este saludo de Isabel a su prima en el número 12 de la Carta Encíclica Redemptoris Mater:

    3. Después, el Avemaría continúa con nuestra petición: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros…” Con Isabel, nos maravillamos y decimos: “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lucas 1 ,43).

    María nos entrega a Jesús, su Hijo, que muere por nosotros y por nuestra salvación en la cruz y, desde esa misma cruz, Jesucristo nos da a María como Madre nuestra (Cf Juan 19, 26-28); María es madre de Dios y madre nuestra, y por eso podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones, porque sabemos que Dios no le va a negar nada (Cf Juan 2, 3-5) y al mismo tiempo confiamos en que tampoco nos lo va a negar a nosotros si es para nuestro bien.

    María Santísima reza por nosotros como ella oró por sí misma: “Hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: “Haced lo que Él os diga” (Cf Juan 2, 5).

    “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la “Madre de la Misericordia”, a la Toda Santa.

    Nos ponemos en sus manos “ahora”, en el hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, “la hora de nuestra muerte”. Que esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte de su Hijo al pie de la cruz y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso, a nuestra felicidad eterna en el pleno y eterno amor de Dios.

    La devoción a la Santísima Virgen

    La Verdadera Devoción a María Santísima

    Es, por tanto, justo y necesario repetir con los santos: DE MARIA NUNQUAM SATIS:  maría no ha sido aún alabada, ensalzada, honrada y servida como se debe. Merece aún mejores alabanzas, respeto, amor y servicio.

    Debemos decir también con el Espíritu Santo: Toda la gloria de la Hija del rey está en su interior (Sal. 45, 14). Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a porfía, fuera nada en comparación con la que recibe interiormente de su Creador y que es desconocida a criaturas insignificantes, incapaces de penetrar el secreto de los secretos del Rey.

    Debemos también exclamar con el Apóstol: El ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar… (1 Cor. 2, 9) las bellezas, grandezas y excelencias de María, milagro de los milagros de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. “Si quieres comprender a la Madre –dice un santo– trata de comprender al Hijo. Pues Ella es digna Madre de Dios”.

    ¡Enmudezca aquí toda lengua!

    San Luis María Grignion de Montfort

    Índice

    Introducción al tema

    Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María

    Otros escritos que se refieren a la devoción verdadera y pura a María

    Fragmento de la Definición sobre las sagradas imágenes y la tradición [ II Concilio de Nicea ]

    La imagen de la Virgen [ IV Concilio de Constantinopla ]

    Akáthistos [ Liturgia Bizantina ]

    De la Constitucion Lumen Gentiun [ Concilio Vaticano II ]

    MENSE MAIO [ Papa Pablo VI ]

    Grata recordatio [ Juan XXIII ]

    Ad caeli reginam [ Pío XII ]

    INGRUENTIUM MALORUM [ Pío XII ]

    Ingravescentibus malis [ Pío XI ]

    Ad Diem Illud Laetissimum [ San Pío X ]

    Parta Humano Generi [ León XIII ]

    Diuturni Temporis [ León XIII ]

    Augustissima Virginis [ León XIII ]

    Fidentem Piumque [ León XIII ]

    Adiutricem populi [ León XIII ]

    IUCUNDA SEMPER [ León XIII ]

    Laetitiae Sanctae [ León XIII ]

    Magnae Dei Matris [ León XIII ]

    Octobri mense [ León XIII ]

    Superiore Anno [ León XIII ]

    Salutaris ille spiritus [ León XIII ]

    Supremi Apostolatus [ León XIII ]

    Corredención Mariana en la Hagiografía del Siglo XX [ Rev. Stefano Manelli, F.F.I. ]

    Homenaje a la Virgen maría [ Papa Benedicto XVI ]

    Angelus de la Solemnidad de Maria Madre de Dios del 2009 [ Papa Benedicto XVI ]

    María reina [ Papa Juan Pablo II ]

    Maria es Reina del Cielo y de la tierra [ San Luis María de Monfort ]

    En la escuela de María, Mujer Eucarística [ Papa Juan Pablo II ]

    La Maternidad de María y la Iglesia [ Papa Juan Pablo II ]

    María, Madre de la esperanza y maestra de vida espiritual [ Papa Juan Pablo II ]

    Consagración de Europa a María [ Papa Juan Pablo II ]

    Oración a la Madre de Cristo [ Papa Juan Pablo II ]

    Un sueño que se realiza [ San Juan Bosco ]

    Lo Maravilloso crea maravillas [ Didier Decoin ]

    De Ella deseo hablar [ Marta Robin ]

    De Maria nunquam satis [ Papa Benedicto XVI ]

    ¡Ella era tan bella! [ Santa Bernardita ]

    Discreción y modestia de María [ Cardenal John Henry Newman ]

    Eva y Maria [ San Efrén ]

    Cántico Admirable en honor de María [ San Efrén ]

    María, Templo de Dios [ San Ambrosio ]

    Ved que milagro es la Madre de Dios [ San Máximo de Turín ]

    La Virgen sin culpa triunfa [ Prudencio ]

    Una verdadera y tierna devoción a la Santísima Virgen [ San Luis María de Monfort ]

    La Visitación de la Virgen María [ P. Luis de Moya ]

    El cumpleaños de la Santísima Virgen [ P. Luis de Moya ]

    Viviendo con María [ P. Luis de Moya ]

    Por el sufrimiento a la felicidad [ P. Luis de Moya ]

    La maternidad divina de María [ Papa Benedicto XVI ]

    No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer [ Papa Juan Pablo II ]

    Maria va a dar a luz un hijo llamado Emanuel [ Liturgia Copta ]

    El rosario, salterio de Maria [ Sixto IV ]

    Excelencias del rosario [ San Pío V ]

    La Fiesta del Rosario y la victoria de Lepanto [ Gregorio XIII ]

    Providencial institución del rosario [ Sixto V ]

    María, en la fe de la Iglesia (credo) [ Clemente VIII ]

    Misión de María en el plan divino de salvación [ Pablo V ]

    Virgen Orante [ Fraternidad Monástica del Cristo Orante ]

    La Virgen María [ P. José Rivera Ramírez, Siervo de Dios ]

    Inmaculada Concepción de María [ Clemente XI ]

    Saludo a la Bienaventurada Virgen María [ San Francisco de Asís ]

    Canto de exhortacion a las Damas Pobres [ San Francisco de Asís ]

    Intercesion de Maria [ San Francisco de Asís ]

    Antifona [ San Francisco de Asís ]

    De la pobreza de Jesus y Maria [ San Francisco de Asís ]

    Dios no pudo hacerlo mejor [ Santo Tomas de Aquino ]

    De la hiperdulia [ Santo Tomas de Aquino ]

    Consejos de un misionero: amor a María . [ San Antonio María Claret ]

    Carta a un devoto de Maria [ San Antonio María Claret ]

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Invitación a imitar a María [ San Agustín ]

    María, Madre de Cristo y Virgen de Cristo [ San Agustín ]

    Regina Coeli [ Papa Juan Pablo II ]

    La Encarnación [ Rev. Padre Thomas Hopko ]

    La súplica actual [ Giorgio Sernani ]

    María lleva en su seno un fruto de gozo [ San Agustín ]

    Celebramos a la Virgen [ Liturgia Bizantina ]

    Madre de la Misericordia [ Papa Juan Pablo II ]

    El Secreto admirable del Santisimo Rosario [ San Luis María de Monfort ]

    Reflexiones sobre el Santo Rosario [ Sor Lucia de Fatima ]

    El Santo Rosario en las familias [ Pío XII ]

    Un Tesoro Escondido: El Tratado de la Verdadera Devocion a la Santisima Virgen [ Rosa C. Elena Nougué ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Reina y Madre. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria nuestra Vida y Dulzura [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Esperanza Nuestra. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestro Socorro [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Intercesora. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Abogada. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Consuelo Nuestro. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Maria Intercesora Nuestra. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: Bondad y Clemencia de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Comentario a la Salve Regina: El nombre de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Fiestas de Maria: La Natividad de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Fiestas de Maria: La Presentacion de Maria en el Templo. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Fiestas de Maria: La Asuncion de Maria. [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Los Dolores de Maria [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Las Virtudes de la Virgen Maria [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Obsequios y Plegarias a Maria [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Consejos de un santo: NUESTRA SEÑORA DEL CORDÓN [ San Marcelino Champagnat ]

    Santo Rosario [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    La Virgen del Pilar [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    Hijos de Santa María [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    El Corazón virginal de María [ P. Bertrand de Margerie S.J. ]

    El Corazón nupcial de María [ P. Bertrand de Margerie S.J. ]

    Función dinámica de María en la Evangelizacion de America [ Luis Fernando Figari ]

    La virgen Maria en los escritos de San francisco de Asis [ Fray Sebastián López, o.f.m. ]

    La Concepción Inmaculada [ María de Jesús de Agreda ]

    Alabanza [ San Teodoro Estudita ]

    María y sus quehaceres domésticos en Nazareth [ Siervo Frank Duff ]

    El camino de consagracion a Maria [ Siervo Frank Duff ]

    La Reina de México y Emperadora de América Nuestra Señora de Guadalupe [ Siervo Frank Duff ]

    La Virgen Maria y los Musulmanes [ Siervo Frank Duff ]

    Mistica Union entre el Espiritu Santo y la Virgen Maria [ Siervo Frank Duff ]

    La Virgen Maria y San Pablo [ Siervo Frank Duff ]

    Las verdades sobre Maria se defienden a si mismas [ Siervo Frank Duff ]

    La Virgen es nuestro complemento [ Siervo Frank Duff ]

    No temas aceptar a Maria [ Siervo Frank Duff ]

    El Rosario es irremplazable [ Siervo Frank Duff ]

    Lutero y la Virgen Maria [ Fray Nelson Medina O.P. ]

    Presentación de la Bienaventurada Virgen María [ Fray Nelson Medina O.P. ]

    Nacimiento e Infancia de Maria [ Beata Anne Katherine Emmerick ]

    La Virgen como la Casa de la Sabiduria [ San Bernardo de Claraval ]

    De Susana, la Mujer Adultera y la Virgen Maria [ San Bernardo de Claraval ]

    De Lazaro y la Virgen Maria [ San Bernardo de Claraval ]

    La Anunciacion [ San Bernardo de Claraval ]

    En la Asuncion de la Virgen [ San Bernardo de Claraval ]

    Maria el dia de la Purificacion [ San Bernardo de Claraval ]

    La Natividad de Maria [ San Bernardo de Claraval ]

    Como Maria seamos casa que acoge al Salvador [ San Bernardo de Claraval ]

    Excelencias de la Virgen Madre [ San Bernardo de Claraval ]

    La Mujer Vestida de Sol (Apocalipsis 12) [ San Bernardo de Claraval ]

    La Mujer Vestida de Sol [ Thomas Merton ]

    La Santísima Virgen en los sermones de san Vicente Ferrer [ Fray Emilio Sauras Garcia, O.P. ]

    Maria Corredentora: Objeciones y respuestas. [ Dr. Mark Miravalle ]

    Recordaré tu nombre [ Liturgia Bizantina ]

    Canto a la Virgen [ Liturgia Bizantina ]

    María es la más excelsa de todas las creaturas [ San Proclo de Constantinopla ]

    María Madre de la Iglesia [ Papa Pablo VI ]

    Saludo a María [ Papa Pablo VI ]

    El mundo oró a María por el Concilio Vaticano II [ Juan XXIII ]

    Sacro vergente anno [ Pío XII ]

    Consagración de España al Inmaculado Corazón de María [ Pío XII ]

    Le testimonianze di omaggio [ Pío XII ]

    Meminisse Iuvat [ Pío XII ]

    Quamquam pluries [ León XIII ]

    Coronación de la Virgen de San nicolás y el Niño Jesús [ monseñor Héctor Sabatino Cardelli ]

    Dios mismo llama a las puertas de la voluntad de María [  ]

    Marialis Cultus [ Papa Pablo VI ]

    Pidamos con María el don de la unidad [ Papa Juan Pablo II ]

    Reunidos en oración con María, Virgen Madre [ Papa Benedicto XVI ]

    El rostro materno de María en los primeros siglos [ Papa Juan Pablo II ]

    María, Reina de la Familia [ Papa Juan Pablo II ]

    Litterae Encyclicae [ Papa Juan Pablo II ]

    Consagración [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Año Sacerdotal confiado a María [ Papa Benedicto XVI ]

    Que la Virgen nos acompañe en este Año Sacerdotal [ Papa Benedicto XVI ]

    San Pío, ejemplo de amor a María [ Papa Benedicto XVI ]

    Queridos por una Madre [ P. Luis de Moya ]

    Que la Virgen nos de la alegría necesaria [ Papa Benedicto XVI ]

    Coronación de la Virgen de Zapopán [ Cardenal Juan SANDOVAL IÑIGUEZ ]

    Salve María, Madre de Dios [ San Cirilo de Alejandría ]

    Alabanzas de María [ San Cirilo de Alejandría ]

    Como María [ P. Luis de Moya ]

    Vida centrada en Jesús y María. [ Santa Teresa de Los Andes ]

    Santa María de los Angeles en La Porciúncula [ Fr. Gualterio Bellucci ]

    Indulgencia de la Porciúncula [ Fr. Luis de Sarasola ]

    El Ave María [ Santo Tomas de Aquino ]

    Descubrir la Voluntad de Dios y vivirla [ P. Luis de Moya ]

    Elevada a la gloria del cielo, con su alma y su cuerpo [ San Germán de Constantinopla ]

    Deseo de consagración [ Beato Ceferino Namuncurá ]

    Lágrimas de amor [ Beato Ceferino Namuncurá ]

    Entrega personal a María [ Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva ]

    Qué es la entrega confiada a María [ Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva ]

    El cumpleaños de la Santísima Virgen [ P. Luis de Moya ]

    Por el sufrimiento a la felicidad [ P. Luis de Moya ]

    El Espíritu Santo y María [ León XIII ]

    Reina de la Paz [ Papa Benedicto XV ]

    Defensa de María por parte de San Jerónimo [ Papa Benedicto XV ]

    La Sonrisa de la Virgen [ Santa Teresita del Niño Jesús ]

    De la intercesión de la Santísima Virgen María [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    Visitas a María Santísima [ San Alfonso Maria de Ligorio ]

    María proclama la grandeza del Señor [ San Beda, el Venerable ]

    La Virgen María y el Padre Pío [ Santo Padre Pío de Pietralcina ]

    Nuestra Señora la Virgen del Rosario [ P. Luis de Moya ]

    Cómo preparar la entrega confiada a María [ Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva ]

    Rosarium Virginis Mariae [ Papa Juan Pablo II ]

    Las bodas de Cana [ San Romano el cantor ]

    Madre dolorosa [ San Romano el cantor ]

    Llena de Gracia [ San Romano el cantor ]

    El dulce poeta de la Virgen [ Papa Benedicto XVI ]

    Madre protectora y compañera [ Santa Faustina Kowalska ]

    Qué alegría inmensa tener por madre a María [ Papa Benedicto XVI ]

    Homenaje del Papa a la Inmaculada Concepción [ Papa Benedicto XVI ]

    El amor maternal de María [ P. Luis de Moya ]

    SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS [ Papa Juan Pablo II ]

    Imitacion de María 1 [ Beato Tomás de Kempis ]

    Slave María, Llena de Gracia [ San Sofronio ]

    Honrar a María [ San Ildefonso de Toledo ]

    Sobre la virginidad perpetua de Santa María [ San Ildefonso de Toledo ]

    ORACIÓN DE SANACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA SONRISA [ Madre Adela Galindo ]

    Oración a la Virgen Madre de Dios [ San Ildefonso de Toledo ]

    María embellece los cielos e ilumina la tierra [ San Germán de Constantinopla ]

    La Madre del Verbo encarnado [ Beato Dom Columba Marmion ]

    EN LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN [ San Germán de Constantinopla ]

    Consejo a los jovenes [ San Juan Bosco ]

    MADRE DE DIOS, MADRE NUESTRA [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    Canto a las excelencias de María [ San Germán de Constantinopla ]

    La maravilla que sobrepasa todas las maravillas [ San Juan Damasceno ]

    Elogio de la Madre de Dios [ San Juan Damasceno ]

    MARÍA, «LA VIRGEN HECHA IGLESIA» [ P. Lázaro Iriarte O.F.M. Cap ]

    Mediación Universal de María [ Arzobispo Pascual Díaz y Barreto, S. J. ]

    La más Santa de todas las creaturas [ P. Jorge Loring ]

    La Rosa en que el Verbo se hizo carne [ Dante Alighieri ]

    Ave María, gratia plena [ Dante Alighieri ]

    ¡Oh Señora!. [ Ricardo de San Lorenzo ]

    Salud de los enfermos [ Papa Benedicto XVI ]

    Amor misericordioso de María [ P. Luis de Moya ]

    Amar y alabar al Hijo junto con su Madre [ Santa Brígida de Suecia ]

    El amor de Cristo por su Madre [ Santa Brígida de Suecia ]

    Himno a la Virgen de Luján [ Giorgio Sernani ]

    María Madre [ P. Jorge Loring ]

    Cántico al Rosario [ Padre Jesús Marti Ballester ]

    La Virgen de los dolores [ Padre Jesús Marti Ballester ]

    Nuestra Madre [ San Josemaría Escribá de Balaguer ]

    Sub Tuum Praesidium [ Anónimos Siglo III ]

    Oración a la Santísima Madre de Dios [ San Efrén ]

    Virgen Maestra [ Santa María egipciaca ]

    De los dones concedidos a María [ Basilio de Seleucia ]

    El sacerdocio virginal de María [ Un Cartujo ]

    El papel eminente de la Virgen madre de Dios [ Papa Juan Pablo II ]

    San Francisco y la Virgen María [ Martín Steiner, o.f.m. ]

    Historia del dogma de la Inmaculada Concepción [ Pascual Rambla, O.F.M ]

    Maria, Reina de la Familia [ Papa Benedicto XVI ]

    La Fe de María [ Papa Benedicto XVI ]

    La Pura y Limpia Concepción [ Papa Juan Pablo II ]

    El encuentro del sacerdote con María en la celebración eucarística [ Rev. Prof. Juan José Silvestre ]

    La Patria creció con la Virgen [ Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.I. ]

    Oración a la Virgen de Fátima [ Papa Benedicto XVI ]

    CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA [ Papa Benedicto XVI ]

    A los pies de Nuestra Señora de Fátima [ Papa Benedicto XVI ]

    Hacia el triunfo del Corazón Inmaculado de María [ Papa Benedicto XVI ]

    ESTUDIO CIENTíFICO DEL MISTERIO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE MEJICANA [ P. Jorge Loring ]

    Dolores de María en el pensamiento de Josemaría Escrivá de Balaguer [ P. Bertrand de Margerie S.J. ]

    María Corredentora: Fundamentos Filosóficos y Personalistas [ Dr. Josef Seifert ]

    La misión de María y de la Iglesia [ Papa Benedicto XVI ]

    Como María [ P. Luis de Moya ]

    Otras secciones relacionadas

    Capillas Virtuales

    Oraciones

    El Santo Rosario

    Santuarios Marianos

    Títulos atribuidos a María Santísima

    Títulos atribuidos a María Santísima

    Desde siempre la Iglesia ha honrado a María Santísima con los mas excelsos títulos que una creatura puede merecer delante de Dios. Sin duda el más grande de ellos es el de “Madre de Dios”, del cual todos los demás títulos y privilegios dependen. Pues si bien el primer privilegio con que fue honrada María de parte de Dios fue el de su Inmaculada Concepción, este y los demás le fueron dados en orden a su Maternidad Divina. Siendo esto así, dice el teólogo Antonio Royo Marín, “nada debe sorprendernos ni extrañarnos en torno a las gracias y privilegios de María, por grandes y extraordinarios que sean.”

    San Efrén compuso, ya en el año 333, una lista en verso de los más bellos títulos que los cristianos otorgaban a la Santísima Virgen :

    “Señora Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de gracia:

    Tú eres la gloria de nuestra naturaleza humana,

    por donde nos llegan los regalos de Dios.

    Eres el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad;

    la Mediadora de todos nosotros ante el mediador que es Cristo;

    Tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo,

    eres la llave que nos abre las puertas del Paraíso;

    nuestra Abogada, nuestra Intercesora.

    Tú eres la Madre de Aquel que es el ser más misericordioso y más bueno.

    Haz que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día

    a la derecha de tu Único Hijo, Jesucristo. Amén!!”

    Índice de títulos

    María Madre de Dios María Madre de la Iglesia María corredentora y abogada
    María Reina María madre Espiritual María Mediadora Universal
    Arca de la Alianza Educadora del Hijo de Dios Esperanza de la Iglesia y la humanidad
    Nueva Eva Hija de Sión Icono de la Iglesia
    Inmaculada Concepción Intercesora celestial María Abogada
    María Auxiliadora Madre de la Unidad y la Esperanza Madre del Carmelo
    Santa Virgen de las Vírgenes Madre de Cristo María, de los hombres
    Madre de la divina gracia Madre purísima Madre castísima
    Madre siempre virgen Madre inmaculada Madre amable
    Madre admirable Madre del buen consejo Madre del Creador
    Madre del Salvador Madre de misericordia Virgen prudentísima
    Virgen digna de veneración Virgen digna de alabanza Virgen poderosa
    Virgen clemente Virgen fiel Espejo de justicia
    Trono de la sabiduría Causa de nuestra alegría Vaso espiritual
    Vaso digno de honor Vaso de insigne devoción Rosa mística
    Torre de David Torre de marfil Casa de oro
    Arca de la Alianza Puerta del cielo Estrella de la mañana
    Salud de los enfermos Refugio de los pecadores Consoladora de los afligidos
    Auxilio de los cristianos Reina de los Ángeles Reina de los Patriarcas
    Reina de los Profetas Reina de los Apóstoles Reina de los Mártires
    Reina de los Confesores Reina de las Vírgenes Reina de todos los Santos
    Reina concebida sin pecado original Reina asunta a los Cielos Reina del Santísimo Rosario
    Reina de la familia Reina de la paz

    Otros escritos publicados en este sitio que hacen referencia a títulos de la Virgen María

    En el Catecismo de la Iglesia Católica

    La Inmaculada en el Catecismo


    En el Magisterio de la Iglesia

    María Madre de Dios ( Concilio de Éfeso )

    De la Constitucion Lumen Gentiun ( Concilio Vaticano II )

    Madre de la Iglesia y Mediadora de la gracia ( Papa Juan Pablo II )

    María, Madre de la Iglesia ( Papa Juan Pablo II )

    Ad caeli reginam ( Pío XII )

    FULGENS CORONA ( Pío XII )

    Diuturni Temporis ( León XIII )

    Magnae Dei Matris ( León XIII )

    Octobri mense ( León XIII )

    Superiore Anno ( León XIII )

    Salutaris ille spiritus ( León XIII )

    Supremi Apostolatus ( León XIII )

    Angelus de la Solemnidad de Maria Madre de Dios del 2009 ( Papa Benedicto XVI )

    María reina ( Papa Juan Pablo II )

    Madre de Misericordia ( Papa Juan Pablo II )

    La Madre de nuestra confianza ( Papa Juan Pablo II )

    La Madre de nuestra confianza ( Papa Juan Pablo II )

    María, Madre de la esperanza y maestra de vida espiritual ( Papa Juan Pablo II )

    Consagración de Europa a María ( Papa Juan Pablo II )

    La maternidad divina de María ( Papa Benedicto XVI )

    Las mujeres al servicio del Evangelio ( Papa Benedicto XVI )

    Humildad y virginidad de María ( Inocencio III )

    Madre de Dios, Abogada de los hombres ( Bonifacio IX )

    María, en la fe de la Iglesia (credo) ( Clemente VIII )

    Misión de María en el plan divino de salvación ( Pablo V )

    Inmaculada Concepción de María ( Clemente XI )

    María y la resurrección de Cristo ( Papa Juan Pablo II )

    Regina Coeli ( Papa Juan Pablo II )

    Madre de la Misericordia ( Papa Juan Pablo II )

    María Madre de la Iglesia ( Papa Pablo VI )

    El mundo oró a María por el Concilio Vaticano II ( Juan XXIII )

    Sacro vergente anno ( Pío XII )

    Le testimonianze di omaggio ( Pío XII )

    Coronación de la Virgen de San nicolás y el Niño Jesús ( monseñor Héctor Sabatino Cardelli )

    Marialis Cultus ( Papa Pablo VI )

    Presencia de María en el origen de la Iglesia ( Papa Juan Pablo II )

    El rostro materno de María en los primeros siglos ( Papa Juan Pablo II )

    María, Reina de la Familia ( Papa Juan Pablo II )

    Litterae Encyclicae ( Papa Juan Pablo II )

    San Pío, ejemplo de amor a María ( Papa Benedicto XVI )

    Que la Virgen nos de la alegría necesaria ( Papa Benedicto XVI )

    Crucificada espiritualmente con Cristo ( Papa Juan Pablo II )

    Destructora de todas las herejías ( San Pío X )

    Reina de la Paz ( Papa Benedicto XV )

    María, concibio en su espíritu ( San León Magno )

    Rosarium Virginis Mariae ( Papa Juan Pablo II )

    El dulce poeta de la Virgen ( Papa Benedicto XVI )

    Qué alegría inmensa tener por madre a María ( Papa Benedicto XVI )

    Homenaje del Papa a la Inmaculada Concepción ( Papa Benedicto XVI )

    SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS ( Papa Juan Pablo II )

    COMPROMISO SOLEMNE ANTE MARÍA ( Papa Juan Pablo II )

    Salud de los enfermos ( Papa Benedicto XVI )

    Compartió la Pasión de su Hijo ( Papa Benedicto XVI )

    Oración a Nuestra Señora de She-Shan ( Papa Benedicto XVI )

    El papel eminente de la Virgen madre de Dios ( Papa Juan Pablo II )

    Maria, Reina de la Familia ( Papa Benedicto XVI )

    La Fe de María ( Papa Benedicto XVI )

    La Pura y Limpia Concepción ( Papa Juan Pablo II )

    Oración a la Virgen de Fátima ( Papa Benedicto XVI )

    CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA ( Papa Benedicto XVI )

    A los pies de Nuestra Señora de Fátima ( Papa Benedicto XVI )

    Hacia el triunfo del Corazón Inmaculado de María ( Papa Benedicto XVI )


    En los Santos y Padres de la Iglesia

    Virgen Inmaculada ( San Juan Damasceno )

    María anunciada por los profetas ( San Justino )

    Tenemos a María por Madre ( Orígenes )

    La Gracia de María es inmensa ( San Epifanio )

    El milagro de la Virgen madre ( San Gregorio Nacianceno )

    Maria es Reina del Cielo y de la tierra ( San Luis María de Monfort )

    Someternos a Ella y su Reinado ( San Maximiliano Kolbe )

    ¡Ella era tan bella! ( Santa Bernardita )

    Ella es Reina, Señora, Madre del Rey y de los ángeles ( Santa Brígida de Suecia )

    La Anunciacion de la Virgen ( San Efrén )

    Eva y Maria ( San Efrén )

    Cántico Admirable en honor de María ( San Efrén )

    La Nube ligera ( San Ambrosio )

    María, la Puerta cerrada ( San Ambrosio )

    Tabernáculo de los Misterios Celestiales ( San Ambrosio )

    María, Templo de Dios ( San Ambrosio )

    Morada del Rey Celestial ( San Ambrosio )

    Arca Luminosa de Dios ( San Máximo de Turín )

    Nació de Santa María Virgen ( Rufino de Aquilea )

    María recibió todas las Gracias ( San Jerónimo )

    Una verdadera y tierna devoción a la Santísima Virgen ( San Luis María de Monfort )

    La tierra virgen dio un fruto de justicia ( San Jerónimo )

    Santa Maria, Nube Ligera ( San Jerónimo )

    La Iglesia, como María, virgen y madre ( San Agustín )

    La Iglesia es madre de los miembros de Cristo que somos nosotros ( San Agustín )

    La Fe de María ( San Agustín )

    Saludo a la Bienaventurada Virgen María ( San Francisco de Asís )

    Receptaculo digno de Dios ( Santo Tomas de Aquino )

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Las Glorias de Maria: la Inmaculada. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    María, Madre de Cristo y Virgen de Cristo ( San Agustín )

    El Secreto admirable del Santisimo Rosario ( San Luis María de Monfort )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Reina y Madre. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria nuestra Vida y Dulzura ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Esperanza Nuestra. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestro Socorro ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Intercesora. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Nuestra Abogada. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Consuelo Nuestro. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Maria Intercesora Nuestra. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: Bondad y Clemencia de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Comentario a la Salve Regina: El nombre de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Natividad de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Anunciacion. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Visitacion. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Purificacion de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Fiestas de Maria: La Asuncion de Maria. ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Los Dolores de Maria ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Las Virtudes de la Virgen Maria ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Santo Rosario ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    La Virgen del Pilar ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    Hijos de Santa María ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    La Anunciacion ( San Bernardo de Claraval )

    En la Asuncion de la Virgen ( San Bernardo de Claraval )

    La Mujer Vestida de Sol (Apocalipsis 12) ( San Bernardo de Claraval )

    Escuche… Concebí… Devolví la Palabra ( San Proclo de Constantinopla )

    La Gracia hizo a la madre y custodió a la virgen ( San Proclo de Constantinopla )

    La Virgen María es la Madre de Dios ( San Proclo de Constantinopla )

    María es la más excelsa de todas las creaturas ( San Proclo de Constantinopla )

    Salve María, Madre de Dios ( San Cirilo de Alejandría )

    Alabanzas de María ( San Cirilo de Alejandría )

    El Misterio de María ( Hesiquio de Jerusalén )

    El Ave María ( Santo Tomas de Aquino )

    Elevada a la gloria del cielo, con su alma y su cuerpo ( San Germán de Constantinopla )

    La Sonrisa de la Virgen ( Santa Teresita del Niño Jesús )

    De la intercesión de la Santísima Virgen María ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Visitas a María Santísima ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    María proclama la grandeza del Señor ( San Beda, el Venerable )

    La Virgen María y el Padre Pío ( Santo Padre Pío de Pietralcina )

    Las bodas de Cana ( San Romano el cantor )

    Llena de Gracia ( San Romano el cantor )

    Ave María ( San Sofronio )

    Madre protectora y compañera ( Santa Faustina Kowalska )

    Imitacion de María 1 ( Beato Tomás de Kempis )

    Honrar a María ( San Ildefonso de Toledo )

    Sobre la virginidad perpetua de Santa María ( San Ildefonso de Toledo )

    Oración a la Virgen Madre de Dios ( San Ildefonso de Toledo )

    María embellece los cielos e ilumina la tierra ( San Germán de Constantinopla )

    La Madre del Verbo encarnado ( Beato Dom Columba Marmion )

    EN LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN ( San Germán de Constantinopla )

    Consejo a los jovenes ( San Juan Bosco )

    MADRE DE DIOS, MADRE NUESTRA ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    Canto a las excelencias de María ( San Germán de Constantinopla )

    La Mesa del Pan Celestial ( San Andres de Creta )

    Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado ( San Andres de Creta )

    La maravilla que sobrepasa todas las maravillas ( San Juan Damasceno )

    Elogio de la Madre de Dios ( San Juan Damasceno )

    Amar y alabar al Hijo junto con su Madre ( Santa Brígida de Suecia )

    Nuestra Madre ( San Josemaría Escribá de Balaguer )

    Oración a la Santísima Madre de Dios ( San Efrén )

    María, espejo de las vírgenes ( San Ambrosio )

    De los dones concedidos a María ( Basilio de Seleucia )


    En los  Sacerdotes, Obispos, Teólogos

    Cinco Cardenales piden definición de dogma mariano ( Card. Luis Aponte Martínez )

    MADRE DE DIOS ( Padre Jesús Martínez García )

    Madre de la Iglesia ( Padre Jesús Martínez García )

    El Mensaje de María Corredentora en Akita ( Padre Thomas Teiji Yasuda, S.V.D. )

    Corredención Mariana en la Hagiografía del Siglo XX ( Rev. Stefano Manelli, F.F.I. )

    De Maria nunquam satis ( Papa Benedicto XVI )

    Discreción y modestia de María ( Cardenal John Henry Newman )

    La Visitación de la Virgen María ( P. Luis de Moya )

    Viviendo con María ( P. Luis de Moya )

    Virgen Orante ( Fraternidad Monástica del Cristo Orante )

    La Virgen María ( P. José Rivera Ramírez, Siervo de Dios )

    Tratado de Mariología ( P. Enrique Pardo Fuster )

    La influencia de María mediadora ( P. Reginald Garrigou-Lagrange O.P. )

    Razones teológicas del privilegio de la Inmaculada Concepción ( P. Reginald Garrigou-Lagrange O.P. )

    LA CONCEPCIÓN DE LA SACRATÍSIMA VIRGEN NTRA. SRA. ( Fray Luis de Granada O. P. )

    El Corazón virginal de María ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    El Corazón nupcial de María ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    El Corazón compasivo y co-redentor de María pre-redimida ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    La virgen Maria en los escritos de San francisco de Asis ( Fray Sebastián López, o.f.m. )

    Todo sobre la Inmaculada: Biblia, Magisterio, Desarrollo del Dogma. ( P. Frederick George Holweck )

    La Teología Mariana de Von Balthasar y la Definición Propuesta de María Corredentora ( Hna. Thomas Mary McBride, O.P. )

    La Mujer Vestida de Sol ( Thomas Merton )

    Maria Corredentora: Objeciones y respuestas. ( Dr. Mark Miravalle )

    Maria Corredentora en relacion con la Santisima Trinidad ( Dr. Mark Miravalle )

    Maria La Corredentora ( Georges Marie Martin COTTIER, O.P. )

    Maria Corredentora y el Ecumenismo ( Scott Hahn )

    Consagración ( San Alfonso Maria de Ligorio )

    Queridos por una Madre ( P. Luis de Moya )

    Coronación de la Virgen de Zapopán ( Cardenal Juan SANDOVAL IÑIGUEZ )

    Entrega personal a María ( Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva )

    Qué es la entrega confiada a María ( Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva )

    El cumpleaños de la Santísima Virgen ( P. Luis de Moya )

    El Misterio de María Corredentora en el Magisterio Papal ( Monseñor Arthur B. Calkins )

    Ahí tienes a tu Madre ( Ruperto de Deutz )

    El amor maternal de María ( P. Luis de Moya )

    MARÍA, «LA VIRGEN HECHA IGLESIA» ( P. Lázaro Iriarte O.F.M. Cap )

    Mediación Universal de María ( Arzobispo Pascual Díaz y Barreto, S. J. )

    La más Santa de todas las creaturas ( P. Jorge Loring )

    ¡Oh Señora!. ( Ricardo de San Lorenzo )

    Himno a la Virgen de Luján ( Giorgio Sernani )

    María Madre ( P. Jorge Loring )

    Cántico al Rosario ( Padre Jesús Marti Ballester )

    La Virgen de los dolores ( Padre Jesús Marti Ballester )

    El encuentro del sacerdote con María en la celebración eucarística ( Rev. Prof. Juan José Silvestre )

    La Patria creció con la Virgen ( Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.I. )

    La maternidad espiritual de María en el pasado, el presente y el futuro de la Iglesia y del Mundo ( P. Bertrand de Margerie S.J. )

    ESTUDIO CIENTíFICO DEL MISTERIO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE MEJICANA ( P. Jorge Loring )

    Como María ( P. Luis de Moya )


    En Otras fuentes

    Akáthistos ( Liturgia Bizantina )

    María, causa de nuestra alegría ( Liturgia Bizantina )

    Madre de Dios, Madre de Luz ( Liturgia Armenia )

    Madre de Dios y Virgen, te alabamos ( Liturgia Armenia )

    Celebramos a la Virgen ( Liturgia Bizantina )

    La Concepción Inmaculada ( María de Jesús de Agreda )

    Canto a la Virgen ( Liturgia Bizantina )

    La Rosa en que el Verbo se hizo carne ( Dante Alighieri )

    Ave María, gratia plena ( Dante Alighieri )

    Sub Tuum Praesidium ( Anónimos Siglo III )

    San Francisco y la Virgen María ( Martín Steiner, o.f.m. )

    Historia del dogma de la Inmaculada Concepción ( Pascual Rambla, O.F.M )

    Nuestra Señora del Carmen 1251 Inglaterra

    Patrona de las fuerzas armadas, de los transportadores y de los comerciantes. Una de las devociones más populares en América ha sido siempre la de la Sma. Virgen del Carmen.

    Su nombre viene del Monte Carmelo, en Israel o Tierra Santa. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías, y en una ocasión en la cual Dios había castigado a su pueblo rebelde con un verano de tres años, Elías estando rezando en la cima del Monte Carmelo envió a su secretario a que observara en el horizonte para ver si veía algo. El otro volvió a contarle que se veía una pequeña nube. Con esto entendió Elías que ya iban a llegar las lluvias. Y en efecto la nube fue creciendo y se convirtió en una inmensa y muy provechosa lluvia que alegró enormemente a aquellas gentes que llevaban 36 meses sin agua.

    La Iglesia Católica ha creído que esa nubecilla que apareció en el Monte Carmelo era imagen o anuncio de María, la cual al aparecer en este mundo nos trajo la más bella noticia: la de que con Ella, por medio de su Hijo Jesucristo nos llegaría la más grande y provechosa lluvia de gracias sobre todos nosotros, pobres pecadores (Carmen significa: tierra fértil que produce muy buenos frutos. Eso es la devoción a N. Sra. del Carmen).

    Desde hace muchos siglos se reunieron en el Monte Carmelo varios monjes a rezar y hacer penitencia, y la gente los llamaba Los Carmelitas. Estos religiosos le tenían una gran devoción a la Virgen Santísima y le erigieron un templo en esa hermosa montaña.

    Pero en el siglo XI llegaron los Mahometanos, terribles enemigos de la religión católica, y destruyeron todo a sangre y fuego. Muchos monjes, murieron mientras cantaban himnos a la Sma. Virgen, pero algunos lograron huir y embarcarse y llegar hasta Italia. Allá empezaron a propagar la devoción a la Sma. Virgen y las gentes los seguían llamando Los Carmelitas. Ahora los Padres Carmelitas y las hermanas Carmelitas siguen propagando en todas partes la devoción a Nuestra Señora.

    Entre los monjes llegados del Monte Carmelo hubo uno que se hizo célebre por su santidad, por su amor a la Virgen y sobre todo por una aparición que recibió. Fue San Simón Stock. Dice la tradición que un 16 de julio (de 1251) la Sma. Virgen se le apareció y le prometió conceder ayudas muy especiales a quienes lleven el Santo Escapulario como un acto de cariño y devoción de honor de la Madre de Dios con deseo de convertirse y llevar una vida más santa.

    Muy pronto empezaron a notarse en todas partes las bendiciones y ayudas tan especiales que la Madre de Dios concedía a los que llevaban con fe y devoción el Santo escapulario. Incendios que se detenían. Inundaciones que se calmaban; tentaciones que se alejaban. Pecadores que se convertían. En Francia en plena batalla el rey Luis XI vio que a un soldado le llegaba una flecha dirigida hacia su corazón y en cambio se le clavaba en el escapulario y no le hacía ningún daño. Inmediatamente el rey y todos sus generales pidieron el escapulario y se lo colocaron. Ya sabemos que lo que salva de peligros no es el escapulario en sí, sino la Sma. Virgen que protege y defiende a quienes llevan esa insignia como señal del aprecio y la devoción que sienten por Ella. Ahora la Santa Iglesia Católica ha declarado que el Escapulario se puede reemplazar por una medalla de la Sma. Virgen. Y la Virgen Santísima sigue haciendo prodigios cada día en favor de quienes llevan con devoción el santo escapulario o su medalla y se esfuerzan por volverse mejores creyentes.

    Antiguas tradiciones narraban que la Sma. Virgen había prometido visitar en el purgatorio a sus devotos, el sábado próximo a la muerte de ellos y concederles descanso. Por eso la devoción a la Virgen del Carmen está muy ligada a la devoción a las benditas almas. Que Nuestra Señora del Carmen siga protegiendo a nuestro pueblo y le consiga la gracia de convertirse y llegar a la santidad.

    La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251

    En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó “La flor del Carmelo” y la “Estrella del Mar” y le suplicó la protección para toda la comunidad.

    En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

    “Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”

    Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

    La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que “como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (…) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza”.

    Explicación de la Promesa:

    Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

    El escapulario tiene 3 significados:

    1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

    Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

    Vemos en la Biblia:

    -Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón)

    -Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad

    -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

    -S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

    2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

    Consagración: ‘pertenecer a María’ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

    -En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: “que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos”

    En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.

    Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.

    3)El suave yugo de Cristo: “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11:29-30)

    -El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

    Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.

    Se debe vivir lo que significa

    El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación.  Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos   y obedientes por amor a Dios.

    Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos.  El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.

    En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.   Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

    Imposición del Escapulario:

    -La imposición se hace preferentemente en comunidad.

    -Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.

    -El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración:

    “Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna”

    Nuestra Señora del Carmen Patrona de Chile.

    Nuestra Señora del Carmen del Maipú
    Patrona de Chile

    Fiesta: El último domingo de septiembre.
    Fiesta universal de la Virgen del Carmen: 16 de julio

    La antigua devoción carmelitana se remonta a los monjes del Monte Carmelo en Tierra Santa.  En el siglo XVI, durante el tiempo de la conquista de América, Santa Teresa de Avila, junto con San Juan de la Cruz, llevan a cabo en España la reforma de la orden carmelita. La devoción aumenta y llega al Nuevo Mundo.

    En el año 1785 Don Martín de Lecuna encarga a un escultor de Quito, Ecuador, una imagen de Nuestra Señora del Carmen.

    Durante las guerras independentistas chilenas los nacionalistas toman a la Virgen del Carmen como patrona de su ejercito. El 5 de diciembre de 1811, los Generales José Miguel Carrera y Bernardo o’Higgins se dirigen al Vicario de Santiago de Chile para pedirle “una Misa Solemne de Acción de Gracias” por el triunfo de las luchas independentistas. El 5 de enero de 1817 el General José de San Martín coloca su bastón de mando en la mano derecha de la imagen jurándola solemnemente como Patrona del Ejército de los Andes y en la Víspera de la batalla de Chabuco el ejército con O’Higgins a la cabeza proclama a la Virgen del Carmen Patrona y Generala de las Armas Chilenas.  En 1818, ante el avance de las fuerzas españolas, el pueblo y sus líderes inundan la catedral para depositar su oración y su confianza a los pies de la Virgen Carmelitana, prometiéndole levantar un templo en su honor allí donde fuera firmada la libertad de Chile: “En el mismo sitio donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un Santuario a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulen este voto, en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria”.

    Por eso, el 5 de abril, en medio del fragor de la batalla de Maipú el General San Martín anima a su ejército gritando: “Nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Carmen nos dará la victoria y aquí mismo le levantaremos la iglesia prometida para conmemorar ese triunfo”.  Antes de finalizar el año se colocó la primera piedra del santuario, que se terminó en el 1892.  El templo actual fue inaugurado en octubre de 1974.

    En 1923 la Santa Sede, a petición del Episcopado Chileno nombró a la Virgen del Carmen como Patrona Principal de todo el pueblo de Chile, ya que antes lo era sólo del ejército y la armada chilena.

    Dos son las imágenes del Carmen que los chilenos veneran con especial cariño: la del Santuario Nacional de Maipú, tallada en Quito en 1785 y la de la Catedral metropolitana, de factura francesa del siglo XIX, coronada solemnemente en 1926. Para mas información diríjase a la siguiente pagina:www.virgendelcarmen.cl/

    A pesar de que la Virgen fue acogida en tiempos de guerra no podemos jamás pensar que ella bendiga la violencia como medio de resolver conflictos.  Mas bien podemos pensar que La Virgen actuó para apaciguar los odios y minimizar el horror de guerra. La Virgen del Carmen es madre tanto de españoles como de chilenos y como toda madre quiere la reconciliación y la paz entre sus hijos.  Su verdadero y único deseo es que hagamos lo que nos pide el su Hijo, quien es la única libertad verdadera.

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